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sábado, 14 de diciembre de 2019

No hay tanta diferencia entre Sánchez y Aznar

Si uno se fija bien, ambos tienen una ambición desmedida y un concepto de sí mismos que excede cualquier tipo de medida. Puede pensarse que Sánchez tiene la cara muy dura, pero basta con recordar que Aznar hablaba catalán en la intimidad para recordar que éste no le anda a la zaga.
La diferencia entre ambos estriba en que Aznar solo tuvo que pactar con Pujol, mientras que Sánchez ha de hacerlo con muchos. El electorado de Aznar no le habría permitido el compadreo con Bildu y el de Sánchez sí lo consiente. Se da el caso, además, de que ETA atentó contra Aznar.
Pero en el resto de los asuntos la cuestión es la siguiente: Aznar le dio todo a Pujol. La cabeza de Vidal Cuadras, y el nefasto engendro que tan caro nos cuesta a los valencianos y tanto mal hace: la malhadada Academia Valenciana de la Lengua. A Satanás no se le habría podido ocurrir nada peor. Luego vino un bobo llamado Camps y la incluyó en un nuevo Estatuto que nadie pedía.
Como consecuencia de todas esas cesiones que Aznar le hizo a Pujol vino el crecimiento inusitado de la porquería catalanista, instalada previamente en el Sistema por la gracia del miserable Felipe González.
Total que aquí tenemos ahora un jaleo de mil demonios, porque el inteligente y artero Pujol supo aprovechar milímetro a milímetro todas las concesiones de Aznar, sin que éste se diera cuenta de nada, ni le importara mucho. Lo suyo siempre ha sido mirarse al espejo.
Al cobarde Rajoy le explotó en las manos la bomba que se había ido fraguando durante los gobiernos anteriores, pero, de un modo o de otro, le hizo frente y estaba a punto de obtener la victoria, cuando el desalmado Sánchez lo quitó de en medio. Me he saltado a Zapatero. Es que lo imaginaba cenando con Maduro.


viernes, 25 de mayo de 2018

La vida sigue igual

Como dice la canción. En aquellos tiempos en los que al PSOE le salía corrupción hasta por las orejas, y para que no faltara nada estaba el GAL, los políticos del PP sacaban pecho, no había corrupción en sus filas. No habían tocado poder…
Aznar prometió en la campaña electoral establecer la separación de poderes que se había cargado el PSOE sirviéndose de una excusa ridícula, pero al conseguir la presidencia, gracias que hablaba catalán en la intimidad y Zaplana, mediante una traición al pueblo valenciano, refrendada luego por Camps, le ayudó a convencer a Pujol. Ahí ya se les vio que con tal de conseguir el poder estaban dispuestos a cualquier cosa.
La sensación de impunidad que indudablemente afecta a gran parte de los políticos españoles resulta siempre muy onerosa para los ciudadanos, que tienen que asistir a una interminable sucesión de fechorías de todo tipo, desde nacionalistas que cometen actos ilegales, hasta otros políticos que meten no una, sino las dos manos en la caja.
Quizá no se deba a la casualidad que en estos tiempos de mayoría precaria salgan a relucir tantos casos. Tal vez ocurra que en las condiciones actuales los jueces hayan podido sacudirse el yugo que venían ejerciendo sobre ellos los políticos. A la vista de la experiencia parece más razonable exigir la separación de poderes que confiar en que algún partido actúe con limpieza. El poder tiende a corromper y si algún partido logra una mayoría suficiente cabe temer que quiera controlar a los jueces para poder campar a sus anchas, como ha venido sucediendo hasta ahora.
Dicho esto, cabe añadir que la manera en que dicen que se han obtenido las pruebas contra Zaplana es difícil de creer y tampoco se entiende que no le permitan estar en casa, dada su enfermedad, mientras que a los etarras por dolencias menos graves sí que se les ha ido permitiendo.

