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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Si Mas fuera a la cárcel

Algunos pueden tener la tentación de pensar que si se encarcela a Arturo Mas pasará a la historia como un mártir de la patria. Nada más lejos de la realidad.
Un grandísimo número de catalanes respiraría aliviado si ocurriera. Y si con él encerraran a unos cuantos más, mejor. Se acabaría la pesadilla que viven por culpa de un grupo de orates a los que nadie pone coto.
Arturo Mas pasará a la historia como el tipo que se empeñó en empobrecer a Cataluña y lo consiguió. Si lo metieran en la cárcel, que es lo que merece, quedaría como un bufón. Los subvencionados que dicen chorradas por twitter correrían a buscarse la subvención por otro lado, como aquellos franquistas que dejaron de serlo cuando ya no era negocio.
Los catalufos se pondrían [más]histéricos, pero si se tiene en cuenta a esta gente se acaba la democracia. Con la gente que se guía por impulsos y caprichos y desconoce que los fundamentos de la democracia consisten en el respeto de la legalidad no se puede ser complaciente, porque siempre querrá más y más. O junqueras. Hay que gobernar para las personas racionales.
A los gobernantes de las demás naciones de la Unión Europea les vendría muy bien que Mas estuviera en la cárcel, porque serviría de ejemplo para los locos que tienen cerca. En la Unión Europea aplaudirían con fervor esta medida.
Tampoco cabe considerar como persona seria a José Antonio Durán Lleida, que a veces da la impresión de que se ha puesto una ensaimada en la cabeza, que es el tocado de aquellos a los que les gusta enredar.
Lo que ocurre en Cataluña es tan descabellado que a los buenos catalanes se les tiene por malos y los que pueden optan por irse de su tierra, mientras que los que están como una cabra, o quizá no tanto, manejan el cotarro. Es hora de poner orden.

viernes, 5 de marzo de 2010

Antonio Ledezma, alcalde de Caracas

No debe de ser fácil la vida en Venezuela para quienes muestran algún tipo de disconformidad con Hugo Chávez. No hay más que ver el miedo que le tienen Zapatero y Moratinos, y eso que viven en España, lejos del alcance de caudillo venezolano. Zapatero que fue capaz de permanecer sentado al paso de la bandera estadounidense y que luego sacó a las tropas españolas de Irak de forma intempestiva, rompiendo abruptamente el acuerdo con Estados Unidos, no es capaz de exigir al gobierno venezolano que deje de colaborar con los etarras.
Antonio Ledezma, Alcalde mayor del Distrito Metropolitano de Caracas, ha concedido unas
declaraciones al diario La Vanguardia, en las que explicar la situación real en su país. Cuenta que les recomendó a los parlamentarios españoles que viajaran a Venezuela y comprobaran por sí mismos que allí se violan los derechos humanos, y que tampoco se respeta la propiedad privada de los españoles residentes en el país ni, por supuesto, de los venezolanos. Conviene enterarse de los hostigamientos con los que el régimen chavista pretende dificultar la labor del alcalde de Caracas, para percatarse de que el asunto es grave.
Una cosa es que al gobierno español, dada la situación mundial, en la que la justicia importa poco y los intereses mucho, le interese echar mano del pragmatismo y negociar con los gobiernos nada recomendables de otros países y otra muy distinta mostrar tanta cercanía y comprensión hacia dictadores de la peor calaña. La complicidad de Chávez con ETA, al igual que con las FARC en el caso de Colombia, siempre está de parte de los terroristas, sitúa las cosas en un punto muy difícil. La dignidad de los españoles en general y de las víctimas del terrorismo en particular no debe ser pisoteada impunemente por un bufón insultante y jactancioso.