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viernes, 24 de febrero de 2012

Rosell golpea

El actual presidente de la CEOE, Juan Rosell, alega que los parados no hacen todo lo que pueden para encontrar trabajo, porque las estadísticas dicen que muchos lo encuentran cuando está a punto de finalizar el periodo de prestación al que tienen derecho.
Se observa en este modo de pensar el escaso respeto hacia el sufrimiento de quienes han perdido el trabajo, y en lugar de compadecerse de quienes se forzados por las circunstancias a aceptar un puesto de trabajo muy alejado de sus expectativas, o del que tenían antes, los trata ya de pillastres o de defraudadores.
Estamos en crisis, y la crisis española es fruto de la ineptitud de la clase política y de la codicia de muchos empresarios. Algunos trabajadores se sumaron a la fiesta endeudándose más de lo debido, pero la mayor parte de ellos ya han pagado sus culpas, al quedarse sin sus casas.
Pero la crisis ha servido para que a los trabajadores se les han quitado gran parte de los derechos que tenían, se les ha reducido el sueldo, se les ha llenado de inquietud, y no cont ento con eso, el presidente de la patronal les trata de cualquier modo, sin consideración ninguna. Trátales según tu propio honor y respeto, le decía Hamlet a Polonio.
El propio Rosell tiene otra actitud hacia las empresas, digamos que “más realista”. No es partidario de una amnistía fiscal, dice. (Algo de culpa de que estemos en crisis la tendrá el hecho de que haya empresas que no paguen los impuestos que deben). Para estas empresas, pide una “regularización fiscal”. ¿Qué será eso?
Y en el colmo del disparate compara el mercado de trabajo de Alemania con el de España y Cataluña. Que compare todo y no sólo lo que le conviene. Y a pesar de que preside un organismo llamado Confederación Española, se refiere a España y Cataluña como si fueran naciones diferentes.

'Nuevo Brain Trainer'
'Detrás del nombre'
'La fragata Ligera'
'Retorn a l'Illa Blanca'
'El tiempo que nos une'
'Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes'
'La crisis del euro'
'Zero'

martes, 21 de febrero de 2012

Rajoy, en su laberinto

El nefasto gobierno anterior precipitó una situación que de todos modos se hubiera dado, puesto que el sistema político español no da más de sí. Los casos de corrupción se suceden, dado que no tenemos una auténtica democracia y la Justicia tampoco dispone de medios para detectarlos a tiempo y probablemente ni siquiera detectarlos todos.
Al claro déficit democrático de España se ha venido a unir el descalabro económico. La salida natural de esta situación es obvia, pero ocurre que el partidismo ciega mucho. Yo diría que ciega totalmente. Para reformar el sistema político español, con el fin de hacerlo verdaderamente democrático, es necesario que pacten unos cuantos partidos y como mínimo los dos principales. Y para salir de la crisis es obvio que también es necesario que pacten el PP y el PSOE, entre otras cosas porque la pugna entre ambos puede ser contraproducente para el fin propuesto.
Este pacto ya se lo debió proponer Zapatero a Rajoy en 2008, pero es lógico que no lo hiciera, dado su sectarismo. Y Rajoy, que pretende pasar por más razonable, ha ido a caer en los brazos de la CEOE, hacia los que es empujado también por columnistas que parecen estar a sueldo de esta organización, y para pactar opta por CiU, de cuya deslealtad no puede tener ninguna duda.
El pacto del PP con el PSOE, al que probablemente se hubiera unido UPyD y quizá IU, hubiera permitido al gobierno el recorte de un gran número de partidas perfectamente prescindibles. Con el ahorro de esas partidas, se podría pagar a los acreedores de la Administración y con eso se reactivaría la economía.
Rajoy ha preferido pactar con CiU, y eso supone más despilfarro, y seguir las pautas que marca el gran capital, que algo de culpa tiene también en la crisis, y eso supone un menoscabo para los ciudadanos corrientes.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Rosell quiere que se despida a funcionarios

Juan Rosell, hablando en calidad de presidente de la CEOE, pide que se pueda despedir a los funcionarios. La patronal siempre apunta contra la parte más débil, que es la compuesta por los trabajadores.
Los funcionarios sufrieron un recorte tan traidor como el de la congelación de pensiones. Quizá los dos sectores que menos culpa tuvieron de la crisis cargaron con la culpa, por el único motivo de que no tienen modo de defenderse. Los funcionarios están ahora amedrentados pensando en se cierne sobre ellos un nuevo recorte que añadir al anterior, que ya les llevó en muchos casos a tomar soluciones drásticas. Y Rosell no tiene empacho en regalarles, generoso él, un nuevo motivo de zozobra.
Los trabajadores despedidos fueron las primeras víctimas de esa crisis, con muchas otras pequeñas empresas que se vieron obligadas a cerrar por falta de clientes, no porque hubieran incurrido en operaciones de riesgo.
¿Por qué no arremete Rosell contra el excesivo número de políticos? El número no sería excesivo si la clase política hubiera sabido sortear la crisis, o la hubiera minimizado. Pero no, los políticos españoles no sólo se han comportado mal en los tiempos previos a la crisis y durante la crisis, sino que, además, han sido un lastre, puesto que han seguido derrochando.
Algunas de las grandes empresas tienen mucha más culpa de que estemos en crisis que el trabajador más inconsciente y manirroto.
¿Por qué Rosell no aboga por que siempre se incentive con los bonus a un directivo, haya también un malus, para evitar aventuras como las que han llevado a la ruina a algunas entidades.
La patronal siempre está exigiendo que se recorten derechos a los trabajadores, nunca hace autocrítica, ni acierta a comprender que los responsables de la baja productividad española son quienes dirigen los centros de trabajo, y no los trabajadores. La patronal quiere sacar provecho de la crisis.

