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miércoles, 6 de junio de 2018

El cambio de Pablo Iglesias

El Coletas, también conocido como macho alfalfa o varón dando, dice ahora que Rajoy es un político elegante. ¡Vaya hombre! Se conoce que ya tiene casa, mujer, espera hijos…
Lo que ocurre es que él ha prometido la Constitución vestido de fantoche, ha hecho una visita oficial al Rey sin guardar ningún decoro. Su forma de hacer política se ha venido basando en el discurso y la provocación. Hace poco hasta con lagrimitas. ¿Por qué no busca en la internet el artículo de Carmen Grimau titulado ‘Carrillo, el enterrador enterrado’? Quizá ahora que da a entender que está cambiando comprenda que con el sectarismo no se va a ninguna parte.
Pero he puesto antes que tiene casa, pero es porque ha salido a relucir una nueva. No debe de haber tenido jamás ningún problema financiero. Problemas de otro tipo son más probables a la vista de su trayectoria, de su gusto por el acoso moral, de sus simpatías hacia los etarras. Ha dado la noticia de su nueva casa y el precio que dice que ha pagado por ella parece muy escaso, lo cual dada su afinidad a la mentira tampoco es asombroso.
Es curioso, por otra parte, que alguien, que jamás, al menos en sus apariciones públicas, ha sentido el menor interés por la elegancia se crea ahora con capacidad para decidir quién lo es. Haría muy bien Rajoy en repasar qué es lo que ha hecho mal para que este elemento lo alabe.
Por otro lado, cabe pensar también que si ha sido capaz de ver elegancia en Rajoy, debería sentir al mismo tiempo repugnancia por Monedero, por Echenique, Espinar y algunos otros de los que tiene alrededor. Porque una cosa no puede ser sin la otra. No puede dárselas de Petronio y seguir metido en el fango como si nada.

lunes, 12 de febrero de 2018

Anguita está como una cabrita

No es el primero ni el único melón que accede a las cumbres de la política. Reciente es el caso de esa señora que pasa sin solución de continuidad de manifestar su gusto por la guillotina (para otros) a guillotinar la gramática como si tal cosa, componiendo su natural sonrisa boba.
Pero aunque la citada señora y Anguita estén muy próximos ideológicamente, quizá en el mismo bando, a él cabe suponerle que intenta ser buena persona. Al menos, lo demostró al renunciar a las prebendas que le correspondían tras su paso por la política, cosa que no han hecho otros, que después de haber causado grandes perjuicios a la nación en el desempeño de sus cargos hay que pagarles unos emolumentos considerables durante el resto de sus días.
Después de haberle reconocido su honradez, al menos con los datos que hay a la vista, hay que decir también que su cerebro es bastante simple. Carrillo, su antecesor, sí que tenía una gran inteligencia y lucidez para según qué cosas, porque daba la impresión de que albergaba un odio tan intenso en su interior que le nublaba la vista, ese odio condicionaba su sistema de pensamiento de manera palpable.
No creo que Anguita sienta odio, lo que ocurre es que tiene una tendencia a desbarrar que entristece, porque si por un lado ha dado motivos para que se le admire, por el otro impide que se le tome en serio. En sus mejores tiempos dijo la memez de su vida, al considerar a Heráclito como el primer izquierdista de la historia, por su «todo fluye, todo está en movimiento y nada dura eternamente». A él le parecería un pensamiento profundo y luego, a lo largo del tiempo, siempre ha estado a esa altura, diciendo una detrás de otra. Últimamente lo llamaron a desbarrar a TV3, que es un sitio en el que se desbarra habitualmente y en el que las burradas se reciben del modo más propio: con la seriedad asnal.

