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domingo, 31 de julio de 2011

El PPCV y el PSPV, de acuerdo

En algunas cosas sí que se ponen de acuerdo los dos partidos mayoritarios valencianos y se da la casualidad de que cuando concurre esa circunstancia, contrariamente a lo que se pudiera pensar, los contribuyentes no debemos echar las campanas al vuelo, ni mucho menos, dado que a continuación hay una factura que pagar. Bueno, una sólo no.
Se supone, y no parece suponer demasiado, que la función de la política es servir a los ciudadanos. Siguiendo este razonamiento, si la política instituye algún organismo ha de ser con la finalidad de cubrir algo que los contribuyentes precisan. Sin embargo, esta exigencia no se tiene en cuenta, o no se observa que se cumpla, hasta el punto de que hay varias de estas instituciones cuyos beneficios para los contribuyentes son dudosos y en cambio la factura que hay que pagar por ellos es elevada.
En la actualidad, Francisco Camps y Joan Ignasi Pla se disponen a formar parte del Consejo Jurídico Consultivo, con lo que se viene a evidenciar cuál es la función real de éste. Francisco Camps, en su discurso de despedida, puso énfasis en la afirmación de que es inocente. Y con su pretensión de formar parte del CJC da pistas sobre su idea de la inocencia. Creo que ni Camps ni Pla han demostrado ser hasta ahora unos grandes juristas. Pero no le hacen ascos a la idea de cobrar un sueldo de los valencianos sin tener preparación para el trabajo que van a realizar, ¿o no van a realizar ninguno?
También ocurre algo parecido con el Consejo Valenciano de Cultura, y se está de más la Academia Valenciana de la Lengua, que idearon y fundaron dos o tres a espaldas del pueblo, pero con el dinero (mucho dinero) del pueblo.
Estamos en época de crisis, se temen recortes en la Sanidad, que algunos ya se han dado, en Educación, y esto es grave, y en ayudas a gente desesperada. Pero los refugios de los señoritos no se tocan.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Posibilidades de De la Vega en Valencia

Ha dicho Zapatero, con la gravedad imaginable, que las próximas elecciones son todavía más importantes que las anteriores. La separación entre nosotros y ellos que estableció Arzallus se propaga a todos los sectores y cada vez es más remarcable en todos y cada uno de ellos. Para nosotros, los ciudadanos, todas las elecciones son igual de importantes. Para ellos, los políticos, las elecciones más importantes son las próximas. Por otra parte, en el PSPV y sectores próximos, se las prometen muy felices con De la Vega. Conviene recordar que también pensaban lo mismo en las anteriores elecciones con J.I. Pla y ahora lo tratan a patadas. De la Vega nació en Xativa, pero su olvido y desvinculación con Valencia eran palpables hasta hace poco. Ahora viene mucho y quizá acabe por enterarse de los asuntos valencianos. Carmen Alborch sí que tenía mucho conocimiento de la ciudad, hizo además una campaña muy imaginativa y también laboriosa, y tampoco consiguió ni la mitad de lo que esperaba. El quid de la cuestión probablemente será algo en lo que no pueden o no quieren entrar. Lo cierto es que la Comunidad Valenciana precisa de ambos partidos, uno que gobierne y otro que sirva de contrapeso. Ahora hay uno que actúa con total libertad de movimientos y eso no es bueno. Los políticos tendrán que tomarse en serio a Valencia alguna vez. El PSOE no lo hace, puesto que pretende imponer cosas que la ciudadanía no quiere, como es el caso del catalán, y deroga el PHN por decreto y luego nos quiere convencer, también por decreto de que es lo mejor; y el PP tampoco respeta a los valencianos, puesto que también nos viene imponiendo el catalán, aunque lo disimula con trucos propios de meapilas. Y que no vengan ahora éstos protestando puesto que el propio Papa de Roma, que por la puerta asoma, que utilizó el valenciano en Valencia, lo eliminó en la ceremonia de beatificación de los sacerdotes españoles, al leer la “Oratio fidelium” en castellano, en catalán, en gallego y en euskera. La hipocresía rinde buenos dividendos. Ojalá De la Vega, que de pronto ha recordado que es valenciana optara por preguntar a los ciudadanos, en lugar de querer hacerse la simpática. Tratar de servir a los ciudadanos es una tarea noble.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Educación para la ciudadanía, en inglés

