domingo, 20 de mayo de 2012

Paul Krugman, el Nobel agorero

El dinero es cobarde. Basta cualquier señal de alarma para que eche a correr en todas direcciones. Lo mismo que si algún irresponsable gritara, ¡fuego!, en un local. La desbandada sería espectacular.
El principal problema de la Unión Europea es el egoísmo de las naciones que la componen. Cuando la crisis del pepino, Merkel, Sarkozy y otros dirigentes europeos no dudaron en desacreditar a España, a la que interesada y equivocadamente se había hecho responsable del contagio. La Unión Europea no fue capaz de imponer la cordura llamando la atención a esos dirigentes.
Si cada una de las naciones que componen la Unión Europea tiene una política distinta y además se atacan unas a otras si cree que pueden obtener un beneficio con ello, resulta más difícil salir de la crisis. Faltaba que un agorero como Krugman pronosticase el corralito para que la gente empiece a sacar el dinero de los bancos y con ello empeore la situación del país.
Hay una greguería de Ramón Gómez de la Serna que dice: Estamos asomados al abismo de la vejez y vienen los niños por detrás y nos empujan. Podría parafrasearse diciendo: Estamos asomados a la catástrofe y vienen los agoreros por detrás y nos empujan.
Claro que un Premio Nobel no tiene por qué saber que sus predicciones pueden empeorar lo que va mal. Un Premio Nobel bastante tiene con pensar que si acierta su prestigio aumentará, cosa que a él le resultará beneficiosa.
Es cierto que la política debería prevalecer sobre el capital, pero también lo es que el capital no tiene fronteras y la política sí. Por tanto, y dado que los políticos han perdido la mano por su irresponsabilidad gastadora, ahora es el capital el que lleva ventaja.
Pero Krugman, dado que tiene tanta audiencia, podría haber dicho algo positivo. En España hay más políticos por cada cien habitantes que en ningún otro país. Haciendo explotar esa burbuja nos podríamos salvar.

sábado, 19 de mayo de 2012

Gibraltar y los hijos de la Gran Bretaña

No hay ninguna posibilidad de que España se aburra, dados los vecinos que tiene. Por el norte, los gabachos, que nos miran por encima de los Pirineos. Los gabachos, tradicionalmente, cultivan la duda, que para consiste en dilucidar si atienden primero a su despensa o a sus estómagos. Y no acaban de decidirse.
Por el oeste tenemos a Portugal, país hacia el que poco a poco vamos volviendo los ojos. En el sur están los súbditos de Mohamed, a los que éste, alternativamente, manipula o aplasta. Por el sur también están otros súbditos, los hijos de la Gran Bretaña, los que se ven a sí mismos como los depositarios de la ética, cuando el resto del mundo ve a sus islas como la mayor reserva mundial de hipocresía.
A todos esos, franchutes, hijos de la Gran Bretaña, súbditos de Mohamed, se les puede aplicar el dicho “blando con las espuelas, duro con las espigas”. Aprovechan la debilidad de España para obtener algún beneficio a costa nuestra. Parecen pensar que lo de ceñirse a la razón es cosa de plebeyos y ellos hacen lo que les da la gana, como los poderosos.
Los hijos de la Gran Bretaña no se limitan a desoír los mandatos de la ONU, sino que además van rapiñando terreno, van rapiñando zonas marítimas.
Con todo su descaro, que no desmerece en nada al de Su Majestad la Reina de Inglaterra, las patrulleras de la Royal Navy impiden a los pesqueros españoles faenar en las aguas que les son propias.
¿Cómo se va a fiar alguien de la ONU si no sirve para imponer la razón? Si lo que priva es la ley del más fuerte, lo que procede es cerrar este inútil organismo y destinar el dinero que cuesta a otras partidas más beneficiosas.
¿Dios salve a la Reina? Por mi como si la pone en salmuera.

