martes, 22 de marzo de 2016

No hay diferencia entre Iglesias y Colau

La serie la empezó Felipe González, cuando después de informar de que lo que iba a decir no se debía a un pronto, sino que lo había meditado bien, soltó: «Aznar y Anguita son la misma mierda», aunque quizá lo dijera de este otro modo: «Anguita y Aznar son la misma mierda», el caso es que los equiparó a ambos con el producto citado.
No voy a decir lo mismo que Felipe González, sino que me limito a hacer constar que de noche todos los gatos son pardos. Ambos, Colau e Iglesias, persiguen la misma cosa, que es hacer el mal, y cada uno de ellos sigue el camino que más le conviene para estar en disposición de llevar a cabo sus propósitos.
Colau escribió un libro con el que trata de llevarse al huerto al electorado catalufo y para ello pensó que nada mejor que denigrar a España y los españoles, aunque tuviera que ser de modo retorcido.
De modo que tilda a Iglesias de español arrogante y así mata dos pájaros de un tiro, porque marca distancias con Podemos y señala su vinculación a la causa ilegal e insana.
Y ahora, en cambio, en twitter, alaba a esos de Podemos. No podía ser de otra manera. Lo raro sería que alabase a Fernando Savater, aunque no parece que haya peligro de esto. Si ocurriese, el filósofo indagaría en sus manifestaciones de los últimos tiempos para encontrar el error. Pero no se dará el caso. Y quizá Colau ni siquiera sepa quién es Fernando Savater, ni a qué se dedica.
A Iglesias sí que le debe de sonar Savater, porque le ha reprochado el escrache que le hizo a Rosa Díez y haya concluido en que se trata de un fascista. Si Colau se entera de que hay relación entre Fernando Savater y Rosa Díez también lo tendrá por fascista. Así que no son tan diferentes Colau e Iglesias.

lunes, 21 de marzo de 2016

El odio a la Semana Santa

En tiempos pasados había que celebrar la Semana Santa por obligación y casi por decreto. En esa época se podía entender, y hasta aplaudir, que se organizaran de forma paralela algunas celebraciones irreverentes.
En la actualidad las cosas han cambiado mucho. Vivimos en democracia y aunque haya pocos demócratas entre nosotros y muchas de las propuestas que se hacen para mejorar nuestra calidad democrática van claramente en sentido contrario, porque quienes proponen esos cambios son de índole dictatorial, en este terreno es obvio que actualmente las celebraciones de la Semana Santa se corresponden con el deseo mayoritario de los españoles.
Ya no hay esa obligatoriedad de antaño, las televisiones emiten lo que quieren y en los cines se proyectan todo tipo de películas.
Organizar en estas condiciones una procesión irreverente es una broma de mal gusto e incluso algo peor: una ofensa gratuita a quienes no hacen ningún daño a nadie por tener determinadas creencias.
Conviene dejar sentados los pormenores, porque algunos van a la caza de excusas para dar rienda suelta a su odio.
Este sentimiento tan negativo y pernicioso, que antes se procuraba esconder, anda libre en nuestro mundo de hoy. El truco del que se sirven quienes lo muestran consiste en relatar una larga serie de injusticias, habituales en nuestro mundo desde la más remota antigüedad, y señalar unos supuestos culpables. Se presentan como si fueran a solucionar esas injusticias, obviando que ningún sistema, ni ninguna persona lo ha conseguido antes.
También callan que el principal motivo por el que se dan tantas injusticias es el odio imperante en nuestra sociedad. Odio que ellos, al contrario de lo que hacen otros, no esconden. Pero ese odio, oculto o mostrado, es el principal causante. Así que mal pueden arreglar algo de lo que son la causa.
Uno de los requisitos para arreglar el mundo es el respeto al prójimo.