viernes, 19 de mayo de 2017

Puig homenajeará a Negrín

La idea de las Autonomías era buena en principio, por aquello de acercar la Administración a los ciudadanos y de conservar mejor las tradiciones y usos que merecen, pero se cerró mal, sencillamente porque no se cerró, por confiar en la nobleza de los iban a ser sus dirigentes.
No se tuvo en cuenta tampoco uno de los principales problemas que presenta el Sistema de las Autonomías y es que si ya resulta difícil encontrar un presidente de Gobierno no que sea un hombre (o mujer) de Estado, sino que simplemente tenga dos dedos de frente, conseguir 17, como demuestran los hechos, es imposible. En el Reino de Valencia (esta denominación es mucho correcta que la que usan los sectarios) pudo haber uno con gran capacidad intelectual y era Manuel Broseta, pero fue asesinado. En otros sitios están. En Cataluña, por ejemplo, tienen a Puigdemont y supongo que más de uno estará sofocado de vergüenza.
En el Reino de Valencia tenemos a Puig y se da el caso de que cuando cayó Camps pudimos tener la tentación de pensar que ya no podíamos tener otro peor…
En España se da el caso de que estamos tratando de salir de la crisis en la que caímos bajo el mandato del presidente más nefasto de todos y al mismo tiempo, gracias a la labor de un partido al que los votantes volvieron la espalda, están saliendo a relucir muchos casos de corrupción. Ese partido traía la solución en su programa, pero lo que quiere la izquierda no es solucionar los problemas de los españoles, sino sacar provecho electoral de todo.
Esta izquierda española tiene demuestra su mala voluntad cuando intenta reescribir la historia, resucita a Franco, olvida a Carrillo y premia a Negrín.
Se ponga como se ponga, los historiadores, no sólo Viñas, harán su labor y entre todos alumbrarán la verdad.

domingo, 15 de abril de 2012

Del chinito del Domund al elefante

Tiempo atrás se nos invitaba a apadrinar un chinito por una módica cantidad anual. Cada año se enseñaba al padrino una foto del chinito para que se viera su evolución. Ha llovido desde entonces, pero todavía debe de haber gente que lo recuerde.
Del mismo modo, la Familia Real cada año nos enseñaba una foto familiar para que quienes la mantenemos podamos pensar que permanece ejemplarmente unida. Pero ha llegado el momento en que eso ya no se lo cree nadie.
Mientras era príncipe, lo que pensaba la mayoría de él es que era tonto. Creo que fue Carrillo el que durante la Transición le dijo: Hay que ser muy listo para hacerse pasar por tonto durante tanto tiempo. Pero no, en realidad se le ha llevado en volandas durante todo el tiempo. Es campechano y se ríe todo lo que le conviene. Hay un lema que quizá hizo suyo en los tiempos difíciles y ya no lo ha abandonado: Dame pan y llámame tonto.
Hace unos pocos meses, celebramos un debate en la cafetería Vía Florencia, que llevaba el título Monarquía o República. Yo dije que es más práctico y más barato un rey que un presidente de la república, pero maticé que defendía a la monarquía, no al monarca. Pero Laura Cano Zamorano explicó que no es necesario que haya un rey o un presidente de la república.
Algunos creen que el Rey descubrió a Adolfo Suárez en algún momento posterior a la muerte de Franco. No es probable. El Rey nunca supo valorar a Suárez. Probablemente, lo descubrió Torcuato Fernández Miranda bastantes años antes. Para el Rey, Adolfo Suárez no fue más que un instrumento que trató de quitar de en medio una vez que creyó que había terminado su trabajo, para que todo el mérito de la Transición fuera suyo, pero en el pecado tuvo la penitencia. Porque cada cual interpretó como quiso sus críticas a Suárez, vino el golpe de Estado, y fue Suárez quien salvó la democracia que él mismo había traído.
Haz el amor y no la guerra, pero a nuestro rey le gustan las dos cosas, hacer el amor y hacer la guerra, a los elefantes al menos. Los elefantes no tienen ninguna culpa. Y los contribuyentes no deberíamos tener que pagar nada de eso.



viernes, 18 de diciembre de 2009

La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento

Estamos acostumbrados a ver que Zapatero se ponga de parte de Zelaya, cuando éste ya no tiene nada que hacer, porque ha metido; a que se deje enredar por Marruecos (una dictadura, no se olvide) en una acción infame, basada en el menosprecio a una persona digna; a que haga salir por piernas de Irak a los soldados españoles, pero que luego mande más y más a Afganistán (a una misión de paz, dice), y eso que tiene a mano a Santiago Carrillo, que le podría aconsejar; a que niegue la crisis, añadiendo que citarla es propio de antipatriotas; a que le diga a Tamames que no se entera, que España va a sufrir la crisis menos que ningún otro país y va a salir antes.
Pues todo lo anterior no es nada, lo que acaba de decir ahora, es un pensamiento profundo (ya lo explicará Leire, si puede dejar por un momento la tarea de contar los billetes que cobra cada mes), aunque algunos puedan llamarle ocurrencia. Leire podrá explicar que esto es un aforismo que preludia la llegada del acontecimiento planetario, a resultas del cual Obama puede quedarse más blanco que la leche. Va a tener motivos para el asombro y aún para el pasmo. Eso sí, cuanta más cara de pasmado ponga, más soldados mandará a Afganistán, siempre que sea en misión de paz, claro.
Mientras tanto, sólo falta que la gente abra los ojos. Resulta que los hay que se desloman trabajando la tierra, en la creencia de que es suya. La trabajan, la riegan, la abonan, sacrifican por ella sábados y domingos cuando hace falta, y ahora resulta que es del viento. Los registradores de la propiedad, que han registrado las tierras, por ahora, imitan a la Doña Ana Sagasti, del pareado de Alfonso Ussía:
Doña Ana Sagasti aún no ha dicho nada,
esperará a que le peinen toda la ensaimada.
Doña Ana Sagasti y Zapatero, ¡qué pareja, ah!

