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lunes, 1 de abril de 2019

Colau, a favor de Vox

La alcaldesa con la que los barceloneses se han castigado duramente, en su contrastada perversidad, sabe que cada vez que trata de forma infame a Vox aumenta el número de votantes de este partido, pero lo hace a costa del PP, que es lo que ella quiere.
No es la única en el mundo de la perversión que actúa así. Y todos retratan con su actitud la calidad moral de sus votantes. Colau no ceja en su empeño de mostrar que la indignidad es su lema y a pesar de ello el número de sus potenciales votantes es muy elevado.
Vivimos en un mundo aparentemente en declive, en el que muchos habitantes de Barcelona (esa ciudad que parecía dispuesta a convertirse en el faro de la modernidad y la cultura) son capaces de votar a ese esperpento llamado Colau, y después de haberla tenido más tiempo del necesario para darse cuenta de que más allá de sus dobleces y mezquindades no hay nada, siguen dispuestos a votarla. Vivimos en un mundo aparentemente en declive, digo, en el que muchos catalanes, a pesar de que presumen de cultos se creen de una raza superior, son capaces de abrazarse a Otegui y fotografiarse con él. Si no les causa repugnancia Torra, ni tampoco Colau, ¿cómo se la va a causar Otegui?
Pero el mundo no está en declive, como parece. Una vez toque suelo, y por ahí anda, sentirá espanto y tratará por todos los medios de remontar el vuelo.
Colau, que se siente muy a gusto con todos los partidos que no respetan la Constitución, ataca con saña, de forma oblicua o de forma directa, a los partidos que sí la respetan. Al odio que profesa ella a los partidos que respetan las leyes, le llama amor. Otra de sus perversidades. 

miércoles, 20 de marzo de 2019

¿Manuel Valls o Karl Jacobi?

Ambos son candidatos a la alcaldía de Barcelona, aunque no son los únicos, por supuesto, aunque en el caso de Colau, que también lo es, cabría decir ‘contra Barcelona’. Esta mujer solo piensa en hacer el mal y cuanto más consiga hacer más contenta está. Hace poco la catalogué como perversa.
Manuel Valls es un señor nacido en Barcelona, pero del que puede decirse que tiene mentalidad francesa y ha llegado a España con sus prejuicios no sobre España, sino de la política francesa y tiene tendencia a extrapolar a nuestra política la de aquel país, lo cual es contraproducente. A grandes rasgos sí se puede hacer, pero al descender al detalle hay diferencias significativas en las que no parece haber caído el señor Valls, y esa falta de cautela por su parte también hay que tomarla en cuenta, porque señala claramente su modo de actuar. Por supuesto que Valls sería infinitamente mejor como alcalde que Colau, que acabará sumiendo a la Ciudad Condal, si sale reelegida, en el descrédito y la fealdad.
Otro de los candidatos es Karl Jacobi, un alemán que vive en Barcelona desde hace varios decenios, que por ese motivo conoce la idiosincrasia de los barceloneses, ama a la ciudad, puesto que los catalufos lo han invitado a que se marche y no le da la real gana, y desea salvarla del caos en la que la ha sumido toda esa faramalla independentista, golpista, podemita y demás.
Que un alemán se convirtiera en alcalde de Barcelona daría mucho prestigio a la ciudad. Se demostraría con ello al mundo que los catalanes no son tan racistas ni desagradables como Torra, ese elemento al que muchos deseamos que dé con sus huesos en la cárcel, y él hace lo posible para que sea así, pero hay un guaperas en el gobierno que se lo consiente todo.
Con Karl Jacobi volverían la ley y el orden a Barcelona. Se acabaría la broma. 

