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domingo, 25 de febrero de 2018

Colau planta al Rey

La alcaldesa de Barcelona, que es casi tan mala como el de Valencia, y Torrent, el braz tont del Parlament, plantarán al Rey en el MWC.
El caso es que los dos son representantes del Estado, y como tales cobran buenos sueldos, a los que no renuncian bajo ningún concepto, porque una cosa es presumir de antisistema o de odio a España, y otra muy distinta renunciar a cobrar. El Rey es la máxima autoridad de ese Estado que les paga a esos dos el sueldo que irrevocablemente se meten en el bolsillo, por lo que si tuvieran algún resto de seso en el lugar en el que debe estar se comportarían como debieron enseñarles sus padres cuando eran niños. Cabe la posibilidad de que no lo hicieran, e incluso no sería extraño que se diera este caso.
Una vez asumido que ese habitual en ambos incumplimiento de sus obligaciones la realidad es que seguramente el Rey respirará aliviado por el hecho de no tenerles que dar la mano. Yo en su lugar estaría contento. Porque esta es otra de las cuestiones que no hay que perder de vista, por mucho que al Rey le repugne, en el supuesto de que le repugne, tener que darle la mano a esa nefasta alcaldesa de Barcelona, se la daría. El Rey sí que cumpliría con su obligación, como la cumplió el 3 de octubre con aquel discurso que resultó tan eficaz para defender los intereses de los demócratas españoles, que habían sido vilmente atacados por los antidemócratas.
Gracias al Rey los demócratas gozamos de una tranquilidad que estuvimos a punto de perder por culpa de algunos políticos que no merecen ese nombre, ni esa ocupación. La política es, teóricamente, el más noble de los cometidos, porque se refiere al cuidado de las cosas de todos, y últimamente se ha visto inundada por sujetos de la calaña de los dos citados. 

viernes, 7 de septiembre de 2012

Las pensiones de los directivos de la CAM, en suspenso

Concretamente, las de sus tres más altos directivos, Modesto Crespo,  María Dolores Amorós y Roberto López Abad, pero no sus pensiones, sino el modo de calcularlas.
Se calculen como se calculen, el importe resultante es alto. Los altos directivos, ya se sabe, cobran mucho, y eso es así porque el mercado lo quiere. Si cobraran menos, la competencia se los podría llevar. Y esto es lo que da risa, porque la mayor parte de esos directivos a los que la competencia se podría llevar si cobraran menos han demostrado ser unos malos gestores, faltos de visión de futuro y faltos de reflejos. De modo que lo que llaman razones para poner esos sueldos no son más que coartadas o excusas. Tienen el poder y hacen lo que quieren, o sea, exprimir a los trabajadores y subirse ellos los sueldos hasta el infinito.
En el caso de la CAM la cuestión es ridícula y debería avergonzar a un buen número de personas. Debería. Ocurre además que el caso de la CAM no es único; hay otros iguales o quizá peores.
La CAM, como se sabe, está quebrada, ha sido vendida a un banco y tal vez ha causado un quebranto económico a sus clientes o parte de ellos.
El daño que ha hecho a la sociedad, al desaparecer como caja de ahorros, es grande. Y el dinero que ha costado a los contribuyentes no es poco.
A un trabajador el mal desempeño de su trabajo le puede costar muy caro. A los altos directivos y a los políticos ya se ve que no. Un político puede llevar a la quiebra, o endeudar para toda la eternidad, a la entidad política que tenga a su cargo. El único castigo previsto es el que puedan darle las urnas. Un alto directivo de una empresa llevada a la ruina puede llevarse una jubilación exorbitante, si se suman todos los conceptos.

