Debió de calcular Zelaya que con la ayuda de Chávez todo era posible. No es descabellado pensar que el propio Chávez le empujara a violentar la Constitución hondureña. Al fin y al cabo, tiene bajo su dominio a unos cuantos presidentes sudamericanos a los que hace bailar al son que toca. Pero los propios hondureños demostraron un coraje con el que no había contado Chávez y toda su operación ha ido al traste.
Micheletti y quienes le apoyan han cometido errores, eso es indudable. Su proceder no es correcto. Pero también hay que tener en cuenta que el mandatario venezolano y sus mariachis no se andan con chinitas. Sin que sirva como justificante hay que reconocer que la situación que se planteaba en Honduras era pavorosa. Y hay que tener en cuenta que en donde se impone Chávez desaparece toda esperanza. Él pasa a ser el dueño de todo. Sólo admite la sumisión y el aplauso. Desde que manda en Venezuela se ha triplicado la violencia y el número de asesinatos. Se conoce que le interesa el terror. Quizá si logra convertir definitivamente su gobierno en una dictadura, que hacia lo que se dirige, se acaben todos esos crímenes y sólo queden los de Estado.
Moratinos siempre apuesta por Chávez y sus seguidores. Ahora “parece” que lo democrático es apoyar a Zelaya. “Parece” que Chávez está del lado de la democracia. Pero cuando alguien se centra en lo que “parece” ser es porque voluntariamente evita mirar lo que hay por debajo. A Moratinos le saldrá mal la apuesta porque todo indica que se van a celebrar elecciones en Honduras y que en ellas Zelaya no tiene nada que hacer. Esperemos que sea así. En este caso, Chávez tendrá que buscar a otro, en sustitución de Zelaya, para intentar la misma jugada más adelante. Con el dinero de los venezolanos, que mueren de hambre.
Micheletti y quienes le apoyan han cometido errores, eso es indudable. Su proceder no es correcto. Pero también hay que tener en cuenta que el mandatario venezolano y sus mariachis no se andan con chinitas. Sin que sirva como justificante hay que reconocer que la situación que se planteaba en Honduras era pavorosa. Y hay que tener en cuenta que en donde se impone Chávez desaparece toda esperanza. Él pasa a ser el dueño de todo. Sólo admite la sumisión y el aplauso. Desde que manda en Venezuela se ha triplicado la violencia y el número de asesinatos. Se conoce que le interesa el terror. Quizá si logra convertir definitivamente su gobierno en una dictadura, que hacia lo que se dirige, se acaben todos esos crímenes y sólo queden los de Estado.
Moratinos siempre apuesta por Chávez y sus seguidores. Ahora “parece” que lo democrático es apoyar a Zelaya. “Parece” que Chávez está del lado de la democracia. Pero cuando alguien se centra en lo que “parece” ser es porque voluntariamente evita mirar lo que hay por debajo. A Moratinos le saldrá mal la apuesta porque todo indica que se van a celebrar elecciones en Honduras y que en ellas Zelaya no tiene nada que hacer. Esperemos que sea así. En este caso, Chávez tendrá que buscar a otro, en sustitución de Zelaya, para intentar la misma jugada más adelante. Con el dinero de los venezolanos, que mueren de hambre.