lunes, 29 de octubre de 2018

Ada Colau es una fábrica de monárquicos

En lugar de dedicarse a hacer que Barcelona resulte más habitable y amable, procura todo lo contrario, que resulte agobiante para los que no le votan. Este es el concepto de democracia que tiene esta señora que, con gran desparpajo, siempre tiene esta palabra en la boca.
No vivo en Barcelona, sino en otra ciudad gobernada por alguien tan sectario como Ada Colau, pero si viviera en la Ciudad Condal no es que no quisiera votarla, es que no podría. No puedo votar a alguien que va en contra de la ciudad, que no tiene reparos en causarle perjuicio. Lo penúltimo ha sido la reprobación del Rey. Urge recortar las competencias a los ayuntamientos. En la concesión de licencias de obra, porque puede haber mucho dinero en juego y un ayuntamiento honrado no puede enfrentarse a grandes empresarios, si éstos tienen más codicia que escrúpulos, y si el ayuntamiento no es honrado pues peor. Y habría que prohibirles también hacer el chorra, como es el caso de Colau en el caso anteriormente citado, pero no solo ella y tampoco nada más ese caso. En Valencia, por ejemplo, le han quitado la calle a Castañ Tobeñas, pero no solo a él.
Parafraseando una chorrada de los catalanistas, de todos, se puede decir que Colau es una fábrica de monárquicos. Un ataque tan injusto y estúpido no debería tener más consecuencia que la de estimular la solidaridad y la simpatía con el Rey. Unos patanes han intentado ofender a Su Majestad.
También Torra es una fábrica de monárquicos. Al presidente de la Generalidad se le llama, pomposamente, Muy Honorable. Eso debería quedar en el pasado, el título que le corresponde y le cuadra es el de Muy Mamarracho, pero, eso sí, perteneciente a una raza ‘superior’, altamente desarrollada en el menosprecio al resto del mundo, el racismo, y la tendencia al ridículo.

miércoles, 11 de abril de 2018

Rajoy se ríe de Merkel

El auto del tribunal alemán sobre el cobarde catalán que anda fugado por esos mundos de Dios es tan disparatado que no es necesario ser jurista para apreciar tal circunstancia.
Se percibe tal grado de desfachatez en él que no hay más remedio que pensar que se trata de una deslealtad premeditada, sospecha que acrecientan las declaraciones de la ministra de Justicia alemana, a la que su gobierno no ha tenido más remedio que descalificar, para que la evidencia de la traición no fuera tan grande. Pero la traición ahí queda y el sarcasmo de todo lo ha rodeado el caso también.
Rajoy es Registrador de la Propiedad, o sea que algo de leyes tiene que saber, y además algunos ministros de su gabinete han protestado. ¿Qué tenía que decirle a Merkel? ¿Qué tiene la cara forrada de piel de vaqueta? Los alemanes han hecho eso con engaño y abuso de superioridad. Si hubiera dicho que lo ocurrido es intolerable Merkel se le habría reído en la cara. Entonces, ha definido el comportamiento del gobierno alemán como si hubiera hecho lo que debe y recalcó que Europa es ante todo un conjunto de valores, y a lo mejor la alemana esa se ha dado cuenta de la indirecta. Y puede que no. De donde no hay, no se puede sacar.
Otra cosa que ha demostrado esta alemanada es que los alemanes que residen en España están más civilizados que los que siguen viviendo en su país. Los que están establecidos en Cataluña ya la cantaron las cuarenta al barbado Torrent, otros han escrito cartas a su embajada criticando a esos jueces que han venido a demostrar que algo huele a podrido en Alemania y en general demuestran que se les ha contagiado el espíritu quijotesco de los españoles, aunque algunos de Benisa, de Ibiza, de Mallorca, de Barcelona y de otros lugares estén enloquecidos a causa de los dialectos y les creen preocupaciones.

martes, 27 de febrero de 2018

Colau sí recibió a Otegui

Se da la circunstancia, además, que las personas sectarias capaces de apoyar a Colau únicamente porque la consideran de su cuerda, sin importarles lo que haga, se ríen, porque consideran que tiene una falta de ortografía si ven escrito Otegui de este modo. Es decir, también simpatizan con el etarra.
Como todo el mundo sabe, el comportamiento de Colau con el Rey fue distinto. Y cabe la posibilidad, a pesar de sus pocas luces, que lo que le dijo a Felipe VI fue claramente inconveniente y cerril, pero lo que quería era poderlo contar, porque aunque a la mayoría de los ciudadanos les pareciese mal, a sus votantes, que necesariamente han de tener el cerebro embotado, les gustaría mucho.
Colau no es la única persona del mundo que siente simpatía por el etarra Otegui, muchos nacionalistas corrieron a fotografiarse con él, y eso es una prueba más de que el nacionalismo saca lo peor de las personas. Sin los nacionalistas el terrorismo no habría podido sobrevivir tanto tiempo en España. Está por ver que el nacionalismo haga algo bueno, salvo que se considere que sembrar odio es bueno.
Colau está mucho más cerca moral e ideológicamente de quienes disfrutan destrozando todo, el orden constitucional, la convivencia cívica, lo que sea, que de quienes se esfuerzan en que todo esté en orden y podamos vivir en paz.
El Rey prestó un gran servicio a los españoles con su discurso del 3 de octubre, pero como el agradecimiento es propio de los espíritus elevados, los nacionalistas están incapacitados moral y éticamente para entenderlo. También ha acudido a Barcelona a defender algo importantísimo para España, pero sobre todo para esa parte de España que se llama Barcelona y que tiene a una alcaldesa tan lamentable como Colau. El Rey cumplió con su deber, a pesar de que sabía que no todos iban a hacer lo mismo y que, por tanto, tendría que soportar desplantes y groserías.