'La amante imperfecta' 
'De Laura y otras muertes' 
'Hasta los cuervos picotean las cerezas' 
'La energía después de Fukushima' 
'Limones dulces' 
'Ocurrió en Valencia' 
'Los invitados de la princesa' 
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños' 



martes, 17 de julio de 2012

Los oligarcas no llegan a final de mes

El ministro de Guindos, a quien Cristina Fernández llama el pelado, ha pedido a los altos directivos de las empresas que se bajen el sueldo.
No cabe duda de que hay planos diferentes en la vida. A la mayoría se le rebaja el sueldo, o las ganancias o beneficios, por decreto. A esta minoría se le pide por favor que se lo baje. Falta por saber cuántos le hacen caso.
Luego se quejan de que se les llame oligarcas. Está toda España en un ay, pero ellos, los componentes de los consejos de administración y los altos directivos, se han subido los sueldos. Y tampoco se han conformado con aumentarse los sueldos en la proporción que ha subido el IPC, sino que lo han doblado con creces. Hay que comprender a los oligarcas, su naturaleza no les permite solidarizarse con el prójimo, sino tan sólo pensar en sí mismos. Por ello, a pesar de que ya lo tienen todo, puesto que han quitado los derechos a los trabajadores y se les ha hecho creer que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, no pueden fijarse en nada más que en que no llegan a final de mes. Total, los sacrificios son para los pobres, ellos no tienen el porqué hacerlos, puesto que no están acostumbrados.
Lo de los bancos es otra historia parecida. Los pobres avalan a los bancos para que la UE acceda a dejarles el dinero que necesitan. Lógicamente, los bancos están muy agradecidos, por lo cual aumentan las comisiones y quizá inventan comisiones nuevas. Eso les permite, a sus consejos de administración y altos directivos por un lado, cobrar lo que necesitan para vivir “dignamente” y por el otro procurarse los medios para pagar el préstamo recibido.
Es decir, la vida para los oligarcas es muy complicada. Ellos no son capaces de solidarizarse con nadie, pero sí que necesitan la solidaridad de los demás. Aunque luego lo llamen de otro modo.

'De Laura y otras muertes'
'Hasta los cuervos picotean las cerezas'
'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
'Ocurrió en Valencia'
'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'
'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'

martes, 27 de diciembre de 2011

La primera tentación de Mariano Rajoy

En la tertulia de la semana pasada, cuyo título fue ¿Monarquía o República?, Laura Cano Zamorano, en una lección magistral, explicó que el papel del Rey o, en su caso, del Presidente de la República, en la actual configuración política española es residual, y que el papel que tiene asignado puede ser desempeñado perfectamente por otros dignatarios del Estado.
Es decir, en estos tiempos en que sufrimos una crisis brutal, España puede pensar en suprimir el gasto que supone el mantenimiento de la Primera Familia española. Surgieron otras veces recordando que también se puede suprimir el Senado. No dejaría de funcionar la Nación si se eliminaran estas dos instituciones.
Tampoco ocurriría nada grave si los gobiernos autonómicos prescindieran de toda esa serie de organismos que se han sacado de la manga, y sin los cuales los españoles habíamos logrado vivir durante siglos. Si al mismo tiempo se redujera drásticamente el derroche en las distintas televisiones y fastos varios, es posible que quedara liberada una cantidad tal de dinero que se pudiera pagar a los proveedores lo que se les debe, con las lógicas consecuencias benéficas en la economía nacional.
Hay muchas cosas que recortar, mucho dinero que se gasta sin que repercuta de ningún modo en el contribuyente, puesto que el único fin que tiene es satisfacer a los políticos que han ordenado esos gastos.
Pero Mariano Rajoy se plantea cometer una injusticia que no puede traer nada bueno, como es la de rebajar el sueldo a los funcionarios. Ya se les ha bajado hace poco, produciéndoles un grave quebranto a muchos, y sin tener en cuenta que no tienen ninguna culpa de la crisis. Para bajar el sueldo a los funcionarios por primera vez debió ser obligatorio meter, previamente, en la cárcel como mínimo a diez personas, de entre los culpables de la crisis, que en el caso español habría que buscar entre los políticos, constructores y banqueros. Para la segunda bajada, habría que encarcelar a cincuenta, como mínimo. Puede que este modo los funcionarios lo comprendieran. Y los demás también. Ellos pagan, pero los culpables van a la cárcel.

