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martes, 9 de octubre de 2018

Montserrat Caballé, “casada con un extranjero”

Si hubiera estado casada con un rumano no se lo habrían dicho, pero resulta que su ahora viudo es aragonés.
Luego arguyen los catalufos que las personas decentes odiamos a los catalanes. No señor. Nos defendemos con argumentos razonables y con base firme de las estupideces de los sandios. El hecho de que sean muchos no les quita ni un ápice de sandez. Sabemos distinguir entre catalanes y catalufos o catalanistas.
Montserrat Caballé y su familia merecían otro trato, ser tratados con respeto y cariño, pero ya se ve que el catalanismo está reñido con la bondad, con los buenos sentimientos, con el decoro y la educación. El catalanismo necesita el odio, ha de sembrar rencor y furia, mezquindad y mala educación, porque sin estos componentes se diluye en la nada.
El catalanismo necesita inventar agravios, tergiversar la historia, avasallar al otro, para luego protestar porque no se ha dejado. Presumen de que la suya es tierra de acogida, en momentos en que hacerlo puede entenderse como un reproche a los demás -eso es lo que les gusta a los catalanistas, creerse superiores, ofender a otros-, y luego llaman extranjero a uno de Zaragoza. O de Soria, si fuera el caso.
A Montserrat Caballé la insultó de ese modo -llamando extranjero a su marido- nada menos que el consejero de Cultura del gobierno regional catalán, que, sin duda, pensaba que su mentecatez, por no llamarla infamia, iba a quedar impune, pero la extraordinaria soprano no se achantó e hizo ademán de irse, con lo cual obligó a Marta Ferrusola, la madre superiora, a salir al quite y solucionar el momento difícil.
Los catalufos hubieran querido poder convertir a la diva en un objeto suyo, en un icono, en un símbolo, pero ella prefirió ser persona y cultivar la educación, la ternura, la sensatez.
2016.Año bisiesto' 
'El Parotet y otros asuntos'

'Diario de un escritor naíf'
'Yo estoy loco'
'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades'
'1978.El año en que España cambió de piel'
'Mujeres de Roma'
'Diccionario de elogios, piropos y voces galantes'

sábado, 12 de mayo de 2018

El rufianesco tuit a la Guardia Civil

Cierto sujeto que se embolsa cada mes una cantidad mucho mayor que la que se paga a los guardias por una actividad cuyos beneficios para la sociedad son infinitamente menores que los proporcionados por los miembros de la benemérita disfruta escarneciéndolos en donde puede.
Este sujeto, cuya depravación es pública y notoria, puesto que se dedica a tratar de agradar a los catalufos, con el fin de seguir contando con su favor, sabe que cuando necesite la ayuda de la Guardia Civil, si se da el caso, la tendrá, porque es muy consciente de que todos no son cómo él, sino que buena parte de la población tiene la costumbre de cumplir sus obligaciones, lo que les permite a él y a otros como él vivir del cuento.
La división de los catalanes entre independentistas y unionistas, o entre españolistas y catalanistas, no me parece apropiada, puesto que deja al margen lo fundamental. Es por eso que yo prefiero distinguirlos entre catalanes y catalufos. Los primeros son los demócratas que, sea cual sea su ideología o pensamiento, respetan las leyes. Los segundos son, pues, los totalitarios, los que quieren imponer a los demás su criterio, por la brava y al margen de la ley; son antidemócratas, aunque siempre tienen la palabra democracia en la boca, quizá para disimular lo poco que les gusta, lo poco dispuestos que están a adaptarse a sus normas y procedimientos; sólo aceptan lo que se les acomoda en el momento.
Estos rufianes saben que la Guardia Civil no puede sino cumplir las órdenes que le dan y que lo que se le manda siempre ha de estar dentro de la ley y justificado convenientemente. Atacar a la Benemérita, escarnecerla o burlarse de ella es ponerse a la altura de tipejos como Otegui, aunque también cabe decir que muchos ya lo estaban previamente.