martes, 16 de enero de 2018

Tabarnia ya tiene presidente

En situación normal, la idea de Tabarnia sólo podría ser considerada como una broma, algo sin sentido, pero ocurre que en donde los nacionalistas logran implantarse desaparece la normalidad, desaparece la razón y la locura se apodera de todo.
Boadella tuvo que irse de Cataluña, para escapar de aquel ambiente irrespirable. Invitó a alguien a pasear con él por las calles de Barcelona, para que viera con sus propios el nivel de degradación ciudadana. De vez en cuando saltan a los medios noticias de los vándalos que a menudo se acercan a sus propiedades.
Los nacionalistas siempre tienen la palabra democracia en la boca, porque no saben que sólo puede decirse que la hay en donde alguien que piense lo contrario que la mayoría puede caminar tranquilamente por sus calles. Los verdaderos demócratas tratan de rescatar Barcelona de los energúmenos que se han apoderado de sus calles.
Boadella es una de las personas que mejor conoce Cataluña, sabe llegar como pocos al alma del catalán. No pueden decir lo mismo esos que dicen defenderla y en realidad la están hundiendo y no les importa y que con el hundimiento se empobrezcan los catalanes y desaparezcan muchas de las cosas que dicen, de boquilla, amar.
Boadella es más catalán que todos esos sinvergüenzas y no cabe duda que el sufrimiento que le ha tenido que provocar ver la deriva infame a la que Pujol y sus secuaces abocaban a Cataluña le sirvió de acicate para irse.
Tabarnia no tiene más remedio que hacerse realidad, porque la locura de los nacionalistas es incurable. Sólo empiezan a meditar cuando pasan por la cárcel. El primer paso, con el nombramiento de Boadella está dado. En su discurso ha demostrado su conocimiento del mundo catalán al referirse en varias ocasiones a los rufianes, auténticos esperpentos de la comedia.
Los siguientes pasos en orden a la conversión de Tabarnia en una realidad tendrán que ser más formales.


miércoles, 27 de diciembre de 2017

Tabarnia, consecuencia lógica

Un articulista catalán comenta que los secesionistas sabían que sus dirigentes les habían mentido y enumera a continuación los principales engaños y concluye diciendo que a pesar de todo les han votado.
Construir un Estado nuevo con algunos cientos de miles de personas enloquecidas y sin capacidad de raciocinio es un disparate, pero es que sus dirigentes están igual de enloquecidos y no parece que haya remedio para ninguno.
Se ha llegado a este punto porque desde el principio de la democracia se les dio a los nacionalistas más poder del que realmente tenían entonces y se permitió que otros partidos nacionalistas, sucursales de uno nacional, usasen ropajes socialistas.
Los nacionalistas aprovecharon las facilidades y se adueñaron del terreno. Los españoles, a causa de las monarquías absolutistas y las dictaduras, están acostumbrados a no protestar, por temor a las represalias. Los nacionalistas se han servido de los métodos nazis (señalar al disidente, para aislarlo y discriminarlo), para reforzar ese temor, para que los disconformes no se atrevieran a exteriorizar su parecer.
Pero el nacionalismo no puede llevar más que a la catástrofe. Ha roto todo lo que se podía romper en Cataluña, familias, amistades, negocios. Ha quebrantado, tal vez para siempre, la salud mental de muchos. Ha destruido la capacidad de razonar de un considerable número de personas.
Y ahora hay catalanes que quieren escapar de la catástrofe, o al menos salvar lo que puedan y ha surgido Tabarnia, cuyo nombre se ha formado tomando como base los de Tarragona y Barcelona. La aspiración de este territorio es separarse de Cataluña y formar una nueva Comunidad Autónoma, idea que pone de los nervios a los separatistas, que les hacen todas las trampas que pueden, como siempre, puesto que es su modo de hacer las cosas, y han llegado incluso a borrar su nombre de la wikipedia.
En resumidas cuentas, el viaje de los separatistas ha llegado al final y a unos les espera la cárcel y otros tendrán que lidiar como puedan con su desorden emocional.


martes, 5 de septiembre de 2017

¡Ojo con la islamofobia!