'Zero'
'Cuentos nevados de Phil y Maya'
'El Conde Lucanor'
'Contra el insulto'
'Milagros de Nuestra Señora contados a los niños'
'El hombre que quiso entrar en Auschwitz'
'La estrategia de los antílopes'
'Pedro I el Cruel'

domingo, 11 de diciembre de 2011

Alarte no tiene arte

Jorge Alarte todavía es el secretario general de los socialistas valencianos, cargo que se resiste a abandonar. En el diario Levante-EMV muestra hoy sus oquedades craneanas. Dice cosas, en su escrito, que no son originales, sino que las han dicho antes muchas otras personas, e incluso por él mismo, puesto que no parece saber decir nada más.
Lo que ocurre es que él, como líder de la oposición es cómplice de todo lo que denuncia, puesto que no ha sido capaz de impedir que ocurran todas esas cosas que denuncia. Los políticos de la oposición cobran sus sueldos precisamente para vigilar y evitar que sucedan estas cosas.
Ocurre, en su caso, que su partido hace tiempo que no sabe ilusionar a los valencianos y de eso no habla Alarte. No demuestra ninguna intención de hacer autocrítica, ni tiene ánimos para intentar recuperar la confianza de los valencianos. Lejos de eso, adopta una actitud que puede considerarse un reproche para los votantes, que optan por un partido que, según él, es corrupto.
Los contribuyentes pagamos buenos sueldos a los políticos del gobierno y a los de la oposición, pero el gobierno valenciano gobierna mal y la oposición se opone peor, porque no existe.
Un jefe de la oposición que se precie debe hablar claro a los ciudadanos. Y si ve que no logra su confianza, a pesar de sus esfuerzos, lo que ha de hacer es dejar paso a otros.
Cuando Antonio Asunción se atrevió a asomar la cabeza en el partido se quedó solo. Quienes se acercaban a él ya sabían que se habían ganado la ojeriza de Alarte. Luego, Asunción se enteró de lo que lo que vale un peine, por cuyo motivo ha abandonado el partido. De modo que Alarte no puede presumir de demócrata, puesto que maneja su partido con mano de hierro, ni tampoco puede dar lecciones a nadie, puesto que se aferra a un cargo para el que se ve que no está dotado.

jueves, 19 de mayo de 2011

Revueltas en España

El Movimiento 15-M que se está instalando en las más importantes plazas de todas las ciudades de España, ha cogido a contrapié a todos los partidos, pero cada uno reacciona a su manera. Podría entenderse que la revuelta, aunque afecta a todos los partidos, se dirige preferentemente contra el partido que está en el gobierno, principal responsable del actual estado de cosas.
Sin embargo, al PSOE le viene bien, porque las encuestas lo dan como amplio perdedor de las próximas elecciones y un movimiento así viene a distorsionar un poco la dinámica de las cosas. Lógicamente, a los acampados no les hace ninguna gracia que ningún partido capitalice su movimiento.
El PP observa lo que ocurre con desconfianza, ya que teme que pueda echar a perder una victoria electoral que cree segura. Ha dicho Rajoy que criticar a los políticos es muy fácil, pero que estos sirven al pueblo. Pero esa es una afirmación que precisa ser demostrada. Se sabe, por ejemplo, que los maestros sirven al pueblo, y en este caso no es necesario aportar prueba alguna. Lo de los políticos es diferente. Los maestros que llevan a cabo la labor más importante del país, difícil y delicada además, cobran el sueldo que deciden los políticos. Por otra parte, los políticos constituyen el grupo humano que más daño puede hacer al país por el que teóricamente trabajan. Ni siquiera los médicos, aunque se lo propusieran, podrían hacer tanto mal. Pero los políticos no hacen mal porque quieran hacerlo, sino a causa de su ineptitud. Se asignan el sueldo que desean, en eso siempre están de acuerdo.
La realidad es que quienes se suman al movimiento físicamente están acompañados de forma moral por otros muchos ciudadanos, puesto que el sistema político español, del que tan orgullosos se muestran algunos de sus creadores, hace aguas por todas partes. Lo cierto es que vivimos una dictadura de partidos y que va siendo hora de que la democracia llegue a España.