viernes, 4 de mayo de 2018

El arte de tomar el pelo a los catalufos

Quien más se significa en ello en los últimos tiempos es Torrent, el braz tont del Parlament, que simula desafiar al Estado, pero con el traje de caganer puesto, es decir, llegando hasta el borde mismo de la ley, pero sin pasar de ahí.
Con ello se conoce que se conforman los catalufos, aunque todos estos simulacros desesperan a los catalanes, porque perjudica a la economía, no sólo de Cataluña, sino de toda España. Los catalanes, como los madrileños, los murcianos, y todos los demás, son personas tranquilas, que prefieren ocuparse de sus asuntos particulares y no hacer ruido, pero la presión de esos enloquecidos catalufos, que cuando les llevan la contraria lo rompen todo y se comportan como energúmenos ha obligado a muchos catalanes a comportarse de forma heroica, para hacer frente a los incívicos catalufos, para que el mundo sepa que Cataluña no es como quieren hacer creer esos.
Entre ese nutrido grupo de catalanes que con gran esfuerzo tratan de revertir esa dinámica negativa, y a pesar de que todos merecen ser destacados, creo que merece la pena hablar de
Karl Jacobi, nacido en Alemania, que con el apoyo de otros muchos alemanes que residen en Cataluña y el de la práctica totalidad de la gente civilizada, que es la que sabe que nadie puede estar por encima de la ley, está llevando a cabo muchas actividades de las que los jueces alemanes deberían ser conscientes, ya que con ello evitarían hacer el ridículo de nuevo.
Karl Jacobi se lo dijo bien claro a Torrent, en perfecto español, y el vídeo es fácil de encontrar. Baltasar Gracián explicó que son tontos todos los que lo parecen y la mitad de los que no parecen. Pues en ese vídeo se aprecia claramente que Torrent es de los que lo parecen. Lo ha demostrado, además, al no aprovechar la lección de sabiduría que recibió.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Colau ha puesto el lacito en ‘su’ ayuntamiento

Con ello les hace un guiño amistoso a los catalufos y les da una patada en la espinilla a los catalanes. No es boba esa alcaldesa, pero puede que en algún momento se haya pasado de lista y que acabe teniendo problemas con la justicia.
Ella sabe que los catalanes no la van a votar nunca, así que se hace la simpática con quienes forman parte de su caladero de votos, es decir todos esos de los que cabe poner en duda su estabilidad emocional.
El respeto a justicia, el gusto por la ética, el amor a la verdad no parecen formar parte de los valores de esta señora, hábil, por otra parte, en situar las cosas en su terreno, como demostró cuando alguien dijo de ella que debería dedicarse a vender pescado, en lugar de retarlo a un debate, para poner de manifiesto sus conocimientos, se fotografió con unas pescaderas y mostró una hoja de calificaciones del año de la pera. Para el público capaz de votarla, eso es suficiente.
Los catalanes necesitan alguien con más bagaje cultural que ella, para darle los votos, una persona más capaz de infundir respeto, no ésta que sólo sabe concitar complicidades entre los resentidos y los fanáticos.
El lacito que ha puesto en el ayuntamiento de Barcelona es una ofensa para la gente culta y educada, que sabe que el respeto a las leyes es fundamental para considerarse civilizada. Las personas que están en la cárcel están acusadas de delitos muy graves, no han sido encarceladas por capricho, como quieren hacer creer los que están mal de la cabeza y los despabilados. Están en la cárcel por orden de un juez y hay otros que se han escapado de España para no ir, y todos, aparte de los delitos por los que serán juzgados, mienten. Habrá que esperar al resultado del juicio para ver si son inocentes o culpables.


lunes, 21 de septiembre de 2015

Científicos que muestran su cara B

Un numeroso grupo de científicos catalanes se ha mostrado a favor de la independencia. Es decir, han dejado de lado por un momento sus probetas, reglas de cálculo y demás instrumentos científicos y se han puesto a pensar.
Como Ortega y Gasset, pero haciendo buena aquella apreciación suya sobre los bárbaros ilustrados, que saben mucho de una cosa, pero desconocen todo lo demás.
Estos 'bárbaros ilustrados', o científicos si lo prefieren, se plantean las cosas como si tras la hipotética independencia todo fuera a seguir igual. Como si los productos catalanes fueran a venderse fuera de Cataluña igual que hasta ahora. Como si los bancos y grandes empresas fueran a seguir en Cataluña, como si esta región fuera a seguir siendo parte de la Unión Europea y su moneda continuara siendo el euro.
Tampoco se han dado cuenta de que Cataluña debe la prosperidad de que goza al resto de España. Ni de que esa prosperidad ya va menguando y que esa tendencia ya es imparable. Ni de que los catalanes resultan antipáticos en todo el mundo. Todos esos carteles con la leyenda 'Catalonia is not Spain' han actuado, como era previsible, en contra de los catalanes.
El problema es que a los ciudadanos de Cataluña se les puede dividir en catalanes y catalufos, pero las consecuencias las sufren todos por igual, quizá más los catalanes, que sin comerlo ni beberlo tienen que sufrir un castigo por el mal que hacen otros.
Los científicos, o 'bárbaros ilustrados', tienen, presumiblemente, el riñón cubierto. Si las cosas van mal, gracias a sus expedientes académicos, pueden encontrar trabajo en otro país. Por tanto, al decidir firmar el manifiesto no tuvieron en cuenta no sólo que es totalmente injusto, sino, sobre todo, que ponían en peligro los medios de vida de muchos ciudadanos que no tienen sus posibilidades.
Buscaban reforzar la locura de los enloquecidos y eso es un agravante.

