De la lectura de las noticias y de los pormenores del juicio que van saliendo a relucir se llega a la conclusión de que en España se hace lo que le da la gana a Sánchez. El caso es que actúa como si tuviera calculado que no va a ir a la cárcel, sino que podrá solucionar cualquier pequeño problema que se le presente.
Por de pronto vemos que Peramato, a instancia de Sánchez, ordena a Luzón que no pida rebajar la pena de cárcel que le puede corresponder a Aldama. El motivo es conocido desde tiempo atrás y hace unos días, hablando del caso por el cual se le ha permitido salir de la cárcel, en donde estaba de forma preventiva, ya avisó de que iba a organizar una buena, como realmente hizo. ¿Por qué Sánchez se destapa ante todos? Porque es un niñato malcriado, sin confianza en sí mismo y sin más fuerza que la que le concede el desempeño del poder. Debería saber, y seguramente se lo han dicho, que el Tribunal tiene la facultad de concederle al testigo los atenuantes que considere apropiados, de modo que cuando lo haga sonará a bofetada en el rostro de Sánchez, que ya veremos en qué situación está en ese momento.
Pero es que además el papel de todos los ministros, e incluso de exministros, tampoco es otro que el de hacerle la pelota al sujeto que con el dinero de los contribuyentes les paga las nóminas. Hacen el ridículo en el juicio, poniendo de manifiesto que no pensaban que las aguas llegaran tan lejos, que estaban convencidos de que Sánchez, el Felón, lograría parar el sucesivo discurrir de las cosas, pues los jueces no se atreverían a enfrentarse a él. Y ahí tienen ahora hasta donde ha llegado el río de la historia. Todavía calculan que tienen alguna baza a su favor y que solo estarán en la cárcel la quinta parte del tiempo de condena.