'Diccionario de manías y supersticiones'
'Quién fue quién en el mundo clásico'
'12 ciudades del mundo'
'Deslenguados'
'La delgada línea azul de la inteligencia'
'El Gran Libro de las Citas Glosadas'
'En busca del Tesoro de Kola'
'El espíritu del último verano'

viernes, 24 de diciembre de 2010

El fracaso de la ley Sinde

Se han escrito muchos artículos en los que se lamenta el fracaso de la llamada ley Sinde. Algunos argumentan que ir contra esa ley es ir contra la cultura y al final contra todos los españoles. Algunos han aprovechado para insultar a los partidos que han votado en contra, cosa que presumiblemente no hubieran hecho, o al menos no con tanta rotundidad, si el partido que hubiera estado en contra hubiera sido otro. También los hay que se han preguntado por qué los ciudadanos se han movilizado contra esta ley y callan ante otras injusticias.
Pero no he visto que nadie se pregunte si los españoles realmente se consideran protegidos por las leyes o constreñidos por ellas. Porque a lo mejor lo que piensa el ciudadano de la calle es que todos no somos iguales ante la ley, sino que unos son más iguales que otros. El ciudadano, quizá por su experiencia práctica, piensa que si pretende acogerse a la ley para resistir a algún poderoso que pretenda atropellarlo lo tiene verdaderamente difícil. El ciudadano ve que ni siquiera los gobernantes creen en la justicia, puesto que en repetidas ocasiones el presidente del gobierno, el ministro de Justicia, y algún presidente autonómico han presionado públicamente al Tribunal Constitucional. Un ciudadano no puede creer en las instituciones si sus propios dirigentes no lo hacen. Y menos todavía si tras demostrar que no creen en ellas no renuncian a los sueldos que les pagan.
Los ciudadanos españoles no perciben que la clase política, a la que pagan generosamente (y la larga cola de aspirantes a entrar en la política lo demuestra), vele por sus intereses. Dado este estado de cosas, no es extraño que los ciudadanos no vean en esa ley que se intenta proteger los intereses de la mayoría, sino los de unos pocos, a costa de los de la mayoría. El divorcio entre la clase política y el pueblo español es total.

'Factor Emocional'
'Leyendas de Bécquer contadas a los niños'
'Guía de supervivencia de Amelia frente a matones'
'El Quijote contado a los niños'
'La aventura del cálculo'
'Chitón. Historia de una infancia'
'Diario de Amelia'
'Antes de que se me olvide'

sábado, 5 de septiembre de 2009

Controlar los sueldos de los banqueros

Los ministros de Finanzas del G-20, entre otras medidas, proponen controlar los sueldos de los banqueros. Pero esta intención puede ser algo así como sí se pretendiera recoger agua con una cesta de mimbre. Los banqueros tradicionalmente han hecho lo que han querido. Sin ir más lejos, siendo como son culpables de la crisis, aunque no los principales como pretenden Corbacho y Zapatero, se han salido de rositas, al igual que los políticos, que son los que más culpa tienen.
El control de los sueldos de los banqueros ya debió haberse establecido hace mucho tiempo, habida cuenta de que son desmesuradamente altos, y además tienen la sospechosa costumbre de fijarse grandes premios por cumplir objetivos a corto plazo. Ellos dicen que esos altísimos sueldos tienen la finalidad de evitar la fuga de cerebros. En realidad, podrían haber dicho cualquier otra cosa que se les hubiera ocurrido. Se los ponen porque pueden y posiblemente seguirán pudiendo en adelante, puesto que siempre encontrarán el modo de salirse con la suya.
Lo que han conseguido esos cerebros a los que se les paga tanto para que no se vayan es quebrar varios bancos, y no han sido más porque los gobiernos han acudido en su ayuda. Por otro lado, si se tiene en cuenta que lo importante son las instituciones, aquella excusa queda sin sentido. Un ejecutivo que se precie debe organizar la institución en la que trabaja de modo que nadie sea indispensable. Debe establecer un protocolo, con unas normas de actuación no rígidas, que sirvan para cada caso que se presente, y que incluyan la renovación y puesta al día en cuanto se detecte algo mejor. Y si no es capaz de conseguir que la institución pueda sobrevivir en caso de que falte alguna de las personas es que su talento no es tan grande.

