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sábado, 1 de diciembre de 2012

Lo dijo Elena Valenciano

Estoy dispuesto a ponerme en la primera fila si de criticar a Rajoy se trata. Ahora bien, si al mismo tiempo que se critica a Rajoy se alaba a Zapatero no vamos a ninguna parte.
La situación en España es crítica. No es momento para ir con bromas. Actuar ahora en clave sectaria es criminal para lo más indefensos. No se trata ahora de que ganen los propios y que pierdan los ajenos. Por parte de la clase política (iba a escribir “por parte del ganado”, por lo obedientes que son todos ante sus líderes), alguien debería comenzar a pensar en los desfavorecidos.
¿Cómo pueden ser tan egoístas los políticos? Miríadas de personas atraviesan el umbral de la pobreza, mientras ellos gozan de prebendas y privilegios sin cuento. Y ya se ve para qué sirve tanto político. Si imperase la lógica, haría años que se hubiera reducido de forma drástica su número.
Lo que ha dicho Elena Valenciano es que Zapatero estaba solo en el Consejo Europeo defendiendo el Estado del Bienestar, que Rajoy se ha cargado en solo un año.
Rajoy no hubiera podido hacer nada de eso si no hubiera sido precedido por Zapatero.
Con respecto a Zapatero, Joaquín Leguina tiene muchísimo más tino que Elena Valenciano. Lo que ocurre es que la mejor arma para medrar en la política española es la obsecuencia, cosa que lo pervierte todo. Quienes han de optar por ella, porque lo han decidido así, no observan la realidad, sino que fijan de antemano la meta a la que quieren llegar y luego buscan los argumentos que conducen hasta ella.
Ramón Tamames tiene recogidas en sus libros una serie de frases y actuaciones de Zapatero que moverían a risa a cualquiera que no hubiera sufrido las consecuencias en sus carnes. De modo que si la conclusión a la que se quiere llegar es que Rajoy es malo y Zapatero es bueno, todo lo que se haga será perder el tiempo.

viernes, 3 de octubre de 2008

El tratamiento de la crisis

Hasta no hace mucho tanto Solbes como Zapatero negaban la crisis, a pesar de que ya muchos andaban asfixiados. Hace unos cuantos días, Solbes predijo que saldríamos de la crisis muy pronto, ya no recuerdo si lo vaticinó para el año próximo o el siguiente. Al mismo tiempo que él, Ramón Tamames decía que como muy pronto saldremos de la crisis en 2012. En la actualidad ya hay economistas que predicen una duración de diez años o más. Pero los profetas podían haber aparecido hace cinco o diez años, anunciando la crisis que padecemos ahora. Porque puesto que ya lo reconoce hasta Zapatero, es indudable que hay crisis y lo peor es que nadie sabe a ciencia cierta lo que puede ocurrir.
Es indudable que hay que tomar medidas. Hay quienes siempre están pidiendo el despido libre, o lo más parecido a él. No podían faltar en esta ocasión. Pero si se abarata el despido tal y como están las cosas ahora, puede sobrevenir el pánico. Cundiría la inseguridad entre la gente, lo que podría repercutir de forma muy negativa en la moral de la sociedad.
Pero es indudable que hay que tomar medidas y también lo es que los organismos oficiales españoles nos salen muy caros. Es la ocasión de reestructurar y organizar todo el entramado español. Hay que replantear la existencia de las diputaciones. Suprimirlas, podría significar un gran ahorro. Devolver todas las competencias de sanidad al gobierno central serviría para que la gestión fuera más eficiente e igualitaria y para eludir las quejas en lo que al reparto de fondos estatales se refiere. La Educación también debería volver al gobierno central. Es demasiado importante, depende de ella el futuro de todos, como para andar con jueguecitos. Habría que crear un lugar para que el gobierno central debatiera con los autonómicos las singularidades a introducir en cada sitio. Habría que reducir considerablemente los gastos destinados a las distintas televisiones. Y también habría eliminar todos aquellos organismos que si se prescinde de ellos al día siguiente nadie nota nada. Omnium Catalán, Academia Valenciana de la Lengua, etc. Sería conveniente reducir el número de asesores a lo estrictamente necesario, así como el de ministerios y consejerías.
Los ciudadanos verían de este modo que la clase política se había puesto manos a la obra y que efectivamente se habían apretado el cinturón. Eso infundiría algo de ese optimismo que tanta falta hace.

lunes, 15 de septiembre de 2008

La tranquilidad de Solbes

Las mejillas de Solbes son fláccidas y la idea que dan es que si su dueño ha hecho grandes esfuerzos o sacrificios, ello debió ocurrir en un pasado ya lejano. La forma de sus labios también sugiere que el suyo es un espíritu goloso. En función de esto, no es de extrañar que haya dicho, refiriéndose a la crisis que padecemos, que se debe a una “secuencia anómala de fenómenos que no se podían prever y, de todas formas, no de esta intensidad". Cualquier ama de casa de las de antes, y sobre todo las que manejan menos presupuesto, sabe que hay que tener previstas todas las posibilidades, incluso las más inverosímiles, especialmente las negativas, porque las positivas permiten un mayor margen de improvisación.
¿Cómo va a preocuparse Solbes de esas cosas tan desagradables que, de todos modos, a él no le alcanzan sus consecuencias? Él con su cartera ministerial, está disfrutando de algo que merece con creces. Y bastante tiene con aguantar las cosas de Miguel Sebastián, pero puesto que la responsabilidad de lo que hace éste recae mucho más en Zapatero que en él mismo, no se lo toma muy a pecho.
Sabe que acometer reformas estructurales en España, en la Educación, en las CC.AA., en los gobiernos, en la Sanidad, pero esa ya no es su función. Su optimismo actual, que quizá proceda de una buena digestión, explica la tranquilidad con la que acogió la llegada de la crisis, tanta que la negó, no tres, sino unas cuantas veces más. Ahora dice que, si el precio del petróleo se mantiene, la economía española se recuperará en 2010, y con más rapidez que las otras. Pero Ramón Tamames publicó un artículo en La Razón, titulado “Cuando la crisis arrecia” en el que dice que la recuperación “tal vez se inicie en 2011. Acaso a las amas de casa citadas anteriormente hablar de recuperación les parezca sospechoso, habida cuenta de que nadie sabe por dónde va y que las noticias son peores cada día.