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viernes, 14 de septiembre de 2007

La retirada de tropas de Iraq

Anuncia Bush la retirada de unos cuantos soldados de Iraq y con ello pone de manifiesto su incapacidad para terminar bien lo que empezó mal. La guerra sólo puede ser el último recurso, pero para el presidente de EE. UU. no parece haber otro, lo que viene a demostrar su enorme torpeza, por no decir algo peor. No puede tener ninguna justificación el hecho de haber destruido un país, con la consiguiente matanza humana, después de haberse probado que todas acusaciones en las que se apoyaron para hacer la invasión eran falsas. No se entiende que encontrara acompañantes en la aventura, salvo si se tiene en cuenta, en lo que a Blair se refiere, que los ingleses siempre apoyan todo lo que haga EE. UU., y si se piensa en España queda claro que ha salido perdiendo mucho, no se sabe si Aznar, personalmente, habrá ganado algo. La invasión de Iraq propició el juicio al sátrapa Sadam y su ignominioso ajusticiamiento. Pudo morir pensando que quienes le juzgaron y condenaron son peores que él. El país ahora está peor que antes y no se le ve salida a corto o medio plazo a la situación. No se puede imponer la democracia por decreto. La salida total de las tropas de EE.UU. propiciaría el caos. Tampoco son bien vistas en el país. La única solución sería que Bush entregara el mando de las operaciones a la ONU, pero eso sería tanto como reconocer su fracaso. Habrá que esperar a que haya un nuevo presidente, para esperar alguna medida correcta. Tengo la impresión de en los momentos en que la ciudadanía de un país no tiene un buen concepto de sí misma elige al peor de los candidatos como presidente. Es lo que viene ocurriendo en el País Vasco, por ejemplo, en el que no sólo se viene eligiendo al peor candidato, sino que no se logra extirpar a ese cuerpo gangrenoso que es la ETA. Ésa es la única explicación que le veo al hecho de que Bush haya sido elegido dos veces.

'Hablar con corrección'
'Tu mentira es mi verdad'
'La mente criminal'
'La Comunidad Valenciana y el guirigay nacional'

'Breve historia de la paradoja'

"Entre una España y la otra",

'Diarios. La hierba crece despacio'

'El retablo de las criadillas'


lunes, 30 de julio de 2007

Situación desesperada en Iraq

Uno de cada tres iraquíes necesita ayuda urgente. Una gran cantidad de niños padece malnutrición. La casi totalidad de los menores tienen problemas de aprendizaje. Ahora sería muy fácil decir que este es el resultado de la guerra, lo cuál sería una verdad a medias. Lo que ha hecho la guerra es empeorar lo que había, que no era nada halagüeño. Quizá parte de la población que padece necesidad sea partidaria de Sadam, pero eso tampoco debería servir para tranquilizar ninguna conciencia. La lección es que las guerras nunca arreglan nada. Pretender que invadiendo Iraq y deponiendo al dictador se iba a resolver algo, es a estas alturas de la historia una soberana estupidez. Es cierto, no obstante, que se hicieron muchas protestas en contra de la guerra. Pero también es verdad que en buena parte de quienes protestaban se traslucía más odio a Bush y Aznar que interés por los iraquíes. A éstos no les sirve de nada ese odio. La verdad es que no existe un excesivo interés por la justicia en el mundo. Los propios políticos saben que tocando la fibra egoísta consiguen muchos votos. La sed de justicia, el verdadero interés por solucionar los problemas del mundo es lo que hubiera podido arreglar paulatinamente los problemas de los iraquíes. Es mucho fácil declarar la guerra, sobre todo si la superioridad militar es total. Parece ser que cuando el ser humano tiene algo que conservar, pierde parte de su interés por los demás. El malestar por lo que ocurre en Iraq es más bien teórico. A la hora de votar, los ciudadanos del mundo que llamamos civilizado lo hacemos más egoístamente que buscando la opción más justa. Debido a ese egoísmo, la construcción europea avanza mucho más lentamente de lo que sería deseable. Si la Unión Europea fuera un hecho, sería más fácil ejercer algún tipo de influencia en la zona, e incluso es improbable que la guerra hubiera sido declarada. No vale echar todas las culpas a Bush, o a Estados Unidos, cuando los demás tampoco hacemos lo que deberíamos hacer.