sábado, 6 de septiembre de 2008

La crisis afecta a los ayuntamientos

En España hay algo más de 8100 municipios. La crisis les ha golpeado con extrema dureza, aunque justo es decir que a unos con mucha mayor dureza que a otros. Hay que añadir inmediatamente que esto último es, por regla general, achacable a la insensatez de los gestores municipales. Y ahora, lo que está esperando la mayoría de los ayuntamientos, si no todos, es que se les permita un mayor nivel de endeudamiento. Es triste tener que decir que ésas son las manos en las que estamos.
Los ayuntamientos tienen unas necesidades básicas que atender y cuesta muy poco admitir que cuentan con muy poco dinero para ello. Pero también es cierto que bastantes de nuestros regidores municipales tienen delirios de grandeza, y los hemos de pagar entre todos. Ahora han dado algunos ayuntamientos en congelar los sueldos de los cargos municipales, lo cual no deja de ser anecdótico. El mundillo de la política es un campo abonado para fluyan hacia él los pelotas y los psicópatas, y a menudo coinciden en la misma persona ambas condiciones. Es evidente que los cobistas no lo son por amor al arte y entonces todas las administraciones públicas están llenas de asesores cuya utilidad queda por demostrar. Probablemente, si se eliminaran todos los asesores innecesarios el ahorro sería considerable.
Tampoco hay que olvidar el refrán que dice que a grandes males, grandes remedios. Ocho mil ayuntamientos son demasiados ayuntamientos. Se podría reducir el número considerablemente, pero, como es lógico, los políticos se negarán, puesto que muchos de ellos se quedarían sin cargo y sin sueldo. Si se hiciera la propuesta, de inmediato comenzarían a fomentar los sentimientos en sentido contrario.
Cuánto más lógica es una solución, más difícil es que se lleve a cabo. Muchos municipios han agotado todo su término, lo han construido todo. Son bastantes los que comparten calles con los colindantes. Cada acera de una calle pertenece a un pueblo distinto. Sería mucho más racional y económico convertir varios pueblos en una ciudad.

domingo, 29 de julio de 2007

Nuevos sueldos en las Cortes Valencianas

Milagrosa Martínez, la nueva presidenta de las Cortes Valencianas, ha recortado los sueldos de la Mesa de las Cortes y los de los portavoces de los grupos parlamentarios, entre los cuales lógicamente está el suyo propio. Con esta medida nos enteramos de que el anterior presidente, Julio de España, trataba de que los diputados estuvieran conformes con él mediante el uso del dinero de los ciudadanos. Él se asignaba a sí mismo grandes cantidades, por unos y otros conceptos, y los demás callaban a cambio de unos dispendios bastante menores. También son famosos los regalos de navidad, inconcebibles desde cualquier punto de vista, los viajes de los diputados, por cualquier motivo baladí, y las grandes comodidades de las que se han rodeado en las Cortes, muchas de ellas durante la presidencia del citado Julio de España. Este caballero fue presidente de las Cortes por la gracia de Camps, y no sabemos si lo puso y lo mantuvo porque entonces no había jurado el cargo con su propia Biblia. Ocurre que los demás partidos tampoco denunciaban el derroche, cogían el dinero, los regalos y se apuntaban a los viajes. Aprovechaban los ventajosos precios de la cafetería de las Cortes, subvencionados con el dinero de todos, y aparcaban gratuitamente en unos aparcamientos construidos con el dinero público. Veamos ahora la solvencia demostrada en los debates, la gran altura del pensamiento de sus señorías y la calidad de su oratoria. Sí es cierto que han protestado por otros supuestos, y mucho más grandes, derroches, pero por el momento, sin pruebas. Sobre esta falta de pruebas caben tres posibilidades. En primer lugar, puede que no las haya y, por tanto, que la acusación no sea cierta; en segundo lugar, puede que no las hayan encontrado por pereza; y en tercero, porque cabe la posibilidad de que nuestra democracia no proporcione a la oposición los suficientes medios y mecanismos legales para investigar al gobierno. A lo mejor resulta que los ciudadanos estamos costeando de nuestro bolsillo cosas que no funcionan como debieran.

