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domingo, 6 de mayo de 2018

El Twitter de Rosa Díez

Twitter es una selva en la que, como en todas, abundan los mosquitos y otros insectos cuya picadura es peligrosa por el veneno que llevan.
Puso la fundadora de UPyD, un tuit muy razonable, como es habitual en ella:




Siguen las movilizaciones por la sentencia de La Manada. Nadie sale a la calle pidiendo justicia para las victimas de los 358 crímenes de ETA sin esclarecer. Esta sociedad está tocando fondo.

Y allá que se han lanzado los memos a criticar. No se dan cuenta de que el juez discrepante al defender el principio de la presunción de inocencia nos defiende a todos. Varios juristas muy competentes han manifestado que tras la lectura del detallado y minucioso voto de Ricardo González los sucesivos tribunales de apelación que vean el caso tendrán muy difícil no absolver a los acusados. Para escarnio del impresentable Catalá, además.
Esos manifestantes echan piedras sobre su propio tejado. Y, como bien dice Rosa, de las víctimas de ETA nadie se acuerda. Bueno, algunos sí las recordamos, pero somos muy pocos.
La maldita banda terrorista ha condicionado toda la vida política española y la sigue condicionando, porque cuenta con la complicidad de varios partidos políticos, unos de forma más descarada y otros encubriendo la infamia. Se va viendo como Otegui, el etarra Otegui, cuenta con un considerable número de admiradores y habría que preguntarles a los partidos políticos supuestamente decentes si no se dejan influir por esta realidad. Porque la afición al cálculo electoral degrada.
El sistema democrático requiere personas adultas, capaces de controlar sus emociones y sus pasiones y de discernir entre lo justo y lo arbitrario. Lo justo es no desear ni aprobar la impunidad y lo arbitrario es protestar contra unos jueces que intentan hacer su trabajo del modo posible. Sin respeto a la justicia no hay democracia.

domingo, 29 de abril de 2018

Catalá debería ser destituido

Realmente, debería ser sustituido por Ricardo González, el juez discrepante del juicio a La Manada, porque, al contrario que el ministro, ha demostrado tener carácter para defender los fundamentos de la democracia, que no son otros que la defensa de la ley.
Mientras este juez asume en solitario la defensa de la presunción de inocencia, el ministro se suma cobardemente al clamor de las turbas, cosa que, por otra parte, también han hecho sesudos doctores en filosofía y en historia.
Rajoy debería sustituir urgentemente a uno por otro y con ello demostraría su amor a la justicia y su respeto por los ciudadanos, pero dados los antecedentes se puede pensar que quizá prefiera ministros sumisos, con lo cual el hecho de que lo mantenga contamina a todos los demás. Si yo fuera ministro con Rajoy, posibilidad nada más que teórica, dimitiría de mi cargo, en solidaridad con los jueces y como protesta por la intromisión de Catalá.
Los jueces no han de estar al servicio de los podemitas, ni de ningún grupo humano que actúe de forma similar, soliviantando a las masas cada vez que las cosas no les salgan como quieren, para tratar de conseguir por la fuerza lo que no han podido por los cauces ordinarios. Han de estar al servicio de todos los españoles, interpretando la ley del mejor modo que saben y sin atender a presiones de ningún tipo. Deberían poder emitir sus sentencias atendiendo únicamente a sus conciencias y sin necesidad de recurrir al heroísmo, como es el caso de este juez discrepante. Sería una mala noticia que los otros dos jueces se hubieran dejado llevar por el temor a contradecir a la opinión pública. En esas condiciones nadie puede ir tranquilo a un juicio, sobre todo si ya ha sido juzgado previamente en la calle.