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viernes, 16 de noviembre de 2018

Felipe González, el origen de todos los males

Sus subordinados le llamaban dios, lo que da idea del tamaño de su ego, impropio en un socialista. Y de su nula capacidad de autocrítica. Él, como Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como, se creía demócrata, y les negaba esa condición a quienes realmente la tenían.
Felipe González es el político español que más poder ha tenido a lo largo de su historia, pero no es porque lo acaparara, como hacen ahora los podemitas y sus cómplices, los socialistas, sino por la fe que suscitó en el pueblo español. Sencillamente, no estuvo a la altura de las circunstancias, ni tampoco podía estarlo, porque es tan sectario como vulgar. Se le consideraba buen parlamentario, pero de sus discursos solo se podía salvar la cuarta parte.
Los únicos demócratas que hubo en los primeros tiempos de este diosecillo sin escrúpulos fueron Adolfo Suárez y Manuel Gutiérrez Mellado. Ellos pagaron el precio que había que pagar por traer la democracia a España, mientras que Felipe González lo tuvo que convencer Santiago Carrillo para que no se lo impidiera.
Todavía no se ha enterado de que Torcuato Fernández Miranda podría haber acabado con su carrera política, antes de que empezara, si hubiera querido. Prefirió dejarle hacer camino.
Tampoco se ha dado cuenta de que su razón política, el odio a quienes optan por la derecha, no tiene sentido y es injusta. Del mismo modo que en la derecha hay gente que respeta a la izquierda, él debería respetar a la derecha. Ni se ha enterado, porque no le interesa, de que el gobierno de la República, al que le adjudica puerilmente tantas bondades, no hizo nada por evitar la guerra, como era su obligación. Si lo hubiera hecho, nos habríamos ahorrado todas las muertes y cuarenta años de dictadura.
Si Felipe González fuera un señor decente y hubiera procurado el bien de los españoles ahora no sufriríamos el desafío golpista ni a un gobernante como Pedro Sánchez.

domingo, 15 de abril de 2012

Del chinito del Domund al elefante

Tiempo atrás se nos invitaba a apadrinar un chinito por una módica cantidad anual. Cada año se enseñaba al padrino una foto del chinito para que se viera su evolución. Ha llovido desde entonces, pero todavía debe de haber gente que lo recuerde.
Del mismo modo, la Familia Real cada año nos enseñaba una foto familiar para que quienes la mantenemos podamos pensar que permanece ejemplarmente unida. Pero ha llegado el momento en que eso ya no se lo cree nadie.
Mientras era príncipe, lo que pensaba la mayoría de él es que era tonto. Creo que fue Carrillo el que durante la Transición le dijo: Hay que ser muy listo para hacerse pasar por tonto durante tanto tiempo. Pero no, en realidad se le ha llevado en volandas durante todo el tiempo. Es campechano y se ríe todo lo que le conviene. Hay un lema que quizá hizo suyo en los tiempos difíciles y ya no lo ha abandonado: Dame pan y llámame tonto.
Hace unos pocos meses, celebramos un debate en la cafetería Vía Florencia, que llevaba el título Monarquía o República. Yo dije que es más práctico y más barato un rey que un presidente de la república, pero maticé que defendía a la monarquía, no al monarca. Pero Laura Cano Zamorano explicó que no es necesario que haya un rey o un presidente de la república.
Algunos creen que el Rey descubrió a Adolfo Suárez en algún momento posterior a la muerte de Franco. No es probable. El Rey nunca supo valorar a Suárez. Probablemente, lo descubrió Torcuato Fernández Miranda bastantes años antes. Para el Rey, Adolfo Suárez no fue más que un instrumento que trató de quitar de en medio una vez que creyó que había terminado su trabajo, para que todo el mérito de la Transición fuera suyo, pero en el pecado tuvo la penitencia. Porque cada cual interpretó como quiso sus críticas a Suárez, vino el golpe de Estado, y fue Suárez quien salvó la democracia que él mismo había traído.
Haz el amor y no la guerra, pero a nuestro rey le gustan las dos cosas, hacer el amor y hacer la guerra, a los elefantes al menos. Los elefantes no tienen ninguna culpa. Y los contribuyentes no deberíamos tener que pagar nada de eso.