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miércoles, 12 de febrero de 2014

La votación sobre el aborto

El gobierno tenía a mano una solución lógica. Hubiera consistido en pactar una ley del aborto razonable con el mayor número posible de partidos, procurando dejar aparte a los proetarras, porque es gente con la que no conviene juntarse.
El del aborto es un asunto serio que no debería utilizarse por ningún partido de forma electoral.
Logrado el consenso sobre el aborto, el PP podría haber habilitado una Fundación de ayuda a las mujeres que no quieran abortar. Si cada uno de los que salen en manifestación contra el aborto, cuando los convocan los obispos, diera un euro, se recaudaría suficiente dinero para establecer al menos una sede.
Si en lugar de manifestarse, cada uno de los que van diera una módica cantidad mensual -un euro por ejemplo-, se podría evitar que algunas mujeres abortasen. Si se estableciese una buena desgravación para las donaciones a esta Fundación, es posible que se recaudasen buenas cantidades de dinero. No creo que ningún partido pudiera encontrar razones para oponerse que estas donaciones desgravaran.
Si se actuase de esta forma se demostraría que de verdad se quiere combatir el aborto y ayudar a las mujeres que no quieren abortar.
Tratar de imponer las propias convicciones morales a los demás, como suelen hacer los políticos españoles es lo propio de las mentalidades dictatoriales.
Las votaciones secretas también han venido a poner de relieve que los políticos españoles son demócratas de nombre. Están tan acostumbrados a la disciplina cuartelera que obedecen los mandatos del partido, obviando que no hay obligación de seguirlos por dos motivos: En primer lugar, porque la votación era secreta; y en segundo y más importante, porque está prohibido expresamente en la Constitución.
Si las votaciones se hubieran hecho a cara descubierta, el resultado hubiera sido, probablemente, exactamente el mismo. Esta es la calidad de nuestra democracia.
 

jueves, 23 de mayo de 2013

Los bancos y el odio

Se dice que la gente odia a los bancos, cosa que no parece cierta, porque la gente va a los bancos y se fía de los bancos y establece negocios con los bancos en los que tiene todas las de perder.
Algunos despabilados han conseguido engañar a los bancos, pero esos son los menos, lo habitual es lo contrario. La gente invierte en productos bancarios cuyas características desconoce por completo, y lo hace porque se fía de los bancos; y firma hipotecas sin prestar atención a la letra pequeña, esa que se pone en marcha cuando el hipotecado no puede pagar las cuotas. De modo que la gente no odia a los bancos; la gente se lo aguanta todo a los bancos.
¿Y los bancos qué? Pues son los que mandan en España. Los sucesivos gobiernos se desviven por complacerles; el presidente de turno del gobierno come a menudo con los distintos presidentes de los bancos y procura complacerles en todo.
El Banco de España, que debería meter a los bancos en cintura, hace como que hace, de lo cual se deriva la ruina de mucha gente, pero no de los bancos, a los que se da todo el dinero público que haga falta, pero además sin contrapartidas, y se sospecha que a veces se camufla la ayuda, queriendo hacer ver que es al revés. A CaixaBank, por ejemplo. No se lo cree nadie, pero a ellos les da igual.
De modo que de lo que habría que hablar es del odio de los bancos a la gente, porque de otro modo no se entiende tanto sadismo. Ahora se disponen a cobrar, con la aquiescencia del Banco de España, faltaría más, por hacer ingresos. El gobierno mira hacia otra parte. El asunto no va con él. Pero sí que va, puesto que el gobierno vendió los bancos públicos.