viernes, 18 de mayo de 2012

Esperanza Aguirre confunde una pistola con una navaja

Ha dicho la presidenta de la Comunidad de Madrid que la fusión de Caja Madrid con Bancaja fue un matrimonio “a punta de pistola”. ¿Para qué tiene tantos asesores? ¿Para que le lleven las gafas y el bolso?
Las pistolas no tienen punta, condesa. Pero es que lo que insinúa Esperanza Aguirre con esa frase con tan poco sentido tampoco es cierto. La situación de Caja Madrid tampoco es boyante. Todo lo que tiene que ver con Bankia, y es desastroso, es achacable al PP. Sus dirigentes, al igual que los de los demás partidos en casos similares, han colocado a sus amiguetes y el resultado es el que sabemos. La situación de ambas cajas es desastrosa y la vigilancia del PP sobre ambas cuando funcionaban por separado fue nula. Y la manera de intentar arreglar el desaguisado, optando entre otros amiguetes para dirigir el banco resultante de la fusión, también fue desastrosa. Durante todo este tiempo, el Banco de España, no ha ejercido sus funciones de vigilancia, pero no se le puede echar más culpa de la que tiene. El PP estaba dentro de Caja Madrid y de Bancaja, y no es que estaba dentro, y por lo cual debía saber lo que se estaba haciendo, sino que estaba dirigiendo a esas dos cajas, por tanto, suya es la principal responsabilidad.
Lo que se vislumbra en España es que los puestos de responsabilidad han sido mayoritariamente ocupados por ineptos, y buena parte de culpa tiene en eso Esperanza Aguirre, que llegó a soñar con ser presidenta del gobierno y se la nota molesta por no haberlo conseguido.
En España no hay nadie que se sienta responsable de la dramática situación en la que nos encontramos. “Nuestros” políticos viven absortos en sí mismos. En sus logros, en los cargos que han logrado. Pocos, o ninguno, piensan en la catástrofe que han propiciado. Ojalá pudiéramos exportar a “nuestros” políticos.

jueves, 17 de mayo de 2012

Rajoy no sabe por dónde va

En algo tenía que acertar Zapatero, aunque es posible que esta idea no fuera suya, sino que formara parte de las lecciones de economía que le dio Jordi Sevilla en dos tardes, y el asunto es que cuando todo el mundo, menos él, hablaba de crisis, decía que todo era cuestión de confianza.
Y es cierto, la desconfianza, incluso, o sobre todo, de los bancos entre ellos, ha arramblado con todo. Porque lo que pretendió Zapatero fue que la gente confiara en él, y eso sí que no. Zapatero tiene sus forofos, porque es educado y tiene una voz bonita, pero de ahí a que la gente confíe en él queda un trecho.
El caso de Rajoy parece distinto. No da señal de haberse dado cuenta de lo importante que es la confianza. Se creía que complaciendo a los oligarcas, éstos iban a arrimar el hombro de inmediato. No ha sido así y ahora espera que la Unión Europea le saque las castañas del fuego, puesto que él solo no puede.
Zapatero sabía que todo era cuestión de confianza, pero no se dio cuenta de que tras ganar las elecciones en 2008 debió comenzar ofreciendo un gobierno de coalición al PP. De ese modo, la ciudadanía se daría cuenta de que la clase política se preocupa por ella. Lo que hizo, en cambio, fue aumentar la administración pública en 200 000 funcionarios. Eso es lo que les preocupaba, colocar a los amigos que se iban quedando sin trabajo en la empresa privada.
Rajoy debió proponer de inmediato un gobierno de coalición a Rubalcaba, y con ello hubiera trasladado a la opinión pública la idea de que su preocupación era el bienestar suyo. Pero ocurre que el sistema español hace que los políticos miren más por su partido que por la nación. Lo que falla es el sistema y quizá Rajoy piensa que si accede a cambiarlo él puede desaparecer de la escena. Quizá Rubalcaba piensa que dado que tiene tan difícil ser presidente le conviene pasar a la historia como un político razonable, motivo por el que sí ha propuesto el pacto, que Rajoy, desconsideradamente, no ha aceptado.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Clamor contra Bancaja

Y me refiero a Bancaja, ahora Bankia, porque es hacia la que se dirigen las iras de los valencianos, puesto que presumiblemente las de los madrileños tendrán como objetivo Caja Madrid. Estas dos cajas llegaron a ser la segunda y tercera de España y ahora las dos juntas valen muy poco.
Ayer estuve en una librería de la zona de la calle de Játiva, de Valencia, y desde el interior de la misma se escuchaban los gritos de quienes se manifestaban frente a una sucursal de Bancaja, ahora Bankia.
Fue un error grave poner a Rodrigo Rato al frente de Bankia. Se ha perdido un tiempo precioso en el empeño y al destituirlo ha quedado de manifiesto el engaño de la situación. Bankia se desmorona con estrépito y eso es malo para todos, tengan o no tengan cuenta en este banco. Todo se ha hecho mal. Incluso al tratar de arreglar lo que se había hecho mal antes, se ha empeorado. Da la impresión de que algunos esperan que se produzca un milagro. Se conoce que hay más fe en los milagros de lo que se piensa.
En lo que respecta a los directivos de Bancaja, ante el clamor generalizado en su contra, lo que ocurre es que esperan que sea el Consell el que tome decisiones, y que las tome además de un modo blando y suave. Pero si el Consell tomara decisiones ahora, con ello reconocería su culpa con respecto a la situación de Bancaja, de modo que lo que conviene es aparentar que la otrora poderosa caja funcionaba de forma libre e independiente.
Así que mientras unos y otros tratan de eludir sus responsabilidades, el deterioro de la entidad crece a pasos agigantados y el perjuicio para los ciudadanos cada vez es más grande. El creciente malestar de estos puede llevarse todo por delante.