martes, 22 de mayo de 2018

El peor crimen de Zaplana

El peor de los pecados que haya podido cometer Eduardo Zaplana, aunque este no tenga reflejo en el Código Penal, es su elección de Francisco Camps como su sucesor.
Quizá pensaría que ese era el más tonto de todos y que podría manejarlo a su antojo y seguramente acertó en la primera parte y en lo que respecta a la segunda se le escapó la megalomanía del elegido. Tampoco supo ver el odio africano que le profesa y que no tardó mucho en descubrirle. Esto demuestra que Zaplana no se fija mucho en el prójimo, sino tan solo en la posibilidad de instrumentalizarlo, lo cual tampoco es tan infrecuente, sino que lo suelen hacer todos los del montón.
Las consecuencias de esa elección son sabidas, han desaparecido las entidades financieras valencianas y la Comunidad se endeudó de forma considerable. El bobo de Camps, además, se inventó un nuevo Estatuto que nadie pedía, en el que introdujo a la nefasta Academia Valenciana de la Lengua, que es un invento diabólico del propio Zaplana, para complacer a Aznar, que necesitaba los votos Pujol, llevado a cabo por Camps, que no conforme con eso hizo lo dicho anteriormente. Todos Muy Honorables, pero poco cuidadosos con la Verdad y con el dinero de los contribuyentes.
La primera vez que vi a Zaplana, y quizá haya sido la única, fue en un acto que hizo en Valencia, cuando aún no era presidente, y al que también asistió Aznar, éste ya en plan estrella aclamado por las multitudes. En su turno como orador, Zaplana dijo que su afección por Aznar iba más allá del partido, era a su propia persona y ahí me di cuenta de que es un pillastre. Si le hace la pelota al jefe en público es obvio que su interés va ‘más allá’ del servicio a los ciudadanos, con sacrificio, que dicen los políticos que es su motivación. Como si fueran donantes de sangre, vamos.

sábado, 27 de mayo de 2017

El Consell se queja de un juez

Pero ocurre que ese juez, cuya motivación desconozco, al final resulta que defiende los intereses de los valencianos y también del resto de los españoles y lo hace por partida doble o triple.
Ocurre, en primer lugar, que los españoles tenemos una lengua con la que se puede viajar por casi todo el mundo y hay unos señores que por intereses espurios pretenden que la dejemos de lado y pasemos a hablar lo que según el Padre Batllori es un dialecto infame e infecto.
Es cierto que el engreído Aznarín, que en sus primeros tiempos era más humilde, necesitaba los votos del Honorable, o Muy Honorable, o Más (quizá fuera mejor sin la tilde) que Honorable Pujol, por cuyo motivo encargó a Zaplana la felonía de acabar con la resistencia de la RACV, cosa que llevó a cabo fundando la fenicia e innecesaria AVL. Un tal Camps, de cuyo equilibrio psíquico cabe dudar, remató la faena incrustando a la nefasta AVL en un nuevo Estatuto que nadie pedía. A partir de ahí, los catalanistas han visto el camino expedito para imponer ese dialecto infame e infecto, porque los catalanistas no son nadie si les quitan la capacidad de imponer. Al final, tienen el fracaso asegurado, porque ese dialecto infame e infecto no lo hablan más que cuatro gatos, mientras que con el español se puede ir por casi todo el mundo. No obstante, ese intento fallido nos habrá costado un buen dinero a todos.
Y ese es otro mérito del juez, porque con su actitud nos ahorra el dinero de la traducción, y también el ridículo. ¿Qué necesidad hay de hacer el ridículo? Lo hicieron dos andaluces en el Senado utilizando el pinganillo, uno hablando la lengua que entienden todos, y que tuvo que ser traducida para el otro, a pesar de que era innecesario, y el otro usando ese dialecto infame e infecto, que no domina, y que tuvo que ser traducido para que su compañero lo entendiera. La estupidez fue pagada con dinero de los impuestos.


