lunes, 10 de mayo de 2021

No es extrapolable, dicen

 

Se refieren, claro, al triunfo de Ayuso y a que las demás Comunidades Autónomas no son como la de Madrid, lo cual es cierto, pero entonces hay que apuntar que el hartazgo de Sánchez es similar en todas partes.

En cualquiera de ellas que hubiera elecciones y los únicos candidatos fueran Ayuso y Sánchez, ganaría ella. Si el PSOE se desprendiera de Sánchez, podría igualarse un poco el asunto, pero resulta más fácil echar a Franco y Gabilondo. Incluso a Leguina.

Si hubiera elecciones internas en el PSOE, con voto secreto, y los candidatos fueran Leguina y Sánchez, ganaría el primero, aunque votaran los que dependen del segundo para seguir viviendo a costa del erario. Pero al que van a echar es a Leguina.

No se ha terminado de entender todavía lo que significa el triunfo de Ayuso. Su intuición le hizo cazar al vuelo un eslogan: «socialismo o libertad». Lo mejoró luego, gracias a un desagradable sujeto con moño: «comunismo o libertad». Finalmente, ella o alguien de su entorno se dio cuenta de que apostar simplemente por la libertad es lo mejor. La cuestión es: ¿El resto de los españoles ama tanto la libertad como los madrileños?

El mérito de Ayuso ha consistido en estar el lugar oportuno en el momento correcto. Es la única que, en defensa de los ciudadanos, se ha rebelado contra las medidas dictatoriales del psicópata de la Moncloa. Con ello se ha ganado el aprecio de los suyos y la admiración.

También tienen algún mérito en su éxito los ‘genios’, dicha esta palabra con toda la sorna que merece el caso, que la eligieron como blanco de los ataques de la chusma y día tras día han venido cubriéndola de improperios e insultos, y lanzando noticias falsas sobre ella, todo lo cual ha servido para redoblar su popularidad.

No será extrapolable, pero son muchos los que se han cansado de estar bajo la bota de Sánchez.

domingo, 9 de mayo de 2021

El gobierno, sin piedad

 

Se vale de estadísticas, que rebusca en cualquier lugar, para justificar sus desmanes impositivos, su voracidad criminal. Hay colas del hambre, como no se cansaba de repetir uno de los suyos que al final ha sido uno de los auténticos chivos expiatorios de Sánchez, pero al gobierno no se le ocurre otra que programar una subida sideral de impuestos.

Sánchez vive entre Falcones y algodones y, como buen psicópata, no se preocupa por el sufrimiento de otros.

Lo del que se ha adjudicado, sin méritos para ello, lo del chivo expiatorio tiene gracia, porque se le asimila a otro animal. No puede ser chivo expiatorio porque se ha pasado todo el tiempo haciendo el mal e insultando. En cambio, lo de Gabilondo, lo de Franco… En fin, corramos un tupido velo.

Este gobierno se sirve de unas estadísticas, pero al mismo tiempo olvida decir que los contribuyentes españoles sufragan Falcones, niñeras, coches oficiales, sindicatos, medios, ong, televisiones regionales, etcétera. Los contribuyentes españoles pagan muchos caprichos, y se conoce que los caprichos son sagrados, porque este gobierno que piensa en los pobres, porque es izquierda y de extrema izquierda, o sea, que además piensa en las mujeras, mujeres, mujeros, y en los oprimidos de género y génera, ha decidido multiplicar el número de pobres y pobras, subiendo exageradamente los impuestos y, atención, para que vaya más gente al paro, podrá un impuesto por circular por carretera.

Es impagable lo que hacen estas gentes de la extrema izquierda y de la izquierda a secas -esta es una idea que le ofrezco a Lastra, que no tiene ninguna otra más que la obediencia, también a secas- por multiplicar el número de pobres. Y pobras.

Isabel Díaz Ayuso va contra corriente. No se ha enterado, o no se ha querido enterar, de la tendencia que marca el patán psicópata que es el presidente del gobierno, y ha optado por bajar los impuestos. Veremos qué pasa.



sábado, 8 de mayo de 2021

Pedro Sánchez como Johnny Weissmüller

 

Cuentan las crónicas que Johnny Weissmüller andaba dando berridos como si fuera Tarzán y estuviera en la selva. Del mismo modo, Pedro Sánchez, en la mitad de la jornada electoral se marcó un mitin, ajeno a cualquier norma y a los gritos de ¡fuera, fuera! que le prodigaban.

No tiene remedio. Puede presagiarse que cuando ya no esté en La Moncloa, porque el ciclón Ayuso haya acabado con su carrera política, seguirá dando mítines, como el boxeador sonado lanza golpes a un rival imaginario.

