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martes, 23 de diciembre de 2014

Consejo a la infanta Cristina

Lo que debería hacer la infanta es cambiar de abogado inmediatamente. Ya dio a conocer Jorge Solé Tura en su libro Nacionalidades y nacionalismo en España. Autonomías, federalismo y autodeterminación el repentino afán que sintió Miguel Roca Junyent por ir al retrete en un momento crucial.
Quién sabe si puesto que estamos en navidad no le da por ir a ocupar el sitio que le es propio en el Belén. Me refiero al belén tal y como lo montan en Cataluña, porque en el Reino de Valencia no se estila cierta figura, que sería la que se le acomoda al supuesto súper hombre. Aunque es probable que los catalanistas valencianos si la pongan, y de mayor tamaño incluso.
Lo de súper hombre tiene que ver con la gran cantidad de empleos que tiene este señor y lo de supuesto se justifica en el hecho de que aunque es probable que cobre de todos no es absolutamente seguro que pueda estar en todos. Si además ha de estar en el belén...
Miguel Roca Junyent es un señor al que personalmente parecen haberle ido bien las cosas. No se puede decir lo mismo de las personas por las que ha trabajado. La calidad de vida de los catalanes empeora de forma constante. Lo que ocurre es que los del partido de Roca señalan a España como culpable. Quizá lo sea. Si cuando Roca fue a chivarse a Solchaga de las cosas que hacía Pujol el otrora conocido como El enano de Tafalla hubiera reaccionado de acuerdo con los intereses de la mayoría las cosas habrían cambiado mucho. Pero Solchaga se lo contó todo a Pujol y éste y Roca siguieron siendo tan amigos. Se conoce que los dos se tenían cogidos uno al otro por no sé dónde.
Y la infanta ha ido a confiar en ese y ya ve dónde está. Él, probablemente, ha ganado algo. Ella, probablemente, nada.

sábado, 22 de noviembre de 2014

La mala memoria de Alfonso Guerra

Critica el autor de la frase “quien se mueva no sale en la foto” la deriva del PSC hacia el nacionalismo. Olvida el buen hombre, que como habrán adivinado los lectores, no es otro que el otrora todopoderoso Alfonso Guerra, su responsabilidad en el asunto.
En España se da el caso curioso de que abundan los nacionalistas de izquierdas, cosa insólita puesto que las izquierdas son incompatibles con el nacionalismo. Quizá la cosa provenga de los tiempos del tardofranquismo, cuando el PSOE y los nacionalistas jugaban a oponerse al dictador y de ahí nació una simpatía entre ambos. Los nacionalistas colonizaron culturalmente a las izquierdas y ahora el nacionalismo está a punto de culminar su acción destructiva mientras la izquierda española no se explica su desorientación.
Si los nacionalistas obtuvieron tantas ventajas en la Transición ello se debió al apoyo decidido de la izquierdas, fundamentalmente del PSOE. Según cuenta Jorge Solé Tura en su libro Nacionalidades y nacionalismo en España. Autonomías, federalismo y autodeterminación, durante la redacción de la Constitución el diputado Letamendía propuso que se incluyera en ella el derecho de autodeterminación, y dos diputados, uno de CiU. Miguel Roca Junyent, y otro del PSC, Rodolfo Guerra, emularon al típico caganer catalán para no votar. Y no sólo eso, sino que además le mandaron una nota al propio Jorge Solé Tura, a través del ujier, para que hiciera lo mismo. En lugar de hacerles caso, este otro catalán, lo contó en un libro.
Si Alfonso Guerra en aquel entonces hubiera impedido la actitud indigna de Rodolfo Guerra, ahora no tendría esos problemas con el PSC. Y si antes de eso no hubiera consentido que CiU colonizara ideológicamente al PSOE, nos habríamos ahorrado muchos disgustos. En aquellos momentos gloriosos del PSOE muchos de sus integrantes ya eran nacionalistas.
A Guerra le gustaba sentirse poderoso y tenía infiltraos en todos los partidos y luego presumía de ello en el Congreso, y no se enteraba de que en su partido se estaba incubando el germen de su destrucción.


 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Reveladora anécdota de Roca Junyent

Y lo contratan como abogado y lo nombran consejero de una gran cantidad de empresas. La anécdota la ha sacado Francisco de Carreras de un libro de Jorge Solé Tura. El mito construido en torno a aquellos años preconstitucionales va cayendo poco a poco.
Durante la redacción de la Constitución, el diputado Letamendia quiso introducir el derecho de autodeterminación. El representante del PNV se abstuvo. Miguel Roca Junyent se fue corriendo al aseo para no votar. Le acompañó el representante del PSC. Para acabarlo de arreglar, esos dos le mandaron una nota a través del ujier a Jorge Solé Tura para que hiciera lo mismo.
Estaban redactando algo tan importante para todos los españoles como la Constitución y no se les ocurrió nada más que simular una urgencia para no votar un punto, y urgieron a otro para que hiciera lo mismo. Ese es el sentido de la responsabilidad de ese par y ese es el respeto que demostraron tener a los ciudadanos. Y encima sectarios. ¿Qué les inducía a pensar que Solé Tura les secundaria? ¿Pensaron que por el simple hecho de que era comunista se iba a comportar de modo tan lastimoso?
Felipe González y Alfonso Guerra, que por aquel entonces dominaban por completo al PSOE, tienen algo que decir, porque de ningún modo debieron consentir que el diputado del PSC se ausentara.
El talante con el que se afrontó la Constitución estuvo lleno de trampas y cobardías. No hubo un intento de buscar unos ideales que fueran el punto de referencia de los ciudadanos. La ocasión era grandiosa y eso sí que lo vieron todos los protagonistas. Ellos se sentían como estrellas de cine, se regodeaban en ese pensamiento. No eran tiempos para pensar en el lucimiento, sino en el bien común. Pero algunos, cuando tocaba procurar el bien común simularon tener diarrea.