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lunes, 6 de agosto de 2012

La Cierval mete la pata

Es sabido que las tres cuartas partes, o más, del fraude fiscal español lo llevan a cabo las oligarquías. Tampoco es desconocido por el público que desde tiempo inmemorial las oligarquías controlan todos los resortes del poder en España, de modo que al llamado pueblo no le queda más que observar sus evoluciones, con tristeza e impotencia, o seguirles la corriente.
Algunos, los de siempre, han actuado tal y como querían las oligarquías, endeudándose y gastando más de la cuenta. Y eso les sirve a las oligarquías para afirmar que “hemos” vivido por encima de nuestras posibilidades. Las oligarquías, como su propio nombre indica, son egoístas. Siempre quieren más, de ahí que tras la crisis a la que han abocado a España han exigido y conseguido que se despoje de derechos a los trabajadores y que se exprima a los funcionarios, pagándoles menos y haciéndoles trabajar más. Si quedaran en paz con Hacienda no hubiera hecho falta nada de eso.
Conviene recordar que la autoridad se consigue mediante el amor, mientras que el poder se alcanza con el odio. Habría que investigar cuántos psicópatas hay entre la clase política española, que es parte de la oligarquía.
Lo que hace falta en la Función Pública española es que los cargos se den a las preparadas y que más lo merezcan, y no los más sumisos ante el poder. Con esto y las herramientas adecuadas, ganaría mucha eficiencia. Sobran, claro, los cargos de libre designación. La Función Pública está para servir a los ciudadanos. No es un instrumento de los políticos.
Por tanto, eso que ha dicho el presidente de la Cierval de que sobran funcionarios es una metida de pata. Los que sobran son los que entran de la mano de los políticos por la puerta de atrás. El presidente de la Cierval se equivoca si piensa que castigando a quienes no lo merecen y ya están muy castigados se va a resolver algo. Lo que hay que hacer es purificar el sistema y lograr que las oligarquías dejen de comportarse como tales.

'La amante imperfecta'
'De Laura y otras muertes'
'Hasta los cuervos picotean las cerezas'
'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
'Ocurrió en Valencia'
'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'

viernes, 8 de junio de 2012

Las tijeras de Esperanza

Uno de los modos de que aparezca rápidamente el nombre de Esperanza Aguirre en Google, consiste en escribir “no tenemos un puto duro”. No son necesarias las comillas.
No deja de ser curioso que habiendo tanta gente que vive en la pobreza en España, sea la presidenta de la Comunidad de Madrid la que destaque en esta faceta. Ignoro si alguien se ha tomado a cachondeo estas palabras de ella. No debería hacerlo porque es una mujer muy peligrosa, como lo prueba el recorte que se cierne sobre los funcionarios de la Administración de Justicia de Madrid, recorte que quizá ya se ha llevado a cabo.
STAJ, el Sindicato de los Trabajadores de la Administración de Justicia, ha protestado alegando que estos trabajadores ya llevan un 18% en recortes y que nuevo convierte en dramática una situación que ya era mala e injusta para la mayoría, es decir, para los que cumplen con sus obligaciones. Y al hablar de las obligaciones de los funcionarios de Justicia hay que tener en cuenta que por lo general han de hacerse cargo de funciones que exceden de sus competencias, asumiendo riesgos con ello y sin que haya compensación económica por tal motivo.
Dicen los fans de Esperanza Aguirre, que los tiene, que la deuda que arrastra proviene principalmente de su antecesor, pero esto es una mala excusa porque ella aceptó el cargo sabiendo lo que había y luego siguió gastando.
Cuando los políticos gastan, tiran con pólvora de rey, gastan el dinero de otros, principalmente el dinero de los más indefensos, funcionarios, parados, pensionistas, pequeños empresarios, y últimamente también enfermos, inmigrantes y demás.
STAJ ha llamado a la unidad sindical para hacer frente a este nuevo atropello y ha programado una serie de actos de protesta. No se espera que la clase política se solidarice con los funcionarios. Algunos políticos tratarán de justificar la medida y otros intentarán que las protestas redunden en su beneficio.


