domingo, 16 de diciembre de 2018

Pedro, sin el Falcon

A estas alturas resulta inimaginable pensar en Pedro y no hacerlo al mismo en el Falcon. ¿Qué sería de Pedro sin el Falcon?
Cuando Vicente González Lizondo consiguió el acta de concejal llegó al ayuntamiento en su espectacular mercedes y lo aparcó delante. Pero enseguida tuvo que decir: ¡Ojo, que este coche ya lo tenía de antes! A mí me cuesta dinero la política. Otros, que vivían del sueldo que cobraban por su dedicación a la política, improductiva para los ciudadanos, se burlaban de él. Por lo menos, Vicente González Lizondo fue honrado, con ideas acertadas o no acertadas, pero con la mejor voluntad del mundo, trató de favorecer a los ciudadanos. No tuvo miedo a las críticas, ni se dejó amedrentar por las burlas de la gente desconsiderada.
Pedro, en cambio, es el mayor contaminador del Reino. Quién lo iba a decir, él, que ha hecho bandera de la ecología y se erigido en líder de la lucha contra el cambio climático. Pero no se baja del Falcon. Para ir a cualquier parte se sirve del Falcon. Y convierte el asunto en secreto de Estado para que no le hagan preguntas incómodas. Y Narbona no dice nada. Narbona, que clama venganza e invoca a los dioses cuando alguien contamina un poquito pequeñito chiquitín, calla cuando su jefe saca el Falcon en lugar de viajar de otro modo más barato e infinitamente menos contaminante. Borrell también calla, que él, como buen jacobino, sabe que al buen callar le llaman Sancho. Lo que diga Sánchez, viene a señalar con su actitud.
Eso también lo sabe Torra. Con tal de no bajarse del Falcon es capaz de acceder a todo lo que le pida. Torra se regodea con este ser inferior con forma humana de la meseta. Torra está disfrutando mucho y quiere retrasar todo lo que pueda su traslado a Waterloo, en donde sabe que no será muy bien recibido.

sábado, 15 de diciembre de 2018

EM, FS y VOX

En el diario El País de hoy van dos artículos que se refieren a Vox. Uno de ellos es de Eduardo Madina, que no he leído porque no es necesario beberse todo el barril para saber si el vino es bueno.
Me ha bastado con leer este párrafo «Quienes normalicen a Vox estarán mostrando la pobre lectura que han hecho de lo que significa nuestra Constitución y el poco valor que le dan a los significados básicos de nuestro sistema» para que se me quiten las ganas de leer más. Para acabarlo de estropear, en el título habla de democracia, ese concepto que denigran y degradan a diario todos los partidos que apoyan al suyo en el gobierno. ¿Cómo puede criticar a Vox un componente de un partido que está aliado con Bildu? Y con Podemos. Hay que tener la cara muy dura para eso.
Quiere dar lecciones de democracia, según se desprende del título de su artículo, y resulta que el presidente del gobierno, que es de su partido, ha recibido en La Moncloa a sujetos que llevan en la solapa esa porquería con la que pretenden insultar a los demócratas. Si el presidente de su partido, Pedro Sánchez, fuera demócrata, les habría exigido a esos pájaros que se quitaran esa guarrada si querían entrar.
No lo hizo, así que si Eduardo Madina quiere criticar a Vox con fundamento primero tendrá que romper relaciones con todos esos insanos partidos que sostienen su gobierno.
Sí que he leído, en cambio, el artículo de Fernando Savater. Entero. No me ha generado ninguna incomodidad, sino todo lo contrario. Me ha proporcionado bienestar. Uno se siente acompañado leyendo artículos como ese. Le recomendaría a Eduardo Madina que lo leyese también y que comparase. A lo mejor hasta aprendía algo, pero eso ya depende de la actitud de cada uno, del interés por saber y por ajustarse a la verdad.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Desde que no está Franco…

