Mostrando entradas con la etiqueta Mas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mas. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de diciembre de 2019

¡Vaya mocho tienen los catalanes!, y los catalufos pagados con él

Ha dicho en Twitter:
Cuenta verificada
Más
El Tribunal de Cuentas fa política fins i tot el els sobres que ens envia. Per a ells, al gener d'aquest any jo era "Molt Honorable Senyor". Ara, al novembre em diuen "Don", que és més castís. No descarto que la propera vegada em tractin de "Caballero", que a Madrid es porta molt»
Quienes entienden este dialecto dicen que quiere que le llamen honorable. Conviene fijarse en Charlotte Delbo: «Dicen: tengo miedo, tengo hambre, tengo frío, tengo sed, tengo sueño, me duele, como si estas palabras no tuvieran ningún peso. Dicen: voy a ver a unos amigos. Amigos… ¿Qué saben ellos de la amistad? Todas sus palabras son ligeras. Todas sus palabras son falsas. ¿Cómo estar con ellos si sólo llevas dentro palabras pesadas, pesadas, pesadas?» http://infieri59.blogspot.com/2017/01/la-medida-de-nuestros-dias-27-de-enero.html
¿Cuánto pesa la palabra honorable aplicada a Pujol, Mas, Puigdemont o Torra? O también: ¿Qué sentido tiene la palabra ‘nobleza’ si se la relaciona con el conde de Godó?
Hay una clase de gente que cuando alcanza algún título, del modo que sea, solo piensa en los privilegios que le concede, pero jamás en las obligaciones que contrae.
Hay tipos que juran o prometen cumplir y hacer cumplir la Constitución y ser fieles y leales a ella, y luego con sus actos demuestran que su palabra no vale nada para ellos. Sin duda, porque consideran que ellos mismos no valen nada. Pero, eso sí, quieren que se les llame honorables.
Este sujeto, que escapó de la acción de la justicia de un modo nada honorable y que tiene como abogado a un etarra, intenta desacreditar, día a día, sin importarle el perjuicio que con esa actitud pueda causar a mucha gente, porque si consiguiera sus propósitos el quebranto económico para España sería grande.



martes, 19 de noviembre de 2019

Claro que Torra puede caer más bajo

Obviamente, la frase ‘Torra no puede caer más bajo’ no tiene, ni puede tener un sentido absoluto. Quienes la utilizan saben perfectamente que Torra ha caído, cae y caerá más bajo todavía, porque ha dado muestras de que no tiene fondo.
Lo que es difícil de creer es que alguna vez actúe con nobleza, se comporte con caballerosidad, o haga algo que repercuta en beneficio de la sociedad.
Todo esto viene a cuento de lo que dijo, como presidente del gobierno regional catalán, antes de un juicio en el que se le juzgó por haberse burlado de los contribuyentes que le pagan el sueldo:
«He comido un plato de butifarra con judías bastante contundente y, según las preguntas que me hagan en el juicio, la cosa puede salir por un lado o por otro».
Respetar a los contribuyentes es cumplir con el ordenamiento jurídico por el que nos regimos todos y acatar las decisiones tomadas por las instituciones encargadas de su vigilancia. Su frase es fácil de pronosticar que acabará formando parte de los anales de la infamia.
La maldad que ha venido demostrando Torra a lo largo del tiempo hace pensar que eso lo sabe él perfectamente. Por mucha rudeza que denote su rostro, su incompetencia no puede llegar al punto de que desconozca esto.
Lo peor del caso no es la vileza de este personaje, pues es estamos acostumbrados a ver gente de este calibre. Arzalluz fue peor persona, seguramente, y Pujol también, pero la inteligencia de ambos es muy superior y es inimaginable que hubieran dicho algo semejante. Lo peor es que este tipo haya llegado a la presidencia del gobierno regional catalán y que antes que él hubiera otro del mismo calibre, y previamente estuvo Mas, que a ver qué dice a esto, y que haya muchos catalanes que no sientan incómodos con él. 

