Dice Wyoming que los vídeos que emite son en clave de humor, refiriéndose al que le dedicó a Hermann Tertsch. Por lo que he leído, puede ser calificado tranquilamente como una animalada, que podría tener gracia en el caso de que el tal Wyoming gastase bromas similares a esa a todo el mundo. Pero sospecho que no es así, sino que sólo apunta en una dirección, en cuyo caso se puede deducir que su intención es la de perjudicar a quien hacen objeto de sus burlas.
El propio Wyoming lo reconoce: "Sólo intentamos ridiculizarle, no acusarle de ser un asesino". El sectarismo, que difícilmente puede ser calificado como humor, de este personaje se hizo palpable también con su asistencia a una manifestación que ni le iba ni le venía.
Pero tras la agresión que ha sufrido Hermann Tertsch, la cosa no ha quedado ahí, se intenta hacer creer que estaba borracho y que se cayó él solo, etc. Estos intentos de desacreditar a los contrarios ideológicos son, aproximadamente, infames. Difundir la idea de que Hermann Tertsch gusta de emborracharse es una intolerable intromisión en su vida privada. Lo que a mí me parece sumamente grave es que haya periodistas que escriban lo que les mandan, o que estén al servicio de un partido o una secta, en lugar de decir lo que realmente piensan, que es el único modo de respetar a los lectores.
Sin embargo, se utilizan las peores armas, las más infames, con el fin de doblegar al disidente, o contrario. Se le difama, se le injuria y se le desprestigia y lo mejor que se puede hacer cuando a uno le vienen con historias de este tipo es no hacer caso. Lo que importa es lo que escribe cada uno y la sinceridad que se le nota. Lo que debería hacer Wyoming es disculparse ante Hermann Tertsch, por la broma pesada, y desearle una pronta recuperación.
El propio Wyoming lo reconoce: "Sólo intentamos ridiculizarle, no acusarle de ser un asesino". El sectarismo, que difícilmente puede ser calificado como humor, de este personaje se hizo palpable también con su asistencia a una manifestación que ni le iba ni le venía.
Pero tras la agresión que ha sufrido Hermann Tertsch, la cosa no ha quedado ahí, se intenta hacer creer que estaba borracho y que se cayó él solo, etc. Estos intentos de desacreditar a los contrarios ideológicos son, aproximadamente, infames. Difundir la idea de que Hermann Tertsch gusta de emborracharse es una intolerable intromisión en su vida privada. Lo que a mí me parece sumamente grave es que haya periodistas que escriban lo que les mandan, o que estén al servicio de un partido o una secta, en lugar de decir lo que realmente piensan, que es el único modo de respetar a los lectores.
Sin embargo, se utilizan las peores armas, las más infames, con el fin de doblegar al disidente, o contrario. Se le difama, se le injuria y se le desprestigia y lo mejor que se puede hacer cuando a uno le vienen con historias de este tipo es no hacer caso. Lo que importa es lo que escribe cada uno y la sinceridad que se le nota. Lo que debería hacer Wyoming es disculparse ante Hermann Tertsch, por la broma pesada, y desearle una pronta recuperación.