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domingo, 9 de marzo de 2014

Sólo el 16% son mujeres

En los consejos de administración de las empresas del Ibex hay pocas mujeres. Tan sólo el 16% de sus componentes pertenece al sexo femenino.
Es obvio que el mejor modo de solucionar esta situación injusta consiste en imponer cuotas, puesto que quien hace la ley hace la trampa. Zapatero, tan aficionado al uso arbitrario del poder, impuso la paridad, pero luego, en lugar de nombrar ministras a mujeres aptas para el cargo eligió a las más complacientes con él, cosa que al menos nos dio motivo para reír de vez en cuando. Dado que con este presidente la catástrofe era inevitable, tener algún motivo de jolgorio no venía mal. El actual, Rajoy, en manos de los oligarcas, también tiene sus cosas: Le pide a Eta que se disuelva. ¿Qué le pediría a Jack el Destripador? O a Al Capone.
A tenor de lo que hacen las pocas mujeres que están en los citados consejos de administración, las cosas no cambiarían mucho en el caso de que fueran muchas más, porque España está configurada al gusto de las oligarquías, y éstas se caracterizan por querer tenerlo todo bajo control y así es como suceden las cosas.
Probablemente, el mejor modo, y quizá el único, de conseguir que las mujeres alcancen la relevancia que les corresponde consista en profundizar en la democracia, o sea, desposeer a las oligarquías de sus mecanismos de control y permitir con ello que las personas que pueblan este país, además de contribuyentes, pasen a ser ciudadanos. Es por ese camino, y no mediante el uso arbitrario del poder, que es intrínsecamente injusto y, por tanto, contrario a lo que se persigue, por el que se puede llegar a conseguir una sociedad más justa. Es un camino lento, sí, pero seguro. Los pretendidos atajos, a veces, no llevan a ninguna parte.

lunes, 21 de octubre de 2013

El caso Leonarda Dibrani

Eliot Ness y su equipo de diez hombres, elegidos cuidadosamente por él, pudo vencer a la mafia en su día. El sueldo de Eliot era de 2800 dólares brutos al año. Al Capone le ofreció dos mil dólares semanales, que rechazó mediante un provocativo anuncio en la prensa.
Hoy en día, Los Intocables hubieran fracasado. Los mafiosos hubieran aprovechado las posibilidades que ofrece nuestra época para desacreditar a Eliot Ness y su equipo, y hubieran organizado manifestaciones multitudinarias para exigir que se les expulsara de la policía. Y los políticos de hoy sucumben fácilmente a las presiones de la calle.
Se vio con el caso Alpha Pam, en el que ni Martí Sansaloni, del PP, ni Alfredo Pérez Rubalcaba, del PSOE, tienen idea de lo que ocurrió. Sin embargo, el primero tomó medidas, destituyendo a quien no tenía ninguna culpa, y el segundo exige responsabilidades.
Es fácil movilizar a la gente. Abundan los que por “una causa justa” se ponen en marcha. El ser humano necesita creerse bueno y justo, y si puede hacerlo de forma gratuita, mejor.
Si a los manifestantes catalanes se les hubieran hecho algunas preguntas sobre la historia de Cataluña, se hubiera comprobado que no tenían ni idea. Si se les hubiera preguntado además por las consecuencias que tendría lo que pedían se hubiera visto que en todos los casos la respuesta hubiera pertenecido al campo de lo onírico.
Los países, incluso los más salvajes, se rigen por leyes. Y donde no hay ley manda el más fuerte. Las leyes no son perfectas, sino perfectibles, pero son las que nos permiten andar tranquilamente por las calles.
Ahora toca preguntar a quienes se manifiestan a favor de Leonarda Dibrani si se han molestado en estudiar la resolución del juez. Y si conocen los preliminares y todas las circunstancias que rodean al caso.