Mostrando entradas con la etiqueta político. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta político. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de enero de 2013

El PP dice que bajará impuestos cuando se pueda

Y al decir eso parece que da por sentado que no hay ningún otro modo de enfrentar la crisis que el que aplica el gobierno. Pero es que éste consiste en cargar el mayor peso del esfuerzo en una parte de la población.
Es posible y, sobre todo, deseable que los esfuerzos a los que se obliga a un sector de la población tengan éxito y mejore la economía. Sin embargo, estas mejoras no dejarán de ser coyunturales. El problema de fondo de la economía española lo constituye precisamente la clase política española, tan numerosa y organizada en grupos piramidales, en los que el requisito indispensable es la obediencia absoluta.
Mientras no se democratice España, garantizando de por vida la separación de poderes, en España no tendremos tampoco estabilidad financiera, porque la casta política, y cualquier otra casta que tenga poder, es insaciable.
Hace falta un Poder Judicial totalmente independiente y con medios. Me temo que los políticos actuales tratarán de evitar esto a toda costa, no vaya a ser que un juez le dé por investigar.
Hace falta que los diputados puedan votar en conciencia, y no lo que les mandan. Para que el Parlamento haga honor a su nombre. Si han de votar lo que les mandan, lo mejor es que se queden en casa y así los ciudadanos nos ahorramos las dietas. Cuando llegue la hora de votar cada partido puede mandar a un perro adiestrado que vote apriete la tecla correspondiente en cada uno de los escaños de que disponga.
Y hace falta que todos los partidos concurran a las contiendas electorales en igualdad de condiciones, puesto que en el sistema político que sufrimos y que ha propiciado la catástrofe en la que estamos inmersos algunos partidos tienen ventaja sobre los demás. Y la aprovechan.
Lo de bajar impuestos en estas condiciones parece complicado.

sábado, 14 de julio de 2007

Interpretar los deseos de los ciudadanos

Lo que debería hacer un político en el caso de que se tropezara con un ciudadano por la calle es rendirle cuentas inmediatamente:
- Mire usted, he gastado el dinero de sus impuestos en esto, en aquello y en lo otro. Debo reconocer que mis logros son muy inferiores a lo esperado. Reconozco que mi pereza no tiene excusa, puesto que nadie me obligó a dedicarme a la política. Le prometo que intentaré que en lo sucesivo mi dedicación sea mayor.
Nada de eso ocurre, sin embargo. Lo que suele hacer un político cuando se cruza con un ciudadano suele ser mirarlo de arriba abajo, pues lo considera un ser inferior. Un político no suele preocuparse por averiguar los deseos del ciudadano, sino que lo que pretende es influir en los deseos del ciudadano para que coincidan con sus intereses. Los políticos hoy en día no dan explicaciones, por regla general, sino que lanzan consignas. Interpretan las cosas justo como les conviene. Tras las elecciones, cada grupo interpreta el deseo popular como más le conviene y no sólo eso y que explican a los ciudadanos que lo que han votado es exactamente lo que ellos dicen, como si los ciudadanos carecieran de capacidad para establecer su propia opinión. Ahora mismo están tratando de explicar algo tan obvio como el Espíritu de Ermua. Es un clamor contra el terrorismo y nada más. El Espíritu de Ermua viene a decir que el terrorismo sobra, no tiene cabida en la sociedad. Sea cual sea el partido al que voten, los españoles quieren que desaparezca el terrorismo. Se puede decir, pues, que negociar con los terroristas, lo haya hecho Aznar o Zapatero, es traicionar el Espíritu de Ermua, puesto que al hacerlo se reconoce la existencia de ETA y con ello su derecho a ser. ETA no tiene ningún derecho ni excusa para existir; es ingenuo pensar que puede abandonar aquello que tan buenos resultados le da. Los etarras viven muy bien, son considerados héroes por algunos descerebrados como ellos, y disfrutan teniendo en vilo a todo el mundo. La alternativa que se les plantea es la cárcel y en el mejor de los casos el ostracismo. Porque a ver quien va a hacer caso a esa gentuza si carece de pistolas.