Mostrando entradas con la etiqueta La Moncloa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Moncloa. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de abril de 2019

El suicidio asistido de María José Carrasco

Su marido al ayudarla a suicidarse se arriesgó a sufrir las consecuencias legales a que pudiera dar lugar su acción, pero lo hizo para ahorrarle sufrimientos.
En vida no había más perspectiva que el dolor y si hubiera podido valerse por sí misma lo habría hecho a solas.
No se puede impedir el suicidio de nadie, salvo que, como era el caso de esta señora, no lo pueda hacer a solas.
Ahora bien, legislar sobre este asunto es espinoso y más todavía si quien pretende hacerlo es un tipo tan egoísta y tan irresponsable como el actual presidente del gobierno.
No tardará mucho en legalizarse la eutanasia, porque cada vez hay más jubilados y menos trabajadores y un buen número de ancianos, aunque también de no tan ancianos, adquiere unas enfermedades de muy costoso tratamiento y para el Estado, y también para muchos familiares de esos enfermos que no tengan la abnegación entre sus cualidades, sería muy práctico poder mandar al otro mundo a aquellos en los que se dieran estas circunstancias.
La decisión de los interesados que desearan seguir viviendo mientras fuera posible sería muy fácil de sortear. Una vez autorizada la eutanasia los subterfugios para que el poder haga lo que le dé la gana se multiplican. Y al hablar del poder no digo que sea de derechas ni de izquierdas, porque lo cierto es que Sánchez, el actual ocupante de la Moncloa, con la ayuda de los seres más despreciables, no necesita el dinero que se ahorraría el Estado si pudiera matar a cien o doscientos mil de golpe, porque a él no le importa endeudar a las generaciones futuras, porque serán las de los ‘mataos’, como se les llama coloquialmente entre las elites del dinero. Ya se está despabilando él para que sus hijas formen parte de los privilegiados.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Puigdemont adula a los belgas

De ese modo puede entenderse su alianza, o proyecto de alianza, con el abyecto personaje etarra. Otegui jamás se ha arrepentido, ni seguramente puede hacerlo, por falta de fuerzas, de las maldades que ha hecho a lo largo de su vida, sino que sigue intentando hacer todo el daño que puede.
Los belgas sienten simpatía por los etarras y el prófugo procaz comparte abogado con algunos de ellos.
Dicen que Puigdemont, con este acto, se ha quitado la careta. Nunca la ha llevado. Fue elegido por Mas precisamente por su falta de escrúpulos. La cara de pillastre le delata. Y sus acciones como presidente del gobierno regional catalán más todavía. Se creía impune y se rio de la justicia públicamente, pero cuando debía comparecer para dar cuenta de sus actos huyó como una gallina, como un Dencás. Todas sus bravatas quedaron en agua de borrajas «caló el chapeo, requirió la espada/ miró al soslayo, fuese y no hubo nada».
Puigdemont está bien en Bélgica, protegido por la justicia de ese país, como algunos etarras. Le pagan la estancia, come gratis y mantiene una ficción que le interesa. A sus seguidores la alianza con Otegui no les parece mal. De hecho, muchos de ellos se han abrazado con el etarra y fotografiado con él. Así son.
También dicen que La Moncloa, ocupada por otros felones, prepara un guiño para Cataluña. Mentira. Prepara un guiño para los golpistas. La Cataluña sensata y decente observa la actualidad con preocupación y temor. Saben que el descalabro económico ya no se puede evitar, aunque algunos, para infundir optimismo a la población autóctona, dicen que se necesitarán veinte años para revertir la situación. Tal como están las cosas hay que considerar la posibilidad de que Cataluña no se recupere nunca.
Eso a Puigdemont no le importa. Y a los belgas tampoco.

domingo, 15 de julio de 2012

Los Fabra no dimiten nunca

Andrea Fabra dice que su gesto fue impropio, pero que no dimite. Y es lógico que no dimita. Lo propio de los Fabra es que no dimitan. Eso es lo que viene demostrando el padre, Carlos Fabra, puesto que las circunstancias y el mundo entero aconsejan su dimisión y no llega.
Tampoco le destituyen y este detalle es una prueba más del déficit democrático que padecemos. Lo correcto, después de que Andrea Fabra fuera cazada diciendo su barbaridad, era que presentara su dimisión. No ha ocurrido así, y, sin embargo, ha comparecido su padre ante los medios para alabar las convicciones éticas de su hija. No podía ser de otro modo: de tal palo, tal astilla.
Paralelamente, se ha dado a conocer que Andrea Fabra cobra un suplemento de 1823 euros mensuales para que pueda costearse sus desplazamientos a Madrid, puesto que es diputada por Castellón. Pero no reside en esta ciudad, sino en Madrid y esto explica también la facilidad con la que los políticos se reparten el dinero de los contribuyentes.
Lo que dicen que hace Andrea Fabra también se le atribuyó en su día a la entonces esposa de Felipe González, que era diputada por Cádiz, lo que le permitía cobrar el mismo suplemento, a pesar de que vivía en La Moncloa y la llevaban a los plenos en coche oficial, o sea que le pagábamos el desplazamiento dos veces. Felipe González también hablaba de ética y nos explicaba que sacar del seguro las recetas que había hecho un médico privado era corrupción. Los corruptos siempre son los otros.
La discusión sobre la tontería de Andrea Fabra ha derivado hacia asuntos que no tienen que ver: Si se refería a los parados o si los destinatarios de la misma eran los diputados del PSOE. En cualquiera de los dos casos demuestra que no merece ser diputada. Rajoy, que ha sido capaz de recortar tanto, no se atreve a mandarla a casa.

'De Laura y otras muertes'
'Hasta los cuervos picotean las cerezas'
'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
'Ocurrió en Valencia'
'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'
'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'