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martes, 8 de mayo de 2018

No es criminalización de la escuela catalana

Los nacionalistas catalanes no son Cataluña, sino parte de Cataluña. No deben imponer su voluntad a los demás, aunque lo intentan por todos los medios a su alcance.
Los nacionalistas son totalitarios. El nacionalismo es incompatible con la democracia. Cuando los nacionalistas hablan de democracia, y no dejan de hacerlo, es para corromperla, vejarla, tergiversarla. Los nacionalistas necesitan tergiversarlo todo, corromperlo todo, mentir en todo.
UGT y CC.OO. convocaron una manifestación, a la que asistieron unas decenas de docentes, para protestar contra ‘la criminalización de la escuela catalana’. Pero los sindicatos son parte del Estado, puesto que se financian con las subvenciones y, por tanto, son desleales cuando se rebelan contra él.
Por otro lado, la Justicia hace su labor. No puede haber democracia en donde no funciona, ni tampoco tendrían en este caso ninguna posibilidad de defenderse los trabajadores.
Las acusaciones que pesan sobre los profesores por los que se manifiestan esos sindicatos son muy graves y los perjudicados por las presuntas actuaciones de esos profesores son unos niños, los seres más indefensos, los que más obligación tenemos de cuidar.
Lo que ocurre es que los niños no se afilian a los sindicatos, por lo cual, quizá, no los consideran dignos de atención. Además, esos niños son hijos de guardias civiles, unos trabajadores que a cambio de unos sueldos ínfimos, -sobre todo si se comparan con los de Rufián o Rahola, que no consta que aporten nada bueno a la sociedad-, y con riesgo de sus vidas muy a menudo nos protegen a todos y gracias a ese esfuerzo tan generoso podemos vivir de forma civilizada. Parece que estos trabajadores tampoco merecen el respeto de los sindicatos citados y es que puede darse el caso, aunque ignoro este extremo, de que no puedan afiliarse a esos sindicatos.
En cualquier caso, y puesto que estamos en época de cambios, habría que considerar la conveniencia de quitarles las subvenciones a los sindicatos y obligarlos a financiarse con las cuotas de sus afiliados. Seguramente esto los impulsaría a ir por la senda del bien.

martes, 1 de mayo de 2018

Esos sindicatos no

Los sindicatos son necesarios, eso es una obviedad. Del mismo modo que no puede haber democracia sin jueces y periódicos independientes tampoco puede haberla sin sindicatos.
Pero estos sindicatos que tenemos aquí, CC.OO. y UGT no son los más adecuados para defender a los trabajadores. Siempre, o al menos muy a menudo, están en contra de sus intereses. Han estado y seguramente siguen estando en contra de los intereses de los trabajadores en Cataluña, porque cuando se está en contra de la ley se está en contra de los trabajadores, especialmente de los más indefensos. Si alguna defensa tienen las personas más vulnerables es la ley. Cuando se critica la labor de los jueces, o sus medidas, se deja desamparados a los frágiles.
Cuando se está a favor de los nacionalistas se está en contra de los trabajadores, porque la finalidad de los nacionalistas no es hacer un mundo mejor, sino llevar a la gente a donde ellos, los nacionalistas, quieren. A los nacionalistas no les importa que por su causa se rompan familias, se rompan amistades, se destruyan puestos de trabajo, como ha ocurrido en Cataluña y en el País Vasco; el nacionalismo se basa en sembrar odio y fomentar el egoísmo, y ninguna de ambas cosas es buena para los trabajadores.
Esos dos sindicatos, además, colaboran muy activamente en la barbaridad que supone que se obligue a la gente a aprender lenguas y dialectos que no son de su interés, ni pueden serlo, salvo que sean sus lenguas maternas o piensen dedicarse a la filología. Este cometido no es muy propio de los sindicatos, que en cualquier caso deberían hacer lo contrario, es decir oponerse a que se obligue a los funcionarios a aprender algo que no es necesario para el desempeño de sus funciones.
Estos sindicatos perciben muchas subvenciones del Estado y en cambio lo traicionan cuando se alinean con los separatistas y otros especímenes.

