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martes, 7 de marzo de 2017

Página 504

En contra de lo que muchos puedan pensar, y no exagero cuando digo esto, los libros tienen mucha utilidad, y algunos una extraordinaria utilidad, como se verá enseguida.
Pero antes de entrar en materia quiero señalar algo que a pesar de ser evidente muchos olvidan. Las cosas más hermosas que ofrece la vida proceden de la especie humana, algunos de cuyos componentes han alcanzado las más altas cotas de sublimidad. Pero también lo más abyecto, ruin y miserable surge de entre la misma especie, parte de cuyos componentes son de la índole más bajuna que se pueda imaginar. De modo que no todas las personas somos iguales. Mientras unos dirigen la mirada a las alturas, a otros les da por la vileza. Esos que dicen ‘la gente’, queriendo igualar a todos por lo bajo, cometen injusticia.
Y ya voy al grano: En las antiguamente llamadas Provincias Vascongadas, dicho así para que se fastidien los obtusos, existe el deseo de lavar el pasado de ETA. Pero no lo podrán conseguir nunca, porque es imposible borrar la memoria de las víctimas y existe la obligación para las personas decentes de apoyar su causa, tan justa como la que más.
Además de ello, está el libro ‘Vidas rotas’, que tantos quebraderos de cabeza causa a los canallas. Ahí está la memoria que los cómplices de los etarras quisieran borrar.
En la página 504 está el relato del atentado del que hoy se cumplen 32 años. Para que se conozca la catadura moral de esos que rinden homenaje a los etarras y de quienes lo consienten, extraigo este diálogo, que figura en la página siguiente: Una mujer telefoneó a la madre de Carlos Díaz Arcocha y le preguntó:
- ¿Tienes un hijo soldado en Vitoria?
- Soldado no, pero militar sí
- Pues acabamos de matarlo.
Se trata de uno de los atentados que siguen impunes y si los nacionalistas fueran serios y decentes harían manifestaciones para exigir que se esclarezcan todos los atentados pendientes y que los etarras vayan a la cárcel. Pero ya se sabe que de los nacionalistas no se puede esperar nada bueno.


sábado, 10 de diciembre de 2016

Susana Díaz admira a F̶r̶a̶n̶c̶o̶

Franco lleva mucho tiempo muerto y sin embargo muchas personas, Susana Díaz entre ellas, no lo olvidan. Este detalle podría indicar que sienten una admiración secreta hacia él, cosa que no sería muy extraña, puesto que tuvo ese objeto de deseo de tanta gente, que se llama poder.
En vida de Franco ocurrían dos cosas, la gente le tenía miedo, por lo que procuraba no enojarlo y le podía hacer la pelota, directamente o incorporándose a su Sistema, con el fin de mejorar las condiciones materiales de vida; lo de las espirituales es otro cantar y da la impresión de tampoco hoy en día se tiene muy en cuenta.
Decenios después del fallecimiento de Franco todo el miedo que se le pudiera tener ha desaparecido y tampoco se le puede hacer la pelota, pero sigue vivo en la memoria de muchos, incluso entre quienes no pudieron conocerlo, como es el caso de la propia Susana Díaz.
Franco no quiso perjudicar a ninguna región de España, pero dada la naturaleza de su poder, ese que tantos ambicionan, trataba por todos los medios de evitarse problemas, por cuyo motivo renunció a su ideología, como es bien sabido, para abrazar el pragmatismo, y también optó por contentar a los nacionalistas vascos y catalanes, otorgando ventajas las Provincias Vascongadas y Cataluña, y lo que se les da de más a unos se les ha de quitar a los demás.
Pero en democracia viene ocurriendo exactamente lo mismo y es el propio partido de Susana Díaz uno de los que piden privilegios para las Provincias Vascongadas y Cataluña, de modo que antes de criticar a otros debería limpiar lo que le afecta. Hay que tener en cuenta también que una de las cosas que lastra a España es la corrupción, que abunda tanto porque su partido, el PSOE, se cargó la poca independencia judicial que había hasta entonces. En ‘El Parotet y otros asuntos’ hago una propuesta sobre el modo de dar toda la independencia al poder judicial.