«- Sura 5:51: ¡Creyentes! No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Alá no guía al pueblo impío.
- Sura 8:12: Cuando vuestro Señor inspiró a los ángeles: "Yo estoy con vosotros. Confirmad, pues, a los que creen! Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles el cuello, pegadles en todos los dedos!".»
La consigna es integrar a los musulmanes, sobre todo en Cataluña, porque como no hablan español les costará menos aprender catalán. A los hispanoamericanos les cuesta más entender que tengan que aprender catalán.
Los musulmanes pueden planificar los atentados sin que nadie los moleste ni les pregunte qué es lo que piensan conseguir con eso.
Y una vez que los han llevado a cabo enseguida se instala el observatorio de la islamofobia, para cortar de raíz todo conato en ese sentido.
Porque todo el odio ha de centrarse en el PP, partido al que se ha concedido el monopolio de defender lo español, y tampoco lo español, sino la razón, la sensatez, la ley. No se puede, según ellos, malgastar ni una brizna de odio, todo ha de estar enfocado al PP.
La cristianofobia sí está permitida y si una desvergonzada entra en tetas en un templo, hay que aplaudirla. Si dicen ¡arderéis como en el 36! es libertad de expresión.
Si una guarra mea en la calle y, además, se ufana de ello es posible que le den un cargo en el ayuntamiento de Barcelona.
Si alguien protesta, siquiera sea tímidamente, de que no se hubieran puesto marmolillos en las Ramblas, responde Colau que no los pusieron para que pudieran pasar las ambulancias, pero es que no se había dicho que tuvieran que ponerlos después del atentado, sino antes.
O sea que con esta gente no hay quien se aclare, o sí. Lo único que les preocupa es la islamofobia.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Mozos de cuadra

Como reivindica Justo Coll Villanueva, UPyD -partido por el que hizo mucho, pero no por el partido en sí, sino por el ideario que defendía- es la única formación política que llevaba en su programa la recuperación de algunas competencias y la supresión de instituciones u organismos inútiles.
Evidentemente, una de las competencias que no debió transferirse nunca es la policial. Cada vez es más obvio. A estas alturas todo el mundo sabe, y no se lo calla, que el brutal atentado de Barcelona pudo y debió impedirse.
Los mozos de escuadra pueden ser tan buenos como los demás policías, pero sus mandos dejan mucho que desear. Glorioso fue el momento en que quisieron negar que uno de los mozos había estado en la Legión. Y trataban de convencer a la gente de ello.
Hay un centro, cuyo nombre se me ha olvidado, que coordina las labores de los distintos cuerpos de seguridad de España, al que tienen acceso los mozos de escuadra. De ese centro reciben información, pero ellos nunca aportan nada. Ese comportamiento desleal. ¿Cómo va a proteger a los ciudadanos un cuerpo de policía cuyos jefes don desleales? El Estado cede al gobierno regional de Cataluña ciertas competencias policiales y este gobierno, lejos de corresponder a tanta generosidad, se comporta de forma desleal. Eso es motivo más que suficiente para que se les arrebaten esas competencias y también para que los catalanes ejemplares les vuelvan la espalda asqueados.
El independentismo puede ser ilógico, irrazonable o contraproducente y a pesar de todo eso, legítimo.
Lo que ya no es legítimo y ningún demócrata lo debe tolerar -y si lo tolera deja de ser demócrata- es el quebrantamiento de las leyes, la constante burla al Estado, el engaño, la mentira y la tergiversación permanentes, la incitación al odio y el desprecio a los ciudadanos que no se tragan la bola. Los catalanes deben abrir los ojos y darse cuenta de que la gentuza que hay en la Generalidad les está perjudicando mucho.