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domingo, 18 de noviembre de 2018

De Macron a Rufián

La democracia requiere personas adultas que voten con conocimiento de causa, pero la infantilización del personal, que se toma las elecciones como un juego -si no resulta bien, a las siguientes elegiremos a otro- lleva a que los políticos adecuen su pensamiento al de sus votantes.
Quizá fuera ese el motivo por el que Macron quiso distinguir entre patriotismo y nacionalismo. Las naciones son convencionalismos que se han formado a través de procesos históricos. El hecho de compartir unos mismos intereses genera unas costumbres, que junto con la situación geográfica -no es lo mismo estar en un extremo que en un lugar de paso- , el clima y las formas de vida configuran una forma de ser colectiva, que de todos modos no deja de ser cambiante, porque las circunstancias tampoco son siempre las mismas. Lo ideal es que las fronteras vayan cayendo en la medida en que sea posible hacerlo sin daño para nadie y a eso tienden los vientos de la historia. Los nacionalismos, en cambio, frenan el proceso e incluso proponen fronteras nuevas. El propósito viene dado porque aquellos que no tienen suficiente carácter para lograr una personalidad individual asumen la colectiva.
Rufián rima con patán y lo es. Ejerce de charnego y le pagan bien por ese ‘trabajo’. Es de lo que dicen ‘dame pan y llámame tonto’. Ha llamado ‘exiliados’ a quienes son prófugos, fugitivos de la justicia, cobardes que no han sido capaces de arrostrar las consecuencias de sus actos.
Lo ideal sería que los aspirantes a político tuvieran que pasar un examen de cultura general, otro de conocimiento exhaustivo de la Constitución, otro más de conocimientos generales de las leyes y por último otro de salud mental, para cerrar el paso a los psicópatas y otros con dolencias peligrosas para la comunidad. Si se hubiera hecho así., Rufián no estaría en el Parlamento y muchos otros, como Tardá y quizá Sánchez, tampoco. 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Los Mossos quieren quedar al margen

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha ordenado a los Mossos que actúen ante cualquier delito de sedición que se produzca y un sindicalista ha pedido que se les deje al margen “del enfrentamiento político” y que los representantes de los partidos resuelvan la situación negociando y no traspasando el problema a la policía. 
Curiosa manera de entender cuales son sus obligaciones laborales. O sea, que si se comete un delito, el robo del bolso a una anciana por ejemplo, la policía debe quedar al margen, no se siente obligada a detener al delincuente.
En España hay muchas tradiciones, algunas de ellas tan descabelladas y peligrosas como los castellers o los toros en la calle, pero no hay tradiciones democráticas, motivo por el cual la democracia en España es baja calidad y en regiones como Cataluña casi inexistente, puesto que se insulta a quien no se somete al pensamiento único. Los insultos que se eligen para ofender tienen miga, puesto que son facha, español y similares. Charnego ya no se usa, porque los separatistas necesitan el apoyo de los considerados charnegos. La locura tiene formas más suaves. Hay farmacéuticos que no cobran y le echan la culpa a Rajoy.
Quizá el presidente del gobierno tenga miedo, pero lo cierto es que no cuenta con el respaldo popular con que contarían en similares casos los dirigentes de otras naciones. Aquí hasta un memo con coleta ha prometido un referéndum, porque calcula que esa oferta le dará votos. No se ha dado cuenta de muchos ante el disparate catalán han pensado en cosas nuevas para ellos, como la importancia del cumplimiento de la ley.
Y en esto es en lo que han de pensar los Mossos, que para eso se les ha contratado. Lo que es delito no es política. Lo deseable sería que si algún Mosso incumpliera la orden de la Fiscalía se le impusiera la sanción que marca la ley.

martes, 8 de octubre de 2013

Los pitos de Pujol Jr.

En esta vida cada cual se jacta de lo que puede, aunque también los hay que no se jactan de nada, o al menos de nada que sea estúpido.
En el caso concreto de los Pujol, el padre se jactaba, y no sé si lo sigue haciendo de que aquellos catalanes a los que llevó a la ruina le votaron. Se le notaba muy satisfecho de ello. Al resto de los españoles, a los que odia tanto, tampoco debió de salirnos barato el rescate de la Banca Catalana. Y a pesar de eso no son pocos los españoles que le consideran un gran estadista. No cabe duda de que algunas habilidades sí que tiene, porque a pesar de que ha hecho mucho daño, y las consecuencias del mal que ha hecho durarán bastante, los hay que aún se empeñan en verlo como a un señor educado. Él nunca hubiera hecho lo que su hijo, dicen. Pero no le habrían faltado ganas, cabría contestar.
Los deseos reprimidos se transmiten muy bien a la prole. El hijo de uno cuyo despacho siempre estaba muy desordenado es un fanático del orden. Sin duda que el padre añoraba ese orden que no era capaz de lograr. El hijo de otro que jamás fue capaz de capaz de dar rienda suelta a su odio en sus escritos, no disimula el odio a los enemigos de su padre.
El hijo de Pujol, que dicen que es muy obsesivo, no sé eso tendrá que ver con el nacionalismo, pero me da que sí. No se puede decir nada bueno del nacionalismo, esa es la verdad.
Presume el tal Pujol hijo de haber comprado los cinco mil pitos con los que se pitó al Rey en un partido de fútbol. Y está muy contento de su hazaña. Si llega a escribir el Quijote, ¡cómo estaría! Ah, no, que el Quijote lo escribió un charnego.