Mostrando entradas con la etiqueta duda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta duda. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de diciembre de 2018

Un Testigo de Jehová

Me escribió un Testigo de Jehová. Esto es lo que me dijo:
«Apreciado Sr. Vicente,
Le escribo con respecto al artículo; ‘Podemos y Asia Bibi’. En el hace mención a los testigos de Jehová de forma despectiva con calificaciones muy negativas de estas personas.
Quienes conocen a los testigos de Jehová, saben que estas, son personas que aman la vida y por eso llevan vidas dignas y decentes evitando comportamientos y vicios que perjudican gravemente la salud, como el uso del tabaco, el abuso del alcohol, etc. Conviven en la comunidad siendo respetados por sus vecinos, familiares y amigos pues mantienen una conducta excelente. Cumplen con las leyes de cada país y se mantienen neutrales en los distintos conflictos del mundo lo que hace que no participen en el servicio militar o revueltas que promueven la violencia.
Sus reuniones y congresos son públicos donde aprenden de la Biblia con el fin de ser mejores padres, esposos o ciudadanos. Se han labrado una reputación de respeto y admiración por parte de aquellos que los conocen y los tratan de forma cotidiana. Y su actividad principal se centra en visitar a sus vecinos compartiendo las buenas noticias de la Biblia. No obligan a nadie y lo hacen de forma altruista, jóvenes y mayores, hombres y mujeres. No son ningún peligro para la sociedad, todo lo contrario, merecen encomio por ser personas de altos valores y principios morales y éticos.
Seguro que el mundo funcionaría mejor si la gente tratara de respetar los principios de la Biblia y viviera en armonía con sus enseñanzas.
Afectuosamente,»
Consulté a un experto en religiones y me respondió así:
«Así es como son. Inasequibles al desaliento, insufriblemente corteses y de buenas maneras. Una cosa sí hay que reconocerles: no se doblegan ante nada. En España decían que no iban a la mili, y no iban. Pasaban años y años de cárcel, sin ceder jamás. Es lo que tiene el saberse en el buen camino, que no hay resquicio para la duda... Supongo.».
En resumen:
a) La duda es uno de los nombres de la inteligencia.
b)Se negaban a hacer la mili cuando había y tampoco votan ; se desentienden del mundo en el que viven. No colaboran, no son solidarios. Su ideal sería una teocracia.
c) Exigen la sumisión, lo cual es inhumano, castrador.
d)Para ellos no existen el Bien ni el Mal, sino la voluntad de Dios. Esto es francamente bochornoso.
e) Son mezquinos con Darwin. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

Preguntan a Hawking sobre Dios

Lo más interesante de lo que dice Hawking sobre Dios es que no es necesario para que exista el Universo.
Hay gente que se empeña en demostrar que Dios existe y gente que pone todo su interés en lo contrario. La respuesta en ambos casos es la citada. Ahora bien, eso no significa que no exista. La opinión de Hawking es que no existe, pero esa es una opción personal suya, como lo es de todos los demás humanos. La ciencia no puede demostrar que no existe, aunque puede decir algo que por otra parte es lógico: que no es necesario.
Supongamos que Dios existe, pero no quiere dejarse ver, porque en ese caso todo sería muy fácil. Si se dejara ver no habría nadie que no lo adorara. No hay más que ver la corte de aduladores que tienen los poderosos.
Si no se quiere dejar ver, no se deja ver para nadie. No puede consentir que unos más listos que otros lo descubran. Por tanto, la ciencia, con todos sus adelantos técnicos, será capaz jamás de descubrir a Dios.
Ni siquiera se puede demostrar la existencia de Jesucristo.
Abundan los que necesitan un asidero para vivir, porque de lo contrario les entra mareo, e incluso vértigo. La duda, tan alabada por tanta gente, no parece un territorio habitable para muchos, que necesitan certezas. Hawking, por ejemplo, se agarra a una: Dios no existe. Otros dan por cierto lo contrario: Dios existe. El problema de las certezas es que proporciona un soporte para actuar. Esos que en nuestros días rebanan cuellos están asistidos por la certidumbre de que Dios, su Dios, les asiste. Y ocurre que Dios, si existe, quiere que dudemos, puesto que no se deja ver. Quien tiene dudas no hace fechorías. ¿Y si Dios no estuviera de acuerdo con que se rebanen cuellos? Porque saber que Dios existe y saber qué es lo que quiere son dos certezas.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Radicalización en las guarderías

Según una noticia que publica El Periódico, agentes antiterroristas británicos visitan guarderías para detectar signos tempranos de radicalización. Pero si esos mismos agentes visitaran, no ya las guarderías españolas, sino los centros de los ya mayorcitos sufrirían un colapso. O, mejor dicho, se partirían de risa, porque tradicionalmente a los británicos les han venido muy bien los descalabros de los demás.
Los sentimientos se pueden manipular y si uno no está listo cuando le atacan por ese lado, puede caer en una trampa que no le interesa en absoluto. Y una vez que ha caído en esa trampa ya es fácil radicalizarle. Alguien radicalizado de este modo viene a ser un instrumento de otras personas, no necesariamente más inteligentes pero sí más astutas. Eso lo saben muy bien los nacionalistas, que no dudan en tildar a su vez de nacionalistas a quienes se les oponen, para desactivarlos.
A los estudiantes españoles no se les prepara para la vida, enseñándoles a pensar por sí mismos, y mostrándoles el valor de la duda. Ambas cosas, pensar por uno mismo y dudar sistemáticamente van en contra de los intereses de los manipuladores, que necesitan llenar los cerebros de los alumnos de certezas, aunque las cosas que se les den como ciertas no sean más que interpretaciones interesadas. Estos manipuladores de nuestros infantes también necesitan llenar sus corazones de odio hacia quienes pueden abrirles los ojos, y con tal motivo los describen como si fueran demonios.
Las siguientes generaciones españolas se van a encontrar con una serie de problemas casi irresolubles, coronados por una deuda gigantesca. Pero nuestra frivolidad, como es natural, no se acaba ahí. En lugar de prepararlos bien para que al menos enfoquen las cosas de modo que quienes les sigan las puedan resolver, se les enseña a perseverar en el error, para que si por algún milagro queda algo en pie cuando tomen el relevo, lo destrocen también.