sábado, 17 de marzo de 2012

Un hijo de Esperanza Aguirre, asesor

Se viene difundiendo la noticia de que los más de 600 asesores de Zapatero siguen cobrando sus sueldos, con el escarnio para quienes se los pagamos de que no sirvieron para nada, y resulta que el asunto de los asesores no ha pasado a la historia. Se siguen nombrando asesores. A cargo del erario público, por supuesto.
Me dijo hace poco una funcionaria madrileña, de las que trabajan y trabajan sin parar y durante muchas más horas de las estipuladas, y no como esos diputados que ni siquiera asisten a las sesiones del Congreso, que cobra 300 euros menos cada mes, a pesar de que hace trabajos que no le corresponden. Al 5% que les quitó Zapatero hay que añadir otras partidas que se les han quitado también y de las que no se ha hecho eco la prensa.
Pero otra funcionaria, ésta de Valencia, me dijo que a ella le han quitado más, puesto que le han aplicado una reducción de jornada y consecuentemente de sueldo. Total, casi el 40% menos.
El mundo de la política, en España, se mantiene ajeno a estas penurias. Los políticos no sólo faltan a menudo a su trabajo, sino que cuando van los que hablan demuestran que no saben hablar. Hace poco, uno habló del centralismo “interesado”, demostrando que ignora que el adjetivo cuando no da vida, mata. Pero no sólo no saben hablar, sino que además dicen burradas que sólo pueden atender las personas intelectualmente capadas y que, por tanto, no detectan los disparates que dicen los propios.
Esperanza Aguirre ha colocado a un hijo suyo como asesor. Pero ésta me temo que es una práctica habitual. Los políticos colocan a sus familiares, pero no sólo eso, porque tampoco faltan los que se forjan su futuro en las grandes empresas privadas. Mientras eran ministros, o directores generales, estaba claro que eran inútiles, pero luego accedieron a Consejos de Administración, en donde cobran mucho, pero se conoce que no hacen nada, porque esas empresas no quiebran.
Los hay que defienden la peregrina idea de que los políticos han de ser profesionales, sin caer en la cuenta de que eso es abrir la puerta a los parásitos, a personas que harán lo posible y lo imposible por seguir en la política.


martes, 27 de diciembre de 2011

La primera tentación de Mariano Rajoy

En la tertulia de la semana pasada, cuyo título fue ¿Monarquía o República?, Laura Cano Zamorano, en una lección magistral, explicó que el papel del Rey o, en su caso, del Presidente de la República, en la actual configuración política española es residual, y que el papel que tiene asignado puede ser desempeñado perfectamente por otros dignatarios del Estado.
Es decir, en estos tiempos en que sufrimos una crisis brutal, España puede pensar en suprimir el gasto que supone el mantenimiento de la Primera Familia española. Surgieron otras veces recordando que también se puede suprimir el Senado. No dejaría de funcionar la Nación si se eliminaran estas dos instituciones.
Tampoco ocurriría nada grave si los gobiernos autonómicos prescindieran de toda esa serie de organismos que se han sacado de la manga, y sin los cuales los españoles habíamos logrado vivir durante siglos. Si al mismo tiempo se redujera drásticamente el derroche en las distintas televisiones y fastos varios, es posible que quedara liberada una cantidad tal de dinero que se pudiera pagar a los proveedores lo que se les debe, con las lógicas consecuencias benéficas en la economía nacional.
Hay muchas cosas que recortar, mucho dinero que se gasta sin que repercuta de ningún modo en el contribuyente, puesto que el único fin que tiene es satisfacer a los políticos que han ordenado esos gastos.
Pero Mariano Rajoy se plantea cometer una injusticia que no puede traer nada bueno, como es la de rebajar el sueldo a los funcionarios. Ya se les ha bajado hace poco, produciéndoles un grave quebranto a muchos, y sin tener en cuenta que no tienen ninguna culpa de la crisis. Para bajar el sueldo a los funcionarios por primera vez debió ser obligatorio meter, previamente, en la cárcel como mínimo a diez personas, de entre los culpables de la crisis, que en el caso español habría que buscar entre los políticos, constructores y banqueros. Para la segunda bajada, habría que encarcelar a cincuenta, como mínimo. Puede que este modo los funcionarios lo comprendieran. Y los demás también. Ellos pagan, pero los culpables van a la cárcel.

