A primeros de año es normal esperar milagros, sobre todo si el año es como este, en el que varios dictadores están en la cuerda floja. No ha sido casual. Putin fue el primero en meter la pata. Pensaba que conquistaría Ucrania en dos semanas, pero no puede. Zelenski sacó su traje de héroe del armario. Solo falta que reciba el apoyo que merece, porque nos va la vida a todos. Putin parece firme en su sitio, pero en las dictaduras siempre es igual y de pronto cae el cabecilla. Rusia ya es mucho más pobre.
Jamenei debe de estar muy escondido. Es lo que hacen los cobardes. Tiene encarcelada a Narges Mohammadi, Nobel de la Paz de 2023. Los iraníes que llevan muchos años hartos de este gobierno finalmente han salido a la calle a protestar. Todo el país está en huelga. La policía dispara contra los manifestantes, pero ellos siguen en la calle. No se puede dejar pasar la ocasión. Hay que acabar con los líderes religiosos y recuperar la alegría de vivir que tuvo este pueblo en un pasado no tan lejano. Jamenei lo tiene difícil. Masih Alinejad viene manejando el asunto desde Estados Unidos, hasta donde llegan iraníes gubernamentales a asesinarla. En vano, por ahora. Ella es una heroína que está a la altura de todos los que van apareciendo en este artículo.
María Corina Machado, la actual Nobel de la Paz es otra heroína con todas las letras. Consiguió organizar un ejército inmenso con el fin de tener el control de las elecciones. Tan seguro estaba Maduro de su triunfo que no se percató del detalle. Treinta mil mesas electorales fueron controladas por MCM a través de su ejército y los boletines de cada mesa enviados. Cuando Maduro se dio cuenta ya era tarde. Ahora no sabe dónde meterse, ni tampoco qué hacer, salvo el payaso.
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