martes, 15 de mayo de 2012

Las declaraciones de Cavadas

Ya no recuerdo qué escritor contaba que cuando fue contratado por una universidad de Estados Unidos el primer consejo que recibió fue que no se acostara con ninguna alumna ni aunque ella misma se le metiera en la cama. Por los problemas legales que pudiera tener después.
En España estas cosas no se toman tan en serio. En el libro 100 personajes que hunden España, de Curri Valenzuela, hay un capítulo que se titula “Las que ligan para ascender”. Ocurre en todos los campos, la política, el periodismo, la empresa, tanto pública como privada, etc.
Son cosas que todo el mundo sabe y acepta como inevitables, o no les da demasiada importancia. Sin embargo, Pedro Cavadas ha dicho esto «Dudo mucho que un niño entienda lo que es ser médico. Te puede gustar llevar bata blanca o que creas que vas a ganar mucha pasta o que te tirarás a la enfermera, pero conocer profundamente la profesión es imposible» y se ha armado una zapatiesta considerable.
Se le había preguntado por la vocación y es evidente que en el sentido estricto y tal como se la quiere interpretar, no existe. Eso de que alguien tiene desde pequeño la vocación de ser médico, o escultor, o ciclista profesional, es mentira. Hay gente que nace con habilidad para versificar, para jugar al golf o para cantar, pero lo de la vocación es un modo hablar. Conocí a uno que estudió medicina porque en los pueblos todo el mundo ha de llevarse bien con el médico.
Por supuesto que ni todas las enfermeras se acuestan con los jefes de servicio, ni todos los médicos sueñan con tirarse a la enfermera, pero algún caso habrá, y Cavadas se ha servido de eso para dar su explicación sin importarle si es políticamente correcto o no hablar así.
Lo que Cavadas hace bien es operar y cabe intuir que la mayor parte de su tiempo está dedicado al estudio. Quienes ahora han aprovechado sus declaraciones para arremeter contra él no dudarían en requerir sus servicios si los necesitaran.

lunes, 14 de mayo de 2012

Ese alcalde de Vic

Si como dijo cierto personaje hay muchos españoles que podrían ser presidentes del gobierno, lo de ser alcalde parece mucho más fácil. Hay que maniobrar menos dentro del partido. Los que mejor saben maniobrar son los que obtienen los cargos y los que están mejor preparados, puesto que creen que su preparación es su mejor aval, se quedan para aplaudir.
El alcalde de Vic responde al nombre de Josep María Vila d'Abadal, y la última burrada que ha dicho, porque los tipos como este no se conforman con una, es que si Jesucristo viviera ahora sería claramente independentista. Y para apoyar su peregrino aserto añade que los monjes del monasterio benedictino de Montserrat también lo son.
En lo que respecta al monasterio me asombra que el Papa, tan estricto y severo en otras cuestiones, permita semejantes muestras de odio de estos monjes a la mayor parte de los españoles. Este odio también está presente en algunos obispos. ¿Es que considera el Papa que el odio no es pecado?
Por otra parte, al citado alcalde, que ambiciona un cargo más alto, hay que catalogarlo como católico, porque de otro modo no hubiera dicho eso, y, por tanto, debe conocer el mandamiento que dice que no hay que tomar el nombre de Dios en vano.
¿Cómo es posible que sepa con tanta exactitud cuál sería la postura de Jesucristo? No se le conocen estudios previos que demuestren que sus grandes conocimientos sobre la vida y la persona de Jesucristo. En lugar de inventarse lo que le conviene, podría haber recordado que echó a los mercaderes del templo a zurriagazos, no vaya a ser que le hubiera tocado alguno, por estar confundiendo al personal con el fin de obtener más votos, cosa que entra dentro del mercadeo.
De modo que fomentar el odio a España es una virtud teologal para algunos.