martes, 21 de mayo de 2013

Publicidad en las farmacias

No comprendo que figure publicidad en las farmacias. Como si fueran tiendas de moda. Como si los medicamentos fueran zapatos o refrescos. Como si no hubiera ningún peligro al tomar un fármaco. Alguno de ellos puede dejar ciego a quien lo tome.
Se supone que una medicina es un producto que se toma para restablecer la salud. Es una sustancia química que produce reacciones en el cuerpo humano y estas reacciones pueden variar de una persona a otra. Creo que nunca se puede saber bien cuales son los efectos que produce. El médico, que es una persona que tiene unos conocimientos mínimos para evaluar los pros y los contras de un medicamento es quien debe aconsejar o desaconsejar el consumo de alguno.
En estas circunstancias, ¿por qué tanta publicidad? El gobierno lo consiente y luego, hipócritamente, se echa las manos a la cabeza por el desmedido gasto farmacéutico. Y deja de financiar determinados fármacos, imprescindibles para muchos, con el fin de reducir ese gasto. Es que si prohibiera la publicidad, no se venderían tantos medicamentos y las multinacionales farmacéuticas le tirarían de las orejas al gobierno. Prefiere el gobierno que los ciudadanos hayan de costearse los que precisan.
El gobierno también permite que algunos empleados de las multinacionales farmacéuticas asalten a los médicos de la Seguridad Social, para convencerles de la bondad de sus productos. ¿Por qué lo consiente? Debería ser el Colegio de Médicos quien informara oficialmente a sus afiliados de los nuevos productos farmacéuticos y sus supuestas bondades.
Los médicos deberían basarse en algo solvente a la hora de recetar, y no en la simpatía o antipatía que les despertara tal o cual propagandista.
Hay un libro al respecto, Mala farma, cuya lectura pone los cabellos de punta. ¿En qué manos está nuestra salud? Y no sólo nuestra salud, también nuestro dinero.

viernes, 19 de febrero de 2010

Hacienda presiona a los inspectores

Hacienda necesita recaudar más y presiona a los inspectores con ese fin. Pero como decía aquel esos no son modos. Los inspectores de hacienda no deben ir a recaudar tanto o cuánto dinero, sino a perseguir el fraude. Si a un inspector le tocan declaraciones de gente asalariada, las encontrará todas bien. Es poco lo que un asalariado puede ocultar y si lo hace probablemente será por error o descuido.
Tiempo atrás tuve que llevar a un familiar, durante una buena temporada, a un médico especialista. Cobraba diez mil pesetas por visita, pero al pedirle la factura alegaba que en ese caso tendría sumar el IVA. Siempre tenía la consulta llena, de modo que todos los días debía defraudar una importante cantidad. Esto lo hacía sin temor de ningún tipo, o sea que le resultaba muy fácil defraudar. Quizá siga siendo fácil y me parece a mí que contra esto un inspector no puede hacer nada.
También tuve que hacer una reforma en mi casa y el dueño de la empresa de reformas también me preguntó si quería la factura con IVA o sin IVA. En este caso, la cantidad era muy importante y es lógico que la empresa se adapte al cliente. Si defraudar el IVA es fácil, siempre habrá clientes que opten por una empresa que no se lo cobre.
Si el gobierno quiere acabar con el fraude lo que debe hacer es legislar de modo que resulte difícil y arriesgado. Con la actitud de ahora da la impresión de que lo que pretende es exprimir a quienes ya pagan. Quiere que los inspectores hagan algo así como rebuscar en las declaraciones de los trabajadores, para ver quien ha olvidado poner un ingreso de cien euros o quien ha desgravado un donativo que no ha hecho.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Diaz Ferrán debe dimitir

El titular del ministerio de Fomento esperó en su día a que Obama hubiera sido nombrado candidato por el partido demócrata para desvelar que era su preferido; y esperó hasta ese momento, según dijo él mismo en su blog, para no interferir en el electorado estadounidense. Es un tipo que cuida los detalles. Ahora ha esperado a que llegue el fin de año para retirar la licencia y aunque esta vez no ha explicado los motivos, quizá porque lo que buscaba era que la noticia de la quiebra tuviera la máxima repercusión en los medios.
Al margen de que al gobierno le haya podido interesar que el presidente de la CEOE quede en entredicho, la actitud de Diaz Ferrán tampoco parece muy correcta. Suponiendo, y no sé si será mucho suponer, que Diaz Ferrán ha tomado las decisiones que más convenían a su empresa, y no ha arriesgado más de lo debido, ha tenido en cuenta en todo momento a los trabajadores de la empresa y a los usuarios, debería haber dimitido como presidente de la CEOE en cuanto se dio cuenta de que Air Comet no tenía salvación.
Los demás empresarios también deberían estar al tanto de la situación desde hace tiempo; por tanto, también ellos deberían haberle exigido la dimisión. Sin embargo, lo que ha ocurrido es todo lo contrario: cuando él ha presentado la dimisión, no se la han admitido, lo que no parece una decisión ejemplar. No debería estar al frente de la CEOE alguien cuya conducta empresarial genera dudas. Acaso, lo que ocurre es que nadie quiere ocupar su lugar. No es lo mismo ser presidente de un club de fútbol que de la CEOE. De modo que este el panorama que tenemos ante nosotros: un gobierno que genera dudas, un presidente de la CEOE que genera dudas y unos sindicatos que bajo ningún concepto protestarán contra el gobierno.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Ayuntamientos en suspensión de pagos

