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martes, 21 de abril de 2009

Apunte sobre Susan Boyle

Nunca he visto nada sobre la escocesa de moda, salvo las fotos que circulan por doquier y con las que resulta imposible no tropezar. Y si no he visto ni siquiera un vídeo suyo es evidentemente porque no he querido. Me guío, entonces, para emitir mi opinión en lo que ha dicho Rosa Montero en El País. Me parece suficiente información.
Los individuos que gozan de un físico hermoso y sano suelen gozar de gran aceptación social, e incluso ser admirados, aunque su interior sea lamentable. Para otros individuos el físico suele ser un inconveniente que, aunque algunos logren superarlo con creces, resulta una pesada carga para la mayoría. También los hay tan tímidos o apocados que no saben cómo luchar contra las injustas limitaciones que les impone la vida y se dejan llevar por la rutina, y soportan burlas y chanzas con una resignación que surge del desconcierto y del temor a empeorar las cosas.
Peter Levi, el protagonista de “
Pájaros de América”, intentaba aplicar a su vida cotidiana las enseñanzas de Kant, y en concreto la que señala que “el hombre es un fin en sí mismo y no un medio”. Al final, tuvo que darse cuenta de que era el único que lo hacía. Durante estos últimos tiempos, han sido muchas las personas que han blandido este pensamiento. Daba pie a pensar que Mary McCarthy se había equivocado en sus apreciaciones y que, por tanto, la novela se asentara sobre bases falsas.
La realidad actual permite plantear de nuevo la pregunta: ¿Es Susan Boyle un fin en sí mismo o un medio que permite disfrutar a su costa? Tal y como cuenta Rosa Montero que transcurrió el programa, el montaje planteaba el supuesto de que ella lo tenía que hacer todo mal y de ahí que el público se sorprendiera al comprobar que canta bien. También es humillante que se sobrevaloren sus condiciones para el canto. Y no parará ahí la cosa. Los hay que se empeñan en demostrar que todo se compra y se vende y se muestran molestos ante cualquier atisbo de dignidad, que también quieren borrar del mapa.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Revilla

No me refiero a las declaraciones del presidente cántabro sobre el PNV, que en buena medida me parecen lógicas, habida de los indefendibles criterios sobre la banda etarra que maneja el partido que gobierna en el País Vasco, sino a aquellas otras que hizo a un programa de televisión, tras las que ha tratado de hipócritas o fariseos a quienes le criticaron.
Tusquets Editores tuvo el buen gusto de reeditar, el año pasado, la deliciosa novela de Mary McCarthy, “
Pájaros de América”, en la que el protagonista pretende vivir de acuerdo con sus ideas y concretamente con la que pregona que el ser humano es un fin en sí mismo y no un medio, fruto de su entusiasmo por Kant. Precisamente esta es la cuestión por la que no quiere tratar con prostitutas.
Revilla puede alegar con razón aquello que le dijo Otelo a Polonio: Si hubiera que tratarnos según nos merecemos, nos molerían a palos a todos. Pero distinto es que nadie pueda decir que está libre de pecado, porque quien no ha cometido uno, es culpable de otro, de alardear de algo tan feo como la utilización de la mujer a modo de objeto.
Es cierto que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo y que ésta no viene más que a oficializar algo que ya se hace de otros modos. Son muchas las mujeres que utilizan su cuerpo, porque hay hombres que lo aceptan, para su medro social. De modo que no es de extrañar que algunas opten por cobrar directamente sus servicios, en lugar de obtener compensaciones indirectas. El hecho de que la dignidad humana no sea un bien por el que se lucha habitualmente, como tuvo que acabar reconociendo Peter Levi, el protagonista de la citada Pájaros de América, es el motivo por el que las cosas son de este modo.
Con su actitud, lo que hace Revilla, es dar carta de naturaleza a lo infame. Renunciar a la lucha por la dignidad y reconocer que todo vale con tal de conseguir lo que se desea.