Van apareciendo poco a poco y como suele ocurrir personas que plantan cara a los descamisados y con la cara tapada proetarras, pero en otra parte serán otra cosa. Hay que tener en cuenta que esta gente que acusa de fachas a los demás no tiene muy clara la noción de la decencia puesto que intenta imponer a los demás su propio concepto de las cosas, con insulto pleno si no se dobla.
Lo que hizo Esther Martínez fue defender al público normal, unas diez mil personas aproximadamente, de la furia asesina de unos elementos a los que no hacía ninguna ilusión ver a una serie de compatriotas suyos animando y gozando con las maravillas de la selección española. Ahí fueron ellos, disfrazados, armados, confiados en que la fuerza del número sería suficiente para hacer desistir a todos. Pero ahí estaba ella, vestida de rojo y con lo que podía ser una bandera española roja en la mano plantando batalla a los enmascarados, hasta que enseguida llegó la policía y pudo restablecer el orden. Habían localizado a 17, aunque seguramente serán más los que metieron bulla. La heroína pide reparos para el PNV estuvo todo el tiempo explicando que no había público para una pantalla gigante, y luego resultó que estuvo todo lleno de abuelos, niños… No se podía consentir esa barbaridad y ella tuvo claro muy pronto y es muy posible que fuera la actitud de ella la que fuera capaz de movilizar de forma consistente a la policía.
Había cientos de personas, abuelos, familias y niños, y yo no podía consentir que estos tipos estuvieran allí, metiéndose con ellos, seguramente haciendo daño. Represento a los bilbaínos y en la medida de mis posibilidades tenía que intentar impedirlo. Es la secretaria general del PP vasco y como muchos otros bilbaínos se arrebata con el Atlético de Bilbao y con la Selección Española.