Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Basagoiti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Basagoiti. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de diciembre de 2009

Lo de Anasagasti con el Rey

Anasagasti, que tanto debe de envidiar a los Beatles, ha vuelto a arremeter contra el Rey, cuyo peinado, por cierto, resulta mucho más agradable que el de quien se empeña en ser su enemigo. Anasagasti, que continuamente está criticando al Rey de España, no ha criticado nunca a Arzallus, ni a Setién, ni a Uribe, ni a Urkullu, ni a otros nacionalistas vascos. Si lo hubiera hecho, sus críticas al Rey podrían entenderse dentro del legítimo uso de la libertad de expresión; no siendo así, cabe deducir que apunta a la Monarquía española por lo que representa.
De esta maldad no protestan los curas vascos, tampoco los obispos. Y ni siquiera la Iglesia española, tan dada a manifestarse por otras cosas. He aquí, pues, que a los clérigos no les parecen igual de mal todas las cosas que están mal. La cercanía de la Iglesia vasca con ETA (está más cerca que Irene Villa, Fernando Savater, Antonio Basagoiti, Rosa Díez, Mikel Buesa, etc., lo cual no es grave, sino muy grave) no ha propiciado la reacción indignada de la jerarquía católica, como en otros asuntos, sino que ha preferido mirar hacia otra parte, y ahora se encuentra con la rebelión de curas, dicen que auspiciada por quien debió ser expulsado de la Iglesia hace mucho tiempo.
Anasagasti compara el mensaje navideño del Rey con el programa ¡Aló, presidente! De Hugo Chávez, lo cual es una grosería de calibre grueso. Es que, además, dice que el mensaje del Rey no dice nada a los vascos, o sea que al resto de España sí. Ese bonito modo de insuflar odio quizá haya hecho sonreír a alguna de esas jerarquías católicas de la zona. Alice Miller tiene algunas teorías sobre el mal y sobre el odio. Mientras unos pregonan su malasombra, el Rey aprovecha las navidades para desear paz y felicidad. Yo también: FELICES FIESTAS.

viernes, 7 de agosto de 2009

Acierta Basagoiti

Propuso Antonio Basagoiti que las calles tengan nombres de víctimas de ETA. Patxi Zabaleta, de Aralar, no piensa de este modo. Quiere que las calles lleven “nombres nuestros”. Aralar es, probablemente, lo más cercano a ETA que hay en el arco parlamentario legal. Que debamos aceptar a este partido en el juego democrático no significa que se le tenga que aplaudir.
Por otro lado, habría que precisar quiénes son ‘los nuestros’. Probablemente, los míos no son los mismos que los de Patxi Zabaleta. En una de las últimas elecciones, el partido de ETA, al que incomprensiblemente dejaron presentarse, logró unos cuantos votos en la Comunidad Valenciana. Quienes les votaron no son los míos, aunque hayan nacido o vivan cerca de mi casa. Sí que considero de los míos a quienes han sufrido en sus carnes la barbarie etarra.
Los míos son los que procuran pasar por el mundo sin hacer ningún daño. No son los míos los que quieren salirse con la suya aun a costa de lo que sea. Los míos son los que saben rebelarse contra la injusticia y no lo son los que siguen jugando a las cartas. O a hacer el bobo, o a telefonear a De Juana. Los míos son los que, como Pilar Elías, miran al monstruo a la cara. No son los míos los que con sus discursos dan más miedo aún que los etarras. Son los míos los que como Irene Villa saben vencer a la bestia con una sonrisa. ¿A quién puede molestarle que una calle se dedique a Irene Villa? Sólo a un animal. Dedicar una calle de Pamplona al guardia civil Diego Salvá puede tener además la virtud de honrar al Cuerpo que con tantas penurias y tantos riesgos combate contra esos individuos que pertenecen a la escala más baja de la especie humana.
Todas las víctimas de ETA deberían tener, al menos, una calle dedicada.

miércoles, 25 de febrero de 2009

El suceso de Lazkao

De momento, alguien ha puesto una cuenta corriente 0081 - 5299 - 85- 0006079413 y un blog, http://justicierolazkao.blogspot.com/, en el que se explica todo, a disposición de quienes quieran ayudar económicamente a Emilio Gutiérrez, que perdió la paciencia al resultar su casa afectada en el último, por ahora, de los continuos atentados etarras.
Evidentemente, no se debe justificar la violencia, aunque en este caso resulte fácil comprender al protagonista. Ese acto hubiera sido indefendible si hubiera tenido lugar en un municipio de la Comunidad Valenciana, pero en el País Vasco las cosas son diferentes. Allí los pro etarras vienen imponiendo su ley, sin que el partido gobernante acierte a impedirlo. Ibarretxe, ha dicho que en un estado de derecho hay que confiar en la policía. Lo que piensa todo el mundo, incluso los votantes del PNV, es que si este partido queda fuera del gobierno tras las próximas elecciones, será más fácil confiar en la policía.
Algunos partidos del País Vasco se han desmarcado por completo del mundo de la violencia. Otros juegan la carta de la ambigüedad, para arañar algunos votos del entorno etarra. Es lógico que algunos se desesperen ante esta evidencia. Patxi López, a pesar de que el padre de Emilio Gutiérrez fue concejal socialista, ha optado por criticarle abiertamente y sin paliativos. ¿Cabe calificar esta actitud como electoral?
Rosa Díez y Antonio Basagoiti sí que han sido capaces de comprender que los nervios hayan jugado una mala pasada al que ya se conoce, en muchos ambientes, como el héroe de Guipúzcoa. Se sabe a ciencia cierta que el entorno etarra no puede esperar nada del PP ni de UPyD. Si estos dos partidos pudiesen formar gobierno, algo que desgraciadamente es utópico, podría pensarse en la desaparición de ETA en un plazo de tiempo muy corto.
Si esos dos partidos pudiesen formar gobierno, Pilar Elías, Consuelo Ordóñez, etc., tendrían algún tipo de satisfacción. Sólo por eso ya merece la pena desearlo. Y para que Ibarretxe deje de hablar de diálogo. ¡Qué poca vergüenza!