'Zero'
'Cuentos nevados de Phil y Maya'
'El Conde Lucanor'
'Contra el insulto'
'Milagros de Nuestra Señora contados a los niños'
'El hombre que quiso entrar en Auschwitz'
'La estrategia de los antílopes'
'Pedro I el Cruel'

lunes, 12 de diciembre de 2011

Convengo con Nuria Carreras Jordi

Hay periódicos cuya sección de Cartas al director es una pena. Quizá porque los encargados de esa sección son de pena, o acaso porque a sus lectores no les da por enviar cartas interesantes. Ese no es el caso de El Periódico de Cataluña (dice el chiste que se llama así porque es el único que hay y se lo van pasando de mano en mano los catalanes), en el que su sección más interesante, a mi entender, es precisamente esa.
Con fecha de hoy, lleva una carta de Nuria Carreras Jordi, titulada Estudio de productividad, que considero muy puesta en razón, puesto que critica que el gobierno catalán ha explicado que los recortes de derechos y salarios con que ha obsequiado a los funcionarios de aquella Comunidad Autónoma tienen por objeto mejorar la productividad.
Por mi parte, estoy convencido de que la productividad del funcionario medio es muy superior a la de cualquier político, y algo de eso apunta Nuria Carreras Jordi en su carta.
La productividad no depende tanto de los trabajadores como de quienes organizan su trabajo y los medios que les dan para que lo lleven a cabo.
La característica más común de los políticos españoles es que puesto que dependen de quienes hacen las listas, se ven obligados a sonreírles todo el tiempo; por tanto, si son expertos en algo es en adivinar los estados de ánimo de sus jefes y saber qué sonrisa conviene hacer en cada momento. Esta especialización puede serles muy útil a ellos, puesto que les permite vivir la mar de bien durante el resto de sus días, pero no sirve para organizar el trabajo de los funcionarios. Si los políticos piensan que la productividad de los funcionarios es baja, deben tener en cuenta también que la culpa es exclusivamente de los políticos, por tanto, es a éstos a los que habría que recortarles derechos y sueldo.
La citada carta también contiene otras sugerencias dignas de atención. Lo difícil será que las atiendan los políticos. Los que la lean, harán como que no.

martes, 29 de noviembre de 2011

Rajoy, el mirlo blanco

En estos tiempos que corren, preludio de otros que llenan de inquietud a muchos, aunque a unos más que a otros, Rajoy es la esperanza de una multitud de gente que va desde el español más humilde, hasta Obama, pasando antes por Merkel.
Pero al mismo tiempo que la gente deposita sus esperanzas en Rajoy, en buena parte porque no tiene más remedio, también está con la mosca tras la oreja, porque se sabe que van a haber recortes y cada cual teme que el recorte le afecte.
Se sabe de Rajoy que es un superviviente tenaz, porque su camino hacia la presidencia del gobierno no ha sido fácil, sino que ha tenido que soportar de todo dentro de su propio partido. Esta faceta suya tranquiliza bastante, puesto que indica que sabrá gobernar con prudencia y sin someter a los ciudadanos a graves riesgos.
Pero también se sabe que no acostumbra a dar puñetazos en la mesa, por más que la situación lo requiera o tenga motivos para ello. Esto es peligroso para los más indefensos, porque da a entender que los inevitables recortes no se harán en donde más conviene a todos, sino en aquellos sectores más dados a conformarse, porque sus posibilidades de defensa son escasas. Los funcionarios, los jubilados, los parados, los trabajadores al fin, son las víctimas propiciatorias. Ya lo van siendo en todas las Comunidades Autónomas. Sería bueno que hubiera una mayor belicosidad en estos sectores, con el fin de obligar a que los recortes se hagan en donde corresponde, es decir, en aquellas partidas en las que es como si el dinero se fuera por una alcantarilla, porque no benefician en nada al contribuyente.
Reducir la capacidad de compra de los ciudadanos no es bue.n camino para salir de la crisis. Sí lo es dedicar a cosas productivas el dinero que se utiliza en caprichos de los políticos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Grecia nos inquieta