sábado, 23 de mayo de 2009

El director de La Vanguardia se luce

José Antich, el director de La Vanguardia, glosa, en su artículo de hoy, la visita de Felipe González a Barcelona, en la que aprovechó la ocasión para decir que Zapatero podría hacer más para combatir la crisis. Antich se muestra de acuerdo en este punto, pero en el artículo no se dan más detalles. Ni siquiera explica en qué dirección deberían ir esas cosas. Lo que interesa a Antich, se ve al final del artículo, es recalcar dos cosas: que Zapatero no trata bien la crisis y, sobre todo, que González lo critica públicamente.
Hubiera sido interesante conocer las medidas que propone el anterior presidente socialista porque él alentó el sectarismo, para sacarle provecho electoralmente. El sectarismo no ayuda a combatir la crisis, más bien ayuda a agudizarla. Así que lo que cabe inferir de la afirmación de Felipe González es que quiere recalcar que se considera superior a José Luis Rodríguez Zapatero. Algo ha hecho éste que ha despertado los celos del otro.
Pero como Antich sigue su hilo, aprovecha para hablar también de Aznar, cuya motivación para incordiar a Rajoy es diferente. El dedo de José María Aznar señaló a Mariano Rajoy, pero en lugar de haberse encogido luego para siempre, como correspondía, sigue tratando de hurgar en donde no debe, su dueño se empeña en estar en la palestra. Aznar tuvo la fortuna de parecer, en un momento dado, mucho más grande de lo que es, pero él se empeñó en recobrar su talla normal y lo consiguió. Y ahora añora aquello que parecía ser y no es.
La cuestión es que el director de La Vanguardia dice que González y Aznar se comportan de un modo y en cambio Pujol nunca se mete con Mas, luego Cataluña es diferente, o sea, es mejor.
Pero imaginemos otra cosa. Supongamos que el 23 de febrero de 1981, Jordi Pujol todavía no ha cedido su escaño a Carles Alfred Gasoliba i Bohm. Cabe entender que en ese momento, Pujol no querría ser como los tres que defendían o representaban a España, Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo. Por no ser como ellos, se tiraría al suelo y se haría unos cuantos moratones.

jueves, 30 de octubre de 2008

La conciencia de Carrillo

Afeé a cierto elemento que se las da de santurrón, ya que, a la mínima, saca el rosario y se pone a rezar, y que pronto será padre por quinta vez, que hubiera permitido cierta villanía a un Pájaro de Cuenta (así, con mayúsculas), en un ámbito de su influencia, lo que no casa nada bien con lo que quiere hacer creer que es. El santurrón me respondió alegando que tiene la conciencia tranquila, a lo que contesté que alegar la tranquilidad de conciencia no es un argumento y que De Juana también dice lo mismo. Su pretendida santidad dio paso a la furia, porque según él yo lo había comparado con el sanguinario etarra. Este supuesto enfado ya daba idea de que él no tenía nada más. Le dije lo obvio, que no lo había comparado con nadie, sino que había demostrado la futilidad de su argumento. Y ese contrincante mío accidental respondió con maldad, convirtiendo, además, en sicario a su subordinado laboral. Si él mismo se pone en la senda del mal, poco a poco puede llegar a ser como De Juana.
La cuestión es también Carrillo, que es bastante más avispado que el personaje del que he hablado antes, también alega que tiene la conciencia tranquila. A sus años y con lo que lleva vivido ya debería saber que eso no significa absolutamente nada. Además, la gente se fija en todo. Y lo que llama la atención de Carrillo, sobre todas las cosas, es que ni por asomo que la derecha, como él la llama siempre, pueda hacer algo bien. Más bien, según él, todos los males del mundo provienen de ese sector de la humanidad. Algo falla en este personaje.
En lo que a mí respecta, me da igual que alguien sea de derechas o de izquierdas, creyente o no creyente, porque ningún ser humano puede acertar en todo. Lo que interesa, entonces, no es la opción que ha elegido, sino la actitud con la que elige, los fines a los que orienta su vida. En todos los sectores hay buenas y malas personas. Entonces, quien condena al prójimo basándose en alguna de estas elecciones no puede sino dar mala espina.

