Mostrando entradas con la etiqueta salvaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta salvaje. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de abril de 2018

Lo de la Manada

He visto que algunos juristas han dicho que no son especialistas en la materia y que tampoco han leído la sentencia, que consta de casi 400 folios, por lo que no se atreven a opinar.
También he visto a otros que sin ser juristas, ni haber leído la sentencia, por evidente falta material de tiempo, se han lanzado en contra del Tribunal, lo cual tiene poco que ver con la civilización. Si no recuerdo mal, en tiempos pasados algún Tribunal no ha podido condenar a algún etarra, a pesar de tener la certeza de que era el autor del atentado que se juzgaba, por algún defecto de forma o error en la instrucción del sumario, y ha habido que aceptar esa decisión sin aspavientos de ningún tipo.
Jorge Galindo, en El País, dice algo razonable sobre el caso: Los que no estén de acuerdo con el criterio del Tribunal tienen todo un sistema de apelaciones al que acudir y si, por el contrario, con lo que no están de acuerdo es con la ley han de dirigirse al Congreso de los Diputados.
El comportamiento de los componentes de la Manada es claramente salvaje y quienes protestan airadamente tampoco demuestran mucho apego a la civilización. Si los jueces tuvieran que regirse por los criterios de la masa, o por la opinión pública dominante, no serían necesarios. Deben regirse por sus conocimientos legales y su pericia. Tienen tanto derecho como los cirujanos o los controladores aéreos a equivocarse y la sociedad pone a su disposición toda una serie de adelantos técnicos y de medios de control para minimizar los errores que puedan cometer.
Los jueces que han hecho su trabajo del mejor modo posible, actuando en conciencia, aun sabiendo que su sentencia no iba a ser bien acogida, merecen el aplauso y el agradecimiento, aunque se piense que han cometido un error. Si se hubieran sometido al criterio de la opinión pública daría miedo ser juzgado por ellos.

jueves, 21 de abril de 2011

Los ejecutivos de Estados Unidos se suben el sueldo

Nada menos que un 27% de media en el año 2010. No notan la crisis, ni parece que vaya con ellos. Tampoco da la impresión, a la vista de este dato, que estén dispuestos a cuestionarse este estado de cosas. No hay justificación para esta forma de actuar puesto que son ellos, los ejecutivos, los principales culpables de la crisis que tan funestas consecuencias ha traído.
La única excusa que tienen es que el mercado es así. La mentalidad de los estadounidenses es contraria a todo tipo de regulación, incluso en casos como este en que parece tan necesaria. Pero han de darse cuenta de que el mundo ha cambiado mucho desde los tiempos en que fundaron su país y, por tanto, aquellas ideas que les llevaron a convertirse en la primera potencia mundial han quedado anticuadas en algunos de los casos.
Llegará el día en que los pobres se darán cuenta de que los sueños no dan de comer y que sus posibilidades de escapar de su humilde condición son escasas en las circunstancias en que viven. Comprenderán también que, moralmente, tienen derecho a unas condiciones de vida dignas y que el dinero no es todo en la vida.
Las fronteras que separan a unas naciones de otras siguen ahí, son las mismas que había cuando se fundó Estados Unidos, o quizá más. Pero sus efectos ya no son los de entonces. Lo que ocurre en una parte del mundo se sabe en la otra inmediatamente. Los transportes son mucho más rápidos. Las cosas que ocurren en un lugar repercuten en todos los demás. Por tanto, hay que ir adecuando las mentalidades de todos a los nuevos tiempos. Y hay que comprender que cuando el dinero es considerado como un dios el mercado pasa a ser salvaje. Hay que desbravarlo en este caso.

'El Gran Libro de las Citas Glosadas'

'En busca del Tesoro de Kola'

'El espíritu del último verano'

'Perdurablemente anfetamínico'

'Cómo provoqué la crisis financiera'

'En mi furor interno'

'No había más que empezar'

'Han cegado a Narciso'