El anuncio de que Grecia sí que podrá pagar lo que debe a los bancos ha tranquilizado a los mercados, de modo que la bolsa sube. No se sabe hasta cuando durará la subida, porque el dinero es cobarde y al menor rumor toma las de Villadiego. Pero la cuestión es esa, lo que importa es saber que Grecia pagará lo que debe. Lo que inquieta menos es lo que puede ocurrirles a los funcionarios y pensionistas griegos.
No se debería perder de vista este detalle puesto que España no está fuera de peligro. España podría correr la misma suerte que Grecia, y en este caso sí que viviríamos la cuestión en todo su dramatismo. Habría que preguntarse entonces que, puesto que corremos ese riesgo, que en la actualidad ya nadie puede negar, ¿cómo es posible que nuestros políticos sigan derrochando en asuntos que no son en absoluto imprescindibles? Por ejemplo, el Consejo Valenciano de Cultura está compuesto por 21 miembros, y cada vez que se reúnen cobran cerca de mil euros por cabeza. Suelen decir lo que el gobierno valenciano, sea del color que sea, quiere que digan. ¿Qué servicio prestan entonces a los ciudadanos que les pagan? Por otro lado, mientras unos trabajadores sienten que sus puestos de trabajo están en peligro y los pensionistas tratan de ahuyentar los peores presagios, innumerables Señorias de innumerables Parlamentos, hablan, pero no en sus Parlamentos, en donde generalmente permanecen mudos, sino por el móvil y por los codos. Las facturas de todos corren a cargo de los contribuyentes. ¿En qué benefician esas conversaciones a los contribuyentes? Los políticos no sienten sobre sus cabezas todos esos peligros que no dejan vivir a otros, por tanto, ellos siguen hablando y hablando por el móvil.
Si tuviéramos una clase política responsable, y habida cuenta de lo que está en juego, todo lo superfluo de la política española hubiera desaparecido (en ese caso desaparecería también todo el peligro).

'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'



sábado, 13 de agosto de 2011

Italia suprimirá 50 000 cargos públicos

Es un sueño que en España se pueda hacer eso. Pero si se sueña, se pueden hacer cuentas. Cotino ha puesto un tope de 140 euros mensuales de gasto para el móvil. O sea, que no había tope. ¿Lo habrá en algún sitio? 140 por 50 000, son 7 000 000 de euros.
Luego no hay dinero para pagar a los proveedores; los de la Sanidad, por ejemplo. ¿Serán siete millones de euros lo que gastan cincuenta mil cargos públicos españoles en el móvil, o serán más? Hay que imaginarse esos cargos públicos hablando con sus amantes, quienes los tengan, con sus empleadas del hogar (quizá sin papeles), con el tendero de la esquina, con el cónyuge que aún está en la peluquería y no puede llegar a tiempo a la cita, con el operador de bolsa, para que compre o venda tales acciones, etc., y todo a cargo del contribuyente, que a lo mejor no puede pagar el recibo de la luz, o acaso no puede comprarle ni una rosa a su santo o santa por su cumpleaños.
¿Será relevante para los asuntos españoles que el cargo público Leoncio Melenudo logre hablar por el móvil a cargo del contribuyente con su amigo de la infancia Quinto Segundo para quedar a tomar unas copas? ¿Todo ese gasto en teléfono móvil ha conseguido evitar la crisis o reducción de sueldo a los funcionarios, o el castigo a los pensionistas?
¿Merece la pena seguir pagando esos consumos de teléfono móvil antes que las facturas de los proveedores, o contratar más maestros para mejorar la calidad de la Educación, etc.?
Hace unos años no había teléfono móvil y en lo que se refiere a la política todo apunta a que su invención ha traído más gastos que beneficios.
Pero los políticos no sólo gastan dinero con el móvil. En Italia van a suprimir 50 000. Los tres o cuatro que deciden las cosas en España miran hacia otra parte.

