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lunes, 6 de febrero de 2017

Cataluña, humillada

Ha comenzado el juicio a tres significados líderes catalanes, lo cual, evidentemente, es una humillación para Cataluña; mucho más, si se tiene en cuenta que un nutrido grupo de ciudadanos se ha manifestado en apoyo de los personajes que están siendo juzgados. Es un hecho gravísimo, del que va a tener noticia todo el mundo.
Hay que repasar un poco las ideas sobre las leyes. En las dictaduras de todo tipo la legislación es obra del gobierno dictatorial y su finalidad principal es la defenderse del pueblo sobre el que gobierna. Los ciudadanos la cumplen porque tienen miedo, pero éste puede disminuir o acabar, momento en que no se ve la necesidad someterse a ella.
En democracia, las leyes surgen del pueblo y sirven, entre otras cosas, para proteger a los ciudadanos de los desmanes de los poderosos. En democracia, existe el imperativo moral de cumplir las leyes y quienes no lo hacen son inmorales, insolidarios, delincuentes y enemigos del pueblo.
La posibilidad de que los representantes de los catalanes hayan cometido los delitos de los que se les acusa es una humillación para Cataluña. Esas personas han hecho un daño enorme a los catalanes, del que quizá no se recuperen nunca. El mero hecho de que se sienten en el banquillo ya es muy grave. Su obligación es cumplir y hacer cumplir la ley. El modo en que los catalanes van a ser vistos a partir de ahora en el mundo va a diferir sustancialmente de lo que durante tiempo se ha pensado de ellos.
El caso es que Mas es un irresponsable que no se da cuenta del daño que está haciendo a quienes tuvo la obligación de cuidar. Su actitud da a entender que piensa que pasará a la historia como un héroe, cuando lo suyo es propio de un payaso mediocre y sin gracia. Cuando los catalanes comiencen a notar en sus bolsillos los efectos de la política de Mas verán las cosas de otra manera.

domingo, 8 de abril de 2012

Günter Grass se destapa

Y el resultado es triste. Claro, Günter Grass tiene la imaginación que tiene y como consecuencia no ve las cosas, sino que las imagina. Y así cambian mucho. Por ejemplo, se refiere a algo obvio: la hipocresía de Occidente. ¿Pero qué decir del salvajismo de quienes odian a Israel?
Los iraníes viven sometidos por una dictadura y, como se puede suponer, muchos de ellos están conformes con esa dictadura y colaboran con ella. Y es esta dictadura la que ha amenazado en reiteradas ocasiones con borrar a Israel del mapa. La situación de Israel no es como para tomar en guasa las amenazas.
Israel vive permanentemente amenazado y en pie de guerra. Hay que recordar que sin el Holocausto no existiría el estado de Israel. Pero la persecución continúa. ¿Cómo sería Israel si hubiera vivido en paz? La ONU debería haberse encargado de que Israel viviera en paz, pero la hipocresía de Occidente se considera satisfecha con haberle proporcionado un territorio a los judíos. Que se arreglen con eso, y si se exceden en sus afanes defensivos se les critica.
Occidente es hipócrita, eso es cierto. Pero los países islámicos son dictatoriales. Los hombres viven sometidos y las mujeres infinitamente más.
Es muy fácil ver a Israel como un país próspero y poderoso y a sus enemigos como países pobres, pero esa no es toda la verdad. Israel convirtió un desierto en tierra fértil, sus ciudadanos viven en democracia y sus centros de investigación son de los más productivos del mundo.
Los países que no están de acuerdo con Israel no muestran su oposición en los foros internacionales, como sería lo correcto, sino que tratan de reducirlo por las armas.
El país agredido es Israel y la desmesura de sus respuestas ha de considerarse en proporción a la obcecación de sus oponentes. Llegará un momento en que Israel no podrá defenderse por sí mismo y tendrá que ser la ONU la que lo haga.
Puede que a Günter Grass no le guste mucho.

martes, 1 de febrero de 2011

Revueltas en el mundo árabe

Con la misma irresponsabilidad con que los países democráticos tienen abandonados a su suerte a los ciudadanos de los países islámicos, se saludan ahora las revueltas que tienen lugar en esos países. La irresponsabilidad es tal que se llega incluso a apoyar a los sangrientos dictadores que controlan sus países con métodos brutales.
Tradicionalmente, las relaciones entre las naciones del mundo se han atenido a los intereses de cada una de ellas, sin hacer cuenta de lo demás. Eso explica que una nación con gran raigambre democrática, como es Francia, pueda apoyar a alguien tan brutal como Mohamed. Pero el mundo ha cambiado mucho y a las naciones les cuesta adaptarse a los nuevos tiempos, porque ello requeriría dejar de lado la prepotencia con que las naciones poderosas suelen trata a las que lo son menos.
Uno de los signos que muestran la decadencia es que quienes la sufren se niegan a ver las señales peligrosas que se ciernen sobre ellos. Por ejemplo, la crisis que estamos sufriendo, de tan catastróficas consecuencias, que nadie atinó a predecir. Otra más, el mundo islámico es un polvorín y no se tiene en cuenta este detalle. Los gobiernos democráticos se limitan a pactar con sus gobernantes, o apoyarlos en algunos casos. Sería aconsejable que comprendieran que la ley de la fuerza ya es impotente para gobernar el mundo y que un día u otro, y cuanto más tarden más peligro habrá, tendrán que elaborar una estrategia común para tratar con los países no democráticos. Esta estrategia común ha de desembocar necesariamente en el establecimiento de la ONU como nuevo garante del orden mundial. Y el modo de dejar sin argumentos a sus enemigos no puede ser otro que el que sea claro y obvio que este organismo, en sus resoluciones, busque la solución más justa. Lo utópico hoy en día es intentar mantener el orden mediante la fuerza o imponer soluciones injustas y pretender que se respeten.

'Ajuste de cuentas'
'En defensa de las vacunas'
'Les Xanes'
'Don Quijote de la Mancha para Estudiantes'
'Platero y yo contado a los niños'
'Mal consentido'
'Factor Emocional'
'Leyendas de Bécquer contadas a los niños'