Hace unas fechas, Darío Valcárcel trató con desparpajo el episodio que Aminetu Haidar decidió protagonizar en defensa de su dignidad, cuando lo que esperaban quienes la atropellaron es que rumiara su desamparo por las esquinas. Escribió el Señor Valcárcel que Aminetu Haidar se comportó despectivamente con el país que la acogía, cuando lo cierto es que el gobierno español fue cómplice del marroquí. De no ser así, otro hubiera sido el desenlace.
Con el mismo desparpajo ignora Darío Valcárcel que Marruecos viola sistemáticamente los derechos humanos de los saharauis. Pero ya se sabe la suerte que les toca a los pobres. Tras el fin de la huelga de hambre, el Polisario interpretó que había sido una victoria de su causa. No era cierto, alguien tuvo la habilidad de encontrar una fórmula que ni Aminetu Haidar ni el Frente Polisario podían rechazar. Evitada la muerte, que habría constituido un escándalo internacional difícil de manejar, ahora todo se reduce a Marruecos endurezca las medidas contra los saharauis, mientras la ONU, y los gobiernos español, francés y estadounidense hacen la vista gorda. Fatimetu Mint Rahel fue a visitar a Aminetu Haidar a su casa, en donde cumple arresto domiciliario, y a la salida fue detenida, interrogada y golpeada. Así se las gasta Mohamed. Una vez que ha comprobado la fuerza de la Ghandi saharaui no volverá a darle otra oportunidad de sobresalir internacionalmente. Los métodos para anulara ahora son otros.
Es curioso ver como callan ante un caso particular quienes lanzan grandes proclamas en el ámbito general, cosa que hace muy bonito y que no compromete a nada, como se va viendo. Cualquier error que se le pueda achacar a un pobre sirve como excusa para abandonarlo entre las garras del mal, mientras a los poderosos se les perdonan grandes atrocidades. La excusa de que Marruecos es un dique para el terrorismo islámico no sirve: la injusticia sirve para generar vocaciones terroristas.
Con el mismo desparpajo ignora Darío Valcárcel que Marruecos viola sistemáticamente los derechos humanos de los saharauis. Pero ya se sabe la suerte que les toca a los pobres. Tras el fin de la huelga de hambre, el Polisario interpretó que había sido una victoria de su causa. No era cierto, alguien tuvo la habilidad de encontrar una fórmula que ni Aminetu Haidar ni el Frente Polisario podían rechazar. Evitada la muerte, que habría constituido un escándalo internacional difícil de manejar, ahora todo se reduce a Marruecos endurezca las medidas contra los saharauis, mientras la ONU, y los gobiernos español, francés y estadounidense hacen la vista gorda. Fatimetu Mint Rahel fue a visitar a Aminetu Haidar a su casa, en donde cumple arresto domiciliario, y a la salida fue detenida, interrogada y golpeada. Así se las gasta Mohamed. Una vez que ha comprobado la fuerza de la Ghandi saharaui no volverá a darle otra oportunidad de sobresalir internacionalmente. Los métodos para anulara ahora son otros.
Es curioso ver como callan ante un caso particular quienes lanzan grandes proclamas en el ámbito general, cosa que hace muy bonito y que no compromete a nada, como se va viendo. Cualquier error que se le pueda achacar a un pobre sirve como excusa para abandonarlo entre las garras del mal, mientras a los poderosos se les perdonan grandes atrocidades. La excusa de que Marruecos es un dique para el terrorismo islámico no sirve: la injusticia sirve para generar vocaciones terroristas.