martes, 15 de septiembre de 2015

Una Cataluña catalana

Los catalufos, esos que al contrario de los catalanes, no respetan las leyes ni la lógica, tienen repartidos troles a lo largo y lo ancho del mundo digital, con el fin de provocar disgusto y así poder decir que hay odio a Cataluña.
No lo hay, estos tipos tan cansinos dan pena. Se inventan cosas tan peregrinas como la de que quieren una Cataluña catalana. En un principio se podría pensar que es imposible que un asturiano reclame una Asturias asturiana, menuda sandez, pero puesto que el virus del nacionalismo penetra con tanta facilidad no me extrañaría que pronto tuviéramos esa canción, una Andalucía andaluza, una Murcia murciana, etc. O un calamar calamarista.
Pero ya se entiende que su pretensión consiste en reducir a Cataluña, hacerla más provinciana, erradicar 'casi' todo lo que venga de fuera. Y digo 'casi' porque para satisfacer su megalomanía necesitan apropiarse de lo que no es suyo, como el Siglo de Oro Valenciano, por ejemplo. Con este propósito han gastado mucho dinero, procedente de los impuestos de todos los españoles, mediante subvenciones que dan a sus afines.
No les importa trivializar un concepto serio, como es la xenofobia, diciendo que la hay contra la lengua catalana. La xenofobia no tiene nada que ver con las lenguas. Y son ellos, los catalufos, los que pretenden imponer esa lengua, inventada por Pompeu no sé qué, a la fuerza, arrinconando a la española. Se burlan de los valencianos que defienden la autonomía de la lengua valenciana y los menosprecian.
Como los peores catalanistas son los valencianos, una energúmena que se gana la vida en el sector de la cultura, trivializó otro término muy serio, el del genocidio, afirmando que hay genocidio contra la lengua catalana.
Julio Caro Baroja dio en el clavo al afirmar que el problema catalán sólo se puede resolver mandando trenes llenos de psiquiatras.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Arturo Mas, Artur Mes

El mes astut, le dicen. Pero toda esa astucia de la que hace gala y presume la emplea contra los propios catalanes. A todos, catalanes y catalufos, los lleva hacia el desastre.
Cataluña se enriqueció dentro de España y lo hizo mediante el viejo truco de recurrir al lloriqueo. El que no llora, no mama. Suponer que Cataluña fuera de España se habría enriquecido igual es mucho suponer, aunque si de algo pueden presumir los catalufos es de tener una gran tendencia a la quimera. Esto no es ninguna exageración. Quimeras que no se cree ni un niño de dos años encuentran su asiento allí. También encuentran su acomodo algunos animales vociferantes, como se puede comprobar en los numerosos vídeos que causan el asombro de quienes no están familiarizados con el caso.
Cataluña se enriqueció dentro de España y, bajo la batuta de ese gran astuto, busca empobrecerse. Costará mucho tiempo y mucho esfuerzo recobrar la normalidad en las relaciones familiares y amistosas que el nacionalismo, siempre tan destructivo, ha roto.
Son 200 familias, los de la çeba les llaman, las que controlan todo en Cataluña. Ellas son las que han fomentado ese nacionalismo, porque les beneficiaba a ellas sobre todo, a esas doscientas familias, que ante estallido del sistema podrán a salvo sus dineros, que ya son muchos, y el quebranto económico recaerá en su totalidad en esas masas que ellas mueven.
El gobierno de Rajoy ha concedido más financiación a Cataluña que a ninguna otra autonomía. Aparentemente, Rajoy se ha bajado los pantalones ante Mas. En realidad, Rajoy le ha dado a Mas el dinero de los españoles en la seguridad de que no sabrá qué hacer con él; es decir, dado que es un inútil y un incompetente, lo utilizará mal, y Cataluña proseguirá su declive, mientras que otras Autonomías con menor financiación progresan.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Rajoy, ¿maquiavélico?