De hecho, podría asegurarse con la confianza de acertar de lleno que los insultos que Calvo y Ábalos, esos dos bastiones de la desvergüenza, prodigaron a los madrileños que no votaron a su señorito, contentar a éste. Dijeron lo que él necesitaba oír y si con ello se ganaron la chufla del personal, pensaron que había merecido la pagar ese precio para seguir conservando la confianza del amo. ¡Ah!, pero cuando el amo ya no lo sea, veremos qué pasa. O ya se sabe: estarán a disposición del siguiente.

El caso es que Madrid marca tendencia, por variadas razones de índole cultural, toda vez que Barcelona ha dejado el campo libre en esta cuestión y Valencia no llega. Y con el tipo del peluquín al mando, menos.

Madrid marca tendencia y el rechazo que suscita Pedro Sánchez se ha de expandir por toda España, porque la incompetencia tiene consecuencias.

Incapaz de ver la realidad, le plantea batalla a Susana Díaz sin darse cuenta de que puede llevarse un revolcón similar al de Madrid. No se entera de que en Sevilla Alfonso Guerra y Felipe González pueden tener algún ascendiente y que la sucesión de acontecimientos desencadenados a causa de su torpeza, puede llevar a que su fin político esté cerca.

Cuando se dé el caso, nadie le sujetará los espejos, pero lo hará él mismo.

viernes, 7 de mayo de 2021

Redondo y Leguina

 

Quien ha fracasado frente a Ayuso es Sánchez y, por tanto, debe dimitir. Si no lo ha dicho nadie todavía, lo digo yo. Y aún diré mas cosas. Lo que han demostrado los madrileños es su rechazo a Iglesias y a Sánchez. Los peores de sus votantes han optado por MM; los mejores, que son muchos más, han votado a Ayuso, que es un rayo de sol que ha venido a traer la ilusión y el optimismo cuando ya no quedaba nada de eso en España. Hasta en Cataluña y Galicia quisieran tener como ella. No digo nada si nos vamos a Alicante.

Hay uno de esos dos malvados citados anteriormente que se ha ido ya, exigiendo un buen pago a cambio -nada que ver con Anguita, al que de vez en cuando usa publicitariamente-, pero el otro sigue, como Joe Rígoli. Mientras espera que los vientos de la historia, que sopla Ayuso, se lo lleven por delante, sigue haciendo el mal. Ahora, a su partido. Ordenará a una de esas personas risibles y poco recomendables que por un sueldo hacen lo que sea que expulse del partido a dos históricos. Concretamente a Leguina y Redondo, dos personas cuyo historial envidiaría Sánchez, si estuviera en sus cabales. Claro que a este mequetrefe moral todo lo que no sea que le sujeten los espejos no le interesa.

De momento, nadie del PSOE ha protestado. Ni Felipe González, ni Alfonso Guerra, ni mucho menos los Solana. Esos que en los tiempos de Adolfo Suárez nos miraban a todos de arriba abajo, porque ellos eran los demócratas fetén, se pliegan como borregos a la voluntad del jefe.

Afortunadamente, y como he dicho antes, ha llegado Ayuso a traer la libertad y a espantar a los mamones, que abundan en todos los partidos y que, obviamente, no encajan en los modos democráticos. Se presiente y se desea la libertad en toda España.


jueves, 6 de mayo de 2021

Echar a Gabilondo a los dioses

 

Se han dado cuenta en el PSOE de que les ha ocurrido algo muy grave en Madrid. Y están buscando culpables. Se proponen echar a Gabilondo a los dioses, y quizá también a Redondo, con la esperanza de que todo se calme y vuelva a ser como antes, cuando tenían la paguita asegurada.

Pero si quienes piensan en el asunto son gentes como Lastra, acostumbradas a obedecer y no a otra cosa, les puede salir una hernia en el cerebro. En el supuesto de que lo tengan.

Los socialistas con sueldo público no son los más adecuados para averiguar lo que les ha pasado -que, por otra parte, es evidente para el resto de los mortales-, ni tampoco los contagiados por el virus del sectarismo. A unos les preocupa su porvenir, que depende de la continuidad de Sánchez, y a los otros todo lo que haga el partido, sea lo que sea, les parece bien.