domingo, 22 de julio de 2007

Navarra

La situación política de Navarra viene a poner de manifiesto el poco respeto que tienen los partidos políticos por los ciudadanos. Se les ha pedido que voten y lo han hecho. De ningún modo deberían estar tanto tiempo sin gobierno. Habría que añadir entre paréntesis que si bien este hecho es una falta de respeto, a la vista del percal, tal vez los ciudadanos salgan ganando; es posible que cuando tengan gobierno empeoren las cosas. Y no hay gobierno en Navarra porque los partidos están empeñados en cálculos partidistas, no buscan complacer a los ciudadanos, sino que tantean y defienden sus posibilidades. Algún político lanzó bravatas, o hizo promesas, antes de las elecciones, que luego no tiene interés por cumplir, acaso porque piensa que si lo hiciera podría desaparecer seguidamente de la política. El PP piensa que el problema lo tiene el PSOE y asiste a los movimientos de los demás con el ánimo de aprovechar electoralmente, en Navarra y en el resto de España, la eventual unión de los demás partidos, que no sería muy bien vista y, probablemente, tampoco daría buenos resultados. Quizá el PP hubiera podido ofrecer un pacto al PSOE, con el fin de desbloquear la situación, buscando cumplir con los ciudadanos. Probablemente, le resulta más rentable la espera. La actitud del resto de los partidos no es mejor. La alianza del PSOE con NB podría restarle muchos votos al primero en las próximas elecciones generales. Daba la impresión de que iban a dejar que gobernara UPN, para arrebatarle la presidencia tras las elecciones generales; acaso piensan que si hacen eso, UPN podría consolidarse en el poder y también podría resultar que en aquellas fechas el pacto entre tantos partidos resultara ya imposible. Esta es la cuestión, de la que son sabedores los líderes nacionales, que deberían haberse percatado de que no se debe tratar de este modo a los ciudadanos. Luego, a la hora de ponerse el sueldo, hablan de las grandes responsabilidades que asumen. Y lo más risible es que lo dicen en serio.

lunes, 16 de julio de 2007

Los sueldos de los alcaldes

Dicen que los sueldos de los políticos deben tener sueldos dignos. El Periódico de Catalunya de hoy dice que más de un millón de catalanes cobra menos de 1000 euros al mes. En otros lugares de España la situación debe de ser mucho peor. De modo que hay cosas más urgentes que el sueldo de los políticos. Su situación, al menos en términos generales, no lleva a pensar en la angustia. Por otro lado, tampoco es obligatorio ser político, sino que se presume que quien se dedica a la política tiene otros modos de vida. Conviene tener presente que la función de los políticos es cuidar y mejorar el modo de vida de la gente, de modo que las cifras que da el Periódico de Catalunya, a partir de las cuales se deduce una situación catastrófica para mucha gente en el resto de España, demuestran que han fracasado. Los políticos españoles vienen fracasando aunque sea parcialmente, puesto que hay que reconocer que otros ciudadanos consiguen aumentar sus ingresos espectacularmente.
Ha dicho un alcalde, que se había asignado un sueldo considerable, que las nóminas debían ir en consonancia con la responsabilidad. Quien se fije en los “logros” de muchos alcaldes pensará en irresponsabilidad. A los ayuntamientos se les ha dado mucho poder, y así nos luce el pelo. Conviene recortarlo de inmediato y suprimir la Concejalía de Urbanismo. Las cuestiones que afecten al urbanismo deberían ser resueltas en instancias superiores y deberían ponerse de acuerdo los partidos políticos para arbitrar fórmulas en las que no cupiese la corrupción. Los sueldos de todos los políticos deberían ser establecidos de acuerdo con algún baremo, que proviniese de las Cortes Generales. Es sabido que hay alcaldes capaces de inflar los censos y que también son creativos si lo que hay que aumentar es el presupuesto del ayuntamiento. Más difícil les resulta en gran parte de los casos encontrar ideas para resolver los problemas reales.