'Cuentos nevados de Phil y Maya'
'El Conde Lucanor'
'Contra el insulto'
'Milagros de Nuestra Señora contados a los niños'
'El hombre que quiso entrar en Auschwitz'
'La estrategia de los antílopes'
'Pedro I el Cruel'
'Episodios ocultos del franquismo'

domingo, 27 de diciembre de 2009

Diaz Ferrán debe dimitir

El titular del ministerio de Fomento esperó en su día a que Obama hubiera sido nombrado candidato por el partido demócrata para desvelar que era su preferido; y esperó hasta ese momento, según dijo él mismo en su blog, para no interferir en el electorado estadounidense. Es un tipo que cuida los detalles. Ahora ha esperado a que llegue el fin de año para retirar la licencia y aunque esta vez no ha explicado los motivos, quizá porque lo que buscaba era que la noticia de la quiebra tuviera la máxima repercusión en los medios.
Al margen de que al gobierno le haya podido interesar que el presidente de la CEOE quede en entredicho, la actitud de Diaz Ferrán tampoco parece muy correcta. Suponiendo, y no sé si será mucho suponer, que Diaz Ferrán ha tomado las decisiones que más convenían a su empresa, y no ha arriesgado más de lo debido, ha tenido en cuenta en todo momento a los trabajadores de la empresa y a los usuarios, debería haber dimitido como presidente de la CEOE en cuanto se dio cuenta de que Air Comet no tenía salvación.
Los demás empresarios también deberían estar al tanto de la situación desde hace tiempo; por tanto, también ellos deberían haberle exigido la dimisión. Sin embargo, lo que ha ocurrido es todo lo contrario: cuando él ha presentado la dimisión, no se la han admitido, lo que no parece una decisión ejemplar. No debería estar al frente de la CEOE alguien cuya conducta empresarial genera dudas. Acaso, lo que ocurre es que nadie quiere ocupar su lugar. No es lo mismo ser presidente de un club de fútbol que de la CEOE. De modo que este el panorama que tenemos ante nosotros: un gobierno que genera dudas, un presidente de la CEOE que genera dudas y unos sindicatos que bajo ningún concepto protestarán contra el gobierno.

martes, 28 de julio de 2009

La encuesta

Según la última encuesta del CIS, el PP está por delante del PSOE en intención de voto. Pero no se espera que en el caso de que el PP alcance el poder haga maravillas. No se puede decir que levante entusiasmos. Probablemente, la culpa de ello, más que los propios políticos del PP, la tiene el sistema que sufrimos.
Teóricamente, los partidos políticos deberían ser semilleros de ideas, pero en realidad son centros de poder. Y Rajoy no tiene todo el poder en el PP y no teniéndola no se puede saber si es capaz de hacer una oposición como es menester. El gobierno de Zapatero, si se hace abstracción de algunos aciertos concretos, ha sido catastrófico desde el principio y si hubiera tenido una oposición digna de ese nombre no hubiera podido terminar la primera legislatura.
Rajoy no es alguien capaz de dar un puñetazo en la mesa y explicar en su partido que en esas condiciones no sigue. Más bien, parece alguien que gusta jugar sus cartas con cautela, sin correr excesivos riesgos. Pero esa actitud también puede indicar que puesto a elegir entre la justicia y el poder, quizá optaría por lo segundo.
A estas alturas ya todo el mundo sabe que Zapatero es incapaz de rectificar, porque nunca reconoce que se ha equivocado. Ahora bien, si la encuestas dicen que alguna de sus medidas no ha gustado a la población, o le ha llevado por mal derrotero, como cuando se quedó sentado al paso de la bandera estadounidense, por ejemplo, trata de solucionarlo como puede y luego alega que se supo interpretar su gesto, como si ese gesto admitiera alguna interpretación. La otra salida que emplea a veces Zapatero es la de hacer creer que las cosas son de otro modo, como ahora que trata de presentar a la CEOE como culpable de sus errores. De los de él. Pero a pesar de que se conocen sus dotes de trilero, siempre que hay un debate sorprende a Rajoy. Resulta difícil de entender que no haya previsto las trampas que se le iban a hacer. Es lógico que no se esperen milagros.