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jueves, 18 de febrero de 2016

Ribó tiene la cara muy dura

Un tipo que dice esto "Todos los valencianos saben que no nos comemos a los niños, ni tenemos cuernos ni llevamos rabo" es que tiene la cara más dura que el cemento armado. Eso lo saben los valencianos, los japoneses, los canadienses y todos los habitantes de cualquier parte del mundo que aspiren a la decencia.
Los ciudadanos pagan impuestos y para que los gobernantes no puedan hacer lo que les dé la gana con el dinero recaudado existen las leyes. En democracia, las leyes han de cumplirse. No han sido dictadas de forma dictatorial sino que surgen del pueblo, que las vota y las hace suyas. Cuando no se cumplen las leyes, los humildes quedan desprotegidos frente a los poderosos. El sueldo que cobran los políticos procede de los impuestos de los ciudadanos. Por tanto, los políticos son los primeros obligados a conocer las leyes y a respetarlas.
Los políticos que piden que haya un referéndum en Cataluña, puesto que es inconstitucional, son unos sinvergüenzas. Es legítimo querer la independencia de Cataluña, o de Cambrils. Lo que es inmoral es querer saltarse los procedimientos.
Habla este Ribó de formar un gobierno “de progreso”. De progreso hacia la pobreza será, no sé por qué se calla eso. Quiere que aquellos que en lugar de jurar o prometer la Constitución se burlaron de ella; en lugar de presentarse correctamente vestidos, como hacen cuando van a casa de alguien que respetan, lo hicieron de cualquier modo; y quiere que éstos que se pasan las leyes y procedimientos por el forro y que proponen unas medidas disparatadas formen parte del gobierno. Pues sí que respeta a los ciudadanos este pájaro.
Piensa que porque Rita Barberá haya dejado mucho que desear como alcaldesa cualquiera que venga después ha de ser mejor. No está tan claro eso. Todo lo malo se puede empeorar.

jueves, 27 de agosto de 2015

Ese Juan Tarda

Habría que tomar, de modo urgente, algunas medidas en la política española. Y no sería extraño que si se tomaran fueran copiadas inmediatamente por otros países. Pero, ocurre que, dada la falta de hábitos democráticos, son más necesarios en España.
- Debería haber un tribunal compuesto por psiquiatras y psicólogos que examinase a los políticos en ejercicio y a quienes aspiren a serlo, para expulsar de la política o impedir el paso, al menos, a los psicópatas y paranoicos.
- Debería haber un tribunal compuesto por maestros, profesores y juristas, que examinase la cultura de los políticos y aspirantes a serlo, para comprobar si tienen un nivel cultural medio suficiente y tienen nociones de las leyes que juran acatar y hacer acatar y saben distinguir lo que es democrático de lo que no lo es. Así, cuando luego digan una animalada se sabrá que no lo hacen por desconocimiento, sino por maldad.
Habría que exigirles también que conozcan las normas de la cortesía y la educación y que eso de dar patadas, en el culo o en la espinilla, no está bien y es impropio de alguien que cobra un sueldo público y lo cobra precisamente para que intente mejorar la vida de los ciudadanos, no para que proponga gamberras.
Sería conveniente también que se exigieran unos ciertos conocimientos históricos, para que no puedan recurrir a la fantasía de modo irresponsable. Deberían ser, además, consecuentes y comprender que la vida no se detiene. No vale sacar una foto de mil años atrás si no se hace lo mismo con todas las que le sucedieron. Un político debe centrarse en el presente y procurar que quienes le hayan elegido no vivan peor en el futuro.
- Finalmente, deberían practicarse test de inteligencia a los políticos y a los aspirantes a serlo, porque alguno hay que no llega.
Con algunos especímenes se pueden ahorrar todos los test, porque basta con verles la cara.
'Versus'
'Volver a Canfranc'
'Condesa Natasha Brasova'
'La invención del reino vegetal'
'La eficacia de la creatividad'
'Yrha y Luna, caminos cruzados'
'Operación cochinillo'
'Madeline'

