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sábado, 15 de noviembre de 2014

Rajoy, ¿maquiavélico?

Con respecto a la pasividad de Rajoy ante la catalufada del 9/11, ese desafío a la ley en el que unos cuantos desaprensivos exteriorizaron tranquilamente su odio al resto de españoles, Pablo Sebastián ha escrito lo siguiente:
«Pero puede que también, y este quizás podría ser el mejor argumento para ese desistimiento constitucional, que en la Moncloa hubieran llegado a la conclusión de que Artur Mas es un chollo, una catástrofe política y el rey de la confusión, amén de un vago y mal gobernante, que tiene abandonado el gobierno de Cataluña desde el día primero de agosto. Y puede que, por todo ello los monclovitas decidieran que había que evitar su ‘martirologio’ porque ello le daría alguna consistencia a su proverbial vaciedad.»
Particularmente, creo que es posible que en la Moncloa hayan pensado eso mismo y si no es el argumento principal que maneja Rajoy, al menos sí que puede ser uno de los secundarios.
Pero ese argumento tampoco sirve, porque la única opción que tiene un dirigente político es cumplir la ley y hacerla cumplir. Todos los políticos lo han jurado o prometido, también aquellos malos catalanes (catalufos) que participaron en la fechoría.
El gobierno no debe consentir que los catalanes respetuosos con las leyes, sea cual sea su ideología, queden desamparados ante la chulería, prepotencia, malos modos, insultos y amenazas de los antidemócratas. Esos que dicen que democracia es lo que no es, que interpretan las cosas a su gusto y que mienten más que hablan.
Las cosas tampoco quedan ahí, porque el desleal gobierno catalán derrocha el dinero de los contribuyentes en fomentar o permitir que se fomente el boicot a los productos del resto de España, en subvencionar entidades de otras comunidades autónomas con fines imperialistas, y no se sabe cuanto costaron esas delictivas votaciones que fueron seguidas con aprensión por los demócratas. Puesto que Mas se autoinculpó justo sería que se le obligara a pagarlo de su bolsillo.

lunes, 20 de noviembre de 2006

Huelga en La Moncloa

Los limpiadores de la Moncloa se plantan para no sacar más de paseo el perro de Zapatero. Respetar a un subordinado significa no exigirle nada más que lo estipulado en el contrato. Si resulta, como indica la noticia, que los más altos mandatarios del país vienen incumpliendo sistemáticamente algo tan elemental lejos estamos de poder confiar en ellos.
Anteriormente, se encargaban de este servicio otras empresas, que solían pagar un plus por estos extras, lo cual tampoco es correcto. La actual empresa se niega a recompensar estos servicios, motivo por el cual los trabajadores de La Moncloa han decidido ir a la huelga. Resulta sumamente extravagante y elocuente que 0curra lo antedicho. Resulta difícil de creer que todo un presidente del gobierno, o alguno de sus familiares, exija a los trabajadores que saquen a pasear al perro, que hagan de canguros o tareas similares. Lo correcto sería que contratasen estos servicios a las empresas o personas adecuadas. Y estas personas que demuestran tan escaso respeto por el prójimo son las que luego dictan leyes y obligan a cumplirlas.