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lunes, 9 de julio de 2012

Rubalcaba no es la solución

Hacer política de partido siempre está mal. Lo que hay que hacer es política de Estado. Todo el mundo está conforme con eso pero luego lo que estamos cansados de ver es política de partido, y en estos tiempos que corren esa actitud resulta irresponsable.
Ha dicho Rubalcaba algo que en principio podría ser cierto, pero lo ha dicho en clave partidista. Creo que la sensación que da el gobierno de Rajoy es que calculaba que los mercados se comportarían de otro modo con él. Lo que ha dicho Rubalcaba es que se creían que los mercados eran de derechas. Eso es una estupidez. Nadie puede pensar que los mercados son de derechas o de izquierdas. Esa viejecita que busca el kilo de patatas más barato puede representar a los mercados perfectamente. Ese jubilado que busca la mayor rentabilidad para sus ahorros, con el menor riesgo, también. Rajoy no pensaba que los mercados son de derechas, sino que se iban a fiar de él sin más. Pero como en lugar de esclarecer todos los casos dudosos trata de oscurecerlos y de engañar al personal no hay se fíe de él, sean los mercados o los bañistas de una playa, que si lo vieran aparecer correrían a poner a buen recaudo sus toallas.
Rubalcaba también ha dicho otra irresponsabilidad: que ya no se puede hablar de la herencia recibida. ¿Cómo que no? La herencia recibida constituye un problema demasiado grande para la capacidad de Rajoy. Podrían haber hecho los socialistas una destroza menor y quizá Rajoy se hubiera podido lucir, pero se empeñaron en dejárselo imposible. A la catástrofe del gobierno anterior hay que sumar la propiciada por el gobierno actual. De modo que sí que hay una herencia que se hace crecer. No debería quejarse Rubalcaba de que Rajoy continúe la labor emprendida por el gobierno del que formaba parte.
Tampoco ofrece Rubalcaba ninguna alternativa que pueda ilusionar ni da idea de que los mercados le puedan tomar más en serio.

'De Laura y otras muertes'
'Hasta los cuervos picotean las cerezas'
'La energía después de Fukushima'
'Limones dulces'
'Ocurrió en Valencia'
'Los invitados de la princesa'
'La vida y la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer contada a los niños'
'Los mejores dibujos publicados en El País 2004-2011'

jueves, 29 de marzo de 2012

La huelga no era inevitable

Escudier, un brillante artículo, pretende hacer ver que la huelga era inevitable. Pero la brillantez no implica que también haya acierto. Él mismo, tal y como lo explica, da a entender que no, puesto que viene a decir que los sindicatos no tenían más remedio que convocarla, de donde se deduce que los trabajadores han salido a la calle a defender los intereses de los sindicatos.
Puede decirse que España fue vencida por los acontecimientos. La bancarrota está cerca. Los españoles se empeñaron en votar a un irresponsable en las elecciones anteriores, y con éste al mando los leones y algunos despabilados más se lo comieron todo y ahora no queda nada. El dinero que ha desaparecido no se recuperará, ni tampoco es probable que vaya nadie a la cárcel, y si va alguien no será por mucho tiempo. El dinero que falta lo hemos de reponer los de siempre. Muchos de los que pueden, para no pagar, se llevan su capital a ciertos paraísos fiscales y si les pillan no pasa nada. También pueden hacer trampas contables en España. Se sabe que hay mucho fraude fiscal.
El irresponsable, antes de irse, indultó a un banquero. Si hubiera podido también hubiera devuelto la vida a los que han muerto del disgusto por haberse arruinado, o la salud o el trabajo a quienes los han perdido a causa de la crisis. La buena intención no se le discute.
Rajoy no hubiera podido dejar el país en manos de las oligarquías si Zapatero no le hubiera preparado el terreno minuciosamente y al detalle durante las dos legislaturas anteriores. Y ahora hay que cruzar los dedos para que la cosa resulte.
Los sindicatos son parte de este sistema que se nos ha mostrado inviable. Durante los años anteriores han estado cobrando cuantiosas subvenciones y durante el crecimiento de la burbuja inmobiliaria hacían caja. Bien podían haberse ahorrado una huelga que no lleva a ninguna parte. Sólo sirve para aumentar el malhumor y el enfado.

'Cómo escribir una biografía'
'Ostras para Dimitri'
'Confucio y la máquina de café'
'El Terror Rojo'
'Nuevo Brain Trainer'
'Detrás del nombre'
'La fragata Ligera'
'Retorn a l'Illa Blanca'