miércoles, 16 de julio de 2014

La realidad de los secesionistas

Los secesionistas se tienen por demócratas. Y como es gratis, es posible que también se tengan por los más cultos, más decentes o más civilizados.
Pregonan que se les impide hacer una consulta democrática. No quieren saber que la primera obligación de un demócrata consiste en cumplir las leyes. Para no cumplir con esa obligación se escudan en alguna frase de un líder de un país que cuando se pronunció era una colonia y no una democracia. Quienes no cumplen las leyes demuestran que son dictatoriales. Esto lo perciben claramente quienes viven en entornos dominados por los secesionistas, que no toleran la discrepancia, ni que se les lleve la contraria. Los secesionistas cada día están más enloquecidos.
Insultan y etiquetan a sus rivales. A quienes no pasan por el aro, les llaman fachas o fascistas. Nótese la finura argumental. También, en un alarde de lo que ellos entienden por espíritu democrático, ponen etiquetas de botifler o nacionalista español. Nótese también el gusto por el hilado fino. No critican a los nacionalistas, sino a los nacionalistas 'españoles'. Ellos han decidido que lo español es malo y rancio. En cambio, cuando se miran ellos al espejo se ven guapos, limpios y aseados.
La realidad de los secesionistas se vuelto a hacer patente con el manifiesto Libres e Iguales. Los más educados y finos de los secesionistas se han adherido:
1,209 El Brazo Incorrupto de Santa Teresa
1,208 Oleguer Presas Renom
1,207 YTUPA DRETAM BIENLOSCOME
1,206 Cristiano ronaldo Es gilipollas
1,205 Adeu Espanya
1,204 CAPITÀ ENCIAM
1,203 Paga La Droga Primer Aviso!
1,202 Mary Poppins
1,201 Contubernio Judeo-masonico
1,200 La Constitución se toca cuando conviene
1,199 TORNAREM A LLUITAR, TORNAREM A PATIR, TORNAREM A VENCER
¿No son encantadores? Con estos mimbres se pretende hacer una patria. Pero no ha parado ahí la cosa. La web ha recibido un ataque masivo de spam. Se dice que los españoles, por falta de costumbre, temen a la libertad. Los tipos dictatoriales encuentran respaldo.

viernes, 25 de marzo de 2011

A propósito del incendio de Triangle Shirtwaist

Ocurrió el 25 de marzo de 1911 y murieron 146 mujeres, muchas de ellas inmigrantes y casi todas jóvenes. Fue en la ciudad de Nueva York y como suele ocurrir la catástrofe removió las conciencias de casi todos. El sacrificio de esas trabajadoras no fue completamente en vano, sirvió para que las mujeres adquiriesen algunos derechos.
Pero lo que no se ha tenido en cuenta, no del todo, es que la fábrica Triangle Shirtwaist estaba concebida de modo totalmente egoísta. Las puertas estaban cerradas, para que las trabajadoras no pudieran llevarse algunas de las prendas que fabricaban, trabajaban muy cerca unas de otras, las jornadas eran larguísimas, no tenían derecho a comían, las que fumaban tenían que hacerlo a escondidas, la escalera de incendios era endeble y se desplomó enseguida, etc.
Eran muchas las opciones de que ocurriera una desgracia en ese lugar, que tampoco sería el único en el que se dieran esas circunstancias. Pero ni la sensatez ni los buenos sentimientos fueron suficientes para cambiarlas, tuvo que llegar la catástrofe para que se tomaran las medidas necesarias. Hoy se celebra el aniversario. Se harán muchas declaraciones bienintencionadas. Han surgido organizaciones que tratan de aprovechar la fuerza del sentimiento general que surgió tras el incendio. Pero el egoísmo que lo propició sigue igual de fuerte que entonces. Las leyes no logran contenerlo las más de las veces. Algunos de los líderes de esas organizaciones que tanta fuerza han logrado gracias al sacrificio de aquellas 146 mujeres se beben su sangre en copas de cristal.
Todo el mundo habla del sentido común porque como es lógico nadie piensa que no lo tiene. Pero la sensatez y los buenos sentimientos siguen siendo insuficientes para evitar que ocurran desgracias. La crisis que padecemos, que tanto mal ha hecho, y que es fruto del egoísmo, es una buena muestra.
'En mi furor interno'
'No había más que empezar'
'Han cegado a Narciso'
'Un tiempo para la igualdad'
'La vida y la poesía de Federico García Lorca contada a los niños'
'La Flor del Norte'
'La Europa revolucionaria'
'Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes contadas a los niños'