domingo, 24 de agosto de 2008

Carrillo y De Juana

En una entrevista concedida al diario El País, publicada hoy, Carrillo da pruebas de que posee una excelente memoria, así como una gran lucidez. Resultaría injusto (lo peor que se puede ser en esta vida) no reconocerle el gran papel que desempeñó en la Transición. Probablemente, no es exagerado afirmar que sin él hubiera sido más difícil. Pero a la vista de que cada vez que sale a la escena pública pone de manifiesto su odio a buena parte de la población española, cabe preguntarse si sus motivaciones en aquel periodo crucial de nuestra historia se basaban en el pragmatismo o en el deseo de procurar la concordia entre los españoles.
Este odio suyo hace que en el pecado lleve la penitencia, puesto que lastra sobremanera su lucidez. Es capaz de comprender y explicar cualquier comportamiento siempre que no proceda de la derecha española, con la que se muestra implacable. Así es como sus teorías, que comienzan bien, se tuercen inmediatamente por su visión interesada. Algunas de sus respuestas son impropias de quien demuestra ser tan inteligente. Su capacidad de análisis sucumbe ante su pasión, lo que no es nada bueno.
Conviene señalar que las respuestas que da sobre De Juana indican una gran inconsistencia y una total falta de empatía con las víctimas, a las que no se refiere en ningún momento. Dice que el terrorista es un desgraciado, para añadir a continuación que ya ha cumplido con la justicia, en línea con los postulados del nacionalismo vasco. Dice, y es grave que lo diga él, que no es ningún ignorante, que le sorprende escuchar que 21 años de cárcel no son nada. Olvida la otra parte de la cuestión, que es la serie de asesinatos del angelito. Su recochineo para con la justicia, al hacer tantas huelgas de hambre. Sus brindis con champan (¿de dónde lo sacaba?) cada vez que ETA cometía un asesinato.
¿A qué viene el sermoneo de Carrillo? De Juana ha cumplido con la ley y por eso está en la calle y haciendo turismo por el extranjero. Lo que debería haber dicho es que esa ley es injusta. Quizá sea mucho más dura con los delincuentes comunes.

martes, 8 de julio de 2008

La opinión de Carrillo sobre la crisis

Don Santiago Carrillo ha publicado hoy, en El País, un artículo titulado Tras el debate sobre la crisis. Tras su lectura y como suele suceder con él, queda claro que no le perdona nada a la derecha. Y si esto es así es evidente que quisiera ver borrada del mapa a la derecha y, por tanto, su ideal se corresponde con una dictadura. No se entiende entonces que se queje de Franco.
Algunas verdades dice, como que gran parte de la culpa de la crisis la tiene la guerra de Irak. Es cierto también que Aznar no debió unirse a Bush, pero aunque no lo hubiera hecho, Estados Unidos hubiera llevado a cabo su acción. No está bien cargar a alguien con más culpa de la que tiene. También es cierto que la globalización tiene mucho que ver en la crisis, pero echar toda la culpa a unos pocos personajes tampoco es serio. La realidad es que el dinero no tiene patria ni bandera y se adapta a todas las circunstancias con prontitud, tratando de obtener siempre el mayor provecho. Por el contrario, abundan en el mundo los nacionalismos, los recelos, los egoísmos, los orgullos patrios, y todas estas cosas impiden que haya un organismo mundial con capacidad para poner orden en el concierto mundial.
Es cierto también que el gobierno de Aznar tiene su parte de culpa en la crisis de España, que es algo más preocupante que la sufren otros países. En los tiempos de Aznar ya se debieron tomar medidas para que el asunto del ladrillo no tomara tan grandes proporciones, pero fue durante el primer mandato de Zapatero cuando la cosa estuvo clara. No puede alegar este gobierno falta de información, puesto que Joaquín Almunia no cesaba de avisar de lo que podía ocurrir. Lo que ocurre es que Zapatero es un irresponsable. Y lo que no le quita la edad a Don Santiago Carrillo, como es la capacidad de razonar, se lo arrebata el rencor.

