La llegada de Trump al gobierno de Estados Unidos está trastocando todos los valores que han venido siendo fundamentales, aunque la llegada del concepto woke ya anticipó el caso, aunque por otro procedimiento. En España hay otro personaje que ya lleva tiempo haciendo de las suyas y que todavía no se ha dado cuenta de que su futuro está en la cárcel. Los dos citados pueden montar un circo grande.
El comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha sacado a relucir que Ceuta y Melilla son dos ciudades españolas que están en territorio marroquí. Se calla que Marruecos aún estaba lejos de existir cuando ambas ciudades ya llevaban tiempo siendo españolas y que si no tuviéramos el presidente actual seguirían siendo tan españolas como siempre. Pero nuestro zoquete está empeñado en hacer daño y ahí tiene dos motivos y seguro que ya ha preparado el discurso con el que explicar las pérdidas si ocurren estando él en su lugar.
Hay que contar también que el tal comité ha obviado decir que Mohamed VI, el monarca marroquí, es igual de canalla que Maduro, Jamenei y otros, lo que ocurre es que este es aliado, por lo que lo miran con otros ojos. Sus prisioneros, y los que no quieren ser apresados, podrían explicar bien quien es. La situación hoy en día no tiene agarradero legal y solo puede llevarse a cabo en vista de la personalidad de los líderes de los tres países.
La cuestión sería muy distinta si Marruecos fuera una democracia, hubiera acercado su nivel de vida al de España y las visitas y los negocios entre ciudadanos de ambos países fueran frecuentes. En estas circunstancias a los melillenses y ceutíes lo mismo les daría ser de un país que del otro, pero teniendo en cuenta la proximidad es muy posible que les atrajera la pertenencia a Marruecos