martes, 21 de noviembre de 2017

UGT pide algo que ya se le da

Todo el mundo sabe que los sindicatos son necesarios e imprescindibles, pero de lo que se ha dado cuenta menos gente, es que los sindicatos españoles, al menos los dos mayoritarios, han errado el camino.
No se han planteado la idea de que deben ganarse la voluntad de los trabajadores con su esfuerzo, sino que dan por hecho que ya se la merecen de antemano.
En mi opinión, a dirigentes sindicales les interesa más su sindicato que la suerte de los trabajadores. Es decir, el hecho de que un trabajador concreto tenga razón en alguna disputa con la empresa no les conmueve tanto como alguna reivindicación menor que el sindicato haya planteado. Que a algún trabajador no afiliado ni siquiera se le respeten los derechos humanos no les preocupa.
Al menos los dos sindicatos mayoritarios, UGT y CC.OO. en el Reino de Valencia ni siquiera respetan la denominación oficial, que es Comunidad Valenciana. Ambos sindicatos optan por el dialecto catalán https://www.change.org/p/alcalde-de-valencia-al-alcalde como vía de comunicación. De modo que un trabajador que quiera afiliarse a alguno de estos dos sindicatos, porque si no lo hace seguramente no lo van a defender si tiene necesidad de ello, ha de consentir en que de entrada le hagan comulgar con ruedas de molino. O sea, se humilla al trabajador imponiéndole algo en lo que quizá esté de acuerdo, pero en lo que no debería estar conforme es en que se lo impongan. Además, si la mejor defensa de un trabajador es el cumplimiento de la ley y se empieza no cumpliendo algunas el asunto no presenta buen cariz.
Los sindicatos deberían vivir de las de los afiliados, pero como no consiguen ni de lejos tener los suficientes, viven de las subvenciones, que es como si todos los ciudadanos pagáramos una cuota.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Las empresas de los sindicatos

El dinero público en España da para mucho en unos casos, y poco en otros. Las subvenciones que se reparten deberían tildarse de escandalosas. Y no hay nadie que trate de arreglar este desaguisado, del mismo modo que a ninguno de los que podían puso empeño en desinflar la burbuja inmobiliaria y dejaron que estallara sola.
La cantidad que perciben los partidos políticos y los sindicatos de las cuotas de sus afiliados son ínfimas, de modo que se financian de forma mayoritaria de las subvenciones que reciben del Estado. Y esto les parece bien. También algunas organizaciones de la patronal reciben dinero de los impuestos.
Los sindicatos mayoritarios son, además, propietarios de un buen número de empresas y gestionan otras. Las sociedades controladas por los sindicatos tienen unos activos que quizá superen los 250 millones de euros, y sus beneficios pueden sobrepasar los diez millones de euros anuales.
Si todo esto lo hubieran conseguido gracias a las subvenciones y las comisiones que se llevan gracias a los ERE y demás actuaciones sindicales, no cabe duda de que la legislación española es muy generosa con ellos. Y también con los partidos políticos y asociaciones de la patronal.
Mientras que un trabajador ha de buscarse la vida, UGT y CC.OO., tienen la vida asegurada. Cada año cobran su subvención, y quizá de año en año se la suben.
Sería cuestión de establecer una verdadera democracia, sin disciplina de voto, y con funcionamiento interno en los partidos políticos y los sindicatos acordes con este sistema política. Lo ideal sería que se financiaran con las cuotas de sus afiliados y si no hubiera modo de que éstas fueran suficientes, los criterios para dar las subvenciones deberían ser otros, y fundamentalmente deberían estar relacionados con el número de afiliados que estuvieran al corriente de los pagos. En realidad, se trataría de quitarles parte del poder que tienen, para entregárselo a los ciudadanos y trabajadores.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Los altos directivos bancarios no se chupan el dedo

No hay más que ver cómo estaban las entidades que dirigen hace unos pocos años y cómo están ahora y, al mismo tiempo, comparar la situación personal de cada uno de esos altos directivos bancarios en idénticas ocasiones.
Estos personajes que ocupan cargos tan altos y que se aplican unas retribuciones más altas todavía, con la excusa de que si no fuera así se irían a otro sitio (a la vista de los resultados, más valdría que lo hubieran hecho), llevan muchos años exigiendo que se recorten derechos a los trabajadores y que se les reduzca el salario. Lo han conseguido, al menos parcialmente, porque aún no están conformes, con un gobierno socialista. La excusa para recortar derechos de los trabajadores es crear empleo. Pero no se han puesto plazos para esto último.
Para ellos, para los altos directivos no rige ningún recorte. Han alcanzado sus puestos de trabajo porque son muy listos, y lo demuestran subiéndose sus propios sueldos.
Un estudio reciente de CC.OO. indica que el sueldo de estos personajes se multiplicó en los últimos seis años, y no se sabe dónde estaba el Banco de España. ¿Cómo es que no ha dicho nada?
Por su parte, los directivos de las cajas han aprovechado la conversión de éstas en bancos, con ayuda oficial, para aumentar significativamente sus salarios. No puede decirse que se chupen el dedo.
Se viene advirtiendo, por otro lado, que la falta de crédito estrangula a muchas empresas. Y las entidades financieras tratan de justificar este modo de proceder, remitiendo a la situación en la que estamos inmersos. Pero resulta que ellos sí que se autoconceden, según el citado informe de CC.OO., cuantiosos préstamos.
Ellos son, en gran parte, responsables de la crisis que sufrimos, y pagamos, los demás. Ellos, ya se ve, ni la sufren, ni la pagan.