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miércoles, 21 de agosto de 2013

Los peligros de Twitter

Los hay que piensan que hay personas que nacen buenas y el caso es que es posible que algunas de las personas que piensan así sean buenas.
La bondad requiere esfuerzo y quizá haya que pensar que puede que haya gente que se esfuerce sin darse cuenta.
Lo cierto es que abunda la gente a la que le gusta la impunidad, y ésta no tiene nada que ver con la gente bondadosa. El accidente de Cristina Cifuentes ha sacado a la luz “la bondad” de muchas personas. Incluso las hay que han recordado a Chávez. Algunos de los que se alegraron de la muerte de Franco, lloraron porque murió Chávez, y ríen porque Cifuentes está en estado grave.
Cuando las posibilidades de quedar impune son altas brota de forma espontánea algo que no requiere esfuerzo, como es la maldad.
Hannah Arendt habló de la banalidad del mal. Son muchos los apenas necesitan un leve pretexto para volcar su odio contra alguien. De ahí surgen los tan frecuentes episodios de acoso moral. Probablemente, muchos de los que han lanzado tuits ofensivos contra Cristina Cifuentes, sumándose a la ofensiva contra ella, se ponen serios cuando toca hablar de acoso moral. Y lo condenan firmemente. Como si las cacerías y los acosos no tuvieran nada que ver.
Hubo un grupo de personas, y quizá todavía existe como grupo, que señalaba a otros como jabalíes y una vez hecho esto procuraba humillarlos y finalmente hacerlos huir. Y tenían este cometido como muy noble y adecuado.
Muchos de los que están en Twitter son como las gallinas. Allí donde ven sangre acuden en masa a picar. Y se hacen grandes amistades así, se unen personas “buenas” que no tienen compasión con el “mal”.
Yo tengo una cuenta en Twitter, @Vicente Torres, pero la gasto poco. Si alguna vez detecto que se ataca en masa a alguna de las personas hacia las que no siento simpatía, no me uniré al coro. Los linchamientos no me van. 
 

martes, 3 de julio de 2007

Gallinas, perros y sandías

Esteban González Pons llegó hace un año a la Conselleria de Territorio y comenzó su andadura con una de sus habituales ocurrencias, al hablar del urbanismo sandía; verde por fuera y rojo por dentro, matizó. Quizá su nombramiento fue más experimental que otra cosa, puesto que acaba de ser descabalgado de su cargo. Resulta curioso que los dos consellers que tenían problemas con los empresarios, Justo Nieto y Esteban González Pons, han sido relevados de sus cargos. De donde resulta que se nos pide el voto a todos, pero luego se atienden las demandas de los menos. Habrá que leer la Biblia, para ver si dice algo acerca de la cuestión. Justo Nieto ni siquiera fue a la toma de posesión de los nuevos consellers, demostrando así su enfado. Algún columnista lo ha tratado de ingenuo y acaso la ingenuidad no es la que le ha adjudicado dicho columnista sino la de confiar en quien le nombró. Por su parte, Esteban González Pons ha hablado de perros y de gallinas. El medio ambiente es la gallina, dice, y los perros son la construcción y las infraestructuras, que deben cuidar a la gallina, pero pueden apetecer comérsela. No ha podido ser más explícito como se ve. El ahora portavoz es alguien a quien en todas las fotografías que le veo aparece con una amplia sonrisa y un optimismo desaforado. Pero ha dicho que en la citada conselleria no debería haber una maleta, sino una espada para rendir la plaza. Y para que no queden dudas, ha dicho que su sustituto es el Villa y quizá con ello ha querido empujarlo a meter goles. Pero a lo mejor este nuevo prefiere conservar el cargo antes que meter goles. Ha dicho que lo suyo es la discreción. Conviene ir tomando nota de las cosas que pueden motivar la destitución y las que no. De momento, parece que tenemos la nefasta AVL para rato, algo sobre lo que González Pons no ha hecho frases.