Estados Unidos e Israel, los dos únicos países que están haciendo lo que deben, han lanzado la idea de que el nuevo líder de Irán está malherido, o agonizante, si no muerto, habida cuenta de que no aparece en público. Cualquier cosa puede ser y es posible que haya algo de verdad en el comentario expuesto por ellos. Por otro lado, la actitud de los países europeos, dejando aparte la de España, que da asco, produce auténtica vergüenza. No se puede permitir que la policía de cualquier país esté matando matando manifestantes, con el objeto de amedrentar a todos. Hay que decir basta y nos han pillado a todos con el pijama puesto.
He de volver al asunto: se lanzan muchos mensajes, también por parte de la prensa del Reino Unido y de Estados Unidos en los que se dice que la situación del interfecto no es boyante ni mucho menos, pero también podemos pensar en que todo puede deberse a maniobras de distracción del gobierno iraní. Es posible que no quieran dar a conocer la identidad del nuevo líder, por el riesgo obvio que eso supondría para él. Las posibilidades son muchas y mientras tanto los hay que aseguran que Irán es inconquistable. Vendrían a explicar que por nutrido que sea el bombardeo, hay muchas zonas que no se pueden conquistar desde el aire, pero quienes aseguran eso también han de tener en cuenta que los iraníes, o persas, están hartos de los ayatolás y de su maldito gobierno, por tanto los esbirros tendrán que ir saliendo y entregándose para evitar males mayores.
En toda guerra la primera baja es la verdad, aunque en esta contamos con algunas verdades. No me voy a entretener contándolas, porque van saliendo por sí mismas y esta que comento hoy también saldrá. El gobierno iraní tendrá que ser consciente de que nada podrá volver a ser igual.
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