viernes, 24 de diciembre de 2010

El fracaso de la ley Sinde

Se han escrito muchos artículos en los que se lamenta el fracaso de la llamada ley Sinde. Algunos argumentan que ir contra esa ley es ir contra la cultura y al final contra todos los españoles. Algunos han aprovechado para insultar a los partidos que han votado en contra, cosa que presumiblemente no hubieran hecho, o al menos no con tanta rotundidad, si el partido que hubiera estado en contra hubiera sido otro. También los hay que se han preguntado por qué los ciudadanos se han movilizado contra esta ley y callan ante otras injusticias.
Pero no he visto que nadie se pregunte si los españoles realmente se consideran protegidos por las leyes o constreñidos por ellas. Porque a lo mejor lo que piensa el ciudadano de la calle es que todos no somos iguales ante la ley, sino que unos son más iguales que otros. El ciudadano, quizá por su experiencia práctica, piensa que si pretende acogerse a la ley para resistir a algún poderoso que pretenda atropellarlo lo tiene verdaderamente difícil. El ciudadano ve que ni siquiera los gobernantes creen en la justicia, puesto que en repetidas ocasiones el presidente del gobierno, el ministro de Justicia, y algún presidente autonómico han presionado públicamente al Tribunal Constitucional. Un ciudadano no puede creer en las instituciones si sus propios dirigentes no lo hacen. Y menos todavía si tras demostrar que no creen en ellas no renuncian a los sueldos que les pagan.
Los ciudadanos españoles no perciben que la clase política, a la que pagan generosamente (y la larga cola de aspirantes a entrar en la política lo demuestra), vele por sus intereses. Dado este estado de cosas, no es extraño que los ciudadanos no vean en esa ley que se intenta proteger los intereses de la mayoría, sino los de unos pocos, a costa de los de la mayoría. El divorcio entre la clase política y el pueblo español es total.

'Factor Emocional'
'Leyendas de Bécquer contadas a los niños'
'Guía de supervivencia de Amelia frente a matones'
'El Quijote contado a los niños'
'La aventura del cálculo'
'Chitón. Historia de una infancia'
'Diario de Amelia'
'Antes de que se me olvide'

