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lunes, 24 de diciembre de 2012

Felicitar la navidad a Chávez

Hace poco, en una iglesia de La Habana, se celebró una misa por la salud de Hugo Chávez. El Señor lo permite.
Desear que los demás gocen de buena salud es, sin duda, un acto caritativo y, en principio, no habría nada que objetar. Ocurre, sin embargo, que la propia Iglesia Católica, si no estoy equivocado, admite que se mate a un semejante si es en defensa propia. Y esa es la cuestión, para que otros puedan recuperar su salud es necesario que el dictatorial Chávez pierda la suya. O sea, que muera. O que renuncie a su cargo de presidente de Venezuela y se quede para siempre en Cuba.
Mientras no ocurra ninguna de las dos cosas, la realidad nos la explica Francisco de Quevedo: “Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”. Que se lo pregunten si no a la jueza María Lourdes Afiuni, encarcelada, tras un juicio grotesco, por haber querido cumplir la ley, en lugar de obedecer a los designios de Chávez. Las revelaciones sobre el caso Afiuni de la valiente venezolana Martha Colmenares hacen estremecer a cualquiera que guarde un ápice de sensibilidad en su persona.
Hasta hace poco, algunos españoles defendían a Hugo Chávez. Por aquello de que se ha puesto la etiqueta de izquierdas. Si leen lo que cuenta Martha lo tendrán más difícil, e incluso cabe la posibilidad de que se avergüencen por haberle apoyado anteriormente.
Pero Chávez, o sus secuaces, no se conforma con haber encarcelado arbitrariamente a la jueza, cosa que ha repercutido en su salud. También han condenado a José Amalio Graterol, abogado de la jueza. Como ha comentado alguien jocosamente “ahora falta condenar a la abogada del abogado de la jueza Afiuni”.
De todo son capaces los integrantes de esa numerosa legión llamada “Los Devotos de la Impunidad”, que en algunos lugares tienen campo abonado.

'Los penúltimos días'
'Pícaros, ninfas y rufianes'
'Los desorientados'
'Anécdotas de la Historia'
'La Biblia contada a los niños'
'¿Estás bien?'
'Imagino historias fantásticas'
'Las fabulosas aventuras del caballero Zifar'

 

martes, 2 de marzo de 2010

Apoyar a los Castro es ridículo

Las atrocidades del régimen castrista están perfectamente documentadas. Por otro lado, la lógica lleva al convencimiento que el régimen castrista necesariamente ha de ser atroz. Además, se sabe que los Castro tienen la costumbre de filmar a sus visitantes: entrega 1, entrega 2, entrega 3. Defender a los Castro ya no es únicamente ir contra la lógica y los buenos sentimientos, sino que da pie a pensar que quien lo hace puede tener algo que ocultar.
Santiago González
anuncia que no va a ver ninguna película en la que intervenga cierto actor. Pero yo sí que voy a leer los libros que han escrito otros que también apoyan a los Castro. No nos dejemos dominar por la furia. Un magnífico escritor puede ser, al mismo tiempo, un botarate de primer orden. No hace mucho, Noam Chomsky alabó de forma contundente a Chávez, cosa que sirvió para que conociéramos un poco mejor a Chomsky. El gobierno español no ha tenido más remedio que darse por enterado de que el gobierno de Venezuela colabora con ETA, algo que ya había publicado años atrás la periodista Martha Colmenares en el semanario Quinto Día de Venezuela. El propio Hugo Chávez ha explicado más de una vez que respeta a las FARC. Se han encontrado pruebas, por otro lado, de que no sólo “respeta” a las FARC. Si está vinculado a un grupo terrorista y en Venezuela hay muchos etarras, no cuesta nada llegar a la conclusión de que también “respeta” a los etarras.
El gobierno español no ha tenido más remedio que darse por enterado, como también se tuvo que “enterar” de la muerte de Orlando Zapata Tamayo. Chávez ha contestado a la acusación diciendo que es “un rezago del pasado colonial”, que es lo mismo que admitir que es cierto. La papeleta se le presenta a Zapatero: ¿Cómo quedará con sus amigos Chávez y Castro?