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miércoles, 20 de enero de 2016

Juego sucio contra el soberanismo

Dicen algunos, y entre ellos el director general de comunicación de la Generalidad de Cataluña, que se hace guerra sucia contra el soberanismo.
Lo primero que habría que destacar es que cambiar los nombres de las cosas en función de los intereses electorales es una guarrada. Lo correcto sería hablar de secesionismo.
Conviene fijarse en algunos detalles. La comida de los celíacos es mucho más cara que la normal y un celiaco puede ser pobre o muy pobre. Habría que subvencionar esta comida, pero no hay dinero. Este es un ejemplo de muchos que se pueden poner sobre personas que tienen necesidades reales y a las que no queda más remedio que vivir en permanente angustia. ¿En qué gastan el dinero de los impuestos los políticos? La respuesta es que gastan mucho en cosas que no benefician en nada a los ciudadanos. Por ejemplo, en referéndums ilegales y, por tanto, inútiles. En embajadas innecesarias y que no se deberían permitir. En hacer campañas inmorales a favor del secesionismo. En patrocinar y obligar a estudiar lenguas que no interesan a la gente y muchas veces ni le sirven. Una cosa es que se premie y ayude a quienes voluntariamente quieran estudiarlas y otra muy distinta que se obligue a quienes en circunstancias normales tendrían ninguna intención o que no les va a servir para nada en el futuro.
A la inmensa mayoría de la población no la beneficiaría en nada, ni hoy ni en el futuro, la independencia de Cataluña y el País Vasco. A un albañil o a un arquitecto les da exactamente igual ser español, alemán o italiano, siempre que tenga trabajo y una remuneración adecuada.
Estas cosas sólo benefician a unos pocos, que son los que viven de ellas. Otra cuestión es que muchas personas voten a políticos que les toman el pelo y abusan de ellas.

sábado, 15 de febrero de 2014

Isabel Vallet, 'política' española

Para trabajar como albañil, carnicero, limpiabotas o camarero, hay que tener unos conocimientos. En el caso del albañil o el carnicero, según donde estén trabajando, han de cuidar el lenguaje. Si tienen a sus clientes cerca no pueden decir cualquier cosa. Un camarero y un limpiabotas, mientras trabajan, han de tener cuidado siempre.
En el caso de la política no es así y se da la circunstancia de que sus salarios están a cargo del erario público. Sería conveniente, o más bien indispensable, que los aspirantes a político pasaran previamente unas pruebas psicólogicas y si las superan otras de cultura general.
Las pruebas psicólogicas son necesarias, porque habría que mantener a los psicópatas alejados de la política, o al menos de los altos cargos. Pero también a quienes no tienen los pies en el suelo y tienden a creerse las cosas que sueñan y a tratar de arrastrar a los demás en sus aventuras suicidas. Sería importante que tuvieran rigor intelectual, es decir que tuvieran costumbre de examinar los asuntos de todos los modos posibles, y no sólo desde el que les interesa.
Pasado este examen, los aspirantes deberían demostrar que poseen conocimientos básicos de Urbanidad, de Historia, Geografía, Gramática y Economía.
He aquí, pues, a Isabel Vallet: “el que pensin els empresaris alemanys ens la porta fluixa”. ¿Está segura?, y añade: No ens interessen aquestes especulacions, ens interessa que el poble català pugui decidir sobre el seu futur nacional i el seu model econòmic
Cameron ya les ha dicho a los independentistas escoceses que si sale el sí en el referéndum se iniciará el proceso, en el que su gobierno defenderá los intereses de los que se quedan. O sea que los escoceses se quedarán fuera de la libra, fuera del Banco de Inglaterra y tendrán que hacerse cargo de la parte proporcional de deuda que les corresponde. Esto no es lo que cuentan los independentistas. De modo que al final de todo el inútil proceso tendrán que dar cuenta del dinero gastado inútilmente en el referéndum.