miércoles, 3 de junio de 2026

Están muy duras las cosas en Irán

 

Hay dos facciones enfrentadas entre sí en Irán, pero hay una tercera de la que no habla nadie y es la que me interesa, que es la de los iraníes que no soportan al régimen, por cuyo motivo se dejan matar. Es fácil entender la estrategia de Israel y Estados Unidos, que actúan principalmente por motivos egoístas, aparte de que saben que es muy difícil derribar al gobierno iraní. Más complicada resulta la opción de los gobiernos europeos, con el español al frente, por ser el más cobarde. No quieren participar en la guerra y el bobo español se lo apunta como un mérito.

Está claro que el mundo está podrido como consecuencia del cortoplacismo y la estupidez generalizados. Nos hemos quedado comiendo mazorcas de maíz, entiéndase el símil, y hemos consentido que nos invadan, que lleguen con sus prendas ideológicas, que nos nieguen el derecho a tomar vino y a comer cerdo -en algunos lugares lo han logrado- y cuando nos damos cuenta, si es que nos damos ya todo va al revés. No deberíamos haber consentido este contagio, en ningún momento, pero que haya ocurrido ya viene a demostrar por qué diablos en Irán las cosas están como están.

Las gentes se dejan matar porque están hartas de los ayatolás. Prefieren morir antes que vivir como lo hacen. Se dejan juzgar, condenar y colgar. Los ayatolás cuelgan desde abajo, para aumentar el sufrimiento de los reos. Les ponen la soga al cuello y la grúa tira de ellos hacia arriba. Tan malos son los moderados como los exaltados. Ahora hay disputa entre ellos, para cabreo de Trump y sabemos que mientras el ejército europeo no vaya, que no va a ir, al menos por ahora, no habrá solución, ni nada que lo parezca. Cuando se retire el ejército estadounidense y vuelvan los civiles a la calle veremos lo que pasa.

Esos libros míos






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