sábado, 19 de junio de 2010

Fusilar a un condenado a muerte

Sobre las cárceles, más que sobre ningún otro lugar, se puede decir aquello de que “ni son todos los que están, ni están todos los que son”. Las leyes son humanas y, por tanto, son imperfectas. Por las calles, y muchas veces recibiendo el tratamiento que se dispensa a quienes se les supone una rectitud moral, desfilan personajes deleznables, que han hecho de la traición y el oportunismo su modo de vida. Hay conductas que la justicia humana no puede perseguir. También los hay que han cometido delitos que sí están penados, asesinatos o robos, pero la justicia no ha conseguido descubrirlos.
En lo que respecta a las cárceles, se sabe, porque se viene demostrando continuamente, que hay presos que son totalmente inocentes. Aparte de que las leyes son imperfectas, también lo son los jueces, los policías y los abogados. En este estado de cosas establecer una pena que no tiene vuelta de hoja es una injusticia añadida. Aunque se sepa fehacientemente que el reo es culpable, y él lo reconozca, no se arrepienta e incluso se sepa que si pudiera asesinaría a más gente, matarle es una injusticia. Y lo es porque la justicia, como se ha dicho, no se puede aplicar a todos, e incluso es probable que otros tan asesinos como él queden impunes. Por otro lado, la sociedad que acepta la pena de muerte se pone a la altura de los asesinos. Mata porque puede matar.
La pena de muerte fomenta además la hipocresía. Los verdugos son anónimos. ¿Por qué no se atreven a decir su nombre si es la sociedad en la que viven la que impone la pena capital? El Estado se desentiende, al escudarse en el entramado legal; también hacen lo mismo los jueces y los jurados. Pero todos son cómplices directos, unos más que otros. El colmo de la hipocresía se da con los fusilamientos. Una de las cinco balas de los cinco tiradores es de fogueo, pero no nadie sabe cuál es, para que todos puedan pensar que era la suya y evitar con ello el sentimiento de culpa. Pero los cinco se presentaron voluntarios para matar. Y fue el Estado quien pidió los voluntarios.

'Switch in the red'
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'

viernes, 4 de junio de 2010

Carod, el tocino y la velocidad

Dicen que no hay que confundir el tocino con la velocidad, de modo que hay que darle a Carod, que no conducía, lo que es de Carod. Por otro lado, tampoco cabe decir que a Carod le disguste salir en los medios, más bien da la impresión de que disfruta con ello, incluso da la impresión de que cuando más le atacan más contento se pone, así que, probablemente, no hago más que satisfacer sus deseos.
Dicen de Carod que, con los impuestos de los españoles, ha dado varias vueltas al mundo, siempre con la intención de perjudicar a España. Es posible que él diga no es así, que España roba a los catalanes. Curiosa actitud la suya entonces, puesto que España roba a Cataluña él derrocha dinero que podría servir a los catalanes en apuros (dice que no derrocha, que gasta lo preciso; voy a preguntar a algunos parados cuánto es lo preciso).
A Carod lo han pillado hace poco circulando a mucha mayor velocidad de la que permite el código de la circulación. La cuestión no es nueva. El portero de la finca en la que un relevante político valenciano del pasado tenía su despacho profesional iba todos los días a las oficinas del gobierno civil para pagar las multas que por exceso de velocidad le imponían en la autopista. Ellos ponen las leyes, ellos las incumplen, puesto que tienen dinero para pagar las multas. Consideran pues que las leyes son para los pobres. Txiqui Benegas fue pillado conduciendo a velocidades de propias de los fórmula 1. Por lo menos, estos dos personajes citados pagaban las multas de su bolsillo. En el caso de Carod la cosa es diferente. No se puede suponer que el conductor conducía a esa velocidad por decisión propia, es más probable que se lo ordenaran. Sin embargo, lo han castigado a él a estar un mes sin conducir y le han quitado unos puntos del carnet. La multa puede que sea pagada con impuestos de los españoles. Carod ha alegado que tenía mucha prisa. ¿Qué trastada requería tanta urgencia? Los políticos hacen las leyes, no las cumplen y además no sufren castigo. ¿Por qué no ha previsto la ley que en estos casos el político responsable del desaguisado pase un mes en la cárcel? Ahora podrían estar juntos Carod y Fernández Vara.

'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'
'Mil millones de mejillones'
'Camaleones, desmemoriados y conversos'
'Compañeras de viaje'

