Nos quieren hacer creer que las operaciones bélicas en Irán las dirige Estados Unidos y no Israel. Por supuesto que es así. En donde esté Trump no manda nadie más. Otra cosa es que luego en sus conversaciones con Netanyahu no acabe siendo influido sin darse cuenta. Las iraníes se están dejando matar porque no soportan la vida que las obligan a llevar los ayatolás. Al margen de eso ellos tuvieron que matar a un gran número -32000 dijo la modesta Masih Alinejad- antes de que Israel y Estados Unidos entraran en combate y las naciones europeas dijeran no es nuestra guerra. Es muy bonito sentirse al margen de todo y así va el mundo.
Desde el principio de su mandato parecía claro que Trump iba a hacer de las suyas y pronto se fue viendo que por ahí iban los tiros. No sabemos exactamente a qué juega, pero pronto tuvo que enfrentarse a María Corina Machado. Ya lleva por lo menos tres largas reuniones con ella y si estuviera bien de la cabeza habría comprendido que su talento está por debajo. Pero es que mientras tanto las mujeres de Irán han dicho basta ya, y no solo lo han dicho sino que además se dejan tirotear. Por ahí andaba Estados Unidos que no ha tenido más remedio que asociarse a Israel, que no tenía más remedio que intervenir. No tengo ni idea sobre cómo se formó la coalición, pero lo que sí que sé es que el Estado judío no va a parar. Rusia y China juegan sus cartas, con aparente disimulo, pero procurando que el daño que reciba Estados Unidos sea formidable. Ellos tienen sus propios objetivos. Unos desean humillar a Ucrania y ya veremos a quién le toca después y otros tienen a Taiwán en su agenda, para entablar batalla en cuanto sea posible.