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lunes, 5 de octubre de 2015

David Madí y el arte de rellenar botellas

Hace poco Salvador Sostres escribió que Arturo Mas es una botella vacía que David Madí se ha encargado de ir llenando. La idea es verosímil y Jesús Cacho la dio por buena y añadió que Arturo Mas tiene pinta de jefe de planta de El Corte Inglés. O sea que es un señor que puede atender correctamente a los clientes en varios idiomas, pero que quizá no vaya más allá de saber hacer su trabajo y cumplir fielmente las órdenes recibidas.
Pero el hecho de que sea una botella vacía que han de llenar otros da más pistas. Cuando las cosas que se introducen en ese tipo de botella son buenas nunca las p0nen otros, porque entonces no serían sinceras y al no ser sinceras no serían buenas. Las cosas buenas las percibe uno en el sitio que sea y del modo que sea, le gustan y las hace suyas.
Cuando es otro el que llena la botella, y lo hace a su gusto, no mete más que porquerías y zafiedades. La prueba del nueve consiste en fijarse en las cosas que dice y hace Arturo Mas. La prueba del nueve y cualquier otra: todas dan el mismo resultado. Arturo Mas será repudiado por todos los catalanes del futuro sin excepción, porque será un hecho comprobado el daño que ha hecho a la sociedad catalana. Y al resto de España.
Pero ese dato prueba algo más: David Madí, el supuesto cerebro, tiene para dar porquerías y zafiedades. Dicen que es un cerebrito que gana el dinero a espuertas. Pero José Antonio Marina dice que el mal es el fracaso de la inteligencia. Si Arturo Mas era una botella vacía y tras ser llenada por David Madí se ha puesto a hacer maldades, este llenador de botellas no puede sentirse muy orgulloso, aunque quizá se sienta.

miércoles, 1 de junio de 2011

Lidl y los pepinos

La cadena se supermercados Lidl, que posiblemente es alemana, decidió retirar los pepinos españoles de sus tiendas en España. No hay más que escribir Lidl pepinos en el buscador para comprobarlo. Esa búsqueda, hecha hoy, también dice que los ha vuelto a incorporar a sus estanterías.
Se podría utilizar este detalle como prueba de que los nacionalismos son estúpidamente nocivos. Pero el asunto principal es otro. La cadena Lidl vende sus productos en España, en donde no se ha producido ningún contagio. Era de esperar que la cadena Lidl fuera leal con sus clientes y proveedores y al mismo tiempo lo fuera con el gobierno de la ineficiente Merkel y le alertara de que dadas las circunstancias lo probable era que el foco de la infección no estuviera en España. Sin embargo, Lidl se ha unido a esa insidia que tanto daño va a hacer a la economía española.
Vivimos tiempos en los que la gente parece haber renunciado a su capacidad de reflexión, ni confía tampoco en sus habilidades para sobrevivir en un mundo hostil. Cualquier señal de alarma, lanzada por alguien presuntamente capacitado, pero realmente imbécil, recorre el mundo en cuestión de segundos y es dada por buena por la mayoría. Y luego todo suele quedar impune. El daño causado puede ser inmenso, pero nadie se siente idiota por haber creído un bulo, y a nadie se le ocurre dimitir por haberlo lanzado. El gobierno alemán ya ha dicho que la culpa no es de los agricultores españoles. Pero Merkel, como prueba de respeto hacia sí misma y hacia los españoles debería, al menos, haber destituido a la persona que lo causó todo. Tampoco la Unión Europea ha protestado por haberse puesto en duda los controles establecidos.
Lidl se sumó a la insidia, retirando los pepinos españoles. Afortunadamente, Carrefour, El Corte Inglés, Hipercor, Mercadona y otros mantuvieron el sentido común.