Elena Bastidas, alcaldesa de Alzira y presidenta de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, ha pronosticado que no transcurrirá mucho tiempo antes de que algún ayuntamiento se declare en suspensión de pagos. Y luego añade, en la entrevista que ha concedido al diario Las Provincias, que los 8000 millones de euros con los que el gobierno piensa socorrer a los ayuntamientos representan muy poco dinero. No creo que nadie lo ponga en duda.
El caso es que los ayuntamientos, como es generalmente sabido, son en buena medida culpables de la burbuja inmobiliaria, que ha sido la desencadenante de la crisis en España. Su excusa fue que no disponían de suficientes recursos, por lo que se veían obligados a recurrir a la construcción. Basta con leer la estupenda novela
Crematorio, de Rafael Chirbes, para comprender que el poder que tienen los ayuntamientos en materia urbanística es excesivo, puesto que un concejal de Urbanismo que ose enfrentarse a los constructores puede tener los días contados en el cargo. Y eso en el caso de que se suponga que dicho concejal es honrado.
Los partidos lo saben, el gobierno lo sabe, pero no se ha puesto solución y no cabe imaginar los motivos, o es mejor no hacerlo. Los ayuntamientos, por unas o por otras cosas, han promovido una orgía constructora en sus municipios y en lugar de ahorrar todo lo que pudiesen, como es preceptivo, se lanzaron a una orgía de gastos. Y ahora no pueden cubrir sus presupuestos. También es lógico, puesto que los concejales no saben cuánto tiempo van a durar en el cargo, por tanto, no les apetece ahorrar.
Pues ya tenemos a los ayuntamientos endeudados hasta las cejas y al gobierno, que no supo poner orden en su momento, dispuesto a mandarles dinero de los ciudadanos. Para que los concejales puedan cobrar. No consta que haya puesto condiciones. Ya se sabe que a grandes males, grandes remedios. Sería el momento de adelgazar las nóminas de los ayuntamientos, suprimiendo los asesores. También sería muy buena idea la de suprimir muchos ayuntamientos, dado que hay muchos pueblos que están pegados a otros. Las fusiones también son posibles entre los ayuntamientos.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Lidl, como pretexto

Ya es sobradamente conocida la noticia de que la cadena de distribución alemana, Lidl, ha sido multada con un millón y medio de euros. La pregunta que surge rápidamente es que en idéntico supuesto en España hubiera ocurrido igual. ¿Podemos creer que los españoles que una empresa de capital español, con sede en España, de la importancia de Lidl, que hiciera lo mismo que Lidl, hubiera recibido una sanción similar?
Las dudas expresadas no están fuera de lógica puesto que la Administración española ha dicho que “existen razones de oportunidad que desaconsejan que el Gobierno haga uso de su iniciativa legislativa para regular el acoso moral”. Como esta opinión no tiene sentido con respecto a la Función Pública, no hay más remedio que entender que se refiere a la empresa privada. Así que sabemos cuál es la opinión que tiene el gobierno español de los empresarios. Y también sabemos que, para el gobierno, la Justicia unas veces es oportuna y otras no.
Por su parte, la magistrada del juzgado de lo penal número dos de Lleida dijo lo siguiente: "El acoso moral en el trabajo, en sus manifestaciones más graves, debería ser objeto de protección penal mediante una definición precisa de la acción típica y de los elementos normativos y descriptivos que deben integrarla".
Lo cierto es que al igual que antes de contratar a un trabajador la Administración Pública y las empresas le hacen pasar un examen médico, deberían practicarle también el test de Robert Hare, para ver hasta qué el grado de psicopatía del aspirante. Si se obligara a pasar los test y a publicar los resultados, quizá veríamos que muchos de los más altos directivos tienen puntuaciones peligrosamente elevadas. Y acaso que los de más baja puntuación serían los que mayores problemas tienen en esa selva.