viernes, 19 de mayo de 2017

Puig homenajeará a Negrín

La idea de las Autonomías era buena en principio, por aquello de acercar la Administración a los ciudadanos y de conservar mejor las tradiciones y usos que merecen, pero se cerró mal, sencillamente porque no se cerró, por confiar en la nobleza de los iban a ser sus dirigentes.
No se tuvo en cuenta tampoco uno de los principales problemas que presenta el Sistema de las Autonomías y es que si ya resulta difícil encontrar un presidente de Gobierno no que sea un hombre (o mujer) de Estado, sino que simplemente tenga dos dedos de frente, conseguir 17, como demuestran los hechos, es imposible. En el Reino de Valencia (esta denominación es mucho correcta que la que usan los sectarios) pudo haber uno con gran capacidad intelectual y era Manuel Broseta, pero fue asesinado. En otros sitios están. En Cataluña, por ejemplo, tienen a Puigdemont y supongo que más de uno estará sofocado de vergüenza.
En el Reino de Valencia tenemos a Puig y se da el caso de que cuando cayó Camps pudimos tener la tentación de pensar que ya no podíamos tener otro peor…
En España se da el caso de que estamos tratando de salir de la crisis en la que caímos bajo el mandato del presidente más nefasto de todos y al mismo tiempo, gracias a la labor de un partido al que los votantes volvieron la espalda, están saliendo a relucir muchos casos de corrupción. Ese partido traía la solución en su programa, pero lo que quiere la izquierda no es solucionar los problemas de los españoles, sino sacar provecho electoral de todo.
Esta izquierda española tiene demuestra su mala voluntad cuando intenta reescribir la historia, resucita a Franco, olvida a Carrillo y premia a Negrín.
Se ponga como se ponga, los historiadores, no sólo Viñas, harán su labor y entre todos alumbrarán la verdad.

jueves, 15 de diciembre de 2016

La responsabilidad de Aznar

Por regla general, los votantes no se hacen responsables de los desmanes que cometen aquellos a quienes han votado. Muchos se lo toman como un juego: si no sale bien, a las próximas elecciones votamos a otros, dicen.
Si esta forma de pensar es lamentable todavía lo es más la de los políticos que al asumir un cargo no tienen en cuenta la responsabilidad que contraen, sino el poder que consiguen. Sería curioso comparar la situación económica que tenía Aznar antes de entrar en la política y la que tiene ahora. Pero también la de los políticos, incluso de los recién llegados.
Ninguno de los políticos reconoce el daño que ha hecho durante su mandato. En el Reino de Valencia (los catalanistas siguen usando el término País Valenciano, que tanto conviene al imperialismo catalán) seguimos sufriendo la intromisión catalanista, que tanto perturba el devenir diario. Persiste la maldita AVL, inventada por el nefasto Zaplana, para complacer a Pujol, a petición del propio Aznar, que seguro que ahora cuenta la historia al revés. Esta maldita AVL fue introducida en un Estatuto que nadie pedía por el tonto Camps.
Aznar no tiene nada que reprocharle a Rajoy, puesto que éste está soportando todo lo que le ha caído encima por culpa de los anteriores, incluido el mismo.
Los nacionalismos no han llegado al grado de locura actual de la noche a la mañana, sino que esta demencia, latente y en espera de su momento durante el franquismo, debió ser sofocada en la democracia, que es cuando se podía hacer, y sin embargo lo que se hizo fue ir echando gasolina al fuego y Aznar echó bastante.
Es posible que si pudiera echar más, Rajoy también echara, pero la situación ha llegado a un punto en el que su afán consiste en no quemarse. Es cierto que tampoco se le ven intentos de apagar el fuego.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Puig, menudo elemento

La situación actual en que en Europa y en el mundo proliferan los líderes políticos capaces de hacer cálculos mezquinos y que como resultado de los cuales meten la pata, con graves consecuencias para todos, pone de manifiesto que cuesta mucho encontrar un buen dirigente y que cuando aparece uno hay que darse con un canto en los dientes y saber que hasta que llegue el siguiente tendrá que pasar mucho tiempo.
Al margen de que la realidad también demuestra que se suele reconocer a ese buen dirigente cuando ya no está en el ejercicio de su cargo, está la otra verdad bastante más dolorosa para los españoles, y es que no nos conformamos con un inepto, sino que hemos de soportar a 18 al mismo tiempo. Al presidente de España y a los de las autonomías.
En el Reino de Valencia, cuyo nombre oficial es Comunidad Valenciana, pero los catalanistas insisten en llamar País Valenciano, todavía no ha habido un presidente bueno, aunque Rajoy en su día pusiera como ejemplo de gestión al enloquecido Camps. Tras éste hubo otro que cuando hablaba parecía que tomaba a los ciudadanos por tontos, pero comparado con él resultó ser una maravilla. En Castellón lo conocían como Fabra el bueno, de pelar sería, pero el caso es que puesto que en caja no había más que deudas tuvo que ajustar el presupuesto.
Puig no es que no sea bueno, es que es un melón. No tiene delirios de grandeza como Camps, sino que sus delirios son catalanistas. Trata de disimular esa querencia suya, porque sabe que le quita votos, pero cree que untándolo con vaselina puede introducir el catalanismo poco a poco. Para este fin va a gastarse una friolera de millones en reabrir la Televisión Valenciana y dice convencido que la Constitución hay que cambiarla. Lo que pretende es perjudicar a unos españoles para beneficiar a otros. 