viernes, 25 de diciembre de 2009

El discurso navideño del Rey

El discurso que ha pronunciado este año el Rey está, como de costumbre, cargado de lógica y de recomendaciones razonables. El paro es una preocupación enorme, puesto que está llevando a la desesperación a miles de familias. Debería ser la prioridad de la clase política, cuya función, cabe recordarlo, es resolver los problemas de los ciudadanos; ahora bien, al menos una buena parte de ellos, considera que no está al servicio de los ciudadanos, sino que su misión consiste en encaminarlos hacia lo que quieren.
El paro se ha convertido en un problema tan grande que todos los políticos deberían considerarlo como su objetivo prioritario y trabajar al unísono para erradicarlo por completo o reducirlo a la mínima expresión. Imponer ideas no es trabajar al unísono, como piensan algunos.
Aceptar las leyes en vigor, gusten más o gusten menos, es otra de las recomendaciones reales que habrán gustado poco a los nacionalistas. Las pretensiones de los nacionalistas serán todo lo legítimas que quieran, pero el poder que se les ha otorgado es excesivo y, por tanto, injusto. Ellos lo saben y exprimen ese poder con el fin de alcanzar sus objetivos, pero como, por definición, nunca pueden estar conformes con nada, tampoco lo están en este caso.
La novedad de este año es que el discurso lo ha retransmitido una cadena del País Vasco y el hecho de que no se hiciera antes constituye una manipulación, que se llevaba a cabo gracias a ese poder excesivo que se les ha otorgado. Conviene repetirlo: si los nacionalistas no pudieran presentarse a las elecciones generales en las ventajosas condiciones actuales, no dispondrían de tanta capacidad negociadora.
Tampoco podían quedar fuera del discurso del Rey asuntos tan candentes como el terrorismo, el narcotráfico y el secuestro de los tres cooperantes españoles. Las críticas que ha merecido son interesadas e inconsistentes.

miércoles, 27 de agosto de 2008

La Generalidad envió jabón

Días atrás se dio la noticia de que la Generalidad de Cataluña envió jabón y toallas a las empresas cuyo número de accidentes laborales es especialmente elevado. Lo que ocurre es que la finalidad de las empresas es ganar dinero. No obstante, no cabe ninguna duda de que los empresarios, por regla general, son personas con sentimientos y lamentan los accidentes. Pero no cabe descartar que a algunos les importe un bledo la salud de sus trabajadores. Para defendernos de ellos los ciudadanos contamos con los políticos, que son quienes dictan las leyes, y, en este caso, aquellas por las que se ha de regir el mercado laboral y los que las han de hacer cumplir.
Cuando se produce un accidente laboral, los ciudadanos deberíamos pedir responsabilidades a los políticos, nuestros representantes. La oposición debería pedir cuentas enseguida acerca de las veces que se ha presentado, sin previo aviso, un inspector laboral en la empresa afectada. También es cierto que muchos trabajadores son suicidas y no hay modo de hacerles entrar en razón. Los hay que beben, a pesar de que instantes después tendrán que subirse a un andamio y cosas peores.
Hay empresarios que sufren por ambos motivos, porque les duele que un trabajador suyo tenga un accidente y por las repercusiones que pueda tener para su empresa. Es posible que en este caso los sindicatos, por medio de sus afiliados pudieran hacer algo más. Pero a lo mejor, los sindicatos piensan que si se hacen los pesados tratando de disuadir a quienes ponen en peligro sus vidas, pueden perder afiliados.
Tampoco conviene olvidar que hay accidentes inevitables. Aunque se haga todo bien y se tomen todas las precauciones. Y esto es lo que pueden exigir los ciudadanos, que todo esté en orden, y a quien se lo han de exigir es a su gobierno. Y éste a las empresas.
De modo que el gesto de enviar toallas y jabón equivale a lavarse las manos. Es el gobierno catalán el que se lava las manos, puesto que su deber no consiste en lanzar indirectas a las empresas, sino obligarlas a cumplir la ley.

