Los venezolanos han tenido la suerte de poder contar con María Corina Machado, que ha sabido ganar la batalla en todos los frentes salvo en el militar. Supongo que lo habría tenido que hacer, pero después de muchas muertes y atrocidades. Afortunadamente, apareció Trump por el horizonte y ha acortado el procedimiento, aunque no del todo. Las cosas no tienen más remedio que acabar bien.
Los españoles también hemos tenido mucha suerte con Felipe VI, que prisionero de una Constitución endiablada (habrá que preguntar a Felipe González) tiene que aguantar carros y carretas por parte del Ejecutivo y lo va haciendo bien. Mientras esté sentado en su trono aquí no hay dictadura que valga. Eso quisiera Sánchez, al que llamo el Felón, poder montar la feria a su gusto, pero ese instante no llega nunca. Cabría preguntarse, mientras tanto, cuales son las expectativas del PSOE en este proceso, porque también podría darse el caso de que este partido no tuviera nada de demócrata.
Pues aquí tenemos a dos supervivientes natos, cada uno de los cuales tiene que vivir una serie de peripecias que no tienen nada que ver con la especie humana y sus pueblos, tanto el de una como el del otro, dependen de su saber hacer.
No sé cuál de los dos casos es más difícil, porque una cosa es la lógica y otra la predisposición humana. Parece claro que tanto aquí como allá el asunto está hecho. Bastaría con que todos los españoles de bien saliéramos a la calle a exigir la dimisión del Felón para que este se tuviera que ir. La cuestión es: ¿cuántos españoles estamos dispuestos a salir a la calle? En Venezuela, la situación sería idéntica: ¿dispararían los energúmenos a la población? Esta pregunta es tremenda. Supongo que no lo harían. El régimen va a cambiar y ellos no querrán tener motivos para que los terminen de descartar.
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