Supongo que acabará muy mal. Le tienen tomada la matrícula en Bolivia y aunque mantiene un buen número de adictos se va despeñando con ellos, cada vez más. Cinco países se han preocupado por su burricie: Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú, se han preocupado por el caso y rechazan el intento del golpe de Estado. El gobierno de Bolivia fue elegido democráticamente el año pasado.
Hay otro individuo al que da pena verlo todavía por el mundo, y es Petro, que intenta sacar petróleo, o lo que sea de todas las situaciones que le parecen propicias. No se sabe si Petro toma algo, seguramente sí, pero para meter baza donde no le toca no necesita ingerir nada. La situación es clara y diáfana, además Evo no se presenta al juicio y tendrá que ir la policía a arrestarlo, y ahí tiene a su amigo, también terrorista y también drogadicto dispuesto a echarle una mano. Afortunadamente, en Colombia hay voces recias que van a acabar con todas las secuelas del narcoterrorismo.
Hubo un tiempo en que se puso de moda la palabra Huevones, que estaba compuesta por las iniciales de Hugo, Evo y Néstor. Hugo ya no está, su sucesor está en la cárcel y se supone que la presidenta encargada irá pronto; Evo sigue, pero ya es carne de presidio y por mucho que esconda acabará cayendo, y Néstor ya es historia. Las chulerías suelen acabar de este modo. Tampoco me sorprendería que alguno de los compinches de Evo lo delatara a cambio de algo. Alguno habrá que sea capaz de abrir los ojos, darse cuenta de la situación, no solo en su país, sino en toda la zona, y con la vista puesta en su propia seguridad y la de su familia diera a la policía todos los datos para que capture al criminal.