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martes, 22 de abril de 2014

De Zarzalejos a Grau

José Antonio Zarzalejos ha tenido muchos cargos en el periodismo, aunque ignoro si los ha desempeñado bien o mal. España es un país en el que resulta muy difícil hacer carrera si no se asumen ciertas actitudes.
Aunque hay muchos ejemplos sobre el particular, cabe señalar como momento cumbre el del editorial conjunto de doce medios catalanes. Este hecho tan escandaloso no hubiera podido suceder en un país de larga tradición democrática.
Todos los periódicos de papel españoles van mal, o por lo menos la mayoría. Quizá se salve alguno pequeño, quizá por su localismo. Esto significa que sus directores lo han venido haciendo mal, salvo que al aplicar la lupa a alguno en concreto se encuentren causas que lo justifiquen.
Zarzalejos ha publicado hoy un artículo en cuyo título va la palabra botifler. Y a lo largo del mismo no dice nada acerca de que el hecho de que se utilice este apelativo hoy en día, en pleno siglo XXI, pone de manifiesto que lo evolución humana es un mito. Es decir, la evolución no se produce en todos, sino sólo en aquellos que se esfuerzan en conseguirlo.
Ocurre además que esos que ponen las etiquetas de botifler a quienes no se tragan la bola, para marginarlos, también ponen las de fascista o facha. Como se suele decir, con un par.
Anna Grau, en cambio, vive en el centro del huracán, o sea, que está rodeada de nacionalistas. Es joven, es decir todavía tiene que recorrer el camino y comienza llamando al pan pan y al vino vino. Su artículo de hoy se titula Tic, tac, tic, tac, la mayoría fantasma va a estallar… y ya aviso de que no se muerde la lengua. No les puede gustar a los nacionalistas, esos 'demócratas impecables', cuyo sentido de la democracia consiste en insultar a quienes se les oponen y pasarse por el forro las leyes que les molestan, esas leyes que precisamente están para proteger a los ciudadanos, incluidos los nacionalistas.

miércoles, 18 de marzo de 2009

El doble rasero de El País

En la instrucción del juez Baltasar Garzón hay unos leves indicios que inculpan a Francisco Camps, de los que es muy posible que al final quede totalmente absuelto. Abona este último supuesto el hecho de que El País insiste una y otra vez el intento de enturbiar su figura. No ocurriría lo mismo si las pruebas de su culpabilidad fueran evidentes.
Pero aunque Francisco Camps resulte absuelto, puede que su carrera política quede gravemente dañada y ya no pueda volver a presentarse a otras elecciones. Nada de esto hubiera ocurrido si todo el proceso judicial se hubiera desarrollado del modo previsto por la ley. Pero El País fue filtrando gota a gota toda esa información que no debió salir del juzgado. Y todavía no se sabe quien fue el culpable de la filtración. Así funciona la justicia.
En el día de hoy, en un editorial, El País insiste en que Francisco Camps debe acreditar el pago de los trajes, cuando es el acusador quien debe probar su acusación. Pero es que además, el editorialista afirma que para defender al presidente valenciano, se intenta desacreditar al juez y al testigo.
Si no se hubiera filtrado nada, no ocurría lo que dice. El nombre de Francisco Camps no aparecería mientras los cargos no fueran firmes. Cabe la posibilidad de que el sastre, o lo que sea, no hubiera perdido su empleo. Baltasar Garzón, por su parte, no necesita que nadie le desacredite. Él ya hace lo que puede para aparecer en los medios, por cualquier motivo, cuando no es por una cacería, es por una filtración y cuando no es por ninguna de las dos cosas, es por unos honorarios no declarados al CGPJ.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Olvida El País…