domingo, 20 de marzo de 2016

Puigdemont pretende acoger refugiados

En realidad, lo que pretende este pájaro de cuenta, conocido como El Mocho, es mostrar superioridad moral con respecto a España, pero esto sería sólo un efecto óptico, porque ¿cómo los iba a atender sino con dinero español?
No tiene competencias para asumir esa iniciativa, que, por tanto, es inmoral. Es curioso que pretenda parecer solidario mediante una actitud indecente, que además sabe que no va tener ningún resultado. El caso es que los catalufos se lo creen, lo que demuestra el grado de estupidez que ha logrado inocular el nacionalismo en la sociedad catalana y que eso le ha servido para salir en los periódicos generando más confusión, habida cuenta de lo revuelto que está el patio, en donde el que más habla del amor se lo niega al más guapo (eso nos salva por ahora de la catástrofe).
El nacionalismo nunca puede ser solidario, puesto que es una ideología basada en el egoísmo más primario, que tampoco duda en alimentarse del odio.
En España hay mucha gente que no puede poner la calefacción en invierno ni la refrigeración en verano por falta de presupuesto. Esta circunstancia puede ser mortal para algunos. Y es sólo una de las muchas carencias que hay en nuestro país. Y quienes las sufren han de ver cómo el dinero de los impuestos, una parte de los cuales podría servir para aliviar sus necesidades, se gasta en pagar políticos inútiles, en obligar a estudiar lenguas que en la mayoría de los casos serán olvidadas rápidamente, en embajadas estúpidas, referendos ilegales, y en subvencionar asociaciones que promueven rancios imperialismos.
El rancio catalanismo está absorbiendo unos recursos humanos y financieros que son necesarios para atender a las personas normales que tienen necesidad.
Que Puigdemont, Junqueras, Raholeras y otras eras quieran presumir de solidaridad es una burla indecente a la solidaridad. Es una tomadura de pelo a los refugiados.

sábado, 19 de marzo de 2016

Echenique, el elegido

Este cursi con coleta que ha aterrizado en la política española dispuesto a hacerse un lugar entre los de la casta, ha elegido a Echenique en sustitución de otro que previamente ha sido purgado. Entre los partidos de extrema izquierda las purgas no son extrañas.
Las palabras pueden ser usadas para ocultar los pensamientos, de ahí que en los ámbitos políticos sean frecuentes los eufemismos, y en lugares en los que se pretende ocultar algo grave, como es todo lo que tiene que ver con ETA, o en los partidos extremistas, cuyas intenciones finales no se pueden decir claramente, porque perderían votos, el lenguaje se deforma totalmente y término eufemismo resulta muy suave.
La cursilería elegida para justificar la elección de Echenique apela a lealtad de éste. Eso es un imposible metafísico. Si fuera leal no estaría Podemos, puesto que se trata de un partido desleal y causa asombro que haya sido autorizado, puesto que comienza por no respetar las leyes.
La palabra lealtad en boca de este sujeto al que otro de sus compañeros de correrías por Venezuela y otros países tan 'democráticos' como Venezuela ha definido como locomotora o locomotoro, no puede tener el mismo significado que para la mayoría de las personas, sino que quizá haya que asimilarla a un concepto más cercano a la sumisión u obsecuencia.
Abona esta presunción el hecho de que la obsecuencia es imprescindible para medrar en las dictaduras y todo en este partido, Podemos, desde el pensamiento hasta las intenciones es dictatorial, por no hablar de sus relaciones con los gobiernos de Venezuela e Irán.
Dicen que Echenique tiene mucho talento, pero entonces su propuesta de poner un impuesto del 95 % es pecado mortal, porque ha de saber que eso es imposible de hacer y ese porcentaje en modo alguno puede considerarse como justo. Quién es capaz de proponer una injusticia no puede luchar por la justicia.

viernes, 18 de marzo de 2016

Un señor defendió a las mendigas

Explicó luego que los hinchas de un club de fútbol las estaban degradando, deshumanizándolas, al tratarlas como si fueran animales.
Los energúmenos les echaban monedas al suelo, quemaban billetes, las obligaban a hacer flexiones, entre risas y burlas.
Se acercó el señor a ver qué pasaba y al comprender la situación les dijo que así no se hace, y les dio una moneda en la mano a cada una. La civilización a veces consigue sonrojar a la barbarie.
El señor ha dado una lección más, al explicar a la prensa su acto: «Fue algo que surge de uno, que todos tienen que hacer. Por eso no quiero darme publicidad, porque no quiero que se piense: “Lo hace porque enseña Ética”. No, lo hice porque hay cosas que todo ser humano tiene que hacer».
Hizo otra afirmación que convendría grabar en bronce: «Para mí son más importantes los hechos que las palabras, como todas las personas anónimas que aportaron su grano de arena a la humanidad».
Hay cosas que todo ser humano tiene que hacer y la importancia de los hechos.
Pero vivimos en un país, España, en el que todas reglas que este señor conoce tan bien se conculcan diariamente, ante la pasividad de la mayoría o la complicidad de muchos. En el País Vasco, la pasividad y la complicidad de tanta gente ha dado lugar al libro 'Mal consentido', cuya lectura a buen seguro resulta imposible al menos a la mitad de los españoles, puesto que verían reflejada en sus páginas muchas cosas que se niegan a considerar.
En España proliferan los casos de acoso moral en el trabajo, de acoso escolar, y cualquier otro tipo de acoso, y en ellos habría que actuar del mismo modo que este señor y por idénticos motivos. Hay que tener en cuenta que el acoso, por lo general, es muy difícil de probar, pero los daños que produce son irreparables.
'Paris-Austerlitz'
'Internet negro'
'Manual de insultos para políticos'
'Los hombres que susurran a las máquinas'
'Al pie de una pared sin puerta'
'A pesar de los pesares'
'El árbol del silencio'
'El bucle