lunes, 11 de agosto de 2008

Los funcionarios, a pagar

Después de haber negado que existiera crisis una y otra vez; de haber llamado catastrofistas a quienes pedían soluciones, para que la cosa no empeore; de haber explicado que el pesimismo no crea puestos de trabajo; de haber espantado a los compradores de viviendas extranjeros con la cantinela del urbanismo depredador; resulta que sí hay crisis y gorda. La culpa, de Bush; de la codicia estadounidense; de los bancos (pero con la boca pequeña, porque luego se les pide ayuda); de los constructores advenedizos; de los especuladores; de Aznar, bajo cuyo gobierno se fraguó el tipo de crecimiento que ha propiciado esta hecatombe; de cualquiera, menos de este gobierno, que ni siquiera la vio venir. ¿Y sin verla venir cómo iba a actuar?
Ahora que ya la tiene aquí, ya apunta y está presto a disparar. Contra los funcionarios, naturalmente. Siempre son los funcionarios los que han de pagar. Nunca tiene la culpa quien dirige y organiza el trabajo de los funcionarios. No se les ocurre cambiar los métodos, ni eliminar los favoritismos, porque estos son los que les garantizan las complicidades y al final un buen número de votos.
Los funcionarios no tienen ninguna culpa de la crisis. Ni han decidido el modelo económico, ni han fomentado la especulación inmobiliaria, ni han hundido la bolsa. Los funcionarios bastante hacen con aguantar a los asesores que les caen encima. Tienen razón los sindicatos cuando alegan que la medida de los 400 euros tiene como finalidad fomentar el consumo y ahora el gobierno se contradice poniendo un tope a la subida salarial del funcionariado, según notifica
La Vanguardia.
Solbes, que no se atreve a pararle los pies a Sebastián, ni en la medida de los 400 euros, ni en el reparto de bombillas, no tiene reparos en perjudicar a los funcionarios. Total, esta medida no le va a salir cara electoralmente al PSOE, así que no precisa transmutarse en héroe tomarla.

miércoles, 11 de junio de 2008

65 horas

La Unión Europea permitirá que la jornada laboral se alargue hasta las 65 horas semanales y eso no tiene nada que ver con aquella vieja reivindicación, que tanta sangre costó, cuyo lema era “ocho horas para trabajar, ocho para la familia, ocho para dormir”. El gobierno español se ha abstenido, es el único que lo ha hecho, pero es que en España ya se hacen esas jornadas en muchos sitios, aunque sea ilegal. Asusta pensar lo que puede ocurrir cuando entre en vigor la ley. Se añaden medidas con el fin de que no se pueda presionar a los trabajadores para que acepten el trato. Acaso funcionen en Alemania o Francia. En España no, puesto que ahora tampoco se evita que se alargue la jornada laboral muy por encima de lo permitido.
El trabajador, en esta España nuestra, cada día está más desprotegido. Las técnicas del acoso moral cada vez están más perfeccionadas, la precariedad del empleo es creciente y las dificultades financieras mayores. El gobierno es inoperante, se limita a decir que el pesimismo no crea puestos de trabajo y que hablar de crisis es antipatriótico. Espera que haciendo gestos se resuelvan las cosas, o acaso pretende tomar el pelo a todos. Entre las ocurrencias de Zapatero está la de nombrar ministras que más que ayudar a las mujeres se proponen cargarse el idioma. Con esa falta de respeto a las normas no se entiende cómo pretende hacer cumplir las que afectan a su ministerio.
No se ve a los sindicatos por ninguna parte; por lo menos, no tienen la notoriedad que se espera de ellos en estos tiempos. La llegada masiva de inmigrantes no debería haberse traducido en una merma de las condiciones laborales existentes previamente. Si ha ocurrido es porque no se han cumplido las leyes. Una sociedad que no respeta sus leyes es una sociedad a la deriva. La tarea era titánica, pero probablemente ni siquiera se ha hecho ni el menor esfuerzo en este sentido. Los sindicatos siempre van por detrás de las cosas, a veces parecen enredados en luchas políticas que, evidentemente, no son las suyas. El mundo se enfrenta a problemas cada vez más complejos, que no permiten distracciones que, al final, se pagan muy caras. Sería conveniente que hubiera, al menos, un gran sindicato europeo. La Unión Europea no debería hacerse sin el concurso de los trabajadores.

