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viernes, 25 de septiembre de 2015

Antonio Ubieto y los catalanistas

Los catalanistas o catalufos siempre tienen la palabra democracia en la boca. Hay que aclarar que democracia para ellos significa que les dejen hacer su capricho. Los demócratas de verdad son los catalanes, los que sea cual sea su ideología o pensamiento, se ajustan a las leyes y los procedimientos democráticos.
Como se puede suponer, los catalanistas no soportan eso. Y de entre los catalanistas, los valencianos son los peores. Los tuvo que sufrir Antonio Ubieto Arteta, ilustre historiador medievalista cuyas investigaciones hicieron desmoronarse todo el castillo de naipes que tiene montado el catalanismo. Descubrió una gran cantidad de mentiras, tergiversaciones y falsificaciones históricas y el catalanismo no le puede consentir eso. Los catalanistas hablan de democracia con el mismo derecho con que lo hacía Hitler. La reacción de estos 'demócratas' consistió en hacerle la vida imposible al investigador que los había desenmascarado, él dice que incluso quisieron pegarle una paliza. Llegaron a escribir en las paredes los nombres de sus hijos y el del colegio en el que estudiaban.
No se arrepienten estos profesores universitarios de haberse comportado como auténticos animales de esos que deberían estar atados en una cuadra, sino que lejos de eso prosiguen en su empeño de desprestigiar las investigaciones del gran historiador aragonés.
Los profesores y catedráticos universitarios deberían dar ejemplo de tolerancia y de modales democráticos y, como se ve, lo que hacen es inducir a sus alumnos a que adquieran hábitos dictatoriales.
Los libros de historia catalana que escriben los catalanistas son libros de ficción, pero quienes no se tragan esas bolas es mejor que se busquen otros aires para proseguir sus estudios.
Todo este suflé que han ido montando los nacionalistas desde los primeros tiempos de la democracia, con la complicidad de todos los partidos políticos excepto uno ha ido a desembocar en la fantochada del próximo domingo, en que sorprendentemente ha participado hasta Margallo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Bildu en la Diada

Supongo que a los catalanes les dará asco ver a Bildu en la Diada y saber, además, que organiza un acto en Pamplona en su apoyo. Pero es que a los catalanes les debería molestar la Diada misma, porque cuando se conmemora una derrota las intenciones no pueden ser buenas.
Es obvio, por otra parte, que cuando digo catalanes me refiero a aquellos que son respetuosos con las leyes y con el resto de los españoles, sean independentistas o no. El independentismo es una opción legítima, aunque no tenga sentido, que no lo tiene, si se trata de conseguir a través de las vías reglamentarias.
Un buen número de los habitantes de Cataluña no respeta las leyes, ni al resto de españoles, o sea que son antidemócratas. Habrá que denominarlos de algún modo que permita distinguirlos de los demócratas. La palabra catalufos va tomando fuerza. El catalufo mayor, el grandísimo cretino al que buena parte de los españoles le desea que el Estado se haga cargo de él y le proporcione alojamiento en régimen de pensión completa, durante una buena temporada, es Arturo Mas, el hombre que ha causado un daño grande a Cataluña y también a España. No es extraño que Bildu se solidarice con estos tipos.
El nacionalismo es una de la ideologías más perversas y peligrosas y algún día Felipe González tendrá que darse cuenta de la burrada que hizo al apoyarlo con tanta firmeza durante el periodo constituyente. Ignoro si José Borrell, al que los nacionalistas temen mucho, lo ha comprendido, pero es posible que sí, aunque no creo que lo diga.
Sin los nacionalistas, Cataluña sería hoy la región más rica de Europa, o estaría camino de serlo. Con los nacionalistas, se ha empobrecido y esto es patente.
Las cuentas que hacen con respecto a una hipotética independencia son ilusorias, porque nada sería igual. No hay ninguna base para hacer cálculos. La ruina estaría en el horizonte.