lunes, 15 de octubre de 2007

El análisis de Carrillo

En el día de hoy aparece publicado un artículo de Carrillo en El País acerca de la situación en el País Vasco. El articulista no tiene en cuenta la influencia de ETA, que ha distorsionado la vida política en España y sobre todo en el País Vasco. Olvida que muchos vascos han debido abandonar su tierra, entre ellos Consuelo Ordóñez, a la que no sólo le mataron a su hermano, sino que después le vaciaron el despacho de clientes. Tampoco recuerda que cierto cristalero famoso ha podido decir que en su pueblo lo quieren más que a la viuda de su víctima. O quizá sea a los vascos que han hecho posibles esas cosas a los que se dirige el Sr. Carrillo. A nadie se le escapa que si no hubiera existido ETA, la situación sería muy diferente. Sin embargo, el autor termina el artículo llamando a la calma y explicando que las cosas deben arreglarse hablando y negociando. ¿Y con quiénes pretende que se hable y negocie? Con los terroristas, sin duda, porque a lo largo del artículo ha venido criticando a la derecha y a los que llama sedicentes de la izquierda. Es sabido que el Sr. Carrillo odia a la derecha, pero el artículo no trata de cuestiones personales sino políticas. La derecha es una parte sustancial de España, por tanto no se debe hacer política contra ella. Sin embargo, divide claramente entre buenos y malos. Los buenos son Zapatero y los nacionalistas. Los malos, la derecha y los jacobinos o sedicentes izquierdistas. Reconoce, sin embargo, que el sistema autonómico ha dado grandes posibilidades al País Vasco y que en el discurso de Ibarretxe se aprecia un tono de desafío. Ha perdido pues, el Sr. Carrillo, de vista a la justicia y se ha decantado por lo que más le gusta a él. Y para que conste el enrarecido clima que hay en el País Vasco, del que alguna culpa tendrá el PNV, cabría mencionar la ya famosa carta del párroco de Moldavia, Don Domingo Urtasun, en la que dice que en la carta con la que los etarras le amenazaron le citan “el comportamiento ejemplar de muchos curas patriotas”. No sabemos si para el Sr. Carrillo serán buenos o malos.

viernes, 8 de junio de 2007

Carrillo y Suárez

Dice Carrillo que pensar que en la Transición se pudieron conseguir más cosas resulta quimérico. Y añade que por mucho que mire ahora a su derecha no encuentra a nadie como Adolfo Suárez. Dicho así, da la impresión de que piensa que a la izquierda hay muchos. Pero como no ha dicho nombres, ha evitado el ridículo. Lo cierto es que ni hay ni ha habido ninguno. En aquellos tiempos de la transición la izquierda comprendió enseguida que Suárez les ofrecía mucho más de lo que esperaba. Y también supo que al ofrecer todo eso arriesgaba mucho y que en cualquier momento, por cualquier fallo, podía irse todo al traste. Cuando Suárez fue nombrado, De la Cierva escribió su famoso artículo “Qué error, que gran error”, sin embargo la elección no pudo ser más afortunada. Es dudoso que con otro presidente pudiera haber salido igual de bien. Quien lo seleccionó tuvo que haberlo meditado cuidadosamente. Por su parte, Suárez puso los cinco sentidos y algo más en el planeamiento y ejecución de sus planes, alguno de los cuales fue bastante osado en su momento. El resto de actores de la transición se dejaba guiar por quien demostraba tanta destreza al timón. Suárez, lógicamente, no pudo dedicarse a crear un partido, ni a procurar que funcionase correctamente. El hundimiento de la UCD prueba que nadie le ayudó en esta tarea, y si no lo hicieron en ésta tampoco estuvieron a la altura en ninguna otra. La oposición estuvo a la misma altura que la UCD, sólo que ya tenía un partido formado. Hoy resulta fácil imaginar que la Constitución, sin Adolfo Suárez inspirándola, hubiera resultado de lo más sectaria. Los políticos de aquella época no fueron conscientes del todo de lo que estaban haciendo. Carrillo en su irresponsabilidad habla de conseguir más cosas. Lo que debieron procurar es hacer las cosas mejor. Nadie cuestiona la amnistía general que se concedió entonces, pero quizá no fue muy acertado hacerla extensiva a los etarras. Tampoco se desarrolló bien el estado de las autonomías. Es decir, en aquel momento, como en el actual, sentido de estado brilló por su ausencia. Junto a Suárez, se salvan pocos, muy pocos.