El título de la crónica ha sido más largo: respaldo institucional y moral del Rey a Ceuta con un encuentro con Vivas en Marivent. Antes, en el mismo medio o quizá en otro habíamos sabido que Felipe VI quiso viajar enseguida a Ceuta y que el gobierno se lo impidió. Son las cosas que pasan con esta Constitución nuestra sin que Feijóo se entere. No es el único. Aznar y Rajoy tampoco lo hicieron.
Lo ha convocado de forma urgente, aplazando un rato el viaje a Calí, en donde tomará posesión Abelardo de la Espriella. Tendrá que ir con Albares, pero esperemos que lo ponga lejos en el avión, por aquello de aprovechar las horas para dormir. Está bien que en aquella parte del mundo se vaya estabilizando la derecha en el poder. Esperemos que con el nuevo presidente de Colombia y la presumible de María Corina Machado en Venezuela, más otros que están en derredor, la izquierda ya dé por perdido el continente. Hay algo que la gente no acaba de apreciar, que es la creciente intensidad en los cambios que se avecinan por aquella zona y que luego tendrán repercusión en el mundo entero.El título de la crónica ha sido más largo: respaldo institucional y moral del Rey a Ceuta con un encuentro con Vivas en Marivent. Antes, en el mismo medio o quizá en otro habíamos sabido que Felipe VI quiso viajar enseguida a Ceuta y que el gobierno se lo impidió. Son las cosas que pasan con esta Constitución nuestra sin que Feijóo se entere. No es el único. Aznar y Rajoy tampoco lo hicieron.
Lo ha convocado de forma urgente, aplazando un rato el viaje a Calí, en donde tomará posesión Abelardo de la Espriella. Tendrá que ir con Albares, pero esperemos que lo ponga lejos en el avión, por aquello de aprovechar las horas para dormir. Está bien que en aquella parte del mundo se vaya estabilizando la derecha en el poder. Esperemos que con el nuevo presidente de Colombia y la presumible de María Corina Machado en Venezuela, más otros que están en derredor, la izquierda ya dé por perdido el continente. Hay algo que la gente no acaba de apreciar, que es la creciente intensidad en los cambios que se avecinan por aquella zona y que luego tendrán repercusión en el mundo entero.
El mismo sábado en que ocurrió la tontería de Ceuta, en la que una cantidad de marroquíes avasallaron la ciudad de mala manera, el monarca ya mandó una queja formal, en la que mostraba su preocupación e indignación, y además el gobierno no le permitió ir. También se ha dicho que siempre llama a Vivas, cuando percibe que hay algo que no marcha como debe. Mientras que Sánchez se ha ido a La Mareta, dejándolo todo entrampado y a punto para organizar una buena, nuestro Rey ha hecho un hueco para poder hablar un poco con este señor y estudiar las posibilidades de salvar a Ceuta de las apetencias del bellaco que lo organiza todo.