A quienes me preguntan por mis largos paseos suelo responderles que los doy por prescripción facultativa, lo cual es una verdad a medias, porque lo cierto es que me gusta andar y dejar volar la mente durante las caminatas. Fruto de ello, surgió un personaje en mi imaginación, que cedo a los novelistas por si quieren aprovecharlo.
Se trata de un señor al que le faltan tres o cuatro años para cumplir los ochenta y que fue antifranquista militante en plena dictadura. Algunas veces tuvo que pasar por comisaría, aunque siempre consiguió salir bien, más allá de algunas bofetadas. Pero el miedo que pasó no se lo podía quitar nadie.
Cuando Felipe González se convirtió en presidente dio por cumplido el sueño de su vida, aquello por lo que había luchado. Fue su ídolo y mantuvo su fe en él contra viento y marea, aunque luego, durante la primera legislatura de Aznar flaqueó un poco. Durante la segunda la recuperó por completo y aun con más fuerza que antes. En las siguientes elecciones votó por Zapatero, pero al poco pensó que se había equivocado. No tardó mucho en cogerle tal tirria que en cuanto lo veía por televisión sería la necesidad imperiosa de rascarse y lo hacía, a pesar de que hasta el momento había sido impensable en él que cometiese tal grosería. Se decantó por Izquierda Unida en los siguientes comicios y más adelante acogió con satisfacción la retirada de Zapatero y votó por Rubalcaba. Soportó a Rajoy con estoicismo. Lo consideraba una penitencia merecida tras el nefasto periodo socialista y luego acogió con ilusión la llegada de Pedro Sánchez a la Secretaría General del PSOE. Poco le duró el gozo. La aparición de Podemos lo pilló con el pie cambiado. Lo desconcertó. Desaparecido su refugio de Izquierda Unida, Garzón no le inspiraba ninguna confianza, optó por Ciudadanos. Cada vez que aparecía Rufián en el televisor, mientras jugaba al dominó con sus amigos, decía: desde que no está Franco…
Estaba harto ya de los Torra, las Rahola, los que hacían huelga de hambre...Se planteaba la conveniencia de dar su voto a Vox. Lo suyo era el internacionalismo, no el nacionalismo, pero estaba harto. No había luchado tanto por España, corriendo riesgos, para que ahora unos vendepatrias lo sacrificaran todo en beneficio propio.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Calvo también es doctora

La ministra Calvo, a la que no sé si también hay que llamar Calva, para que no se enfaden los del lenguaje inclusivo y lo políticamente correcto, también es doctora, pero ella lo es de verdad, y no como otros que son Cum Fraude.
Seguro que es por este motivo que la verdad no le interesa mucho. Esa sabiduría que acredita su doctorado le hace ver que si se ciñe a los hechos está perdida y se queda sin discurso y sin discursa -ya no sé cómo he de hablar-, de modo que echa mano a la imaginación y se inventa una realidad que le resulta conveniente, para soltar luego por su boquita lo que se le ocurre. Si se ríe la gente le da lo mismo, para eso estamos en la vida, para alegrarnos unos a otros y hacernos la vida más pasable y placentera. No obstante lo cual, cuando despertó más jocosidad esta ministra de Cabra, fue cuando dijo algo cierto, y es que en el tiempo en que hizo ciertas declaraciones Pedro Sánchez no era el presidente y cuando defendió exactamente lo contrario sí lo era, por tanto, el presidente nunca había dicho eso. Las risas se oyeron en el otro hemisferio, pero lo dicho, para eso estamos, y a la doctora, que lo es de verdad y no como otros que son Cum Fraude, le gusta mucho ser ministra y salir de vez en cuando a decir unas palabras y entretener al personal.
Hay que tener en cuenta también que ella ha estado en dos gobiernos, precisamente en los dos peores de la democracia, el primero de ellos trajo la ruina y el actual está haciendo lo posible para que vuelva.
En estas condiciones hay que esforzarse mucho para pasar a la historia, de ahí lo de Pixie y Dixie, lo de que el dinero público no es de nadie, etc. Tiene muchas tablas esta chica.




martes, 11 de diciembre de 2018

La vía eslovena

No es nuevo el deseo de los golpistas de que haya sangre en lo que ellos llaman ‘el pursés’, sino que desde que comenzó la etapa dura surgieron voces alertando de que podía aparecer un loco que se hiciera matar y al mismo tiempo otros trataban de incitar a las masas para que surgiera ese loco. Seguramente, Rajoy sintió terror ante esa posibilidad.
Todos respiramos aliviados cuando aplicó el 155 y lo hizo sin que se hubiera derramado ni una gota de sangre, aunque algunos tunantes se le escaparon al extranjero. El entonces presidente debió de pensar que los tribunales de justicia europeos se comportarían de forma civilizada y leal y pronto los presuntos facinerosos estarían de vuelta.
Pero el catalanismo se iba deshinchando y tanto Torra como Torrent medían sus pasos y sus palabras, para no ir a hacer compañía a Junqueras y los otros. El afán de Sánchez de ser presidente y la certeza de que nunca lo lograría mediante unas elecciones le llevaron a provocar un vuelco político, apoyado precisamente por Torra y todos los otros elementos antisistema del Parlamento.
Torrent continúa tratando de evitar la cárcel, y eso que parecía tonto, pero Torra se ha envalentonado, siguiendo los pasos de aquellos que se creían impunes y ahora están en la cárcel o fugados. Son unos prófugos. Los encarcelados sueñan con el indulto, mientras Torra fuerza la máquina, para que Sánchez no se atreva a llevarle la contraria. Aquellos incitaban a las masas, sin dar señal de estar ellos dispuestos a lo mismo, a arriesgar sus vidas. Torra hace lo mismo, de forma más directa, pero igual de cobarde. Quiere que sean otros los que se sacrifiquen.
Se va a encontrar con la fuerza del pueblo español, concentradas esta vez en Vox, en el que están puestas las esperanzas de esos ciudadanos que no soportan bien que los separatistas los pisoteen y los insulten una y otra vez.