martes, 1 de octubre de 2019

Aniversario del 1-O

Hay periodistas que cobran de los secesionistas con el fin de glorificar el que fue uno de los días más nefastos y ridículos de Cataluña, y lo hacen; y los hay que cobran de aquellos empeñados en hacer el mal en todo momento y lugar y con ese fin vitorean a los secesionistas. A algunos de esos periodistas los veremos dar un acrobático salto, similar a los que han dado anteriormente.
Tranquiliza, sin embargo, saber no solo que hay catalanes que están hartos sino que, además, los catalanistas no están dispuestos a arriesgar lo que tienen. Es decir, lo que quieren no les merece ningún sacrificio: quieren que se les dé por las buenas. Y en el caso de que no se les dé hay indicios de que pensaban servirse de la más vil, cobarde e indigna de las actividades humanas, como es el terrorismo. Ahí están para demostrarlo, las detenciones siete catalanistas, sus simpatías por los etarras Otegui y Boye, su cobardía, puesto que unos huyen y los otros alegaron en el juicio que todo era broma, y que tampoco sería la primera vez.
Que lo suyo es un caprichito, propio de niños ricos, caprichosos y consentidos lo demuestra el hecho de que se basan en la mentira, la tergiversación histórica, el acoso en todas sus formas a los disidentes, llegando a la violencia física, o amenazando con ella, y que para intoxicar a todo el mundo con sus patrañas se sirven del dinero de los impuestos de los españoles, y esto desde hace siglos.
Conviene recalcar también que el título que tiene Torra es el de Muy Honorable. Me ha dado la risa al escribirlo. Pero es que antes de él lo tuvo Puigdemont, el émulo de Dencás, y antes Mas, que lo heredó de Pujol. La Banda de los Honorables, se podría decir. Alguien debe de sentir mucha vergüenza.


viernes, 7 de diciembre de 2018

‘Antifascistas’

Se autodenominan antifascistas, los medios subvencionados les apoyan en este punto, como en todos los demás, y los periodistas bobos adoptan esta denominación que no se sustenta en ningún hecho, sino que sus actuaciones contradicen esta pretensión.
Pero así está el patio. Que Torra llame fascista a alguien causaría risa, si no fuera por el cargo que ocupa, bien pagado con dinero de los españoles, por cierto, y el daño que hace. Es como si Al Capone llamara mafioso a otro. Se autodenominan antifascistas y acuden en tropel a emplear la violencia física o moral contra quienes no comulgan con sus ruedas de molino, o no ceden a sus exigencias por las buenas. Se autodenominan antifascistas y salen a imponer su ley por las bravas.
Es lamentable que haya periodistas que, sin más, acepten esa denominación, haciendo el juego a los golpistas, a quienes no aceptan la legalidad, a quienes rompen y destrozan lo que pillan a su paso, que ha de ser reparado con el dinero de los impuestos de los españoles.
Y esos mismos que se autodenominan antifascistas califican a Vox de extrema derecha. De acuerdo, ¿pero entonces Torra qué es? La respuesta es obvia: más extrema derecha todavía. Y Mas. Y Puigdemont. Y toda esa faramalla que les rodea y acompaña.
Los datos apuntan a que la paciencia de los ciudadanos se empieza a agotar, aunque Tezanos, cumpliendo el papel que seguramente le han encomendado, trate de ocultarlo, creyendo que con ello se puede conjurar el peligro que se cierne sobre los traidores.
Fascistas son los catalanistas, que no dejan ni respirar a quienes no lo son; fascistas son los podemitas, que acosan, insultan, intimidan, agreden. Fascistas son los que teniendo la obligación de impedir todo eso, los dejan hacer. Hay muchos fascistas en España, y todos están aliados entre sí. Quieren cargarse la democracia, a la que tan falsamente apelan.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Puigdemont adula a los belgas