jueves, 17 de marzo de 2016

Rajoy es uno de los problemas

Años atrás le reproché a un ex ministro socialista que no hubiera llevado a cabo cierta cosa. «Hice lo que pude», me respondió.
Si Adolfo Suárez hubiera sido de ese modo de pensar se habría tirado al suelo, como, por cierto, hicieron todos los socialistas en la memorable ocasión que se puede adivinar. Adolfo Suárez no hizo lo que podía, sino lo que debía y gracias a eso se salvó la democracia.
Rajoy, como otros muchos, tampoco está llamado por el camino del heroísmo. Hace lo que puede, y gracias. Ahora bien, no es el único problema para que no haya gobierno, ni tampoco el más importante. Otra cosa es que los trileros de la política traten de confundir a la opinión para ocultar sus propias intenciones, o problemas.
Riverita centra sus críticas en Rajoy porque si atacara al PP perdería muchos votos. Lo personaliza en él, como si Prendes, Marín, Cantó o el mismo, fueran mejores.
Snchz no dice que Rajoy es el obstáculo, porque si lo hiciera podría quemarse. El PP podría apartar a Rajoy y en ese caso el PSOE ya no tendría excusa para no pactar. Snchz necesita la presidencia. Aunque Rajoy le ofreciera la presidencia Snchz, éste no la podría aceptar porque nadie entendería que teniendo más votos la presidencia no recayera en el PP.
Así pues, Snchz necesita marginar al PP. A Ciudadanos no le interesa el pacto PP/PSOE. Le conviene más que sea entre PSOE/Podemos/Ciudadanos, aunque para que esto se dé hay que encontrar la fórmula de la cuadratura del círculo.
Podemos aspira a fagocitar al PSOE y Snchz está dispuesto a colaborar, o a consentirlo, a cambio de lograr la presidencia. Incluso aceptaría a Otegui como animal de compañía.
Es decir, aquí cada uno hace lo que «puede», y Mariano también hace lo mismo, y en su caso consiste en esperar a que la realidad de las cosas dicte su ley.
Pero puede ocurrir algo peor de lo que se espera.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Rita Barberá dará espectáculo

Ella es un espectáculo en sí misma, pero como tiene tan pocas luces y es tan vulgar todo lo interpreta en clave egoísta. No sería extraño que se hubiera creído que era alcaldesa por designio divino, que los votantes no hacían más que acatar la voluntad del cielo y que sus opositores estaban como adorno.
Es torpe, porque pudiendo haber pasado a la historia como una gran alcaldesa, lo hará de forma lamentable. La imagen suya que figurará en los libros de historia será la cara B, esa que hace que quienes la ven sientan deseos de echar a correr y no parar hasta estar bien lejos. La que tan bien conocen los funcionarios del ayuntamiento.
El hecho de que ahora se le rebote hasta Alfonso Grau no hace presagiar nada bueno. Por cierto, este señor podría habérsele rebotado antes. Ahora es más fácil.
Baste recordar lo que hubo que hacer para que dimitiera Camps, a pesar del desastre en que se había convertido el gobierno valenciano, para entender lo que costará conseguir que dimita ella, que está pegada al escaño con un pegamento mucho más fuerte.
En España no hay hábitos democráticos y los políticos españoles piensan que la política es una profesión. Muchos de ellos no han trabajado en otra cosa. Un político que desea servir a los ciudadanos comprende, cuando su presencia es perjudicial para la nación o su partido, comprende que debe marcharse. Si luego resulta absuelto mejor para él y su partido, pero es no significa que tenga que volver. Nadie es imprescindible y un partido que se precie tiene recambio para todos. Eso habría que explicárselo a Camps, pero también a muchos más de otros partidos. A Besteiro, por ejemplo.
Se conoce que Rajoy ha visto que la tarea para convencer a Rita tendría que ser ciclópea y se ha agotado sólo de pensarlo. En esta tesitura ha optado por apoyarla.