Una pregunta que recorre el mundo ahora es cómo hará Trump para cambiar el régimen de Persia. Hay que recordar que fueron las señoras quienes iniciaron los acontecimientos y no sabremos lo que habría pasado de no estar Israel por en medio. Aparte de que lo que da vergüenza es la pasividad de las naciones europeas, especialmente la de España. ¿Cómo es posible que hayan participado Israel y Estados Unidos y nadie más? Este es el nudo gordiano. Cuestión distinta es que el pájaro que preside nuestro país, fiel a su costumbre, haya hecho el ridículo y se lo consintamos.
Las señoras persas organizaron el aquelarre y fueron asesinadas muchos miles de ellas. Más vale morir que vivir pendiente del trapo que les obligan a ponerse en la cabeza. Si no hubieran intervenido Netanyahu y Trump los esbirros del ayatolá seguirían matándolas. Esa es la lección que nos enseña la vida estos días. Pagamos la ONU para nada. Pues hay que cerrar la organización e inventar otra cosa, con otras reglas. Hacer otra solo para países demócratas que se adhirieran de forma voluntaria estaría bien.
Pues aquí tenemos ahora que fueron las señoras las que iniciaron las hostilidades, por llamarlas de alguna manera. El hecho de que fueran cayendo por decenas y hayan seguido con sus protestas de forma constante es un dato que pone ideas sobre el asunto. ¿Se habrían dejado matar todas? Es posible. No hay que desestimar la fuerza femenina. Tardaron mucho en reaccionar las dos potencias, aunque cuando lo hicieron fue de forma contundente. ¿Por qué el gobierno de España se desmarca? ¿Por qué pide la vuelta al diálogo? Hay cosas que no pueden ser y una de ellas es que Sánchez y el PSOE recobren la cordura. La cuestión es que estas señoras, por sí mismas, son capaces de cambiar la historia de Persia, más todavía cuando cuentan con Israel, vivamente interesado, y Estados Unidos.