De ese modo puede entenderse su alianza, o proyecto de alianza, con el abyecto personaje etarra. Otegui jamás se ha arrepentido, ni seguramente puede hacerlo, por falta de fuerzas, de las maldades que ha hecho a lo largo de su vida, sino que sigue intentando hacer todo el daño que puede.
Los belgas sienten simpatía por los etarras y el prófugo procaz comparte abogado con algunos de ellos.
Dicen que Puigdemont, con este acto, se ha quitado la careta. Nunca la ha llevado. Fue elegido por Mas precisamente por su falta de escrúpulos. La cara de pillastre le delata. Y sus acciones como presidente del gobierno regional catalán más todavía. Se creía impune y se rio de la justicia públicamente, pero cuando debía comparecer para dar cuenta de sus actos huyó como una gallina, como un Dencás. Todas sus bravatas quedaron en agua de borrajas «caló el chapeo, requirió la espada/ miró al soslayo, fuese y no hubo nada».
Puigdemont está bien en Bélgica, protegido por la justicia de ese país, como algunos etarras. Le pagan la estancia, come gratis y mantiene una ficción que le interesa. A sus seguidores la alianza con Otegui no les parece mal. De hecho, muchos de ellos se han abrazado con el etarra y fotografiado con él. Así son.
También dicen que La Moncloa, ocupada por otros felones, prepara un guiño para Cataluña. Mentira. Prepara un guiño para los golpistas. La Cataluña sensata y decente observa la actualidad con preocupación y temor. Saben que el descalabro económico ya no se puede evitar, aunque algunos, para infundir optimismo a la población autóctona, dicen que se necesitarán veinte años para revertir la situación. Tal como están las cosas hay que considerar la posibilidad de que Cataluña no se recupere nunca.
Eso a Puigdemont no le importa. Y a los belgas tampoco.

lunes, 26 de marzo de 2018

Alemania no es Bélgica

Qué comportamiento tan distinto el de un país y otro. Por otro lado, estará contento el Mocho, Puigdemont. Que un chisgarabís como él, insolvente moral e intelectualmente, cuya capacidad de raciocinio es cuanto menos dudosa, sea portada en todos los medios del mundo no es para menos.
Se han solidarizado con él Otegui, Rahola y compañía, y supongo que algún obispo o cardenal, y Artadi, otra que tal. Lo mejor de cada casa.
Han pillado al pillastre y ahora sus simpatizantes, tan limitados e infantiles como él se dedican a destrozarlo todo, sin darse cuenta de que con eso ayudan a sepultar para siempre al independentismo, que hace ya algún tiempo que está muerto, exactamente desde que optó por una vía imposible. Hay que repetirlo muchas veces, por ni aún así la realidad es vista por la mayoría, incluso hay sesudos comentaristas que creen que sigue vivo y que renacerá.
No puede ser que unas personas que cobran del Estado, porque son parte de él, se rebelen impunemente contra quien les paga. Si tanta necesidad tuvieran de independencia cogerían la escopeta y se irían al monte. La realidad es la que es y quienes no la quieren ver se estrellan contra ella.
Esos que están destrozando Cataluña serán vistos por los catalanes del mañana como unos canallas. Los catalanes de pasado mañana pensarán de ellos que fueron unos cretinos. Sus fotos serán contempladas con una mezcla de desprecio y guasa. ¿Qué podrá pensar un catalán dentro de veinte años nada más, cuando quizá algunos de esos sediciosos estén todavía en la cárcel y compare la situación de Cataluña en los años noventa con la que haya entonces, que será bastante inferior? Verá las fotos de Junqueras, Puigdemont, Mas, Rahola, Forcadell…, y no comprenderá, a la vista de la torpeza que emana de sus rostros, que hayan llegado a ser tan decisivos, para mal, en la historia de Cataluña.