Uno de los editoriales de El País de hoy hace un repaso de la política exterior del gobierno y dice que ayer cosechó un revés (sic), al ser derrotada la candidatura del general Félix Sanz a la presidencia del Comité Militar de la OTAN. Al final resulta que toda la culpa la tiene el PP que dejó una herencia en política exterior difícil de gestionar. Sin duda que el editorialista se da cuenta de que Zapatero no de un Francisco Fernández Ordóñez que le arregle el desaguisado como lo tuvo Felipe González. Así que a la vista de que la situación es difícil opta por echarle la culpa al PP. La decisión de Aznar de aliarse con Estados Unidos es ciertamente discutible y muy desacertada, por no desearlo los españoles, la de participar en la invasión de Irak. La opción europea parece más natural para España, pero también conviene tener en cuenta que cada uno de los países europeos hace de su capa un sayo cuando le conviene. Últimamente, Sarkozy ha pasado por encima de los saharauis. Olvida el rotativo madrileño que Zapatero permaneció sentado al paso de la bandera estadounidense, aunque puesto que en ese momento gobernaba el PP, puede que se lo haya apuntado en el debe de este partido. También podría haber dicho este diario, que pretende ser el mejor, que el ministerio español, a la vista de la deriva que están tomando algunos gobiernos de aquel continente y de lo maleducados que son sus presidentes, podría haber preparado mejor la cumbre y en el caso de Michelle Bachelet, como era probable, no hubiera podido garantizar el correcto desarrollo de las sesiones, haber tomado la decisión de no asistir. Por otro lado, es cierto lo que dice el editorial en el sentido de que sería mejor para la diplomacia española que los dos grandes partidos fueran capaces de ponerse de acuerdo. Cabría añadir que ese acuerdo se echa en falta no sólo en ese sector sino también en otros muchos. No se nota, sin embargo, que Fernández Bermejo, De la Vega, Narbona, Rubalcaba, se esfuercen mucho por acercarse al PP, partido que hay que reconocer que actúa a la recíproca.

'A sí mismo'
'¿Cómo habla Dios?'
'La fe del ateo'
'El sueño de la nación indomable'
'Guerrilleros'

'Terrorista'

'La mente criminal'
'El Camino del Cid'


martes, 16 de octubre de 2007

¿Narbona escribe en El País?

En el día de hoy hay un editorial en El País que parece escrito por Narbona. A problemas complejos, soluciones sencillas: toda la culpa es de los rivales políticos. El Estado ha traspasado muchas competencias a las Comunidades Autónomas. Los recursos para gestionar esas competencias se reparten con bastantes dosis de arbitrariedad. González llevó el AVE a su Sevilla. Aznar a su Valladolid. Y el AVE a Valencia que probablemente sea el más rentable de todos puede que sea el último en hacerse. Un gran número de extranjeros ha venido a asentarse en la Comunidad Valenciana. Unos para trabajar, otros para vivir aquí su jubilación. Resulta rentable vender los terrenos y construir, puesto que ningún gobierno se ha preocupado por establecer mejores modos de subsistencia. Si la economía española se basa principalmente en el turismo y la construcción, a nadie debería extrañarle que se construya. Si además a la Comunidad Valenciana vienen, porcentualmente, más extranjeros que a ninguna otra, lo lógico es que construya mucho. Otra cosa es la corrupción que se asocia a este sector, pero no hay ningún partido que esté libre de sospechas. ERC dice que no, pero la corrupción de este partido es de otro tenor. Siendo un partido separatista, participa en el gobierno de España. Evidente, hay algunos que ya saben que de vergüenza no se van a morir. Hay otra cuestión que es la que se refiere a la ordenación territorial y al hecho de que se construya en lugares en los que no debe hacerse. Hay cosas que no deberían dejarse en manos de los ayuntamientos. Y en ellas siguen. Ayuntamientos de todos los colores y todos los partidos que hacen de su capa un sayo. La incompetencia no sólo es del gobierno valenciano, sino también del de España y probablemente de todos los demás gobiernos españoles. Y queda la cuestión de la limpieza de los barrancos y cuencas de los ríos, que el Estado desatendió. Si no hubiera sido así, los daños hubieran sido mucho menores.