Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Fernández Ordóñez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Fernández Ordóñez. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de octubre de 2017

Stoichkov, destituido

Es una consecuencia lógica a su actitud, sin que en su torpeza, este antiguo futbolista llegara a darse cuenta de ello.
Quien ostenta un cargo público y se entromete en los asuntos internos de otro país compromete al suyo. Era como si toda Bulgaria estuviera de acuerdo con la burradas que dice el memo este. Su gobierno no ha tenido más remedio que destituirlo, aunque cabe preguntarle que por qué ha tardado tanto. También se le podría preguntar que cómo es posible que le haya dado un cargo a una persona tan bruta, pero en este caso nos podrían contestar nosotros también tenemos unos cuantos, el anterior ministro de Asuntos Exteriores, por ejemplo, que menudo elemento está hecho. Menudo elemento. ¿Cómo es posible que se le diera ese cargo? Y luego lo mantuvo durante toda la legislatura. Cuando Felipe González se dio cuenta de que había metido la pata con Fernando Morán lo sustituyó enseguida por Francisco Fernández Ordóñez, que en este cargo brilló a gran altura. Lo de García-Margallo es estupidez elevada al cubo. Por lo menos el gobierno búlgaro ha reaccionado destituyendo al bobo.
Guardiola, otro habilidoso con la pelota, pero negado en lo que al pensamiento se requiere, sin que de ello se pueda deducir que se chupa el dedo, porque parece ser que su hermana también tiene un cargo de esos muy bien recompensado económicamente por el Régimen, también dice una burrada tras otra, pero este lo hace en nombre propio, con lo cual toda la estupidez cae en su propio tejado.
En el mismo caso de Guardiola estará a partir de ahora Stoichkov. Puede seguir demostrando que el hecho de tener habilidad con los pies no da pie a pensar que también se tenga en otros menesteres, sino que quizá haya un contrapeso, muy bueno en esto, muy malo en aquello. O pésimo.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Alfonso Guerra deja la política

Es posible que en la hora de su retirada muchos lo vean como un gran estadista; a esta visión pueden haber contribuido Zapatero, Pajín e incluso Pedro Sánchez.
Si en de en estos se piensa en Jorge Semprún o José Borrell, la cosa cambia. Enrique Tierno Galván para referirse a Felipe González y Alfonso Guerra utilizaba la expresión 'esos chicos de Sevilla'. Y es que no tenían ni idea de nada. Se creían que por ser socialistas ya eran demócratas, y a lo mejor de socialistas tenían poco. En cualquier caso, se colgaron la etiqueta y les fue aceptada sin más.
En cambio, a Adolfo Suárez, que demostró con su actitud, día a día, que era el más demócrata de todos, no le fue aceptada nunca. A Felipe González y Alfonso Guerra no se atrevía a chistarles nadie de su partido. A Felipe González los suyos le llamaban dios y Alfonso Guerra vigilaba para que nadie se moviera. Alfonso Guerra estaba al tanto de lo que se cocía en la UCD, porque se lo contaba Francisco Fernández Ordóñez; de lo que ocurría en Alianza Popular le informaba Jorge Verstrynge. Le gustaba sentirse más poderoso que nadie. Los dictadores también suelen tener informantes por todas partes.
Pero el daño más grande que hicieron Felipe González y Alfonso Guerra fue el de abrazarse con los nacionalistas. Sin saber en qué consiste ser demócrata, creyeron que lo eran, y además con derecho a repartir credenciales. Y se las dieron a los nacionalistas, que no pueden ser demócratas jamás. Lo propio de los nacionalistas no es respetar al prójimo, sino engañarlo y utilizarlo.
Todo el daño que han estado haciendo los nacionalistas a lo largo de la democracia tiene su origen en el apoyo que recibieron de los socialistas durante el periodo preoconstitucional. No es sólo el disparate de CiU. También han proporcionado argumentos a los terroristas.