lunes, 30 de octubre de 2017

Y, ahora, elecciones

Los conspiranoicos no acaban de entender la convocatoria electoral para el 21 de diciembre en Cataluña. Rajoy había anunciado que las convocaría en el plazo máximo de seis meses y a muchos les parecía escaso ese plazo.
Si se medita sobre ello es fácil advertir que se trata de una jugada maestra. Los secesionistas habían advertido en los meses anteriores que desobedecerían al Estado y, concretamente, Forcadell, como todo el mundo habrá visto ya en un vídeo muy difundido, repitió varias veces que ellos, los secesionistas, no lo acatarían. Ella ha sido una de las primeras en acatarlo, como se preveía. La cuestión es precisamente esa: quienes decidan presentarse a las elecciones demuestran al hacerlo que acatan al Estado. Los impresentables de ERC ya lo han hecho. Después de tantas amenazas y tantos insultos y tanto enardecer a la gente, a ver si algún loco provoca una catástrofe, para recoger velas en cuanto hay dinero a ganar o perder. Habrá que ver cómo reaccionan sus votantes después de que su doblez haya sido puesta en evidencia con tanta claridad.
Si hubiera convocado las elecciones para una fecha posterior, habría dado tiempo a los separatistas a componer un relato, plagado de mentiras como siempre, pero que debidamente envuelto en la bandera podría haber resultado digerible para muchos.
La sorpresa para Puigdemont, Forcadell, Junqueras, Mas y compañía ha sido ver como toda esas personas a las que tenían en sus casas, amedrentadas, se han atrevido a salir a la calle, y éstas lo han hecho con alegría y satisfacción, no como las movilizadas por ellos, llenas de rencor y deseos de ofender. ¿Recapacitarán algunas de estas personas? ¿Se darán cuenta de el 155, lejos de ser un ataque a la democracia, como dicen los embusteros, las protege? ¿Llegarán a darse cuenta de que han estado votando en contra de sus intereses?

sábado, 9 de septiembre de 2017

Los mozos cumplirán la ley

Y por supuesto que al hablar de la ley no me refiero a la mierda esa, con perdón, que ha parido el gobierno del sinvergüenza Puigdemont, al que seguramente le será reconocida en la próximas fechas la dignidad de delincuente, que ya ostenta Mas.
Los sindicatos, o al menos alguno de ellos, ya han dicho que los mozos cumplirán con su obligación de el referéndum. Pseudoreferéndum habría que llamarle, porque eso da vergüenza. Pero no es necesario que lo digan los sindicatos, basta con saber que el sueldo de los mozos es muy superior al de los guardias civiles para darse cuenta de que no es probable que quieran quedarse sin él.
Hay mucho loco suelto porque los indeseables que gobiernan en Cataluña no cejan en su empeño de fomentar el odio y de esparcir mentiras, con el fin de enardecer a las gentes, por si les tocara la lotería y hubiera sangre, quizá algún muerto.
A la vista de este ambiente algunos se ponen catastrofistas y temen lo peor, mientras ese Puigdemont se ríe con esa risa de pillastre. Dicen que está deseando ir a la cárcel y es muy posible que las dos cosas sean ciertas, que desea algún muerto e ir a la cárcel. Las dos cosas demuestran que no tiene ninguna confianza en la aventura a la que ha lanzado a los catalanes. Si desea muertos es para que lo secunde más gente de la que prevé y la cárcel la quiere para pasar a la historia como patriota, ya que no lo va a hacer en calidad de presidente de la república de Cataluña.
Es de esperar que no haya muertos, que la gente se tome una taza de valeriana o de lo que sea y lo de que Puigdemont vaya a la cárcel es casi seguro que se producirá. Con tiempo por delante a lo mejor se da cuenta de que patriota no es.

'El Parotet y otros asuntos'
'Diario de un escritor naíf'
'Yo estoy loco'
'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades'
'1978.El año en que España cambió de piel'
'La Guerra Civil y la Tercera España'
'Cantos al camino'
'Historias de la otra razón'