Va poniendo querellas a gente a la que se le va la olla y presumiblemente las ganará todas. No sé lo que hará con el dinero, cuando lo tenga, pero bien suyo es, puesto que se lo ha sabido ganar con su paciencia. Los medios de izquierdas se pasan de frenada o atacan, sintiendo que el mundo es suyo y pueden hacer lo que quieran.
Últimamente el juez se ha querellado con un particular, con El Plural y la Cadena Ser, por desvelar datos de su segunda vivienda, con la que al parecer tuvo o tiene problemas legales, quizá ya resueltos. No me ha parecido correcto ni necesario investigar esto por la sencilla razón de que no debe haberse demorado en solucionarlos, habida cuenta de que Sánchez no iba a soltar la liebre. Se trata de un juez en ejercicio cuya labor principal en esos momentos consistía en investigar a la mujer del presidente, con lo cual todo queda bien claro.
El caso es que salió a relucir que tenía problemas legales y enseguida unos cuantos se lanzaron a descubrir cosas, lo cual lograron fácilmente y luego pusieron los datos en conocimiento público, con lo cual hasta allí se llegó la gente a decir cosas y gritarlas, de modo que desde el interior de la vivienda se oía todo perfectamente. Quiero decir que es distinto el cuidado que se tiene con unos del que se les procura a otros. Al juez Llarena le vandalizaron su chalet los ‘demócratas’ catalanistas, que nos llaman fachas a los demás. El dramaturgo Tampoco el dramaturgo Boadella salió bien parado del envite, puesto que los ‘demócratas’ no se detienen ante nada. Sin embargo, los marqueses de Galapagar tuvieron cientos de policías custodiando su mansión. Hay que hacer constar que los marqueses citados apenas tienen cerebro, mientras que Llarena, Boadella y Peinado son brillantes.