Con respecto a la pasividad de Rajoy ante la catalufada del 9/11, ese desafío a la ley en el que unos cuantos desaprensivos exteriorizaron tranquilamente su odio al resto de españoles, Pablo Sebastián ha escrito lo siguiente:
«Pero puede que también, y este quizás podría ser el mejor argumento para ese desistimiento constitucional, que en la Moncloa hubieran llegado a la conclusión de que Artur Mas es un chollo, una catástrofe política y el rey de la confusión, amén de un vago y mal gobernante, que tiene abandonado el gobierno de Cataluña desde el día primero de agosto. Y puede que, por todo ello los monclovitas decidieran que había que evitar su ‘martirologio’ porque ello le daría alguna consistencia a su proverbial vaciedad.»
Particularmente, creo que es posible que en la Moncloa hayan pensado eso mismo y si no es el argumento principal que maneja Rajoy, al menos sí que puede ser uno de los secundarios.
Pero ese argumento tampoco sirve, porque la única opción que tiene un dirigente político es cumplir la ley y hacerla cumplir. Todos los políticos lo han jurado o prometido, también aquellos malos catalanes (catalufos) que participaron en la fechoría.
El gobierno no debe consentir que los catalanes respetuosos con las leyes, sea cual sea su ideología, queden desamparados ante la chulería, prepotencia, malos modos, insultos y amenazas de los antidemócratas. Esos que dicen que democracia es lo que no es, que interpretan las cosas a su gusto y que mienten más que hablan.
Las cosas tampoco quedan ahí, porque el desleal gobierno catalán derrocha el dinero de los contribuyentes en fomentar o permitir que se fomente el boicot a los productos del resto de España, en subvencionar entidades de otras comunidades autónomas con fines imperialistas, y no se sabe cuanto costaron esas delictivas votaciones que fueron seguidas con aprensión por los demócratas. Puesto que Mas se autoinculpó justo sería que se le obligara a pagarlo de su bolsillo.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Mas quiere desdramatizar

No es que sea exactamente como un niño, sino que es peor. El lógico egoísmo de los nenes nunca llega a tales extremos.
El egoísmo de Mas no se detiene en menudencias. Es decir, no le importa haber roto familias, ni que amigos de toda la vida hayan dejado de serlo. Yo conozco a dos que eran novios y han dejado de serlo, pero en este caso el no nacionalista debería estarle agradecido al caudillo catalán, porque gracias a él ha descubierto en su ex pareja una faceta en la que no se había fijado.
Los menores, cuando no consiguen un capricho y por ello lloran desconsoladamente, no quieren hacer daño a nadie. Lo de este catalán, y quienes le empujan, es más calculado. Al independentismo o secesionismo le llaman soberanismo. No es porque les guste más la palabra, sino que han elegido esa porque asusta menos a su clientela.
Del mismo modo que cambia unas palabras por otras, pretende que si nos llama ladrones no “dramaticemos”. Sólo quiere conseguir ventajas, pero no para los catalanes, sino para “Catalunya”, y, claro, los dineros de Cataluña los maneja él.
Los empresarios catalanes saben que Mas los lleva a la ruina, y los trabajadores catalanes no saben que Mas los lleva al paro, porque lo votan. Hay que desdramatizar, si unos van a la ruina y otros al paro, pero Mas vive mejor, todo va bien.
Además de cambiar las palabras y tergiversar la realidad, el presidente catalán pontifica sobre la Unión Europea. Una vez que ha constatado que Cataluña, como estado independiente, no podría ingresar en ella, ha dictaminado que el modelo actual está obsoleto. De pronto, el modelo es Estados Unidos, pero es porque eso le permite hacer la pirueta que le gusta en estos momentos: en Estados Unidos hay 300 millones de habitantes y 50 Estados y en la Unión Europea, 500 millones de habitantes y 27 Estados, o sea que caben más.
Lo que pretende este individuo tan listo es que todos nos ajustemos a sus deseos.