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miércoles, 26 de septiembre de 2018

Escrito por Tsevan Rabtan

«Así que, tenemos a Espada, un tipo arrogante de cojones, alguien que tiene una opinión sobre sí mismo la hostia de elevada, que ha decidido no dar facilidades.».
Pero si lo comparamos con Cervantes, no el escritor sino el hombre, que llevó a cabo tantas hazañas heroicas, que se comportó siempre con nobleza y lealtad, el tal Espada se nos viene abajo estrepitosamente y se nos queda en nada. Pero no Espada, sino casi cualquiera.
A estas alturas de la historia, cuando sabemos que se han llevado a cabo tantas acciones grandiosas, que ha habido personajes que hay rayado a tal altura, resulta evidente que para tenérselo tan creído hay que empequeñecer mucho el campo de visión, porque en cuanto se ensanche un poco, sólo un poco, es suficiente para que aparezca ante la vista algún personaje cuya comparación con él nos convierte a la inmensa mayoría en insignificantes.
Estas consideraciones llevan a la conclusión de que la humildad y la modestia son unas virtudes necesarias y que quien hace uso de ellas demuestra tener los pies en la tierra y una mirada que trata de ver más allá del horizonte.
Pero la cuestión no es que Espada se crea tan grande, sino que Tsevan Rabtan lo haya escrito como si eso fuera normal. Pero no sólo este reconocido jurista y escritor, sino que también hay doctores en filosofía, con un amplio historial académico y literario en su haber, y afamados y afamadas columnistas que también piensan lo mismo y lo aplauden con entusiasmo.
Tampoco es el único con tan alto concepto de sí mismo, son abundantes los que demuestran la misma afición. Y muchas veces no se sabe si es que ponen la luz corta para no ver más que lo que les conviene o lo suyo es pose, porque se han dado cuenta de que a las masas les enardece la ficción, porque temen a la verdad.

viernes, 17 de julio de 2015

Un Aníbal, de Público

En Caffereggio, el título de un artículo me ha llamado la atención y me he dicho: vamos a leer. Al hacerlo he pensado que este Aníbal, al igual que el cartaginés, ha sido educado en el odio, uno a los romanos y el otro a la derecha.
Si la conocida como sueltaetarras se pone el uniforme de la izquierda todo lo que haga o haya hecho está bien, se trate de agilizar los desahucios, o de copiar lo que hace Maduro. ¡Ah, si dijera es de derechas! Si se diera el caso, todo estaría mal, lo de los desahucios un crimen.
Dice este Aníbal que Espada es como Ussía, pero con menos gracia y más pelo. Hoy en día todo se reduce a la gracia y al pelo. Al final será obligatorio llevar coleta y habrá que prestar atención porque cuando se dé el caso Anasagasti podrá hacer una obra de arte. No hay mal que por bien no venga.
La gracia y el pelo. Para gracia, la de Moncho Borrajo, que como no sabe hacer lo de la ceja no le dejan hacer reír a la gente. Tener gracia consiste en hacer la ceja con los dedos, o llevar coleta. No creo que a Ussía le dé por ahí. Hace tiempo que no leo a Ussía y también hace tiempo que no leo a Espada. Hay muchas cosas que hacer en la vida y no se puede estar en todo.
Dice este Aníbal que Espada habla de las labores de Carmena. Supongo que se refiere a las labores propias de los engañabobos. No conozco las claves de Espada, porque, como he dicho, hace tiempo que no lo leo, pero los tiros pueden ir por ahí.
También dice este Aníbal que malgastó su dinero al comprar ABC. Y yo malgasté mi tiempo al leerlo a él. No sé qué será peor. En cualquier caso, hay que sacarle partido al asunto.

domingo, 13 de junio de 2010

Racista Pujol

Jordi Pujol es tenido por un político de fuste, e incluso los más atrevidos le tildan de estadista. Nada de eso es cierto ni lo puede ser, no es más que un personaje vulgar que se subió a un determinado carro, cosa que le ha permitido medrar. Pujol sin la “causa” no es nadie. Una muestra de su capacidad viene en este texto que reproduce Arcadi Espada:
«El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido […], es generalmente un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. Introduciría en ella su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir su falta de mentalidad.»
Sobre el mismo se pueden hacer todas las consideraciones que se quiera, pero lo cierto es que eso es lo que hay. Jordi Pujol es tan racista como Xabier Arzalluz. Quienes le han venido alabando por su forma de hacer, sin darse cuenta de que estaba exprimiendo todas las ventajas que indebidamente da la Constitución a los nacionalistas, no tienen más opción que abrir los ojos de una vez por todas. Y quienes le han venido votando y sosteniendo deberían sentir vergüenza. Duran i Lleida, pongamos por caso, tan duro con Zapatero, tan ciego con Pujol. ¿Qué idea tienen estos tipos del ser humano? ¿Cómo creen que se forma su personalidad y de dónde saca su fuerza para vivir? Lo que sí saben es explotar sus debilidades.
'Diccionario Web 2.0'
'Tiempo de vida'
'Bajo toda la lluvia del mundo'
'¿Quiere usted hablar mejor?'
'Sabiduría esencial'
'La llave del secreto'
'El estupor y la maravilla'
'Mil millones de mejillones'