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miércoles, 8 de abril de 2015

Juan Fernando López Aguilar, en su trampa

Ignoro si el exministro socialista es culpable o inocente ante su propia ley -esa es una cuestión que deberá dirimir el juez-, y respeto la presunción de inocencia. Conviene hacer notar, no obstante, que se ha reservado los privilegios inherentes a su condición política, de los que no gozan los demás varones que están en su mismo caso. En este punto no ha dado ejemplo, que es lo que se espera de un político.
La superioridad moral, tan propia de la izquierda, es un error flagrante. Nadie se puede sentir superior simplemente por profesar unas ideas. Son los hechos los que hay que tener en cuenta. Pero esa superioridad moral sirve de base para que la izquierda quiera el poder para cambiar a la sociedad, y nuevamente hemos de ir a los hechos: A la sociedad hay que cambiarla mediante el ejemplo. Puedo traer un ejemplo a colación, el de Enrique Aresti Urien. Hay que leer el artículo de su hijo, Carlos Aresti Llorente, titulado Sabía que lo iban a matar. Muchos ejemplos como el suyo harían, indudablemente, mejor a nuestra sociedad. Es mejor no hablar del ejemplo que puede dar Iríbar, el que fue mítico portero de la selección española de fútbol.
El ejemplo de Juan Fernando López Aguilar, como he dicho más arriba, tampoco es bueno. Y ocurre que Enrique Aresti Urien era de derechas.
Pretender arreglar un problema grave, persistente, que viene de antiguo y está generalizado, con una ley, que más que una ley parece un atropello y que ahora sufre en carnes, es de una ingenuidad muy peligrosa. Se cree él que los maltratadores se van a contener por miedo y no cae en la cuenta de que esa ley suya puede ser utilizada maliciosamente, con lo cual en lugar de resolver un problema ha fabricado otro.
Debería dar la cara y renunciar a sus privilegios como político.

domingo, 29 de marzo de 2015

370 etarras en Francia


 
En estos días se ha publicado el acta que redactó ante notario el conde de Aresti. Impresiona por su valor y por su humanidad. En este mundo de gentes tan mezquinas que son capaces de cualquier cosa por una mariscada también hay cabida para gentes nobles, cuyo ejemplo ya se ve que es seguido por muy pocos.
El artículo en el que va el acta se titula 'Sabía que lo iban a matar' y lleva la firma de Carlos Aresti Llorente.
La banda terrorista ETA ha condicionado la vida política española durante toda la democracia. Dado que todos no son como el conde de Aresti, los hay que propugnan acuerdos con la banda. Podemos habla de 'consolidar la paz'. Hay que poner las comillas porque las palabras no significan lo mismo en boca de unos y de otros. Si Maite Pagazaurtundúa o Consuelo Ordóñez hablan de consolidar la paz, eso significa que los etarras han de estar en la cárcel. Y tienen razón, porque para que haya paz ha de triunfar la ley. Quienes pretenden mangonear con la ley lo que quieren es la 'paz'.
Lo que ocurre en España es que aquí todo está bajo el control de La Casta. Y quienes de verdad defienden los intereses de los ciudadanos son insobornables, lo que les convierte en incontrolables. Luego no le gustan a La Casta. Covite es una asociación incómoda, porque denuncia todas las irregularidades y negligencias de los sucesivos gobiernos en la lucha contra el terrorismo. UPyD es un partido firme en su lucha contra el terrorismo y la corrupción, lo que le convierte en molesto.
O no se les ayuda, o se les ataca y se les bombardea con insidias. Alentar las traiciones también es propio de la condición humana.
Mientras tanto, desde Francia avisan de que allí hay 370 etarras sin antecedentes policiales que en cualquier momento pueden actuar. La ciudadanía española no debería dormirse.