Es sabido que al pío presidente de los valencianos le gusta meditar bien las cosas, o sea, utilizar el cerebro. (Sería bueno que es gusto por la inteligencia le llevara a preocuparse por la gente con talento. Detectar a los superdotados en los colegios y hacerles un seguimiento para que no se malogren, sería una buena medida. No vale decir ¿no son tan listos?, pues que se arreglen. Tampoco es de esperar que se deje vencer por la envidia, puesto que, como es sabido, ese fue el motivo por el que Caín mató a Abel.) Una vez que Camps ha dado con la idea genial, enseguida pone esa cara sonriente, en la que se pone de manifiesto la confianza en el futuro de quien no tiene que pagar la cuota de la hipoteca cada mes. Esta vez, el presidente al que se atribuyen cualidades maquiavélicas ha pensado en que la asignatura Educación para la Ciudadanía se dé en inglés. Probablemente, acierta. Una asignatura como esa podía resultar sumamente aburrida, salvo que los profesores se la tomaran muy en serio, tanto si se daba en castellano como si se hacía en ese catalán que el cuco presidente llama valenciano. Pillín, pillín. En inglés, la cosa cambia. Todos tendrán que estar muy atentos y además se pone en juego el orgullo patrio. Los niños españoles querrán demostrar que son, al menos, tan buenos ciudadanos como los ingleses. La ministra lo ha entendido enseguida y ha dado el visto bueno. Por su parte, Pla no se entera, como suele ocurrir. Ha desautorizado a la ministra y ha atribuido la propuesta a la maldad de Camps. Apoya al presidente en lo que no debe y le critica en lo que no toca. Hace poco, para sorpresa de propios y extraños salió en defensa de Zaplana. Puestos a defender a alguien del PP, podría haber pedido para la alcaldesa de Valencia la presidencia del Consorcio de la Copa América, que es lo justo.

viernes, 31 de agosto de 2007

Pla I, el Listo

Joan Ignasi Pla, el candidato socialista derrotado, que tan pronto pide camas individuales para los hospitales, como aplaude “la cremà” de les gaiates, aprovechó su primera rueda de prensa, tras las vacaciones estivales, para lanzarle un envenenado dardo a Rajoy, preguntándole por su postura sobre los trasvases. La cuestión radica en que el PP puede perder votos en aquellas Comunidades en las que no gustan los trasvases. Hay que recordar, sin embargo, que J. I. Pla apoyó la candidatura de Rosa Díez, frente a la de Zapatero. Si fuera Rosa Díez la presidenta del gobierno, no es probable que se hubiera generado ese odio entre Comunidades Autónomas que antes se llevaban muy bien a causa del agua. El socialismo es esencialmente un intento solidario y, sin embargo, en este Estado de las Autonomías que, con tan poca gracia dibujó Martín Villa para España, está dando pie a los más descarnados egoísmos. De este modo, Joan Ignasi Pla, al hacerle el juego al líder coyuntural de su partido, traiciona los intereses valencianos, que son los que debería defender. No se puede negar esta insolidaridad socialista puesto que el propio Zapatero se ha jactado en otras Comunidades Autónomas que el trasvase del Ebro hacia el sur ya no se podrá llevar a cabo jamás. Cabe añadir que sí se hacen trasvases hacia el norte, el último de ellos hacia Cantabria. Será muy difícil volver a plantear el citado trasvase, no porque no sea una solución correcta o porque las dificultades técnicas sean insalvables, sino porque son tan grandes las egoístas corrientes de opinión que se han formado en contra que quien lo plantee puede perder las elecciones generales. Joan Ignasi Pla puede reírse mucho y bien, pero haría mejor si dedicara ese tiempo de la risa a meditar sobre los motivos por los que viene perdiendo estrepitosamente todas las elecciones a las que se presenta. Quizá sea porque los ciudadanos perciben que se preocupa poco por ellos.