martes, 29 de abril de 2008

Los antipatriotas

Antes de las elecciones, cuando la catástrofe ya no se podía negar, quien osaba hablar del deterioro de la situación económica nacional era tildado por los sectores gubernamentales de catastrofista. Ahora, Zapatero trata de antipatriotas a quienes “exageran” el alcance de la crisis actual. Se conoce que este personaje que ha podido trepar hasta la presidencia de la nación sigue teniendo algún tipo de simpatía por Hugo Chávez y le copia alguna de sus proclamas y olvida al mismo tiempo que el patriotismo es el último refugio del bribón.
Evidentemente, hablar de crisis para algunos, entre los que se cuenta el presidente, es exagerado, pues ningún día les falta un plato de bogavante si lo desean. Para quienes se arrepienten de haberse embarcado en la compra de un piso, cuando los precios estaban muy caros y sus sueldos no alcanzaban más que a duras penas para pagar las cuotas, la patria les ha abandonado, puesto que en su día no les avisó de que se iban a meter en una ratonera.
Quizá sea la confianza, o la falta de ella, uno de los factores más importantes de la crisis que se nos ha echado encima. Pero la confianza no se logra negando las evidencias ni queriendo hacer creer lo que no es. Si en su momento el gobierno hubiera reconocido la gravedad de la situación y hubiera explicado la actitud que pensaba tomar, indudablemente la confianza de la gente sería mayor. Porque aunque la gente en la actualidad prefiera decantarse por Zapatero, en cuanto llega la hora de arriesgar su dinero demuestra que su fidelidad tiene un límite.
En su momento, todos los sectores implicados se empeñaron en pensar que el frenazo en la construcción no sería brusco, sino paulatino y daría tiempo a todos para irse retirando poco a poco. La obligación de los gobernantes es la tener en cuenta la peor de las posibilidades y advertir de lo que puede ocurrir si se da esta circunstancia. No lo hizo el gobierno, ni tampoco ninguno de los gobiernos de las Comunidades Autónomas. Ellos son los que no han cuidado a la patria.
'Lágrimas por una medalla'

sábado, 21 de julio de 2007

La portada de El Jueves

La portada de El Jueves, que ya casi todo el mundo conoce, hace más burla de los príncipes que de la paga de 2500 euros. Ésta no parece más que un pretexto. ¿Hasta dónde puede llegar la libertad de expresión? La convivencia requiere que haya unos límites que no se deben rebasar. Sin límites se acaba la convivencia. La Corona española cumple una función. Quizá sus miembros no estén a la altura que se espera de ellos, que yo eso no lo sé. En cualquier caso, es evidente que son seres humanos y estén o no a la altura, la Corona sigue cumpliendo su papel. La cuestión es que lo que nos va mostrando la clase política no augura que con la forma republicana nos fuera mejor. Ni siquiera se puede afirmar que fuéramos a ahorrar dinero. Pensar en José María Aznar o en Felipe González, como presidentes de la República invita a desechar las ganas. De haberlo sido Leopoldo Calvo Sotelo, hubiera subido tanto su ego que a lo mejor nos hubiera perdido de vista. La Corona viene desempeñando su tarea y algunas de sus intervenciones han resultado providenciales para los españoles. Quizá los príncipes se estén riendo del chiste; si Leonor fue capaz de contarle un chiste sobre ella misma a Joaquín Sabina, también puede que se ría con eso. Pero también pensará que se debe a los españoles y desde punto de vista, debe de pensar otra cosa. Cabe reconocer también que de la Reina Doña Sofía nadie dice nada negativo, sino que todo son alabanzas. Y aquí tenemos otro motivo de júbilo, que invita a que deseemos que perdure la Corona. Sobre el chiste planea no obstante, el lado débil de la paga por tener niños. ¿Qué harían los príncipes con 2500 euros? ¿Qué harían los banqueros si la merecieran? ¿Qué harían los constructores? Si se da para fomentar la natalidad, no se puede dar a todos lo mismo. El chiste que pretende burlar a los príncipes acaba poniendo en entredicho al gobierno.