lunes, 17 de octubre de 2016

Las Autonomías gastan mucho

Del dicho al hecho va un trecho. Son numerosas las apelaciones al votante, para hacerle creer que los partidos políticos se preocupan por él. Nosotros estamos ‘con la gente’, no a los recortes, la culpa la tiene el PP.
Si fuera verdad lo que dicen, en aquellos sitios en los que mandan reducirían gastos, para que el Estado tuviera más dinero para atender sus necesidades, que son las de los ciudadanos, a los que algunos llaman ahora plebeyos, en una vuelta de tuerca más de su particular tomadura de pelo a la sociedad española, de la que ya viven muchos. Cuando el Estado tiene poco dinero los principales perjudicados son los más desfavorecidos.
El gasto en personal de las Autonomías crece sin parar, lo que significa que los partidos políticos siguen colocando a los suyos. Mientras que la mayoría de las empresas reduce sus plantillas y si alguna aumenta la suya es porque abre nuevas sucursales, en la Administración ocurre lo contrario.
Es lamentable que en el Reino de Valencia, en el que Fabra había puesto freno al enloquecido derroche de Camps, con el tripartito se vuelva a las andadas y se emplee el dinero para adoctrinar, en lugar de dar servicio a los ciudadanos, que para eso pagan impuestos.
Por supuesto que la palma del derroche se la llevan los nacionalistas, cuya ideología es más devastadora que el caballo de Atila, que por donde pasaba no crecía la hierba. Sin olvidar lo de Andalucía, siempre gobernada por el mismo partido, últimamente con el apoyo de Ciudadanos.
Lógicamente, esta situación requiere un golpe de timón, pero entre los políticos en ejercicio no se vislumbra a ninguno, salvo si se piensa en Gorka Maneiro, que ha demostrado en el País Vasco, lugar en el que habita una contundencia inusitada en contra del disidente, que sabe batirse el cobre en solitario.


lunes, 5 de septiembre de 2016

El tripartito valenciano, a la suya

A Chimo Puig (escribo Chimo porque mi teclado no tiene la x) entre movimiento y movimiento de manos para colocarse bien el peluquín le queda tiempo para pensar chorradas, que es lo único capaz de pensar.
En su día, y a pesar de que eran muchas las urgencias que precisaban atención, a Lerma le dio por funda la televisión valenciana, porque lo que quieren los catalanistas es fomentar el uso del catalán en estas tierras en las que sus delirios ni siquiera deberían ser considerados. Luego, Camps se sirvió de esa televisión para alimentar sus propios delirios, esta vez de grandeza, y para colocar a sus amigos. Y Fabra, que tampoco dio señales de tener demasiadas luces sí tuvo en cambio las suficientes para darse cuenta de que nos salía por un ojo de la cara y hay otras necesidades que atender.
Pero han llegado otros catalanistas, ¿y qué hace un catalanista sin una televisión que tenga como único idioma el catalán?
Mientras tanto, los ancianos de las residencias están desatendidos. En su día, los socialistas denunciaban que a la residencia de Carlet no se le sacara todo el rendimiento posible. Hoy, que la gestionan ellos, los ancianos se caen de las camas, a pesar de que los tienen atados, e incluso atados por los tobillos.
Mónica Oltra en montar numeritos y en dar excusas de mal pagador. Lo cierto es que el tripartito, del que ella forma parte, no destina los recursos que serían necesarios a la atención de los ancianos, porque la prioridad del tripartito no es la de servir a los ciudadanos, sino la de adoctrinarlos, para que acepten la márfega y ser parte de los países catalanes, pastisos catalans en realidad. Si esto no es corrupción, que baje Dios y lo vea.
Todo lo malo se puede empeorar, y aquí están los del tripartito, hablando siempre de lo malo que era el PP, para que no nos demos cuenta de que ellos son peores.