Nunca podremos saber cómo es posible que en una democracia consolidada, como nos creíamos que era la española, hayan podido ocurrir líos como los que vamos viendo un día tras otro y eso sin que nadie diga nada, tan solo los jueces y Ayuso plantan cara, unos con sus limitaciones y otra sin poder salir de su papel. Hay que tener en cuenta que, descartados los aliados de Sánchez, porque evidentemente no deberían estar en democracia, y al menos no en las condiciones en que están, queda el PSOE, y hemos tenido que ver que no es más que una mafia.
Así las cosas, la Constitución es tramposa, el PSOE es un grupo desleal, Sánchez, diga lo que diga Luzón (quizá se guarde algo para otros juicios) es un botarate sin escrúpulos, la opción clara y diáfana es destituir al gobierno (supongo que hay mayoría suficiente de españoles que lo desean), ponerlo en manos del tribunal y encargar a un grupo de intelectuales de derechas o de izquierdas, pero decentes, el estudio de una nueva Constitución. Cualquier desbarajuste de los que ha organizado el gobierno desde el primer día habría podido servir para lo mismo.
Lo hecho con Plus Ultra pone los pelos de punta, sobre todo, porque como viene ocurriendo el gobierno jugaba con cartas marcadas, la oposición estaba en babia y los medios se juegan las subvenciones. Partiendo de estos datos se puede ver como el dinero de los impuestos pasa a financiar lo que no debería haber hecho nunca. Los fiscales y los jueces lo dejan pasar y aquí parece que no pasa nada, o sea que Sánchez sigue teniendo las cartas de la baraja y que es francamente imposible que ese dinero vuelva al sitio del que no debió salir, Si algún día Sánchez va a la cárcel lo hará por muy poco tiempo comparado con el daño que ha hecho.