'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde'
'Alrededor del deseo'
'Cuentos neuróticos'
'Alfonso X el Sabio'
'¿Cuándo y cómo acabará la crisis?'
'El psicólogo en casa'
'La huella del hereje'
'Quién mató al ayatolá Kanuni'


jueves, 27 de enero de 2011

Rafael Blasco y Pilar de la Oliva, enfadados

Dio la noticia el diario Levante-EMV, ayer, de que algunos funcionarios de la Ciudad de la Justicia fichan y se marchan y hoy se muestran enfadados Rafael Blasco y Pilar de la Oliva. Como si no supieran que ocurren esas cosas. Alguna obligación deben de tener ambos de estar enterados.
De hecho, se ha informado de que la Generalidad invirtió en 2005 una cantidad de dinero cercana a los cien mil euros, para implantar el sistema de control biométrico. Alguna noticia tendría la Generalidad cuando se decidió a invertir esa sustancial suma, procedente de los impuestos de los ciudadanos para controlar la asistencia al trabajo de los funcionarios. Y por lo visto, con la instalación del sistema ya se dio todo por hecho, hasta que el Levante-EMV les ha dejado con las vergüenzas al aire. ¿Para qué están los jefes de sección? Quizá si éstos ejercieran su función no hubiera sido necesario el sistema de control biométrico, tan caro por otra parte.
Ahora sancionarán a unos pocos, según se desprende del enfado que llevan, pero se quedarán sin castigo los verdaderos responsables. El responsable de todo ante los ciudadanos es el consejero y que se sepa ni siquiera se ha disculpado. La oposición, que también cobra, no ha dicho esta boca es mía. Y el jefe de personal de la Ciudad de la Justicia alguna responsabilidad ha de tener. Si se sanciona a un funcionario porque ha salido en el vídeo o en la foto, habrá que sancionar también a su jefe y en mayor medida, porque es quien lo ha consentido. La cosa es tan evidente y quienes la llevan a cabo lo hacen con tan poco temor que basta con se sitúe alguien en los alrededores con una cámara y lo grabe todo. Y nadie había informado a Rafael Blasco y a Pilar de la Oliva.

'En defensa de las vacunas'
'Les Xanes'
'Don Quijote de la Mancha para Estudiantes'
'Platero y yo contado a los niños'
'Mal consentido'
'Factor Emocional'
'Leyendas de Bécquer contadas a los niños'
'Guía de supervivencia de Amelia frente a matones'