lunes, 10 de diciembre de 2018

Torra, a prisión

No cabe duda de que Santiago Abascal le ha tomado el pulso a la calle y sabe qué es lo que quiere el personal en este punto de la historia.
Mientras los presuntos golpistas se ríen de los demócratas, derrochan de forma cerril el dinero de los contribuyentes, vulneran la ley, agreden a los ciudadanos honrados, imponen normas absurdas, que no pueden ser más que pasajeras y, en definitiva, se comportan como auténticos déspotas, los partidos supuestamente democráticos hacen tímidas protestas, pero al final dejan solos a los catalanes. Pero no solo a los catalanes, también a los valencianos y los baleares. Y a los navarros. Me refiero a los que sufren ciertos embates imperialistas.
En cambio, Vox pone querellas. Y las viene poniendo en defensa de la democracia y en contra de quienes la atacan. Todavía no se ha visto que Ciudadanos se querelle contra Puigdemont, Torra y todos esos que hacen lo posible para impedir la convivencia cívica entre los catalanes. Tampoco lo han hecho el PP y el PSOE.
La gente está más que harta de la impunidad con la que actúan los catalanistas. Donde hay impunidad no puede haber democracia, por lo que si ahora se celebrasen elecciones en Cataluña es muy posible que ganase Vox. Los cómplices de Torra se han dado cuenta. Ya han visto que la labor de Tezanos no basta para impedir esto así que se han puesto a perseguir a los votantes de este partido y ya están las televisiones y los medios afines tratando de amedrentarlos y ridiculizarlos, sirviéndose para ello de toda la vileza de que son capaces. Cuando no los llaman cerdos, señalan las casas en las que viven.
Así pues, el anuncio de Santiago Abascal de que va a presentar una querella contra Torra, en la pedirá su detención inmediata y su encarcelación preventiva ha sido acogido con ilusión por mucha gente.
'2016.Año bisiesto' 
'El Parotet y otros asuntos'

'Diario de un escritor naíf'
'Yo estoy loco'
'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades'
'1978.El año en que España cambió de piel'
'Cavilaciones y melancolías'
'Necesidades emocionales'

domingo, 9 de diciembre de 2018

Buenafuente y los cerdos

A algunos su apellido le viene como anillo al dedo, como es el caso de Rufián, que, como casi todo el mundo sabe, no podía tener otro mejor. El caso de Rahola no es exactamente igual, pero sí parecido. Ese apellido seguramente no significa nada, pero cuando suena ya se sabe lo que viene después. Unos se acomodan preparados para reírse a mandíbula batiente, otros aprovechan para enseñar buenos modales en sentido inverso a sus retoños
-eso no debe hacerse porque está muy feo, les dicen-, y algunos están conformes con ella, de todo hay en la Viña del Señor.
Lo de Buenafuente no está nada claro. ¿Buena fuente?, se preguntarán los votantes de Vox, que rematarán: mejor sería Inmundacharca. Y es que me han pasado un vídeo en el que supuestamente les llama cerdos.
¿Qué dirá de los votantes de Torra o del coletas? Tengo escrito, y no una vez, sino varias, que para votar a esos, salvo despistes inexplicables, hay que estar ciego de odio. Hay un número elevado de partidos en España, que para acabar pronto de enumerarlos son los que apoyan a Sánchez, que pretenden empobrecernos a todos. En el caso del coletas, cuyo apellido también es peculiar, se entiende, porque él, que se conoce que sabe matemáticas, o al menos aritmética, piensa que cuanto más pobres haya más fácil le resultará organizar una revuelta y convertirse en el Maduro Máximo de España. Digo que su apellido, Iglesias, es peculiar, porque su partido es como una religión, pero de las que están hechas para el mal.
Quería decir, por si alguien no lo sabe aún, que nunca he votado a Vox y que tampoco tengo decidido votar a este partido, aunque no lo descarto. No me importa que ese me llame cerdo. Una de las medidas que propone este partido, suprimir las televisiones regionales, me encanta y la vengo pidiendo desde aquí hace tiempo. ¿Es propio de cerdos querer ahorrar dinero a los contribuyentes, señor Buenafuente?