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domingo, 15 de octubre de 2017

Perlas podemitas

Hay recogidos unos cuantos tuits de miembros relevantes de Podemos en un solo archivo. Esos podemitas son Irene Montero, Tania Sánchez, Pablo Soto, Pablo Iglesias, Jorge García Castaño e Íñigo Errejón.
El contenido de todos esos tuits, sin excepción, revela unas intenciones macabras, un interior de esas personas tenebrosa, una falta de piedad absoluta y un afán de competir en maldad.
Probablemente se podrían haber recogido mil o dos mil tuits similares a esos, de los mismos protagonistas y de otros que faltan, cuyos nombres no es necesario mencionar.
La pregunta que surge enseguida es: ¿Cómo es posible que un partido político dirigido por personas así puede ser legal? Claro que la respuesta se encuentra pronto. Ya había uno anteriormente que es Bildu y cuyos componentes tampoco difieren mucho en lo que se refiere a la ausencia de ética y de moral. Y que Podemos y Bildu tampoco son los únicos partidos que aspiran a quebrar el sistema democrático que nos acoge, puesto que ambos se les puede adivinar la tentación totalitaria. Hay otros partidos, en España por supuesto, cuya adscripción a la democracia puede presumirse como meramente retórica, ya que el único modo que hay para conseguir sus objetivos es un régimen totalitario.
Claro que puede mejorarse el sistema democrático español. Sería necesario para ello dejar los complejos a un lado y especificar claramente que los partidos políticos que deseen ser admitidos han de presentar unos estatutos en los que no quepa ninguna ambigüedad y que hagan constar de forma inequívoca su voluntad de trabajar por el bien de España y los españoles. Lo cual no se les puede suponer a los autores de tuits como este: «Compañeras, creo que ha llegado la hora de empalar a Toni Cantó», que es uno de los más suaves de los que he citado al principio. Tuits como este le deben de hacer mucha gracia a Maduro, pero a una persona normal no.

sábado, 13 de junio de 2015

Yo voté a UPyD

Supongo que habrá quien piense que el mío fue un voto desperdiciado, puesto que este partido ya no pinta nada y, además, Irene Lozano se dispone a entregarlo, cautivo y desarmado, a Ciudadanos.
Pero la cuestión no es esa, sino que mi voto fue para un programa razonable, democrático y enemigo de la corrupción; por tanto, no soy responsable de lo que se avecina.
Los mandatarios surgidos de las últimas elecciones municipales y autonómicas se han propuesto una tarea ciclópea, imposible de conseguir a priori, pero ellos no se arredran ante las dificultades y visto lo visto cabe presumir que lo lograrán. Harán que echemos de menos a Alberto Fabra, Rita Barberá y Ana Botella. ¡Que vuelva Botella!, será el lema. El nuevo concejal de Kultura del ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata, ha dicho «Echarle un ojo». Quien no respeta al lenguaje tampoco respeta a los demás.
De otro concejal de Madrid, Pablo Soto, son famosos sus tuits sanguinarios. Pobres de aquellos trabajadores del ayuntamiento a los que tome manía. Porque esta gente tan visceral no controla sus manías.
Es un hecho que el nacionalismo es incompatible con la democracia, por lo que el nuevo ayuntamiento de Valencia ya anuncia imposiciones. Se dirigirá a los ciudadanos únicamente en catalán. ¡Queremos 'caloret'!, diremos los que no entendemos el catalán. No es que menosprecie a esta lengua, pero, ¿qué necesidad tengo yo de aprender el catalán? Ni lo sueñen Ribó y compañía. No pienso aprenderlo nunca.
Se puede entender ahora el viraje de la burguesía catalana. La gente no paraba de quejarse de Trias. Los de la çeba han decidido votar a Colau. ¿Os quejáis de Trias?, pues tomad a Colau. Ahora sabréis lo que vale un peine. Colau como aceite de ricino para los que estaban hartos de Trias. Querrán que vuelva.
Repito, por si a alguien se le ha olvidado. Voté a UPyD, el partido que consiguió que muchos recuperaran el dinero de las preferentes.