sábado, 20 de noviembre de 2010

¡Ah!, la abstención

Se avecinan tiempos electorales, realmente da la impresión de que siempre estamos en campaña electoral, los políticos, más que de otra cosa, viven pendientes de sus expectativas de voto. ¿Pero cuál es el resultado de la labor de estos políticos? En términos generales, se puede hablar de despilfarro. Los políticos tiran con pólvora de rey.
La cuestión que se plantean muchos ciudadanos es si merece la pena hacer el esfuerzo de ir al colegio electoral a votar, hecho que en sí mismo es un respaldo a estos tipos que nos rigen, siendo la expresión “nos rigen” un eufemismo. Nos toman el pelo. He aquí la campaña de los políticos catalanes, esos que acusan al resto de los españoles de robar a Cataluña, pero que no han sido capaces de exigir responsabilidades a quienes tenían la obligación de controlar a Millet. La campaña electoral catalana es de una total banalidad, de modo que esa es la idea que tienen los políticos de sus electores.
En la Comunidad Valenciana, por citar otra, el endeudamiento es total, por parte de la Generalidad y por parte de los ayuntamientos. Los nombres de los presidentes de las tres diputaciones infunden pánico. En Andalucía, las cosas no funcionan mucho mejor. El despilfarro en la televisión andaluza, a pesar del gran número de parados de esa Comunidad Autónoma, es escandaloso. Un buen número de andaluces, que siguen en Andalucía, continúan sin poder demostrar su gran laboriosidad, lo que da pie a que los racistas les tilden de vagos. El panorama por toda España es más o menos similar. La clase política cada día gasta más dinero, a pesar de que en España cada día hay menos dinero. Pero si hay que recortar el sueldo a alguien, ya saben los funcionarios lo que les toca. Y si hay que despedir a alguien, ya pueden los profesores interinos ir preparándose. Ahora bien, si alguno de esos profesores interinos es familiar de un político, puede que encuentre acomodo en alguna parte. Los políticos nos piden el voto, ¿vale la pena ir a votar?
'Los más duros de la historia'
'Felipe V'
'Tauroética'
'Fábulas contadas a los niños'
'Espejismos'
'Hablar sin palabras'

viernes, 19 de noviembre de 2010

Lo del Tripartito

Como es sabido, las empresas españolas -también las de otros lugares, pero eso es irrelevante en este caso- se han visto obligadas a reducir sus plantillas con motivo de la crisis. Algunas de esas empresas habían tomado excesivos riesgos, otras no, pero en todos los casos han despedido personal, aunque no consta que esa medida haya afectado a quienes tomaron esos indebidos riesgos.
Sin embargo, y según datos que ofrece José María Carrascal en el día de hoy, desde que está el Tripartito la Generalidad ha contratado 86000 empleados más, lo que según el propio Carrascal suponen 2400 millones de euros más en sueldos. Y, luego, con toda la cara dura, uno de los políticos de uno de los partidos del Tripartito habla despectivamente de los impuestos que pagan los andaluces. Sería una ingenuidad, no obstante, pensar que estas cosas sólo ocurren en Cataluña. Probablemente, ocurre en más Comunidades Autónomas, si no en todas. Lo cierto es que la opinión pública se sorprendería si hubiera sola que no hubiera aumentado el número de empleados a su cargo.
A partir de estos datos, resulta muy difícil digerir que hayan bajado el sueldo a los funcionarios y congelado las pensiones. La clase política española, salvo que se demuestre que sólo ha sido la catalana, ha hecho lo contrario que las empresas. Por este camino no hay modo de salir de la crisis. Conviene hacer notar, por otra parte, que el destino de esos empleados nuevos no ha sido el sector de la enseñanza, en donde más bien se ha reducido la plantilla, ni del campo de la investigación, áreas en las que hubiera sido incluso recomendable que se hiciera. No es descabellado pensar que si la política española estuviera en manos sensatas la crisis, de haberla, no sería tanta. Pero ahí están los datos: todas las entidades políticas españolas están mucho más endeudas de lo que sería prudente, exigiendo endeudarse más y aumentando el gasto.

'Elemental, queridos humanos'
'Los más duros de la historia'
'Felipe V'
'Tauroética'
'Fábulas contadas a los niños'
'Espejismos'
'Hablar sin palabras'
'El Cid contado a los niños'