La realidad es que tanto si echan a Gabilondo, como si lo echan a él y a Redondo, todo va a seguir exactamente igual, porque lo que han demostrado los votantes es su rechazo a Sánchez y a Iglesias. Éste se ha dado cuenta y se ha ido, pero del modo en que lo hacen todos los que incitan a otros a tirarse por el barranco, procurándose un acomodo antes. Otra cuestión es que sus víctimas de antaño se lo vayan a perdonar. Las gentes con las que trata no son muy partidarias del perdón. Recuérdese el caso de Baltasar Garzón y Felipe González.

A quien tiene que echar el PSOE es a Sánchez y lo hará. No importa que Sánchez haya desmantelado todos los órganos de control del partido, quedándose como amo y señor de todo. En el PSOE hay gente que no se detiene ante nada y si Sánchez se ha convertido en un problema gordo para el partido, será sacrificado. O sea, se le dirá dónde está la puerta.


miércoles, 5 de mayo de 2021

El final de los Picapiedra

 

El rechazo que suscitan Pedro y Pablo entre sus propios seguidores se vislumbra claramente en el éxito de Más Madrid. Pablo se ha dado cuenta, y también de que no tiene vuelta de hoja, y se ha buscado acomodo en otra parte. Pedro, entretenido, como siempre, con sus espejos, ni se ha enterado. Lo echará su partido antes de que la catástrofe sea descomunal.

Los votos de Ayuso proceden de todos aquellos que, sea cual sea su ideología, aman la libertad. Era obvio que iba a ganar ella, sobre todo en la capital, porque Madrid es una ciudad pujante y llena de vida, no suicida, como si lo son Barcelona desde que tenemos democracia y Valencia de vez en cuando, ahora con Ribò. Madrid ha optado por la libertad y en contra de los fascistas.

Se han empleado todas las artimañas, todos los medios subvencionados, todas las malas artes goebbelianas, todos los insultos y todas las descalificaciones. Se han utilizado matones en la campaña electoral. Se ha mentido y se ha insultado gravemente. El propio presidente del gobierno saltó a la palestra dispuesto a arrasar. Alguien debió de decirle, porque él no se da cuenta, de que con eso perdía votos, y se retiró dejando solo a Gabilondo, el pobre, que se tuvo que salir de madre para intentar, sin éxito, frenar el descalabro.

Tezanos demostró, una vez más, que es incompetente e indecente a la vez.

La situación de Sánchez es insostenible, porque en la Unión Europea ya se tienen que haber dado cuenta de que es un tipo que se cree capaz de engañar a todos todas la veces.

Pero también va a tener muchos problemas en España, habida cuenta de que es imposible que vuelva a ganar unas elecciones y tampoco va a poder acabar la legislatura. Las cifras del paro se van a hacer insoportables y no tiene equipo ni ideas para resolver la situación.

Mientras tanto, la Comunidad de Madrid va a mejorar ostensiblemente.


martes, 4 de mayo de 2021

Arenilla entre las neuronas de Savater

 

Dijo Julio Anguita: «Hay que votar al más honrado, aunque sea de derechas». Ese ‘aunque’ sectario desluce una frase que induce a pensar que habría podido ser una gran persona si no lo hubiera estropeado el comunismo.

Dice Fernando Savater: «Nunca he votado al PP y me cuesta, pero esta vez será Díaz Ayuso». No tuvo reparos, en cambio, en votar al PSOE de Felipe González, un ser mezquino, responsable de la situación que vivimos ahora, porque si hubiera sido un señor habría procurado convertir al PSOE en un partido de caballeros, pero fue al revés, lo hizo de ganapanes, de Pepiños, de Pachis, de Matildes, de Odones…

Hubo en el PSOE algunos señores, y algunos seres honrados a carta cabal, pero ni unos ni otros tuvieron posibilidades en este partido.

También voto Savater a Ciudadanos, un partido espurio en sus inicios y sobre todo en sus finales, cuando salió de Cataluña y se expandió por toda España, con el fin de acabar con UPyD, partido en el que estuvo el propio Savater desde su inicio hasta que acabaron con él del modo indicado.

El mismo PP es un partido espurio, porque se alimentó con los despojos de UCD, partido al que contribuyó a dinamitar desde dentro, pero luego ha llevado en su programa la devolución de la independencia a los jueces que precisamente les arrebató Felipe González. Que luego Aznar no cumpliera su promesa es natural en un idiota como él. Si hubiera cumplido lo que prometió nos habríamos ahorrado muchos males que vinieron después. Pero esa promesa electoral merecía un voto que sólo el sectarismo le podía negar. De cualquier modo, poca gente debió de votar a Aznar por ese punto tan importante, porque luego nadie le echó en cara su incumplimiento. Hizo otras maldades muy graves, sobre todo en favor de los nacionalistas, pero ninguna como esa.