Es uno de esos negocios que ha traído Sánchez y no me explico que la oposición no se lo eche en cara una y otra vez, habida cuenta de lo nefasta que es para la buena marcha de la economía. En realidad, puede que la haya traído Podemos, pero me da igual, porque a Sánchez le viene muy bien. No es necesario ir buscando el origen.
Lo fundamental en un Estado democrático es la propiedad privada. Si no es democrático ya no hablo porque en las dictaduras hay un señor, o un sector social, que impone su ley y explica quienes son los dueños de las cosas, de modo que en estos casos hay que estar a buenas con el gobierno para que te permita tener algo.
La propiedad privada es irrevocable, salvo que el presidente del gobierno se llame Sánchez y tenga unas ideas muy peculiares sobre cualquier cuestión. En este caso ha saltado a las primeras páginas de los periódicos que los inquiocupas de Mallorca piden cantidades desorbitadas para abandonar las mansiones de las que se han hecho dueños por los procedimientos al uso en la actualidad. Por ejemplo, alguien alquila una vivienda por el plazo que sea y a l cabo de un mes dice que no pagará más mensualidades: ya se ha convertido en inquiocupa. Pues hay unos cuantos de estos en Mallorca que exigen fortunas para irse. Los dueños de las casas suelen pagar y además de forma discreta. No les conviene que nadie se entere de que han pagado un precio caro para obtener la libertad de su casa. Supongo que cada vez que Sánchez tiene noticia de un caso de estos rompe a reír a carcajada limpia. A mí no me da ninguna risa, sino todo lo contrario. Sé que el afán de esta casta es hacer daño y este fenómeno de los ocupas es uno de los que más hace.