domingo, 8 de febrero de 2009

Cuando Correos funcionaba

Se dice que las empresas privadas funcionan mejor que las públicas y suele ser verdad. Pero, al menos en el caso de Correos, esta no es toda la explicación. Hubo un tiempo en que el funcionamiento de Correos era incluso impensable en la empresa privada. Se podía mandar una carta poniendo cualquier cosa en la dirección y era casi seguro que llegaba a su destinatario. La prensa dio cuenta de algunas de esas cartas que los carteros habían logrado entregar.
Yo mismo recibí alguna, con las señas (las mías) incompletas. El mérito no era sólo del cartero, que quizá recordaba mi nombre, sino también de los clasificadores de la central que se la habían hecho llegar. Valencia no es una ciudad pequeña. Yo no recibía mucha correspondencia ni el aguinaldo que le daba al cartero por navidad salía de lo corriente. Quizá la cuestión se debiera a que el cuerpo de Correos tenía un espíritu, que imbuía ese afán de servicio a todos sus componentes.
Ese espíritu se ha perdido y algún culpable debe de haber. Ya hace bastante tiempo que no queda ni rastro de él. Desde que se perdió, una carta ha de llevar todos los datos para que sea depositada en el buzón correspondiente. Y ni siquiera llevando todos los datos es seguro que vaya a su destinatario. Tampoco se puede esperar que el cartero, cualquier cartero, pierda unos segundos leyendo los nombres que figuran en los buzones, para asegurarse de que no se equivoca. Si en el sobre pone “no doblar”, doblan para que quepa por la ranura del buzón. Si el sobre contiene un libro, que se puede estropear al introducirlo por la ranura, lo introducen de todos modos. No cabe esperar tampoco que llamen por el telefonillo avisando, para que bajen a recogerlo, porque eso significa perder demasiado tiempo.
Si uno va a una oficina de correos, a cualquiera, se desespera viendo como los funcionarios que atienden las ventanillas tardan adrede todo lo que pueden. Cuando terminan con un cliente simulan que hacen algo y hasta que dan el turno al siguiente pasa mucho tiempo. Una de las veces en que tuve que ir a correos, desesperado y enfurecido al observar esa práctica común a todas las oficinas de Correos, tuve que soportar además que todos los funcionarios de las ventanillas, excepto uno, se fueran a almorzar al mismo tiempo. Con lo que mi espera, que ya era larga, se prolongó durante media hora más.
Una cosa es que se haya perdido aquel espíritu y otra que los ciudadanos que utilizan los servicios postales no merezcan el menor respeto.

lunes, 11 de agosto de 2008

Los funcionarios, a pagar

Después de haber negado que existiera crisis una y otra vez; de haber llamado catastrofistas a quienes pedían soluciones, para que la cosa no empeore; de haber explicado que el pesimismo no crea puestos de trabajo; de haber espantado a los compradores de viviendas extranjeros con la cantinela del urbanismo depredador; resulta que sí hay crisis y gorda. La culpa, de Bush; de la codicia estadounidense; de los bancos (pero con la boca pequeña, porque luego se les pide ayuda); de los constructores advenedizos; de los especuladores; de Aznar, bajo cuyo gobierno se fraguó el tipo de crecimiento que ha propiciado esta hecatombe; de cualquiera, menos de este gobierno, que ni siquiera la vio venir. ¿Y sin verla venir cómo iba a actuar?
Ahora que ya la tiene aquí, ya apunta y está presto a disparar. Contra los funcionarios, naturalmente. Siempre son los funcionarios los que han de pagar. Nunca tiene la culpa quien dirige y organiza el trabajo de los funcionarios. No se les ocurre cambiar los métodos, ni eliminar los favoritismos, porque estos son los que les garantizan las complicidades y al final un buen número de votos.
Los funcionarios no tienen ninguna culpa de la crisis. Ni han decidido el modelo económico, ni han fomentado la especulación inmobiliaria, ni han hundido la bolsa. Los funcionarios bastante hacen con aguantar a los asesores que les caen encima. Tienen razón los sindicatos cuando alegan que la medida de los 400 euros tiene como finalidad fomentar el consumo y ahora el gobierno se contradice poniendo un tope a la subida salarial del funcionariado, según notifica
La Vanguardia.
Solbes, que no se atreve a pararle los pies a Sebastián, ni en la medida de los 400 euros, ni en el reparto de bombillas, no tiene reparos en perjudicar a los funcionarios. Total, esta medida no le va a salir cara electoralmente al PSOE, así que no precisa transmutarse en héroe tomarla.