jueves, 28 de febrero de 2008

Violencia de género

Dice Zapatero que va a convocar a los presidentes autonómicos, para luchar contra lo que se empeña en llamar, en contra del dictamen de la RAE, “violencia de género”, con lo que demuestra que es un asunto que le preocupa, pero olvida que sólo con leyes no se puede luchar contra esta lacra. La violencia contra las mujeres tiene su origen en nuestras costumbres y mentalidades. Es bueno aumentar la vigilancia y estar alerta; pero no se podrá evitar que alguien, en cualquier momento, tome una decisión fatal.
En España se respeta muy poco al débil y suele imponerse el más fuerte. Las listas electorales cerradas son una buena prueba. Los partidos harían bien en dar ejemplo, instaurando las listas abiertas, dando voz a quien tenga algo que decir. Los políticos son prepotentes, con lo que dan mal ejemplo a la ciudadanía. Suprime el gobierno por decreto el idioma valenciano, pasando por encima de los deseos de sus usuarios, amparándose en la ciencia (¡Santo Cielo, la ciencia!), y pasa por encima del dictamen de la RAE, usando el inapropiado término “violencia de género”. Pasan los políticos por encima de las leyes, cubriendo de mármol el Teatro Romano de Sagunto y se proponen desobedecer la sentencia que obliga a revertirlo. Fue prepotente Aznar cuando decidió unilateralmente mandar las tropas a Iraq (en realidad, fue prepotente muchas más veces, pero con un ejemplo es suficiente). Fue prepotente Zapatero derogando el PHN por decreto y sin debate. Estos asuntos no se deberían resolver unilateralmente. Han de comenzar los políticos por revestirse de humildad, comprender que están al servicio de los ciudadanos y no al mando de ellos y darse cuenta de que si las leyes no están por encima de todos, no hay democracia, o ésta de muy baja calidad. Si la prepotencia está en el ambiente, si hasta los más altos dignatarios usan la fuerza para imponer sus criterios, no se puede evitar que otras personas piensen que se pueden resolver las cosas mediante el diálogo o que acepten sin rechistar decisiones que no les gustan.

domingo, 18 de marzo de 2007

El PP tampoco respeta el patrimonio histórico-artístico

Ayer critiqué que el PSPV contraviniera la legislación al colocar la pancarta electoral junto a las torres de Serranos. Hoy, el editorial de Valéncia hui explica que el PP tampoco tiene miramientos con el patrimonio histórico-artístico ni con las leyes. No voy a decir que en este caso es peor, porque sobre el PP recae la responsabilidad del gobierno, sino igual. Los políticos, de cualquier partido, deberían ser los más escrupulosos cumplidores de las leyes. Son quienes las ponen y quienes las hacen cumplir. Si luego las burlan y lo hacen públicamente y sin disimulos, demuestran de este modo que nos toman por tontos a los votantes. Y ya que ayer hablaba del cartel del PSPV, en el que aparecen juntos J.I. Pla y Carmen Alborch, en plan de igualdad, tratando de embellecer las calles de Valencia, hoy voy a hacerlo con el del PP, en el que aparece Francisco Camps mirando al futuro con confianza. Y se entiende que Camps encare así el futuro. Si no come langosta todos los días es porque no quiere. Y, probablemente, su entorno familiar y amistoso goza de la misma situación. Naturalmente que a largo plazo hay que tener fe en la humanidad. Pero gran parte de ella no tiene ni puede tener ninguna fe a corto plazo. Si Camps fuera capaz de ponerse en el sitio de esos que no tienen ninguna esperanza, quizá tendrá más dificultades para confiar en el futuro. Una nueva prueba, añadida a las anteriores, de la inconsistencia moral de nuestra clase política y de su insensibilidad ante los problemas ajenos la da el escaso interés que han demostrado por Jeliazko Petkov, el búlgaro que dio una lección de honradez y entereza al mundo. Quizá estas lecciones no interesen a los políticos. Algo hubieran hecho, si fueran sensibles a la honradez y a la capacidad de vencer las tentaciones. No digo que le hubieran ofrecido el cargo de concejal de Urbanismo de cualquier ayuntamiento o el de tesorero del partido, pero sí que se hubieran preocupado por aliviar su situación. Claro que a lo mejor no le preocupa a Camps. Él mira confiado el futuro.